“Caravana”, Quentin Gas & Los Zíngaros

 

Un viaje conceptual y caleidoscópico que asienta sus bases en el flamenco de raíz y el psych-rock para escuchar de principio a fin

Uno de los descubrimientos más potentes del año pasado y que ahora rescatamos para analizar es el segundo disco de Quentin Gas & Los Zíngaros, Caravana, un viaje conceptual y caleidoscópico que asienta sus raíces en el flamenco de raíz y el psych-rock. Su líder, Quentin Gas, hijo de la afamada e internacional bailaora Concha Vargas, despliega a lo largo de las catorce canciones que componen el álbum un largo viaje que parte desde la India, atraviesa Turquía, visita Marruecos y termina en Lebrija, una de las cunas del cante flamenco, en el Bajo Guadalquivir sevillano.

Tras un amanecer onírico amenizado por un sitar (“Punyab”), al norte de la India, la poderosa voz de Carmen Vargas nos da la bienvenida a este tránsito por el desierto a las riendas de un riff de guitarra hipnótico y espacial (“Caravana”). Con esta segunda canción, la banda asienta el concepto del álbum y su finalidad: la búsqueda de las raíces de Quentin Vargas, máximo artífice del proyecto, quien, según aseguran algunas redacciones, de pequeño escuchaba a Jimi Hendrix, The Doors y Sonic Youth, para más tarde y con esta formación, emprender las huellas musicales que sus antepasados dejaron. Es por ello, que el álbum responde a esa mixtura que siempre ha dado tan buenos resultados –pensemos en Triana, Enrique Morente y Lagartija Nick, o el Niño de Elche- con esa acertada y emocionante fusión entre flamenco y rock psicodélico.

Caravana responde a esa fusión entre flamenco y rock psicodélico que siempre ha dado grandes resultados: Triana, Enrique Morente y Lagartija Nick o El Niño de Elche

Precisamente, es el Niño de Elche el que se encarga de aportar su descomunal chorro vocal en la tercera del disco, “Deserto Rosso”, donde el órgano hammond cabalga con la guitarra siguiendo el riff de la canción anterior. Otro de los rasgos estilísticos de Caravana es que es un álbum para escuchar de principio a fin, no solo por la historia nómada que relata, si no también por la instrumentación de las canciones que se suceden. Es así como “Sultana”, con una melodía muy cercana al Camarón de La leyenda del tiempo, arranca con un fraseo de hammond para narrar una historia de amor a partir de metáforas tradicionales andaluzas, como el “mendigo”, “los ojos rojos”… tan presentes en autores como Federico García Lorca.

Romance” sigue de cerca a la anterior, pero esta vez las guitarras cobran más protagonismo, adquiriendo un vigor que les acerca a las bandas de rock espacial como Spacemen 3 o el Led Zeppelin de “Dazed & Confused”. Y así es como llegamos a “Persia”, una parada breve en el camino de apenas un minuto donde el flamenco da un paso atrás para volver a las texturas arábigas del sitar.

La guitarra de Pájaro en “Caravana 2” devuelve el orgullo a la intachable tradición hispánica de guitarristas frente a la egolatría guitarrera anglosajona

Carmen Vargas regresa para cantar la segunda parte de “Caravana”, que marca el punto de inflexión en el disco. Mucho más notable que la anterior, su tono épico y festivo otorga el carácter de himno a la cultura gitana. La guitarra española de Pájaro (perdonen la expresión) A-CO-JO-NAN-TE devuelve el orgullo a la impresionante tradición hispánica de guitarristas frente a la egolatría guitarrera anglosajona, presente en cualquier ídolo del mástil.

Turkia” resulta ser otro puente que da la bienvenida a las costas mediterráneas después de tanto caminar por las áridas tierras del desierto. Trae color y mezcla de sabores, en cualquier instante podemos vernos instalados en uno de los grandes mercados turcos, barnizados por una luz cobriza y olor a incienso en el ambiente. “El pedío” retoma la fusión entre géneros, sonando un poco repetitiva respecto al resto de temas. Las palmas gitanas suenan en “La ley del silencio”, donde Quentin entona “No hay una sola realidad”, refiririéndose quizás a los paraísos artificiales (en su concepción más occidental) o a los saberes míticos y místicos del pueblo gitano (si echamos la vista a Oriente).

