Kiko Sumillera: “La música en directo en Valladolid sigue siendo clandestina”

Es una noche extrañamente cálida de enero. Me cito a las nueve y media en el Café Pavón, un bar entre moderno y neoclásico, en pleno corazón de la capital madrileña. Kiko Sumillera aparece puntual, con su característica y relativa seriedad y un abrigo largo. Viene acompañado de una amiga que le sonríe con complicidad. Acaba de sacar nuevo disco, Hasta que se acaben los campos, publicado en el sello Valle Rojo, con el que se postula como el máximo renovador de la escena folk castellana. El sábado arranca la gira en su apreciada ciudad natal, Valladolid. Como el bar está muy lleno, vamos a otro que está a unas calles escasas de distancia de la zona de Tirso de Molina. Hay mucho de qué hablar.

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Kiko me advierte que ha estado toda la tarde agobiado por problemas con el concierto del sábado. La Hostelería de Valladolid ha dirigido una carta a los dueños del local donde cantará sus canciones nuevas, el bar Desierto Rojo, en la que amenazan con denunciar a las fuerzas del orden público si se cobra entrada. A pesar de todo, su mueca no es para nada de enfado, más bien de disgusto. El susodicho precio, algo meramente simbólico, asciende a los cuatro euros. Pero eso no es todo, a eso de las ocho de la tarde, su cuenta de Twitter arde con notificaciones y declaraciones incluidas –muy desafortunadas y groseras- del propio alcalde de Valladolid, Óscar Puente, quien llama “pesados” a diversos usuarios que se postulan contra la persecución existente desde hace varios años a la música en vivo en la capital vallisoletana.

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Colectivo Laika, la plataforma cultural que organiza el concierto de Kiko y de su telonero, Cifu Alonso, cuelga el comunicado oficial por el que se informa que finalmente el concierto será gratis o no será, y al poco tiempo es compartido por más de cincuenta usuarios. Estalla la mecha y las caras más representativas de la escena musical vallisoletana muestran su apoyo a Kiko y al Desierto Rojo en detrimento de las leyes injustas para tocar en directo en Valladolid, además de pedir se pague a los artistas como es debido. Hay que recordar que no es la primera vez que la policía interrumpe un concierto alegando no estar adecuado a la ley de ruidos. Esta es la forma que tiene nuestra ciudad de apoyar no solo a sus músicos, sino de incentivar el emprendimiento artístico de los jóvenes.

Finalmente, y como ya viene siendo habitual con las polémicas que salpican Valladolid, el Ayuntamiento, en boca de su alcalde, se lava las manos y alega que no puede hacer nada. Kiko Sumillera zanja el debate e invita “formalmente” a Óscar Puente a acudir al concierto. Tal vez se le pegue algo y sienta en sus propias carnes el ruido infernal que tanto perjudica a Valladolid y a sus vecinos y por el que la policía  debe intervenir noche sí, noche también, de forma fulminante.

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Como es un tema que nos saca bastante de quicio a ambos y, en general, a toda la comunidad musical pucelana, comenzamos la entrevista hablando de su disco y de cómo ha cambiado su estilo respecto a su último trabajo, el fresco y fantástico EP, Montañas de sangre.

Pregunta: ¿Cuál ha sido la transformación musical desde tu antiguo trabajo desde la densidad sonora de tu último trabajo, Montañas de sangre, hasta la aparente sencillez folclórica de Hasta que acaben los campos?

Respuesta: Yo creo que ha sido un proceso natural, nada forzado. Pasaron dos años entre una grabación y otra. La diferencia más palpable que veo es que cojo más confianza al cantar, quiero que se me escuche más. Las letras son importantes en este disco, quiero que se entiendan bien, y tampoco creo que el anterior fuera muy eléctrico como creo que este tampoco es nada acústico, de hecho no hay ni una sola guitarra acústica en el disco, es todo guitarra eléctrica. En directo, sí que tocaré la acústica, pero el disco está enteramente grabado con guitarra eléctrica.

Las letras de Hasta que acaben los campos tienen un estilo simbolista que resuenan a autores como Machado, Lorca o Miguel Hernández, pero también tienen un cariz popular, en una canción, por ejemplo, citas al programa Gran Hermano. ¿En qué te inspiras y cómo construyes las letras de las canciones?

Yo en mi vida he visto Gran Hermano (risas). Solo la primera y la segunda edición, pero era muy pequeño y ya no me acuerdo. Yo lo veo como un síntoma del desamor, que te quedas embobado viendo la tele. Simplemente encajaba con la letra y lo puse. La mezcla de esas dos esferas, la poética simbolista y el pop, lo llevan haciendo muchos artistas que admiro, como Lorena Álvarez o Los Planetas. Me gusta mucho coger lo más tradicional con referencias a la cultura pop.

Otra canción, la última del álbum, titulada “La máquina humana”, recuerda mucho a Balzac y su gran obra, La comedia humana.

Va un poco en esa onda. Es una canción que habla del día a día, de la monotonía de las personas. Simboliza una vuelta a casa después del trabajo y lo que uno puede llegar a pensar en su fuero interno.

¿Crees en la monotonía del día a día?

Sí, todo el mundo lo cree y lo vive.

Pregunta para romper el hielo. ¿Te has enamorado en verano o eres más de los rollos de una noche?

(Risas) Muchas veces me he enamorado en verano. Aunque el invierno tampoco está nada mal. Realmente me da igual. El amor siempre es bueno y bienvenido.

La gira comenzará pronto, ¿qué estás preparando? ¿Quién te acompañará en los escenarios?

Los músicos que vendrán conmigo son con los que grabé el álbum, Juan Díez a la guitarra de Frieda´s still in love, Ángel Román a la batería de Corzo y Tuxedo, David Hernández, a los teclados, de Cosmic Birds, y Álex Izquierdo al bajo, de Ángel Stanich. Llevamos casi tres años juntos y siempre es una maravilla poder ir con tus amigos de gira.

Hasta que acaben los campos fue grabado en La Leñera. ¿Cómo fue el proceso de grabación?

No hicimos muchos días de grabación, solo cinco o seis. Tuvimos que hacer apaño de bolillos y buscar cuándo estábamos disponibles, yo iba los fines de semana a Valladolid a grabar y el proceso fue de enero a marzo.

¿Salieron en el estudio o ya las tenías preparadas de antemano?

No, no, ya las tenía compuestas, desde bastante tiempo además. La última en salir fue “La máquina humana”, que la hice justo una semana antes de grabar.

En la página de Notedetengas Magazine critican el Nachoveguismo del álbum y piden que vuelvas a “Montañas de sangre”. ¿Qué opinas al respecto?

No sé, me parece un poco estúpido, tampoco creo que exista un estilo que sea “nachoveguismo” (risas). Pero bueno, la única diferencia que yo veo entre mi trabajo anterior y Hasta que acaben los campos es que la voz se oye más clara. Uso menos el delay, tengo más confianza y ya no me da asco oír mi voz.

Te has aceptado como cantante.

Eso es. Y a simple vista es la única diferencia que veo. Yo admiro mucho a Nacho Vegas y para mí es un halago que digan que hago una música cercana a su estilo.

Tu disco tiene un claro contenido político. Durante esta temporada en la que España ha estado sin gobierno creaste polémica en alguna entrevista por tus ideas políticas, ¿te arrepientes de ello?

Para nada. No veo ningún motivo para arrepentirme. Los músicos deben tomar partido, y no solo los músicos, todo el mundo, pero si encima los músicos tienen un altavoz y lo pueden decir alto y claro, por supuesto que sí. Los músicos más incluso, ya que es una profesión bastante jodida por los gobiernos de derechas que han subido el IVA, acortado los espacios de libertad… creo que es obligatorio, de hecho y nadie me puede echar en cara algo así.

Meses después, gobierno de Rajoy, ¿crees que los movimientos sociales de alguna forma han fracasado? ¿Nos podemos sumir en el pesimismo habiendo ganado otra vez “los ladrones”?

El panorama es pesimista. Pero lo que ha sucedido es evidente: el PP ganó las elecciones con el apoyo de Ciudadanos y el PSOE se lo permitió. Sin embargo, creo que sea pesimista, sino más bien al contrario, el cambio está aún por hacer y todavía no ha comenzado. Lo que resultó ser fue el germen de lo que se está extendiendo. Seguro que entre la juventud continuará propagándose esa semilla.

¿Crees que las redes sociales pueden sacar algo provechoso de la situación política y de los temas de actualidad o tienes una posición más apocalíptica del asunto?

