“Caravana”, Quentin Gas & Los Zíngaros

 

Un viaje conceptual y caleidoscópico que asienta sus bases en el flamenco de raíz y el psych-rock para escuchar de principio a fin

Uno de los descubrimientos más potentes del año pasado y que ahora rescatamos para analizar es el segundo disco de Quentin Gas & Los Zíngaros, Caravana, un viaje conceptual y caleidoscópico que asienta sus raíces en el flamenco de raíz y el psych-rock. Su líder, Quentin Gas, hijo de la afamada e internacional bailaora Concha Vargas, despliega a lo largo de las catorce canciones que componen el álbum un largo viaje que parte desde la India, atraviesa Turquía, visita Marruecos y termina en Lebrija, una de las cunas del cante flamenco, en el Bajo Guadalquivir sevillano.

Tras un amanecer onírico amenizado por un sitar (“Punyab”), al norte de la India, la poderosa voz de Carmen Vargas nos da la bienvenida a este tránsito por el desierto a las riendas de un riff de guitarra hipnótico y espacial (“Caravana”). Con esta segunda canción, la banda asienta el concepto del álbum y su finalidad: la búsqueda de las raíces de Quentin Vargas, máximo artífice del proyecto, quien, según aseguran algunas redacciones, de pequeño escuchaba a Jimi Hendrix, The Doors y Sonic Youth, para más tarde y con esta formación, emprender las huellas musicales que sus antepasados dejaron. Es por ello, que el álbum responde a esa mixtura que siempre ha dado tan buenos resultados –pensemos en Triana, Enrique Morente y Lagartija Nick, o el Niño de Elche- con esa acertada y emocionante fusión entre flamenco y rock psicodélico.

Caravana responde a esa fusión entre flamenco y rock psicodélico que siempre ha dado grandes resultados: Triana, Enrique Morente y Lagartija Nick o El Niño de Elche

Precisamente, es el Niño de Elche el que se encarga de aportar su descomunal chorro vocal en la tercera del disco, “Deserto Rosso”, donde el órgano hammond cabalga con la guitarra siguiendo el riff de la canción anterior. Otro de los rasgos estilísticos de Caravana es que es un álbum para escuchar de principio a fin, no solo por la historia nómada que relata, si no también por la instrumentación de las canciones que se suceden. Es así como “Sultana”, con una melodía muy cercana al Camarón de La leyenda del tiempo, arranca con un fraseo de hammond para narrar una historia de amor a partir de metáforas tradicionales andaluzas, como el “mendigo”, “los ojos rojos”… tan presentes en autores como Federico García Lorca.

Romance” sigue de cerca a la anterior, pero esta vez las guitarras cobran más protagonismo, adquiriendo un vigor que les acerca a las bandas de rock espacial como Spacemen 3 o el Led Zeppelin de “Dazed & Confused”. Y así es como llegamos a “Persia”, una parada breve en el camino de apenas un minuto donde el flamenco da un paso atrás para volver a las texturas arábigas del sitar.

La guitarra de Pájaro en “Caravana 2” devuelve el orgullo a la intachable tradición hispánica de guitarristas frente a la egolatría guitarrera anglosajona

Carmen Vargas regresa para cantar la segunda parte de “Caravana”, que marca el punto de inflexión en el disco. Mucho más notable que la anterior, su tono épico y festivo otorga el carácter de himno a la cultura gitana. La guitarra española de Pájaro (perdonen la expresión) A-CO-JO-NAN-TE devuelve el orgullo a la impresionante tradición hispánica de guitarristas frente a la egolatría guitarrera anglosajona, presente en cualquier ídolo del mástil.

Turkia” resulta ser otro puente que da la bienvenida a las costas mediterráneas después de tanto caminar por las áridas tierras del desierto. Trae color y mezcla de sabores, en cualquier instante podemos vernos instalados en uno de los grandes mercados turcos, barnizados por una luz cobriza y olor a incienso en el ambiente. “El pedío” retoma la fusión entre géneros, sonando un poco repetitiva respecto al resto de temas. Las palmas gitanas suenan en “La ley del silencio”, donde Quentin entona “No hay una sola realidad”, refiririéndose quizás a los paraísos artificiales (en su concepción más occidental) o a los saberes míticos y místicos del pueblo gitano (si echamos la vista a Oriente).