En cualquier instante podemos vernos instalados en uno de los grandes mercados turcos, barnizados por una luz cobriza y olor a incienso en el ambiente

Entre estos términos se desvela “Luna de Oriente”, donde Quentin establece ese paralelismo entre las dos zonas geográficas. El viaje prosigue y llegamos a Marruecos, a la ciudad de “Tánger”, en la que nos reciben con los brazos abiertos y música en las calles. Otra pequeña píldora de realismo musical que presenta la parada definitiva: “Lebrija”. Aquí, ya hemos cruzado el estrecho y descansamos en los floridos patios sevillanos al compás de una guitarra española y palmas andaluzas. De nuevo, Carmen Vargas regresa para poner punto y final a un viaje cargado de duende. Pero no tan rápido, el recorrido se cierra con “Mala puñalá”, un espectacular desenlace de más de nueve minutos que avisa “Todo llega”, entre estertores de órgano hammond y una voz a medio camino entre los Beach Boys y los Kinks colocados, sin perder en ningún momento el duende gitano. Un grueso feedback ruge al final del tema. Si uno se queda escuchando los últimos minutos hay una sorpresa que no desvelaré aquí.

NOTA: 8

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Ziggy vive (Diez canciones para creer en su regreso a la Tierra)

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Poco más de 48h. han pasado desde la muerte de David Bowie. Desde este blog quiero homenajearle a través de las que fueron para mí sus diez mejores canciones. Aún recuerdo el día en el que, siendo casi un preadolescente entré en una tienda de discos y me llevé el Ziggy Stardust. Fue el primer disco que me compré tras haber ahorrado dinero, junto con el Transformer de Lou Reed.

Cuestionar la fuerza y la grandeza de las canciones y discos de Bowie es un pecado. El artista camaleónico por antonomasia hizo de su repertorio algo totalmente único y nuevo, incluso cuatro décadas después de su nacimiento como fenómeno artístico. Inimitable e inigualable, de composiciones complejas y ambiguas, siempre explorando y yendo más allá de lo que otros artistas se atrevieron. David Bowie consiguió reafirmarse como un extraterrestre ante todas las mentes y oídos de su tiempo, como genio, como individualidad creadora fuera de todo patrón humano, y era poseedor de una imagen que va mucho más allá de la música. Aquí les dejo con las canciones que más me marcaron de toda su discografía.

1-. “Heroes” (Heroes, 1977). Quizás sea la mejor canción de Bowie por su potencia, mensaje y universalidad. Y básicamente eso, siempre que la escucho me siento parte del universo. El feedback de guitarra que sostiene toda la canción parece construir una enorme pirámide de sonido, acompañado por el complicado tono agudo de Bowie, imposible de cantar o imitar.

2-. “Life on Mars?” (Hunky Dory, 1971). Bowie, aparte de tener una mente siempre puesta en la vanguardia y la innovación, consiguió en este tema unir la melodía pop con las imágenes poéticas de corte surrealista que provocó que se convirtiera automáticamente en un himno generacional.

3-. “Rock & Roll Suicide” (The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, 1972). Una canción tan corta y en continuo crescendo dan todos los méritos para situar a su creador en las cimas de la composición. Además, este tema tiene la gracia de ser el cierre del que es mi disco favorito de Bowie a título personal. En realidad, esta canción es la que mejor resume ese choque épico entre David Bowie y el guitarrista Mick Ronson. En sus dos minutos y medio de duración nos encontramos de todo: comienzo en acústico, progreso eléctrico y final apoteósico con metales. Quizás una de las canciones más importantes de la época, y su amplitud hace que cuarenta años después de su lanzamiento funcione como un himno al sentimiento de sentirte apartado.

4º-  “Station to Station” (Station to Station, 1976). Siempre escucho esta canción cuando estoy triste. Lanzada en la época en la que el Duque Blanco jugueteaba con la cocaína y los libros de ocultismo, “Station to Station” supone una innovación en su sonido, un paso radical a la experimentación, fusionando estilos que van desde el kraut, al funk o al soul. Además, es en este álbum cuando nace el término <<New Age>>, y Bowie fue uno de los pioneros de este movimiento artístico. Lo que más me llama la atención de este tema es el nihilismo que desprende, con ese “it´s too late…” final.