No, también estoy seguro que la derecha lo sabe. Saben que los artistas están en contra, saben que las redes sociales están en contra, pero a ellos se la pela. Ellos están a lo suyo. Manuel Jabois en una entrevista decía que ellos quieren ser el paisaje, ellos no van a entrar en esos temas porque consideran que no tiene importancia lo que diga la gente, ellos simplemente están ahí.

Vayamos a Valladolid. Vives aquí, en Madrid, desde hace dos años. Castilla, y en especial Valladolid, forma una parte muy importante del imaginario creativo del álbum y del contexto en el que se desarrollan tus canciones. ¿Cómo se aprecia la ciudad desde la distancia?

Está exactamente igual de cuando yo vivía ahí. Yo voy mucho a Valladolid, es donde viven mis padres y mis amigos de toda la vida. Sé perfectamente cómo está. Hay muchas asociaciones y gente que está haciendo cosas, solo que parece que hay que hacerlo todo a escondidas y que no se enteren las instituciones. La policía siempre puede venir en cualquier momento y desmontar el garito… muchísimas bandas, escritores, actores, artistas, y público, pero que al final tiene que ser como un mundo relegado al underground y a lo clandestino, cuando no debería ser así. Y en Valladolid es brutal la cantidad de actividades que hay en comparación con la cantidad de restricciones brutales y sin lógica que hay. Cuando vas a Valladolid te sientes de alguna forma restringido, luego vienes aquí a Madrid y se respira muchísima más libertad.

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La Asociación Cultural Colectivo Laika y el sello vallisoletano Valle Rojo se han fusionado para crear un nuevo sello discográfico. Hasta que acaben los campos es el primer título en salir. ¿Qué sensaciones hay? ¿Podrías ofrecer alguna pista sobre lo que irá saliendo?

Todo surge de la necesidad de sacar y promocionar todo el talento que existe en Valladolid, una ciudad con muy buenos artistas. Da un poco de pena cómo muchas veces se queda solo en Valladolid y no sale hacia fuera. Si no tocas, ni no le enseñas a la gente lo que haces es muy difícil que llegues a algo en Valladolid. Tenemos pensado sacar para este año tres o cuatro referencias.

El diario Último Cero destacó la noticia de que Medina del Campo ha pedido que la música en directo deje de ser considerada como “ruido”. ¿Qué te parece?

Hubo un pleno hace poco en Valladolid donde los partidos tradicionales defendieron la importancia del descanso vecinal, pues supongo que el descanso vecinal también se interrumpe en Semana Santa o con los carruseles de Navidad, ponen los villancicos electrolatino a toda hostia… pues supongo que eso también molesta al vecindario. Es curioso como se distingue que lo que molesta es una guitarra acústica y un chico o chica cantando en un bar pero que haya gente en Semana Santa por la calle tocando el tambor y la trompeta a las tantas de la madrugada, no es ruido. Es un poco absurdo. En mi opinión, podrían convivir todas las cosas perfectamente.

¿Existe una persecución?

Más que una persecución yo creo que es un miedo tradicional que se ha heredado del gobierno del Partido Popular por el que la gente no puede pensar por sí misma. Esto pasa muchísimo en Valladolid y Castilla y León. Más allá del ruido que pueda ocasionar ese concierto es el miedo que tienen los partidos de que la gente empiece a pensar por sí misma y no como ellos quieren. Creo que es más bien eso, porque no sabría darle otra explicación.

¿Por qué existen tantos problemas para tocar en directo en Valladolid y cobrar lo que se dice, un precio simbólico, por entrada como es tu caso?

Para empezar, la ley de ruidos vigente no pone en ningún sitio que no se pueda permitir cobrar entrada, es simplemente una interpretación que hacen determinados sectores de Valladolid para impedir que eso suceda, y para seguir con ese absurdo. No puedes hacer una ley que permita los conciertos en directo pero que no cobren las bandas, porque igual que yo voy a un restaurante y pago mi comida, cuando voy a un concierto yo pago la entrada. Los músicos tienen que vivir de algo, no solo del cariño y del reconocimiento tocando gratis en los sitios.

¿Crees que el músico o el artista parece que su función es animar al personal, más allá de una profesión como otra cualquiera?

Sí, eso pasa en todas las artes, es más bien como decoración. Cuando hay alguien que está tocando no solo está tocando esa media hora que dura el concierto, hay unos ensayos por detrás, hay un material que comprar, de todo. Por no hablar de que nunca se cumple el estatuto del artista que obliga a dar de alta en la seguridad social a los artistas, ya no solo pagar con factura como se hace en este país. Esto si vamos a países vecinos como Francia o Alemania resulta impensable que suceda en un país europeo.

Pablo Und Destruktion: “Toda persona debe rendir cuentas ante Dios y la historia”

Desde Asturias al Infierno y a cualquier parte. Pablo Und Destruktion, no sé si trovador, sacerdote o extranjero, parece estar en continuo movimiento desde hace años. Sus palabras y canciones le delatan. Sus pasos, después de haber estado en las antípodas filipinas, le han traído hasta una fría y amable ciudad de provincias, como es Valladolid a principios de diciembre. Armado tan solo de una férrea voluntad, el asturiano salió al escenario de El Herminios, un local de aforo bastante reducido con aspecto más de cafetería jazzy que de sala de conciertos, para presentar a seguidores y neófitos temas nuevos en el inicio, y dejar para el final los más conocidos de su repertorio. Así lo sentenció nada más dar un trago a su copa de vino, colgarse la guitarra y reproducir una base rítmica en un humilde y versátil sintetizador, uniendo de esta forma folk y psicodelia, canción de autor y vanguardia, música de raíz popular y experimentación.

Meses después del lanzamiento de su último disco, Vigorexia Emocional, Pablo ha estado girando por toda España a solas y casi a modo “hombre orquesta”. Sus canciones, entonadas a veces en modo profético, tienen un matiz amargo, en ocasiones áspero y trágico; el personaje sobre el escenario, sin embargo, dista mucho de ser lo que se dice, un “triste”. Con anécdotas que van de lo divino a lo humano y una facultad innata de conectar con el público basada en la sinceridad artística, el asturiano confiesa uno a uno todos sus pecados en lo que él califica como “un acto de confesión y comunión con la gente”.

Y es que, como afirma en la entrevista que viene a continuación, “el alma hay que ganársela”. Polémico y afilado en sus opiniones, sus palabras no dejan títere con cabeza. Critica que la religión y los poderes eclesiásticos hayan monopolizado históricamente la espiritualidad humana, a la vez que cita a Francisco Franco cuando exige que todas las personas deben rendir cuentas “ante Dios y la historia”. Pero, no se dejen engañar, Pablo es todo lo contrario a una persona de ideas reaccionarias. Su objetivo, según reconoce posteriormente y off the record, es conseguir “la renovación simbólica del anarquismo”. Su vida ha estado marcada por la autogestión, el sindicalismo, los fanzines y el post-punk. Según confiesa en la entrevista, ha trabajado en todo tipo de empleos, desde vender droga hasta de acomodador en salas de cine. Hoy en día, da los últimos coletazos a su gira en solitario y prepara las nuevas canciones de su próximo álbum, el cual saldrá, según nos adelanta, en abril.

Fuente: Facebook
Fuente: Facebook

*Entrevista realizada por Enrique Zamorano y El Diletante Tunante

Pregunta: Los asturianos siempre decís eso de que “de Pajares para abajo todo son cazurros”. Tú haces referencia a Castilla en alguna de tus canciones. ¿Qué opinión te merece esta tierra?

Respuesta: Yo tengo sangre cazurra por mis venas, tío. Porque mi madre nació en el primer pueblo de León, saliendo de Pajares, el primero que hay, La Vid. Yo venía de veraneo siempre a León, a Villadangos del Páramo, todos los veranos a secarnos como los chorizos. Así que mi opinión sobre esta tierra es fantástica. Hay veces que no capto muy bien el humor y noto un choque cultural. Pero es bonito que note más choque cultural en Castilla que en Berlín, y esas cosas están bien, aunque en todas partes “cuecen habas”. Aquí tenéis horizonte terráqueo, nosotros el único y primer horizonte que tenemos es el mar.

P: Eso se nota mucho. El tener el mar al lado hace que estés más en calma contigo mismo y que el espíritu se encuentre con mayor paz. ¿O no es así?