En cualquier instante podemos vernos instalados en uno de los grandes mercados turcos, barnizados por una luz cobriza y olor a incienso en el ambiente

Entre estos términos se desvela “Luna de Oriente”, donde Quentin establece ese paralelismo entre las dos zonas geográficas. El viaje prosigue y llegamos a Marruecos, a la ciudad de “Tánger”, en la que nos reciben con los brazos abiertos y música en las calles. Otra pequeña píldora de realismo musical que presenta la parada definitiva: “Lebrija”. Aquí, ya hemos cruzado el estrecho y descansamos en los floridos patios sevillanos al compás de una guitarra española y palmas andaluzas. De nuevo, Carmen Vargas regresa para poner punto y final a un viaje cargado de duende. Pero no tan rápido, el recorrido se cierra con “Mala puñalá”, un espectacular desenlace de más de nueve minutos que avisa “Todo llega”, entre estertores de órgano hammond y una voz a medio camino entre los Beach Boys y los Kinks colocados, sin perder en ningún momento el duende gitano. Un grueso feedback ruge al final del tema. Si uno se queda escuchando los últimos minutos hay una sorpresa que no desvelaré aquí.

NOTA: 8

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Nuevo post de domingo

mor

Al igual que esta imagen, irónica en el personaje que la protagoniza, creo que mi próximo libro de relatos tomará el título de “MEAT IS MURDER”, como el disco de los Smiths. Aunque todavía es provisional. Aún no tengo escrito ningún relato, tengo varios en la cabeza y expresados mediante ideas en libretas y papeles, pero sin duda irá sobre mujeres. Sobre las mujeres y las relaciones que establecen con los hombres (aunque los relatos sean escritos en 1º persona). Algo así como la obra “De qué hablamos cuando hablamos de amor” de Raymond Carver, podría servir. Todos mis proyectos son múltiples, como notaréis.

He estado escuchando a profundidad el álbum Tempest de Dylan y es un gran disco. Un imprescindible suyo, sin duda.

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Como habréis notado, he dado un nuevo aspecto al blog durante los últimos días. He cambiado el fondo por una hermosísima y escandalosa foto de Sid Vicious magreándose con su compañera sentimental Nancy, he actualizado el estilo de maquetación facilitado por WordPress, he cambiado también los rótulos del título y la foto de cabecera. ¿Os gusta? 

Además, he añadido tres nuevas páginas. La primera, “Cajas de música imposibles de parar” viene a ser un poco mi discografía favorita y más selecta, aquellos discos que dicen que te acompañan durante toda tu vida y aquella música que siempre intentas ver reflejada en las nuevas músicas que escuchas. En segundo lugar, está “Lecturas supuestamente divertidas que volveré a leer”, dedicado a todas mis lecturas a lo largo del tiempo, mi bibliografía.  Pronto haré un especial fin de año en el blog con los 10 libros que más me han gustado en todo este año. En tercer lugar está “NOT FUTURE FOR US”, una página más bien de desglose cuya pretensión era abrir más el movimiento del blog a todos vosotros. Aunque todavía no está muy claro cómo lo voy a hacer y posiblemente se quede solo en ese mítico vídeo de esa canción de los Sex, “God Save The Queen”.

También he añadido tres curiosas fotos a la columna de la izquierda. La primera con la imagen de la mítica portada del disco de The Clash, “London Calling”. Si pincháis sobre ella, iréis directamente a mi Facebook, para así abriros más a mis redes sociales. La segunda es una foto que me encanta y que es la portada oficial de mi poemario, “Permanece Angustiado”. Y funcionando de portada, si pincháis sobre ella podréis ver mi poemario editado en pdf en la red social de talento literario megustaescribir.com . Aún no está colgado porque tienen que procesar el documento los encargados de la web. En cuanto esté colgado os avisaré y podréis entrar y leerlo. Espero que os guste, en ese caso. Y la última imagen es una imagen mía de uno de mis conciertos por los bares de mi ciudad, Valladolid, que si pincháis en ella os enlazará a la canción “The Passenger” de Iggy Pop, una canción de otras muchas que siempre me han parecido imprescindibles.

Por último, desearos a todos una feliz navidad que ya se acerca, aunque parezca mentira y un próspero Año Nuevo y todas esas mierdas que se dicen por estas fechas.

Rock y letras, hermanos!