5º-. “Space Oddity” (Space Oddity, 1969). La canción más famosa, tan grande e inmensa que sin duda funciona como una de las bandas sonoras clave de finales de los 60 y principios delos 70. Es imposible definir lo que esta canción significa, algo así como el “Take a walk on the wild side” o el “The Passenger” dentro de la discografía de Bowie. “Space Oddity” te atrapa y no te suelta, te conviertes en un ser prendado ante su oscuridad y su lirismo. Un precioso timbre de voz acompañado por una guitarra acústica que lanzó directamente al estrellato al artista inglés.

6º-. “Wild is the wind” (Station to Station, 1976). Una de las baladas más arrebatadoras de todos los tiempos, aquí la voz se vuelve lacrimosa y espesa, como una nana de cuna que canta al amor y al tiempo perdido. Compuesta por los músicos Dimitri Tiomkin y Ned Washington para la película homónima de 1957. Ha salido en multitud de películas y anuncios, y es sin duda una de las obras cumbres de la música de la década de los setenta. A su vez, ha servido de notoria influencia en grupos de noise como Sonic Youth o en bandas cercanas al grunge como Screaming Trees o Smashing Pumpkies.

7º-. “The man who sold the world” (The Man who sold the world, 1970). Esta popular canción llevada al gran público gracias a la versión de Nirvana en su Unplugged in New York, ya presagiaba el talento compositor de David Bowie recién estrenados los 70. Una canción que se mueve entre lo siniestro y lo infantil, entre lo excéntrico y lo pop, y cuya producción resulta compleja y exuberante. En definitiva, otro himno que añadir al amplio abanico de estilos y sonidos del camaleón.

8º-. “Rebel Rebel” (Diamond Dogs, 1974). En mi opinión, esta canción es la canción que siempre quisieron componer los Rolling Stones y que Bowie les robó de la forma más descarada. Un rock eléctrico con un riff de guitarra cien por cien glam rock marca T-Rex que hace que lanzarse a la pista de baile sea algo inevitable. Al margen de sus canciones más oscuras, este tema de cuatro minutos y medio te infunde toda la energía y positividad que caracteriza el ser joven y salir a divertirse.

9º-. “Suffragette City” (The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, 1972). Una de las más importantes canciones de Rock and Roll de todos los tiempos. Muchos señalan “Moonage Dream” o “Starman” como las canciones más reseñables dentro del Ziggy Stardust, pero creo que “Suffragette City” es todavía más rompedora. Esa guitarra de Mick Ronson y su ecualización han dado luz a un montón de bandas, por no hablar del teclado epiléptico que le acompaña marca Velvet Underground y el inesperado break del final. Un tema lleno de energía que puso a Bowie a la cabeza del nuevo rock de los setenta.

10º-. “Subterraneans” (Low, 1977). Para terminar, una lista con canciones de Bowie no es nada sin atravesar aunque sea de refilón su etapa de vanguardia total. Mano a mano con Brian Eno, Bowie nos entregó el álbum Low, quizás uno de los cócteles musicales más difíciles de digerir de toda el rock. Señalo esta canción aunque el álbum entero vale por sí solo. Los sintetizadores campan a sus anchas creando texturas sonoras avanzadas a su tiempo, como un lago helado donde es placentero sumergirse.

Algunas teorías de que el mundo se va acabar, pornografía anticapitalista y el eterno artista adolescente

1

¿Quién es realmente Stewart Home?