R: Depende. En el Mediterráneo sí, pero el cantábrico es muy distinto. El mar revuelto que tenemos en el Cantábrico es bastante tronao. Mar y luna en el paseo marítimo de Gijón: eso es un manicomio por la noche. Hay que querer la tierra de la que uno es, tío, no hay que ser despegado. Castilla es de puta madre y si naciste aquí mejor. Hay que quererlo.

P: ¿Es Pablo Und Destruktion un cantautor, un artista, un profeta sin Corán o un epígono crepuscular?

R: ¡Joder! (ríe) Yo el Corán no lo manejo. Hay un libro que me gusta mucho, El Islam como anarquismo místico, de Abdennur Prado. Sí que me mola la consciencia del artista como sacerdote. La religión monopolizó un vehículo de expresión solamente para ella, pero realmente las artes escénicas son primas hermanas de lo religioso. Entonces, yo entiendo que el Estado Islámico vaya al Bataclán a pegar tiros porque realmente nosotros ahora mismo somos un culto, pero un culto a determinados dioses que ellos consideran falsos, como puede ser “sexo, drogas y rock and roll”, que por cierto yo también considero dioses falsos. Pero la música popular y las artes escénicas te permiten rendir culto en público a algo que está por encima de lo humano. Yo creo que eso está muy bien y ser consciente de ello te permite controlar ese culto. Muchas veces uno rinde culto a cosas en las que realmente no cree, y eso es idolatría.

P: Veo que ese tipo de temas están presentes en las canciones nuevas que has ido presentando: religión, vuelta a la pureza… Pero, evidentemente, no creo que tú escojas el camino del Estado Islámico, ni mucho menos.

R: No, pero intento establecer diálogo. Para mí son mis hermanos. Son mucho más hermanos que los burgueses que viven en mi propia manzana. Mucha gente de allí son clase trabajadora y peña totalmente excluida en lo sentimental, ya no en lo laboral, que parece ser que en Europa se ha creído que con dar unos subsidios de desempleo ya está todo hecho. Pero lo que se tiene que dar a un trabajador es dignidad, antes que dinero. Por tanto, yo entiendo que haya esa exclusión.

Cualquier guerra se gana con las armas y con la palabra también, pero ahora yo creo que ni desde la izquierda ni desde la derecha ni desde cualquier parte se está estableciendo un diálogo con el fundamentalismo islámico. Y se cree encima que la evolución es el laicismo, cuando no tiene por qué, en absoluto, y a las pruebas me remito. El Islam está creciendo mucho y no parece que lo que se pretendía desde la Revolución Francesa tenga una linealidad en ese sentido: vuelve la irracional, vuelve lo religioso, vuelven ciertas concepciones metafísicas de la vida que se pretendían olvidadas. Los artistas evidentemente tenemos algo que hacer y para mí es inevitable reflexionar sobre esto.

P: De hecho estuviste participando hace poco en una mesa redonda con intelectuales como César Rendueles, entre otros, sobre el tema de la cultura y sus posibilidades. ¿Tú crees que es necesaria una nueva cultura o más bien volver a la contracultura?

R: A ver, nuevo no hay nada en el mundo, son todo recombinaciones. Yo creo que está bien tener un concepto de lo contracultural porque ahora todo es Internet, que lo absorbe todo: la cultura dominante, las contraculturas y las microculturas. Ello se traduce finalmente en controlar tus datos para ofrecerte publicidad personalizada. Entonces, ser capaces de crear algo que esté al margen de eso, creo que es importante. Yo, por ejemplo, hago ahora conciertos en los que invito única y exclusivamente a quien me da la puta gana, y no cobro entrada, porque no todo va a ser trabajo, que está muy bien y tal.

Pero de cara a publicaciones, no todo tiene que ser visible, por supuesto. Yo creo que el secreto y la renuncia son las dos grandes herramientas para alcanzar poder, sobre todo cuando no lo tienes, como es el caso de los currelas. Por eso, yo creo que hay ciertas cosas que tienen que ser discretas como poco. Luego hay que renunciar a ciertas cosas, pero ya con esos dos ingredientes se puede crear algo de contracultura. Y bueno, la recombinación no solo con la contracultura, también con la cultura popular. A mí lo que me interesa de la contracultura es la relación que tiene con la cultura popular, algo que busca una sinceridad y una comunión. Concertar es sinónimo de comulgar, y ahora un concierto puede ser de todo menos una comunión. Puede ser uno haciéndose el chulito, el otro metiéndose rayas en el baño, o la otra enseñando las tetas. Está muy bien, vamos: apertura total. Pero a mí me interesa el concierto como comunión.

P: No como mero entretenimiento.

R: Puede ser entretenimiento pero que permita, por un milisegundo, olvidarte de tu individualidad y estar coordinado con el resto de personas que están asistiendo a eso. Muchas veces, un concierto, en mi caso, consiste en confesiones cristianas de libro. En la Biblia dicen “Confesaos los pecados los unos a los otros, porque la confesión de los justos es el mayor poder”: la Biblia no habla de confesar al cura, habla de que cada uno confiese a los colegas, porque confesar a los colegas realza y se alcanza un mayor grado de empatía, y lo que separa a los humanos de los animales es la capacidad empática. Ponerte en la piel del otro. Cuando uno se pone en la piel del otro se crea un sujeto colectivo: unos lazos de lealtad y generas un tipo de amor que fundamenta las familias, sindicatos, comunidades de vecinos… Que se hagan muchas cosas que cuando no existe comunidad son muy complicadas. Yo creo que muchos males contemporáneos no se curan con política o con nuevos planes de desarrollo urbanístico. Se curan con otro tipo de relaciones irracionales y sobre todo artísticas. Hemos perdido dos mil años, o al menos mil y pico, de religión: de todos los domingos ir a misa, de todas las fiestas regladas por una estructura superior, y lo hemos mandado a tomar por culo. Y me parece bien que se haga así, pero luego el pueblo tiene que hacerse cargo de lo que ha destruido y plantear un sustituto. Para mí eso es el arte, las artes escénicas.

P: Lo podemos ver quizás en el vídeo de “Busero Español” con una especie de “Reverendo Und Destruktion” ofreciendo tabaco a los jóvenes.

R: Sí. Es algo exagerado, pero a veces por el medio de los pecados encuentras la luz. El camino de la mano izquierda. Ya lo decía la Biblia, en el libro de Job. El demonio todavía estaba al servicio de Dios, porque el cristianismo tiene una gran incoherencia: que si el mal no está bajo el control de Dios, Dios no es omnipotente, entonces, no tiene sentido. El mal, en todo caso, debe existir bajo el propio control de Dios, está para poner a prueba lo humano.

P: Como el Arcipreste de Hita, en el Libro del Buen Amor, aquellas cosas que no había que hacer eran condenadas como pecado. Pero sin embargo era de lo único que se habla ahí. Conocer el mal para conocer el bien.

R: Y William Blake rescató este libro de Job del Antiguo Testamento, y que a mí me parece muy interesante, porque narra cómo el buen judío que conoce las Sagradas Escrituras y las lee todos los días, reza y tal… Pero llega un día Satanás y dice a Dios: “éste no tiene ni puta idea, lo está leyendo todo por el libro. No tiene ni puta idea. Tú déjame a mí.” La mujer le engaña, le mata a los hijos, le da la peste… Y el tío, William Blake, lo representa cogiendo los instrumentos musicales, abraza lo irracional y se caga en Dios, que es la primera confesión. Empieza a quejarse a Dios y dice que es un hijo de puta. Y con esa maldición confesional él entra en el mundo de la pasión, y así es como es perdonado. Y le responde Dios: “No seas idólatra”. Al final, es idolatría, una vez más.

Yo creo que esas tradiciones y mitos que nos han acompañado durante cientos de años son muy jodidos de olvidar, para sustituirla únicamente por comer, viajar y follar, como dice la canción. Para dedicarte simplemente a un tipo de consumo, con el que aguantas cinco o diez años, pero revientas tío, revientas con neurosis, con violencia de género, con peleas de hooligans… con un montón de cosas. Siempre va a haber violencia, vale, pero la violencia se puede educar, la cuestión es en qué dirección va. Y el tipo de violencia que tenemos ahora para mí es lo peor. Prefiero que la violencia consista en un atentado contra Alfonso XII que la peña matando a la mujer en casa porque le pone los cuernos. Es como las manifestaciones en Londres, cuando la gente sale a las calles a robar Ipods y televisores, es muy distinta a una manifestación política al uso. Yo creo que en el tema de las violencias afectivas nos pasa algo parecido. La forma en la que habitualmente se aborda la violencia de género es algo así como: “Violencia machista, las matan por ser mujeres”. Lo siento, ojalá fuera tan fácil, pero no es así. Es mucho más complicado que eso.

Fuente: Facebook
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P: Decía Leopoldo María Panero en un momento al final de su vida, que la obsesión que tenía hacia el proletariado era horrible, porque hoy en día su símbolo había dejado de ser la hoz y el martillo, o la anarquía, y que ahora solo lo era el botijo. En otra ocasión, tú dijiste que era muy importante que cualquier persona tuviera dignidad y honor, al margen de su situación social, el salario etc. ¿Crees que podemos hoy en día confiar en el honor de ese proletariado etilizado?

R: Yo creo que esas grandes categorías hoy en día están en tela de juicio, y pueden tener una parte no necesariamente mala. Pero esas grandes categorías del marxismo y del materialismo fueron también el pucho que abonó al fascismo. Vamos a ver, el fascismo viene del socialismo, que parece a veces que viene de la nada. Mussolini era miembro del Partido Socialista Italiano y luego fundó el Partido Fascista. Yo creo que la gran característica que tiene el fascismo es que condensa todos los males en una sola cosa, por ejemplo, los judíos. El marxismo hace algo muy parecido con los explotadores, o como ahora algunos hacen con la casta. Esas grandes categorías son siempre peligrosas porque no se ajustan a la puta realidad; que es mucho más compleja. ¡Señores y señoras, nos tenemos que joder! La gran categoría del proletariado también puede ser una farsa que puede caer en idolatría. Una vez más volvemos a lo mismo: Es utilizar recursos religiosos para juzgar el propio materialismo histórico, y aunque esas grandes categorías pueden servir para hacer una teoría social no se ajustan plenamente a la realidad, la realidad desborda siempre eso.

Entonces bueno, yo puedo confiar en el honor de cualquiera hasta que se demuestre lo contrario. Ahora, es responsabilidad de cada uno, y yo creo que una buena enseñanza del anarquismo es hacer que prevalezca tu honor. Por eso a mí me parece una buena meta en la vida ser honrado, y que la gente de tu alrededor lo sepa; e incluso generar una envidia sana de esa honradez. Yo creo que así también es como se va forjando el cambio, el cambio no es una revolución en la que se mate a tu vecino porque votó al PP. Eso me parece ridículo, el cambio se hace predicando con el ejemplo. Y bueno, por supuesto, tienes labores políticas, labores sindicales, filosóficas y educativas, lo que quieras. Pero también hay una labor humana en el día a día, que consiste en vivir con honradez.

P: Ante la ambigüedad de estas categorías y relatos revolucionarios, ¿con qué te quedarías entonces, con la militancia anarquista o con la distancia del anarca?

R: La militancia anarquista implica no creer en los grandes discursos y ser bastante escéptico. En la militancia anarquista va ya implícita esa distancia. Debería estar implícita esa militancia crítica. Yo creo que es un ejercicio continuo y que ahí está la gracia del equilibrio. La virtud es el equilibrio, la virtud no es el proletariado, la virtud es encontrar el equilibrio. Creo que el anarquismo trata de eso. Yo tampoco creo en un anarquismo revolucionario y a la vista está que no ha servido para nada. Pero sí en un anarquismo diario y continuo, que consiste en crear lazos de lealtad y de apoyo mutuo. Por ejemplo, surge un problema en la empresa de tu colega, ya no hace falta que esté afiliado a tu sindicato, tú le vas a echar un cable. Se trata de volver a generar lazos de solidaridad que se fundamentan en el amor en definitiva, aunque ya parece que nos vamos a derroteros hippies o religiosos. Pero joder, es verdad, hay que volver a tener la capacidad de sentir dolor por un lado, para también sentir amor, por otro. Si no existiera la muerte, el amor, la capacidad de sentir dolor, tampoco existiría la solidaridad, que al fin y al cabo es la capacidad de ponerte en la piel del otro; es un ejercicio de empatía. Una vez más, las artes escénicas pueden aportar mogollón para generar esa empatía y compartir este sufrimiento. Es lo que también tiene el country, la cumbia, la asturianada… En casi todas las músicas populares hay siempre un poso de dolor que se comparte con alegría, que es lo que intento hacer en mis conciertos. Mis canciones son todas tristes pero lo que cuento entre canción y canción suele ser siempre también alegre para crear otra atmósfera en la que puedes hacer al público partícipe de lo que te está pasando. Porque si no, es imposible, voy yo ahí a soltaros la chapa, y os meto dos ostias y marcháis pa´ casa y no os vale de nada, ni a mí tampoco.

P: Aún así, decías en otra entrevista que sí que se notaba una falta de calidad en las letras de la música actual en general. Recomendabas a los artistas que leyeran más para mejorar. ¿Qué lee Pablo Und Destruktion? ¿Qué obras y autores tiene en mente?

R: Yo me incluía dentro de esa falta de calidad. Con el paso de BUP a la ESO, yo creo que se notó un cambio, una ´siega` acojonante; pero ya no solo eso, primero se condensó toda la educación en el colegio. Mi abuelo aprendió a leer, escribir y estar con chicas en la FAI (Federación Anarquista Ibérica) con 16 años. Antes había otros sitios donde uno se podía educar: padres, sindicatos… ahora es todo la escuela. La escuela se somete a distintas reformas que cada vez deterioran más la exigencia, y no está reñido exigir con comprender. Por ejemplo, yo me saqué la carrera de Comunicación Audiovisual sin dar un palo al agua, ¡es que es de vergüenza! Por el contrario, yo creo que debe de haber autoexigencia, no queda otra. Porque es muy fácil que cuando todo el mundo te aplaude y te ríe la gracia, cuando haces una obra de arte contemporáneo en la que te pagan la subvención y la gente te venga a ver porque sales en pelotas o cagándote encima, es muy fácil insisto seguir haciéndolo toda la vida. Pero llega un momento en el que tienes que tener una autoexigencia contigo mismo. El esfuerzo debe prevalecer. Tomando incluso una frase de Franco que decía “Hay que rendir cuentas ante Dios y ante la historia”; no ante tu colega de turno, ni ante el moderno de turno… Ni siquiera ante el público. Yo leo lo que puedo, ahora estoy con Angelica Lidell, Rodrigo García y su teatro contemporáneo, e intento leer clásicos de Thomas Bernhard, Peter Handke…

P: ¿Ernst Jünger también por casualidad?

R: No. Bueno (ríe), a Jünger no, al que leo es a Jung, Carl Gustav Jung. De hecho, tengo una canción que dice (canta) “Gustav Jung y las mujeeerees que parecen un regalo del señor”. (Ríe otra vez) Me mola mucho cómo se mete dentro de todo esto, de lo irracional y es incluso capaz de estudiar el tarot, desde  pretensiones empíricas dentro el psicoanálisis. Y bueno, siendo un puto músico de mierda como yo, que soy musiquín, como cualquiera, como Cañita Brava; aún así hay que currárselo, seas fontanero o lo que seas. Yo soy músico, no soy filósofo, ni político, ni profesor, ni nada más. Soy músico.

Pero joder, intentas currártelo, porque si no tienes autoexigencia se devalúa todo hasta el punto en que la exigencia ya solo viene de fuera: tienes paro, tienes miseria, tienes otras personas que escogen quién trabaja y quién no. Sin embargo, la autogestión, por cojones, implica autoexigencia y a partir de ahí coordinación con los otros. Pero en el momento en que bajas la guardia es peligroso. Ahora nosotros estamos saliendo de una crisis que se ha librado gracias a nuestros abuelos sobre todo. Cuando nosotros seamos abuelos, a ver qué pasa. Para empezar, a ver si tenemos hijos porque no tenemos las herramientas mentales ni morales para ello. En el momento de ser abuelos a ver cómo cojones reaccionamos, porque “abuelo tonelero, padre ingeniero, hijo pordiosero“, refrán castellano, por cierto. A nosotros nos tocó pordiosero, lo que va a venir es tonelero. Y hay que saber prever esas cosas cuando vienen.

En Zúrich. Foto hecha por Micha. Fuente: Facebook
En Zúrich. Foto hecha por Micha. Fuente: Facebook

P: Hablando de oficios, ¿a qué trabajos te has dedicado para ganarte el pan?