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Fuente de la imagen: http://www.alphadecay.org/autor/stewart-home

Yo también fui joven y ahora, en la madurez, advierto que he aprendido mucho más de mis propios errores que de cualquier consejo que me ofrecieran mis mayores. Esto, por supuesto, tiene que ver con mi testaruda negativa a escuchar, tanto como con los erróneos consejos que recibí. Entre las cosas que más me irritaban mientras me hacía mayor figuraban las amenazas camufladas de halagos, siempre formuladas en forma de sagaces consejos. Durante mi adolescencia, el estribillo constante que esos dioses con pies de barro me dirigieron era que, siendo yo una persona inteligente, progresaría en la vida si pasaba por el aro. En las mentes de esos césares de serrín, la inteligencia era la habilidad para entender que quienes no se inclinan ante el Gran Dios de la Autoridad son los que peor parados salen al mundo “adulto”. Crecí en un momento en que había empleo en abundancia y el hecho de que a la edad de 17 ya reivindicara felizmente el bienestar se convirtió para mis antiguos profesores en una clara ilustración del destino de quienes rechazan seguir imperativos. Perplejos por completo frente al tedio de sus aburridas vidas, semejantes bufones imaginaban en vano que podrían condenarme, al carecer yo de sus humildes ambiciones ni desear un trabajo estable. Me interesaban más proyectos grandiosos, como acabar con el capitalismo, y de ese modo, transformar la vida de este planeta en algo que de verdad mereciese la pena.

Memphis Underground, Stewart Home (Alpha Decay, 2012), páginas 127-128. Traducción de Antonio J. Rodríguez.

II

Una temporada en el Infierno de Memphis

III

Cómo acabar con el arte

Memphis Underground
Portada de Memphis Underground (Alpha Decay, 2012) Fuente: http://www.alphadecay.org/autor/stewart-home

Ya os he hablado varias veces sobre este libro al que he vuelto durante estos días: Memphis Underground, de Stewart Home. (Aquí en este mismo blog y aquí para la Revista Offtopic). Pero nunca había investigado sobre el mensaje político, económico y social de este libro. ¿Qué es exactamente el neoísmo? ¿El plagiarismo? ¿El avant-garde más radical? ¿Una nueva forma de entender la cultura? ¿Un conjunto de nostálgicos artistas venidos del Mayo del 68 y del situacionismo comunista? 

Cuando terminé de releer el libro, me adentré en varios textos y manifiestos de la corriente que quiere acabar con el arte y el artista. En esta página podréis encontrar toda la información sobre el ideal neoísta y sus teórias y métodos. A mí me ha puesto los pelos de punta. La idea principal de su pensamiento consiste en nada menos que acabar con el capitalismo, tal y como atestigua Stewart Home en el párrafo de más arriba de este mismo post. Un anarquismo de tipo cultural, contra la identidad del individuo dentro de una sociedad, una serie de ataques contra los grandes medios de comunicación y poder que en su día resultaron exitosos, seudónimos únicos para todo un grupo de artistas (Karen Eliot, Luther Blisset), y sobre todo, muchas ganas de joder al poder establecido. 

Todo elllo me recuerda a diversos movimientos libertarios que han ido surgiendo durante todos estos años de democracia bajo el orden occidental de países industrialiazados capitalistas. Podríamos empezar desde los movimietos por la liberación sexual y el rechazo a un estado paternalista que bien podría encajar bajo el movimiento hippie. Su avance en Francia con el situacionismo y el Mayo del 68 (Guy Debord, Raoul Vanegeim), con un corte mucho más activo políticamente, sentando sus bases en el compromiso con sectores de una izquierda reformada y nueva. Los grandes movimientos socioculturales en Reino Unido que evolucionaron desde esos mismos ideales situacionistas (los punks, teddy boys, mods, rockers o ravers), el neoísmo de la década de los 90 con Stewart Home (aunque al final saliera de los grupos neoístas),  y ahora y de una forma más notoria porque lo hemos vivido, el movimiento 15 M o de democracia real. 

IV

Psiquiatras y falos en clave dialéctica, además de pornografía

-Quisiera probar algunas asociaciones de palabras –anunció el doctor-. Cada vez que diga una palabra, quiero que responda lo primero que le venga a la mente.

-Vale.

-Padre.

-Bajo Fender Precission.

-Madre.

-Cu-cú.

-Hermano.

-Amplificador Vox AC30.

-Hermana.

-Combo HH de cien vatios.

-Abuelo.

-Vinacho.

-Abuela.

-Bomberos. (…)

(…)

-Hijo.

-Guitarra Fender Strat.

-Hija.