R: Poner copas, vender droga (ríe), currar en cines de acomodador… Tuve una temporada, antes de ser músico, que estuve algo mejor en Medialab Prado, un centro de arte madrileño bastante guay, luego pasé a otro, de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que quebró, la nacionalizaron y nos echaron a todos. Ahí fue cuando empecé a ser músico. Pero bueno, sobre todo hostelería.

P: Como veterinario…

R: Nada, porque solo tengo el primer ciclo, así que no puedo ejercer.

P: La crítica musical te califica muchas veces como el “Nick Cave español”. ¿Te parece bien la comparación?

R: Nick Cave toca el piano, yo toco la guitarra (ríe).

P: Además, has hablado antes de la figura del sacerdote, algo que se aprecia muy bien en Nick Cave.

R: A ver, eso es indudable, a mí Nick Cave me flipa, pero también toda la escena que le rodeaba. Yo llegué a Nick Cave ya muy tarde. Me influyeron más otras bandas como Einstürzende Neubaten, Psychic TV, Current93, y un montón de grupos de dark folk o industrial a los que yo llegué cuando tenía 16 años. En esa época, teníamos la ‘distri’ en la casa sindical de la CGT de Gijón, antes de que yo entrara en la CNT. Allí conocí a un montón de grupos oscuros. Pero llegué a Nick Cave diez años después de eso, con 25 o 26 años. Por ejemplo, conocía a grupos chilenos que hacían un rollo parecido a Birthday Party, pero no conocía a Birthday Party; o llegaba a grupos que hacían algo parecido a Joy Division pero no conocía a Joy Division. Creo que eso es un poco la gracia de la música popular también, y de la escena dorada del punk de los años 90 que yo viví y que era puto oro bendito, ¡eso era una maravilla! Llegabas a las `distris` y veías docenas de fanzines, cientos de discos que no sabías ni qué cojones eran. Y claro, yo me los tragaba todos porque no había Internet. Toda la pasta que me sacaba de vender porros (risas) me la gastaba pillando libros, casetes, fanzines… A mí, toda esa escena vanguardista me mola, aunque yo provenga de algo más popular, como es el punk.

P: ¿Existe una verdadera decadencia en la escena underground al pasar al gran público?

R: No estaría mal que eso pasara, es decir que llegara bien; el tema es cómo pasa, y lo hace mediatizada por la industria.

P: ¿Podría ser una alternativa el mundo del teatro, en el que estás involucrado últimamente?

R: Sí, bueno, al final siempre es un ejercicio de purga continua. Para hacer canciones o teatro hay que tener alma, y para tener alma hay que limpiar, y si eso no se tiene en cuenta no se puede ser músico. Yo creo que esa es la única condición que se debe cumplir. No hace falta usar delays, no hace falta tocar de la ostia o tener buenas letras, no hace falta nada, lo que hace falta es tener alma, y el alma se gana. Yo no creo en eso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el alma hay que ganársela.

 

P: Dos preguntas de detalle: las señoras de “Mamina, qué pena”. ¿De dónde salen, quiénes son?

R: Son mis vecinas, tío, de la casa en la que vivo. Frente a mi portal tengo a la izquierda la carnicería Pipo y, a la derecha, la perfumería Conchi. ¡Espera! Igual tengo una bolsa aquí… (Saca la bolsa y ríe) ¡Qué documento! ¡CONCHI! ¡CONCHI! ¡PERFUMERÍA CONCHI! Oye, hacedle una foto, ho.

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Pablo enseña durante la entrevista su tienda favorita de cosméticos

P: Y la segunda, la otra cuestión de detalle: ¿qué historia hay detrás de los vagabundos jamaicanos de la estación de Colonia?

R: Verídico, verídico. Yo venía de viaje, de Montpellier a Colonia a tocar, como cuenta la canción “Busero Español”, y nada, lo primero que hago después de ese viaje “psycho killer”, como podéis observar, es encontrarme con dos vagabundos que están buscando a su hijo desaparecido. Ya es el puto colmo. Venía de ver miseria, llego a la estación y hay aún más. Es el puto colmo, eres pobre y estás en la calle, en Alemania, en mitad de la mierda; y ya no pides pasta no, porque no pedían pasta. Lo que querían era saber si alguien había visto a su hijo porque estaban durmiendo en la puta estación y se perdió. Entonces, me bajo del bus y veo eso y me voy a tomar un café… Y ya entre que yo estaba totalmente en la mierda en lo personal… En fin, la realidad supera siempre a la ficción.

P: Para terminar, ¿cuándo saldrá tu próximo álbum?

R: En abril.

P: ¿Tienes decidido ya el título?

R: Estoy pensándolo aún. Tengo dos opciones por ahora.

“Lo bueno que tiene el Rock and Roll es que puedes hacer lo que te dé la puta gana”, entrevista a Tangerine Flavour

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Ayer Valladolid volvió a vibrar con el rock más puro y joven en la sala Porta Caeli de la mano de las bandas Baby Sultan, Tangerine Flavour y Treme. Tras una noche larga y de excesos, me dispongo a trascribir la entrevista que les hice a Pablo Martín y Miguel Polonio, guitarristas de la banda Tangerine Flavour. También fue una noche de reencuentro con viejos amigos ya que a Pablo le conocí hace seis años, cuando todavía éramos unos críos y disfrutábamos, tanto o más que ahora, subiéndonos a un escenario. A su vez, también recogí unas breves declaraciones de Treme, la última banda que salió a tocar, y que próximamente también trascribiré en esta web.

Ahora centrémonos en Tangerine Flavour, una banda totalmente nueva, con sonidos que sin duda retrotraen a garitos del Madrid más suburbano y castizo, con ese rugido de Strato tan característico y reconocible. Y no es de extrañar que varios de los asistentes mencionaran durante la actuación eso de “cómo se nota que son de Madrid”.

Foto: Patricia Olmo

-Patricia Olmo

Tangerine Flavour está formada por Miguel Polonio (guitarra y voz), Pablo Martín (guitarra), Fernando Lima (bajo y voz) y Emilio Bonilla (batería), cuatro chavales con una edad comprendida entre los veinte años y con mucha música a sus espaldas, mucho background malasañero y mucha experiencia con las pentatónicas. Y con motivo del lanzamiento de su primer single, “Devil´s in me”, un tema honesto, enérgico y potente que consolida a la perfección el sonido de la banda, recorren varios puntos de la geografía española. Nos hemos colado en el camerino, ese glorioso y reducido espacio para los abrazos y los sudores, para conocer de cerca a los integrantes de Tangerine Flavour.

¿Qué tal estáis? ¿Qué se siente en vísperas de un concierto como el de hoy en Valladolid?

Pablo: Pues ya es la segunda vez en mi vida que toco aquí, en Valladolid y, como es evidente, con muchísimas ganas de petarlo y que la gente que ha venido diga “joe, estos chavales de Madrid tocan guay y tal”.

Miguel: Muy bien, con muchas ganas; es la primera vez en mi caso.

Vuestro rollo es el rock and roll y el blues. ¿Cómo veis el género, sigue estando de moda o ya no tiene tanto tirón entre los jóvenes como en el pasado a raíz de los nuevos estilos?

Miguel: Yo creo que es el inicio. El blues, el rock and roll es la música que da origen a otros estilos que están más de moda o son más actuales. Pero todo el que quiera volver a las raíces debe acudir sin duda a estos géneros.

Pablo: De la banda, Miguel y yo somos los que tenemos una base más clásica, más de blues, más de rock, y somos los que aportamos esa parte a Tangerine Flavour. Sin embargo, Fernando y Emilio, el bajista y el batería, le dan un toque que ya se sale un poco del blues, del rock, para alcanzar un rollo más “modernete” y así acercar mejor nuestra música a la gente que no está tan metida como nosotros. Tenemos un poco de todo, desde la psicodelia, al pop y al funky.

Para conoceros un poco mejor, ya que sois una banda relativamente nueva, ¿cómo nació el grupo?

Pablo: Yo ya tenía a Miguel fichado desde hace tiempo y compartíamos música y demás por redes sociales. Nos dimos cuenta de que teníamos gustos muy parecidos… Bruce Springsteen, The Band… y dije “con este tío quiero tocar”. Un día le llamé, se lo comenté y así ocurrió. Luego él trajo a Emilio, un gran fichaje a la batería ya que acababa de dejarlo con su anterior grupo. Y bueno, ya vino Fernando que es colega mío de la Universidad y nos juntamos y así a primera vista hubo un gran feeling.

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Estáis presentando vuestro single “Devil´s in me”. ¿Para cuándo una grabación más larga? Hay algún EP a la vista, un disco…

Pablo: Eso hay que hablarlo con el señor productor.