-Eerie Billy Haddock.

-Pene.

-Verga, rabo, pistola sexual, pistola de agua, picha, señor Venas, músculo del amor, cachiporra del amor, mástil del amor, polla, cipote, tranca, pija, chorra, minga, carne, bate de cricket, mango, manivela, manubrio, pomo, protuberancia, percha, bulto, carne entumecida, willy, palo de follar, méntula, príapo, arpón ardiente, rompehímenes, arma, lanza, pica, jabalina, dardo, herramienta, barra, tallo, serpiente-de-pantalón-con-un-solo-ojo, culebra, víbora, morcilla, salchicha, perrito caliente, periscopio, falo, estaca, rifle, tubérculo, petaculos, émbolo, dedo sin uña, tótem, hijo, preñacoños, factoría de niños, aguja, alfiler, púa, brocheta, cimbel, personal, varita mágica, cola, dígito rígido, extremidad, apéndice, accesorio, antena, cremoso, tipo duro, tipo grande, trotamundos, amigo fiel, amo de la diversión, marinerito, asta, sexo, muñón, manguera, martillo neumático, taladro, destornillador, órgano…

-Suficiente, veo que está obsesionado con el tema.

-Pero no he terminado.

-Es suficiente.

-Cara de haba.

-Es suficiente.

-Pinocho miente.

-¿Alguna vez ha sufrido abusos sexuales?

-Garrote.

-¿Alguna vez ha sufrido abusos sexuales?

-Longaniza.

-¿Alguna vez ha sufrido abusos sexuales?

-Depende de qué considere abuso.

-¿Cuántos años tenía cuando mantuvo su primera relación sexual con otro ser humano?

-Seis.

-¿Seis?

-Sí, seis años.

-Cuénteme.

-Bueno, había una mujer, la señorita Smith, que vivía en mi calle. No tenía hijos y solía cuidar de mí después del colegio. Me llevaba a su dormitorio. Se quitaba las bragas y se subía la falda hasta la cintura; luego me ponía la cabeza en el arbusto y me hacía chupárselo.

-¿Y qué sintió cuando le hacía eso?

-Era aburrido. Hubiese preferido ver la televisión.

(…)

Memphis Underground, Stewart Home (Alpha Decay, 2012), páginas 385-386. Traducción de Antonio J. Rodríguez.

V

El mundo se va a acabar, lo he visto en la televisión

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Como hemos ido viendo, el mundo y las sociedades llevan pidiendo ya desde el siglo pasado un cambio a toda esta conducta que reparte el sistema imperante. ¿Si la moto que nos venden día a día con eso del derecho de libertad de expresión y de elección en un estado ideal democrático, está rota? ¿Si no existe?

Me gustaría saber y localizar el origen de ese malestar social y general. ¿Qué es el capitalismo? ¿Qué es el dinero? ¿Y la publicidad? ¿Y la democracia? ¿Y quién es el Che Guevara? ¿Y Fidel Castro? ¿Y qué pasó con la URSS y con la Guerra Fría? ¿Y el american way of life? ¿Y el individuo dentro de una jaula, citando a Pizarnik? ¿Y las personas aisladas socialmente? ¿Y el estado de derecho? ¿Y la vivienda digna? ¿Y eso de que el mundo se va acabar? ¿Y dónde quedaron las personas libres? ¿Lo sabios budistas? ¿Los místicos de la Edad Media? ¿Cayó el muro de Berlín o lo volvieron a edificar en torno a nuestro pensamiento y maneras de vivir? Todo el mundo se llena la boca con estos conceptos pero aquí nadie habla claro y, mucho menos, dice lo que de verdad tiene que decir. 

VI

La teoría de la deriva

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El balcón del apartamento de Rob McGlynn direccionado hacia el oeste, en una duodécima planta, era el mejor sitio que conocía para contemplar la belleza de la contaminación de Londres (brechas eléctricas en el cielo que oscurece). Caminé de Royal Hill a la estación de Greenwich, donde pillé el DLR de vuelta a Bank. Tomé la línea negra hasta Old Street, luego me monté en un autobús. No buscaba nada, solo seguir en movimiento. Había vivido mis breves periodos de inestabilidad, pero durante la mayor parte de mi vida tuve una casa a la que volver cuando me apeteciese, a pesar de lo cual nunca sentí ninguna estabilidad. Me gustaba ir a la deriva, lo que no ha de confundirse con el amor por la aventura. Encontraba cada vez más difícil diferenciar Londres de Basilea, Zúrich de Hamburgo, Mainz de Berlín. La vida real estaba en cualquier parte.

Memphis Underground, Stewart Home (Alpha Decay, 2012), páginas 383-384. Traducción de Antonio J. Rodríguez.

VII

EPÍLOGO: Un nuevo artista adolescente

Es muy difícil encontrar una teoría válida que halle la solución a todo este matojo de conceptos e ideas, ya que los ciudadanos libres tenemos un espacio muy estrecho de acción. Ante toda la confusión que el poder ejerce en plato frío sobre las sociedades e individuos, lo único que podemos hacer, en mi opinión, es devolvérsela con la misma jugada. Nada es blanco ni negro, o si lo es, está cambiando continuamente (como diría Heráclito). Es por ello que, en mi opinión, un hombre solo es libre cuando se libera de sus ideas y complejos. Pero no de forma alocada y libertina, sino responsable. Si ayer dije blanco, hoy digo negro. Tomar con descrédito todo lo que nos llega de forma relativa y sin explicar. Dudar de las informaciones oficiales y también de nosotros mismos. Estar al ojo continuamente. Solo así, quizás podamos conseguir enfrentarnos cara a cara al poder. No tomar partido en nada, pero sí en el pensamiento y en la capacidad de duda.

Y una cosa más: emocionarnos con toda la intensidad que pueda albergar nuestro corazón ante los hechos de cada día. Involucionar y volver a la adolescencia, al teen age riot, nunca dejar nuestros sueños en manos de otro, nuestras emociones y lo que nos hace ser lo que somos en la voluntad y creencia general. Ser artistas y, en vez de intentar acabar con el arte, reformarlo, para ser nosotros y nuestra vida el único arte de acceso posible. 

Lo que hacíamos cuando no había nada que hacer (III): “Tu supermercado personal”

[Hoy doy por terminado este curioso ciclo de relatos de ficción que algún día me vino a la cabeza escribir titulado “Lo que hacíamos cuando no había que hacer”. Este tercero, el último, lo he titulado “Tu mercado personal”, haciendo una especie de juego de palabras con los títulos de los otros dos relatos (aquí el 1 y aquí el 2). A modo de conclusión de los anteriores. Vuelvo a avisaros que son relatos de ficción, aunque parezcan autobiográficos o no se entienda como ficción, las historias que aquí se cuentan son mera invención mía. Espero que os guste esta última parte, que por el contenido, parece que dará que hablar.]

Super personal

Voy caminando dirección San Pablo con el corazón encogido y la boca seca, hiperventilando, supliendo la ausencia de sustancia con el café y los cigarrillos, ahí voy, yo y mis pies tan desactivados por la tormenta de ideas que ahora sacuden mi mente, con la cabeza gacha y las manos sudorosas. He quedado con El Rubio y Maliboo para tomar un poco, aquí, en el ala norte de la ciudad. Son las ocho de la tarde y hace un calor espantoso, cosas del mes de Julio, pienso. Aún estoy a tiempo de no ir y no arriesgarme y poner un poco todo en orden, o eso es lo que pienso, mientras Nick Cave canta como un lobo sobre los acordes de “Higgs Boson Blues.”

            Llego a San Pablo con la boca seca (esto ya venía de antes) y en los auriculares tronando reggaetón, vamos a pasarlo bien, pienso, cuando encuentro sentados en la acera a El Rubio y Maliboo. El Rubio, galán vallisoletano donde los haya, con su melena cayéndole por los hombros sucia y desangelada. Maliboo, presa del pánico underground de los garitos más sexys y atractivos de la ciudad, se las daba de gogó para costearse la merca.

            Esto va por el odio y nada más, esto va por el odio y nada más, pienso mientras estrecho sus manos tan sudorosas como las mías.