Miguel: Para cuando haya pasta y posibilidad de grabar. De momento hemos empezado con algo pequeñito para que la gente lo escuche y tal. Es una producción que hemos terminado hace relativamente poco y sin unos patrones que fijarnos a la hora de conseguir un sonido. Estamos empezando y buscando un sonido propio y nuestro, y de la forma más pura y natural posible. Tampoco llevamos muchas horas juntos en el estudio y sabemos que necesitamos todavía más tiempo para conseguir sacar el sonido que perseguimos.

Pablo: Estamos muy agradecidos a Luis Yepes, un gran amigo nuestro de la escena madrileña, quien nos hizo la mezcla del single con una visión muy particular, muy suya, y que supo dar el toque maestro, el toque que necesitábamos.

¿Podríais adelantarnos nuevas fechas de la gira?

Pablo: Mañana mismo tocamos en Plasencia, el 25 en Ávila, el 26 en Segovia y luego el 2 de abril volvemos a Madrid con un grupo de Galicia que se llaman The Pretty Shirt, y por último, el 30 de abril en las Rozas. De momento esas son las fechas confirmadas.

Tres grupos que definan a Tangerine Flavour.

Miguel: Led Zeppelin, los Stones y los Faces.

Hablemos de Madrid, ¿cómo está la escena musical allí? ¿Han cambiado algo las cosas con respecto a las salas tras el cambio del grupo municipal?

Pablo: Los problemas vienen ya de antes. Ni Aguirre ni Carmena han sabido todavía atender las demandas de los músicos y las bandas locales. Y sí, es cierto, hay muchos grupos y no tantas salas. El problema tiene que ver con las condiciones que te ponen en Madrid para tocar en salas, en el sentido de que son un poco abusivas. No te dan nada de margen para conseguir el público deseado y que la banda rentabilice los shows. Una cosa que sí que es cierto, por ejemplo, es que cuando salimos de Madrid, las condiciones de las salas suelen ser mucho mejores. Por lo general, en Madrid, las condiciones de las salas son bastante jodidas.

Miguel: Bueno, al menos ya pueden entrar los menores en las salas, algo que mermaba mucho la asistencia a conciertos y la difusión de los grupos locales. Una cosa positiva, al menos.

Siguiendo en Madrid, algún grupo con el que os quedéis, con el que hayáis tocado y que, como vosotros, están empujando fuerte para salir.

Pablo: Nos gustan mucho unos chavales de Rivas que se llaman Mr. Wilfred.

Miguel: Y Lía & Yepes, por supuesto, que son grandes amigos nuestros y tocan de puta madre.

Y para terminar, ¿qué proyectos tenéis de aquí a un corto plazo?

Miguel: Seguir tocando donde nos dejen y poco a poco seguir sumando gente, experiencias…

Bonus Track

¿Cómo definiríais el “rock and roll actitud”?

Pablo: Fundamentalmente pasártelo bien. Como siempre dice Miguel Polonio lo bueno que tiene el rock and roll es que puedes hacer lo que te dé la puta gana.

Miguel: ¡Eso lo quitas! (Risas)

Pablo: (Risas) Puedes hacer lo que te dé la gana y que no pase nada, ya que tienes la excusa de que “somos rock and roll”.

El oso pesado que conmigo va / when you sleep / Lou Reed sigue vivo / los Raindogs invadimos la ciudad / las películas de Pasolini solo se ven una vez en la vida a riesgo de graves lesiones morales

1. Muy chic. 

2. Mis canciones favoritas no son mis canciones favoritas son las canciones favoritas de todo el mundo. 

3. Hay una bomba y va a explotar. Aquí, dentro de mi pecho. Me van a tener que amputar la garganta. 

4. Este viernes, 27 de junio va a ser la bomba. La bomba que va a reventar todo. Los RAINDOGS daremos uno más de nuestros recitales. Este será más especial que el resto, ya que estará invadido de música. A las diez de la noche, en la Casa José Zorrilla de Valladolid, no os lo podéis perder. Llevo bastante tiempo preparando este proyecto tanto mental como musicalmente y puede que guste o puede que disguste mucho (sic). Creo que no hay nada más que decir. Estáis todos invitados. 

5. Conseguir que todas las viejas capitalistas que pasan los sesenta años y que van a todos los eventos gratis, esas señoras-topo aburridas, que increpan y discurren sobre el sufrimiento de la lumpen-burguesía y la alta sociedad, hijas del café de las siete de la tarde y la partida, del pensamiento casposo de una sociedad como siempre atrasada por su poca tasa de natalidad y de rumba y salero! y de ganas de pasarlo bien y dejar el sitio a una juventud sin futuro que día a día sale a la calle a buscarse la vida para encontrar el tortazo simultáneo y precoz de la prole más elitista, intelectual y respetable de todo el mundo castellano que viaja en un hispano-suiza con su pedantería y sus ganas de joder. 

6. Mi libro de poemas, La Muerte del Hombre Orquesta, ha sido reseñado por una súper página (blog) divulgadora de la ALT-LIT al otro lado del charco, La Polifonía de la Nada. Gracias Didier, por tus palabras. Aquí podéis leer la reseña. 

7. Sigo pensando mucho en Lou Reed aunque haya pasado ya un tiempo desde su muerte. 

8. No pude estar en el Día de la Música de mi ciudad dando el cante por ahí ya que una enfermedad repentina y grave me ha atacado en los últimos días. Poco a poco me voy recuperando para volver con más fuerza y ganas. 

9. Aprovechando estos días encerrado en casa, me he tragado varias películas del hiperrealismo italiano, Pasolini, Bertolucci… Nunca entendí mucho de cine pero la filmografía de Pasolini me ha impresionado bastante. Por no hablar de sus poemas, uh. Y pronto se verán las consecuencias de ello. 

10. Si hay que recitar un poema, esta semana me quedo con uno de los escritores que más influenciaron a Lou Reed, Delmore Schwartz. Es un poema que, junto al cine de Pasolini y mis altas fiebres, no me ha dejado dormir y he tenido verdaderas pesadillas. Como siempre, la traducción al cargo de uno de mis poetas españoles más admirados, el “Baudelaire español”, Roger Wolfe: 

EL OSO PESADO QUE CONMIGO VA

“el estar consigo del cuerpo”

El oso pesado que conmigo va,
Embadurnado el rostro de una múltiple y variada miel,
Zafio y dando tumbos aquí y allí,
Acaparando cada sitio con su peso,
Ese bruto hambriento y golpeador
Enamorado de los dulces, del sueño y de la ira,
Factótum desquiciado que todo lo deshace,
Que trepa el edificio y patea el balón,
Que en la ciudad del odio boxea con su hermano. 

Junto a mí jadea, ese pesado animal,
Ese oso pesado que conmigo duerme,
Y que dormido aúlla por un mundo hecho de azúcar,
Por un dulzor tan íntimo como el abrazo del agua,
Aúlla en sueños porque la cuerda
Tiembla mostrándole el oscuro abismo que hay debajo.
Este exhibicionista de pomposo andar está aterrado,
Embutido en su traje de gala, reventándole los pantalones,
Y tiembla cuando piensa que su carne tiritante 
Se deshará por fin hasta convertirse en nada.

Este animal del que no puedo escapar conmigo va,
Y me ha seguido desde que el negro útero me sostenía,
Moviéndose conmigo, distorsionándome los gestos,
Una caricatura, una henchida sombra,
El payaso estúpido de los designios de mi ser,
Que ofende y obnubila con su propia oscuridad,
Que alienta oculto en el vientre y en los huesos,
Opaco, demasiado próximo, mi secreto, y aún así desconocido,
Que se yergue para abrazar a ésa a la que amo,
Con la que quisiera caminar, de no estar él tan cerca,
Groseramente la manosea, a pesar de que me bastaría
Tan sólo una palabra para desnudar mi corazón y mostrarme como soy,
Pero él se tambalea, y lo ofusca todo, y exige su alimento,
Bajo su custodia babeante arrastrándome con él,
Entre los cientos de millones de su especie,
Y el desenfreno de la gula en todas partes.