            Maliboo dice que hay que tener cuidado, que las redadas por esta plaza han aumentado de aquí a unos días considerablemente, que al menor indicio o señal de “coche azul a la vista” salgamos corriendo y tiremos todo o mejor se lo demos al kiosquero y él ya sabrá, o a cualquiera que pase sea hombre o mujer, niño  o niña, abuelo o abuela.

            El Rubio apuesto galán y corcel, famoso por sus encargos de condones talla XL, masca chicle nervioso.

            Mientras esperamos, nos desesperamos y cabreamos. Tanto es así que el calor me hace ir a otra cafetería a por otro café. El café calma la sed de sustancias del organismo, pero no durante mucho tiempo. Conocí a un yonqui de por aquí que al verse sin dinero ni amigos a quien acudir, consumió ocho cafés en menos de seis horas, con lo que los más allegados a él, véase su familia, le descubrieron en la habitación tirado y le llevaron al hospital atacado de hiperventilación, ataque de ansiedad y depresión mental.

            Ahora El Rubio ha tirado el chicle y está fumando de manera compulsiva tabaco negro. Maliboo hace posiciones con sus manos pequeñas y sudorosas, evitando el aburrimiento.

            Al fin llega nuestro díler y admite cabreo, que si es imposible esto de encargos de última hora, que tenían que haber avisado antes… el pobre está sacándose las PAU para mayores de 23 años y argumenta que tiene el examen dentro de dos días y aún no había empezado a estudiar, y no estudiaría hasta que se librara de una vez de los negocios y el sacrificio que estos suponen, como ir a vender droga a yonquis de segunda mano como nosotros.

            Entonces el alivio es máximo cuando Maliboo tiene entre sus manos el saquito de hierba que espolvorea en la palma de su mano derecha para luego guardárselo en el sujetador apretadíiiiiiisssimo debido a que guarda unos pechos de la talla 100. El Rubio y yo agarramos un poco y también pillamos una papelina de cocaína.

            El Rubio dice que ha quedado con su novio gay y que se va ya. Maliboo y yo nos quedamos solos sin saber qué hacer, fumando el hachís y la hierba en la estatua de un duque o príncipe de no sé qué sitio, supongo que de nuestra ciudad, un personaje honorable en su tiempo, suponemos, y entonces nos quedamos en silencio pensando qué habría que hacer para ser “honorable” en los tiempos de hoy en día.

            La serotonina se libera y las neuronas se relajan.

            Look at me, I´m flying….

          Maliboo me pregunta sobre lo que voy a hacer ahora, yo la digo que pensaba ir a la biblioteca pública a coger prestado unos libros de poesía y novela, y ella dice que no tiene nada que hacer, que está muy sola y que no tiene nada que hacer de aquí a unos siglos, o eso pensé yo al ver su cara de aburrimiento y tedio consumiéndose con el humo del porro. Entonces yo le digo que me puede acompañar, que siempre voy solo a las bibliotecas y que es un lugar muy solitario y silencioso cuando no hay nadie con quien romper el sacrosanto ruido blanco de estudio o de papel viejo que flota en el ambiente. Nos metemos un poco de coca de la papelina que nos han vendido y marchamos rumbo a la biblioteca pública donde cojo un libro de Samuel Beckett que aún no he leído y otro de Nabokov. Maliboo solo lee cómics de Mafalda y así salimos y nos entran unas ganas espantosas de ir al baño, pero ya estamos muy lejos de la biblioteca, y el corazón se nos acelera fruto supongo de la crisis psíquica que debía estar tronando en nuestra cabeza, y es así cuando le invito a otro café para calmar la liberación de serotonina en nuestras glándulas adolescentes liberadas. Maliboo dice que tiene que ir al baño y que esté al loro por cualquier cosa que pueda suceder, dentro o fuera del bar, dentro o fuera del baño, que si tardaba mucho me largara, vaya yo a saber por qué, es lo que pienso, no sé la causa de su mandato, pero salgo a la terraza aún con el efecto del hachís en la mente y fumo tabaco negro mirando los coches pasar tan solitarios en esta tarde de julio, casi sin hacer el más mínimo ruido y creo que pienso que es una bonita escena digna de escribir algún día como hoy, y que debo sacar con el móvil una foto del instante y/o subirla al Instagram donde todo el mundo se preguntaría qué égloga urbana debe suponer una foto de una calle vacía en la que pasan 1 o 2 coches. Así Maliboo sale del baño antes de lo que pensaba y le agarro de la mano y le doy un beso en la mejilla pudiendo oler su sudor cayendo por su frente joven de manera estrepitosa y constante. Entonces me miro la camiseta y veo que está totalmente empapada y soluciono con que debemos de ir a algún lugar con aire acondicionado.