11. Por último, una versión que me encanta de un gran Himno Generacional como es el “When you sleep” de MBV. En realidad el grupito este es una gran imitación de Cat Power, Tori Amos y todas esas cantautoras con las que tomas un Valium y apareces en el planeta de la depresión, pero hay que reconocer que mola demasiado. La verdad, es que “when you sleep”, hagas shoegaze, pop meloso, noise, punk o lo que sea, es una canción que sigue erizando el vello de la piel as time goes by

Luis Yepes: “Me paso los días enteros escribiendo y haciendo música”

Después de varias semanas sin pasar por el blog, os traigo una entrevista a uno de los músicos más prometedores de la escena nacional. Su nombre es Luis Yepes, y aparte de ser amigo mío desde hace años, ha sacado un EP este año con sus propias canciones que ha dejado a toda la crítica sorprendida.

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“Baile de muertos” es un proyecto de cinco canciones producido por Borja Costa y el mismo Luis Yepes. Lanzado al mercado digital por Low Whistle Records, una discográfica que acaba de nacer y que está dando unos pasos muy grandes. Y es que “Baile de muertos” ya ha sido reseñado en varias revistas de música importantes (El Mundo de Tulsa y Efe Emepor el mismo Juanjo Ordás, entre otras) y este blog, que ha crecido junto a la obra de Luis, no podía quedarse atrás. 

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En “Baile de muertos” encontramos el estilo que tanto ha marcado a Luis Yepes a lo largo de sus años de aprendizaje (dentro de los cuales he tenido el lujo de estar presente): guitarras a lo Bolan, experimentaciones con sintes, mucho rock castizo madrileño y letras cargadas de calidad y compromiso. 

Aún recuerdo una tarde en el bar Penicilino de Valladolid, cuando la noche caía, y descansábamos apoltronados en la terraza con nuestros cigarros de liar. Conversaciones que podrían durar siglos en torno a Springsteen y a Lou Reed, improvisaciones de guitarra en descampados, conciertos y conciertos, pasar la noche en un sofá, preguntándonos cada poco tiempo si nuestro destino iba a ser el mismo que el de Amy Winehouse (por ejemplo), huidas al extrarradio y mucho tiempo perdido con la mejor compañía. Ya hace dos años más o menos, este blog recogía una entrevista en plan colegueo que enlazo aquí por si queréis leerla. 

Además, la salida al mercado de su primer trabajo discográfico no es casualidad, ya que personalmente creo que tanto él con su disco, como yo con mi libro, formamos una piña. Si algún día me preguntan a qué suena mi libro de poemas, “La muerte del Hombre Orquesta”, después de enunciar una lista larga de artistas de prestigio, sin duda suena a Luis Yepes. Porque somos hermanos a nivel artístico. Porque Luis cree en lo mismo que creo yo, aunque hace tiempo que no le vea por diferentes compromisos. Nos criaron en la misma pecera en lugares diferentes. 

Enrique Zamorano: “Baile de muertos” es un EP que contiene muchos estilos que se amparan bajo el genérico de “rock”. En apenas cinco canciones das pinceladas sobre varios estilos: desde el glam rock pasando por el indie y la canción de autor. Particularmente, siempre he pensado que los mejores artistas son los que se arriesgan y acogen en su música diferentes géneros elementales que les han ido nutriendo. ¿Qué piensas de todo esto?

Luis Yepes: Me gusta arriesgar, y me gusta que cada canción sea diferente, aunque no pienso demasiado en si estoy arriesgando o en si una canción es más glam y otra más pop. Aunque me dé cuenta de ello, son canciones, solo trato de que conjunten unas con otras y, que dentro del mismo género, no haya enormes contrastes ni, por el contrario, resulte todo monótono. Se trata de jugar, de intentar contar cosas nuevas, conseguir un estilo propio.

EZ: ¿Cómo te ha resultado lanzarte al mundo musical con un trabajo propio siendo solista?

LY: Mucho entusiasmo y ganas de trabajar. Hay que pasar por muchos malos momentos y sufrir hasta obtener los resultados, pero cuando los obtienes es como cumplir un sueño. Provoca temor el no saber con qué te vas a encontrar, qué respuesta vas a obtener de la gente, pero una vez estás dentro casi ni te enteras. Va pasando el tiempo, vas recogiendo frutos, pero te mantienes tan ocupado que apenas puedes pararte a pensar en dónde te has metido, solo tratas de disfrutar y de continuar.

 

EZ: Las letras son importantes en el disco y se nota que has estado muy pendiente de lo que quieres decir. ¿Qué escritores, así como músicos, te han inspirado a la hora de escribir las letras para el álbum?

LY: Desde los más raros a los más recurrentes. He crecido con las letras de Springsteen y de Dylan, son los que siempre están presente. Luego están Bowie, Marc Bolan, Lou Reed, Mike Scott, Cohen o incluso Billie Joe Armstrong. Todos ellos son gente que crea mundos increíbles, juegan con las palabras y utilizan un lenguaje con el que me identifico. Podría decirte decenas más, así como todos los escritores y poetas de la generación beat. Casi toda mi inspiración nace de artistas extranjeros, aunque no la voy buscando, simplemente disfruto leyendo y escuchando, así es como brotan las ideas. A nivel nacional, descubro más con la literatura y la poesía que con lo musical. Me fascinan Miguel Hernández, los Panero, y aprendo mucho con Benjamín Prado y con José A. Goytisolo, al que descubrí a través de Paco Ibáñez. No digo que todos estos hayan sido inspiración en las canciones del disco, sino solo mis referentes principales. No suelo escribir pensando en las letras o los escritos de alguien, solo pongo en práctica todo lo que ellos me han enseñado y me siguen enseñando, tratando de conseguir una voz propia.

 

EZ: A la hora de hacer canciones, ¿español o inglés? ¿Cómo ves que se expresa mejor uno, en tu lengua o en una lengua extranjera?

LY: Creo que uno se expresa mejor en su lengua, sin duda, pero cualquier idioma, siempre que lo conozcas, es válido. El escribir en tu lengua materna te permite jugar más con el lenguaje, crear metáforas, los dobles sentidos, etc., cosa que en otro idioma que no sea el tuyo, personalmente, es más difícil. Siempre se dice que hacer canciones en inglés es mucho más fácil, que todo suena bien y que el español es más complicado fonéticamente, pero ahí está el reto. Yo escribo canciones tanto en español como en inglés, solo que cuando escribo en español siento que estoy trabajando, que realmente intento expresar algo, mientras que el hacerlo en inglés me lo tomo como un pasatiempo.

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EZ: ¿Cómo ves, en grandes rasgos, el panorama musical español actual?

LY: A mí actualmente, casi todo en general, me suena muy sintético, no solo a nivel nacional, sino internacional. Creo que los que están arriba se arriesgan muy poco, mientras que hay decenas de grupos emergentes que hacen cosas mucho más interesantes pero no reciben el interés que merecen. Parece como si se estuviese produciendo un cambio hacia una nueva dirección, pero no se sabe muy bien a dónde. Aunque en todo esto influye la situación política y social. Todo el tema del I.V.A., los cierres de salas, etc., ya lo conocemos todos, hay menos conciertos, la gente va menos, y es mucho más difícil sobrevivir haciendo música.

EZ: ¿Qué consejo darías a todos esos músicos que están comenzando y tienen ganas de dar el salto?

LY: Trabajo, mucho trabajo y plena dedicación. No tiene mucho misterio. Dicen que en la música hay que tener suerte, que hay que estar en el lugar y momento adecuados, y puede que sea así, pero la única forma de llegar a que eso ocurra es trabajando y moviéndose todo lo posible.

EZ: Madrid ha sido tu cuna vital tanto musical como personalmente. ¿Eso se refleja en tus canciones?

Por supuesto. Creo que Madrid es una ciudad que o la amas, o la detestas. Yo aún no tengo claro qué hago de esas dos cosas, aunque no soy mucho de adorar lugares. Lo que sí estoy seguro es que las mayores experiencias de mi vida no me habrían ocurrido en otro lugar. El ritmo de vida frenético de la ciudad afecta al estado de ánimo y, por lo tanto, a la hora de escribir. En el ámbito musical, tienes la suerte de que todas las noches hay conciertos, todas las noches hay lugares a donde puedes ir. Eso es fantástico.

EZ: ¿Cómo nació el proyecto Low Whistle Records o cómo te llamaron?

LY: No tengo mucha idea de cómo surgió, solo sé que me llamaron cuando el proyecto estaba comenzando para participar en un par de trabajos. Retomé el contacto con Borja Costa después de varios años, y ahí comenzó todo.

EZ: ¿Cómo de difícil es el camino para una nueva discográfica independiente que acaba de nacer?

LY: Actualmente en España el camino de toda empresa que acaba de nacer es muy difícil, y más si se trata de la creación de arte y cultura. Las ayudas económicas son mínimas o nulas, y tienes que tener muy presente qué estás haciendo, por qué estás apostando y con qué vas a arriesgar. Hay que saber no desesperarse, disfrutar de los buenos momentos y los pequeños frutos que te vaya dando el proyecto, y tener mucha paciencia y constancia.

EZ: La música madrileña ha estado viviendo reiteradas prohibiciones y trabas por parte de los gobernantes. En Valladolid estamos igual o quién sabe, peor. ¿Cuál es tu mensaje al respecto?

LY: Todo me parece una gran mierda. El prohibir tocar en las calles me parece una auténtica estupidez, sin más. Es como una forma de intentar tenerlo todo controlado, supongo que por la imagen. Lo que uno se encuentra por las calles de una ciudad forma parte de la cultura del sitio, en donde entra tanto el que va vendiendo bolígrafos con lucecitas, como el que se pone con su violín en la entrada del metro, y regular ese tipo de actividad es un error. Uno puede valorar a un músico de la calle, diciendo si es mejor o peor que otro que hay cien metros más adelante, pero si la actividad es lícita, no se puede prohibir a nadie a que toque en la calle por considerar que no tiene nivel. Habrá que salir a tocar a la calle con el título superior de conservatorio grapado en la frente.

EZ: Te fuiste a Galicia para grabar “Baile de muertos”. Esta manera de grabar y producir discos recuerda muchísimo a cómo se hacía antes, el ejemplo más recurrente es el mítico disco “Exile On Main Street” de los Stones. ¿Es de ese modo como surge el mejor de los ambientes para trabajar en una obra artística, en aislamiento y concentración?

LY: A veces te tienes que adaptar a lo que sea. Nunca puedes planear cómo te van a salir las cosas. Nosotros pudimos aislarnos completamente una semana entera allí, nos dedicamos totalmente, grabamos casi todo y reescribimos las letras una y otra vez, todo ello en siete días. Llevamos un ritmo frenético y fue agotador, pero lo pasamos muy bien. No podríamos haberlo hecho en ese tiempo de otra forma. Parece que el ambiente idílico es parecido a ese, el tener un lugar donde poder alejarte de todo y centrarte únicamente en el trabajo, pero también es necesario el contacto humano. Si te pasas un mes entero encerrado sin saber más allá de lo que hay entre esas paredes, puedes acabar muy quemado y aislarte aún más o rechazar la vida social posteriormente. Puede ser peligroso.

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EZ: Borja Costa, productor de “Baile de muertos”, ha aportado un sonido a tus canciones de lo más profesional. A su vez, con otros músicos de la plantilla de Low Whistle Records como Daniel Torea o Vincent do Val. Lo que siempre se ha preguntado, a nivel de producción, ¿es necesario un buen equipo o más bien lo que prima es el conocimiento y la sabiduría musical para una correcta producción?

LY: En mi caso, prefiero el conocimiento. He visto gente con equipos de la hostia sacando un sonido pésimo. Me gusta la gente que, con los mínimos recursos, saca todo el partido posible y los aprovecha. Prefiero al que me graba una pandereta con un micro barato, aporreándola contra una caja de cartón porque sabe que así obtendrá el sonido que se busca, que al que me lo graba con cinco micros carísimos para alardear.

EZ: Una vez has sacado “Baile de muertos” y programado gira, ¿cuáles son tus proyectos a largo plazo o las aspiraciones que más te llenan de ilusión para afrontarlas?

LY: De momento, continuar moviendo este trabajo. Me paso los días enteros escribiendo y haciendo música, lo que ocurra en el futuro no lo pienso demasiado, no voy a hacer otra cosa más que música. Supongo que he de ser ambicioso, pero lo que tenga que ocurrir, ya se irá viendo en el día a día, por ahora, continuar trabajando.

¡La feria ha llegado!

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Hola amigos, 

El día 28 de este mes, es decir, el lunes que viene, estaré presentando mi poemario “La muerte del Hombre Orquesta” en la Feria del Libro de Valladolid 2014. Además, el mismo acto será para homenajear a mi poeta favorito de las lenguas hispanas que todos conocéis: Leopoldo María Panero. Junto a mis jinetes del apocalipsis como acompañantes, es decir, el colectivo literario en el que estoy metido, RAINDOGS, daremos un espectáculo dedicado a la poesía y a Leopoldo. Después, se proyectará en el Salón de Actos (Usos múltiples) de la Cúpula del Milenio la película El desencanto, de Jaime Chávarri que narra la vida de los Panero. 

Para mí, como para mis amigos poetas, es todo un orgullo y un honor poder estar en la Feria del Libro de Valladolid rodeado de escritores ya prestigiosos y novelistas de todos los ámbitos. Y aún más con un libro de poemas publicado, que podéis adquirir por Internet por menos de cuatro euros (aquí). 

Por lo tanto, si estáis por Valladolid este día y os apetece pasar una tarde con nosotros y nuestros poemas, estáis todos invitados. Habrá un stand de libros donde podréis encontrar nuestras creaciones. En mi caso, mi obra La muerte del Hombre Orquesta, y una pequeña antología de mis poemas favoritos de Leopoldo comentados y seleccionados por mí que he titulado Adiós a las águilas y ha editado el Ayuntamiento de Valladolid. Cuando la tenga disponible en PDF, no dudaré en subirla a la red para que la leáis. 

Feliz semana a todos y que siga esta mierda de sueño llamada literatura! 

Juntar las mejillas con la muerte (último poema de este 2013 que se va)

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RAINDOGS. Todos menos Alberto Martín y Pablo Milano

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Susana Gonzalo, Oliver Benavente y Alex Valín durante un ensayo de cuando nos volvimos a juntar Love In Veins tras 2 años sin tocar.

+escuchando: “Wake Up”, de Arcade Fire

A modo de final a este turbio y desesperado 2013 quisiera dejar en este post uno de mis poemas favoritos de Bolaño, localizado en su libro de poemas “Los perros románticos”, pero extraído, en este caso, de la antología de Anagrama de todos sus poemas, “La Universidad Desconocida (2007)”.

El título del poema es “Autorretrato a los veinte años”. Este poema habla de la poesía y de Latinoamérica. Puede que ambas palabras estén relacionadas. Siempre lo creí. Una de las novelas que más me marcaron en mi vida, “Los detectives salvajes” me hizo creer en ello y aceptar su mitología. Que México y sus calles sean ya para mí, sin haber estado aún, la ciudad de la poesía o de los poetas que surcan sin pensar el mapa de los sueños por sus cafeterías sagradas, sus bares nocturnos o sus casones milenarios (a modo del de Joaquín Font).

Como si México fuera un parnaso moderno traído a nosotros en nuestro tiempo de la mano de Roberto Bolaño. Recuerdo también un hermosísimo poema de David Meza que leí en el blog de Luna Miguel titulado “A las siguientes generaciones. Manifiesto” y que podéis leer clicando aquí. También, al leer el poema que os transcribo a continuación, me acuerdo sobre todo de mis amigos escritores, de como juntos compartimos el valor de la literatura. De como dice el poema, “juntamos nuestras mejillas con la muerte”. Dentro de poco daremos un recital presentando una primera antología. Cada uno con su estilo y forma de hacer las cosas pero unidos y bajo un proyecto común llamado RAIN DOGS

¿Un deseo para 2013? Seguir teniendo 20 años y que el pulso de la juventud de los veinte no desaparezca jamás de nuestras vidas.  

Me dejé ir, lo tomé en marcha y no supe nunca

hacia dónde hubiera podido llevarme. Iba lleno de miedo,

y se me alfojó el estómago y me zumbaba la cabeza:

yo creo que era el aire frío de los muertos. 

No sé. Me dejé ir, pensé que era una pena

acabar tan pronto, pero por otra parte

escuché aquella llamada misteriosa y convincente. 

O la escuchas o no la escuchas, y yo la escuché

y casi me eché a llorar: un sonido terrible, 

nacido en el aire y en el mar. 

Un escudo y una espada. Entonces, 

pese al miedo, me dejé ir, puse mi mejilla

junto a la mejilla de la muerte. 

Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver

aquel espectáculo extraño, lento y extraño,

aunque empotrado en una realidad velocísima:

miles de muchachos como yo, lampiños

o barbudos, pero latinoamericanos todos, 

juntando sus mejillas con la muerte.

ROBERTO BOLAÑO, “Autorretrato a los veinte años”, (La Universidad Desconocida, Anagrama, 2007, página 346)