           Vamos los dos de manera lenta para evitar la hiperventilación ahora causada por el efecto de la coca y vemos a las parejitas por la calle caminar a nuestro ritmo, para lo cual nos quedamos de nuevo en silencio, pensando seguramente en nosotros, en si alguna vez podríamos ser una de esas parejitas cursis y broncíneas, que van a la piscina los días de verano y se van de viaje a un lugar de costa. Para entonces Maliboo saca su mp3 poniendo música mákina y bakala house,

          dónde están los nervios con esta música, pienso yo,

        para lo que enciendo un nuevo cigarro de tabaco negro y doy una calada gigantesca, paso la canción y escuchamos 

           

            Entro en un bar para mear donde me llevo el susto de mi vida cuando de repente noto en la nuca el filo de una navaja de un furioso cuáquero cani de mierda que parece afectado por la subida de la hipoteca. Le digo que paso de sus líos y cubriéndome, salgo del baño sin mear por el susto, agarro a Maliboo por el brazo y volvemos a correr.

            Pienso en la comedia humana mientras entramos al Corte Inglés del paseo más largo de toda la ciudad, y con las luces y toda la decoración, la estampa tiene el fruto del sueño o en los peores casos, de la pesadilla. Y entonces se me va completamente la pinza y hago presionar mis dedos contra el pubis de Maliboo que en vez de darme una torta bien merecida en medio de todo el centro comercial me sorprende haciendo meter su mano derecha hasta el codo por la parte trasera de mi pantalón llegando a pellizcarme los huevos desde atrás. Estoy empalmado completamente y le digo que tengo que ir al baño y me dice que me acompaña y le digo que no tengo condón y entonces ella me dice que no importa, que se la meto por el culo y ya está, y yo le vuelvo a decir mintiendo que mejor no, que drogado no se me empalma y ella me dice que está chorreando por las bragas y yo le vuelvo a decir que vale, que podemos ir al baño pero que de sexo nada, que no estoy para muchos trotes, y ella se extraña poniendo 😦 , y me dice que si tengo novia o algo y si esa es la razón por lo que no quiero tener sexo con ella, y yo con la vista torcida y dibujando líneas en los círculos, le confieso que no me gustaría hacerlo en un sitio comercial, que me da vergüenza, con lo que acabamos en el baño de chicas en ropa interior debido al calor y sin tocarnos, una vez que ya me bajó la erección, fumando otro porro, y entonces yo pienso en la hora y veo dos relojes en sus pechos de talla 100, y me quedo mirándoles muy fijamente y entonces ella me dice que puedo chupar, y justo cuando voy a deslizar mi lengua por su carne tersa aparece el guardia de seguridad dando portazos amenazando con llamar a la policía y salimos despedidos de allí casi sin ropa, y corriendo por todo el centro comercial. El pulso se me acelera con lo que vuelve el efecto de la coca, produciéndome un agudo esfínter ayudado por las cuatro o cinco erecciones que he tenido durante el día, haciendo que me mee encima. Y bajamos corriendo por las escaleras metálicas, bajando piso tras otro deprisa, hasta llegar a la calle, donde seguimos corriendo, yo sin camiseta y ella con un pecho al aire, solo protegido por el sujetador apretadíiiiiiissimo a punto de desbordarse.

         Llegamos al parque de la ciudad donde procedemos a vestirnos y nos tumbamos en la hierba descansando, cuando me entra la tos aguda y decido liar un cigarrillo para entretenerme con algo, mientras Maliboo descansa a mi lado como si estuviera muerta. Toda mi ropa mojada de sudor y orina se seca al sol en el parque y cuando Maliboo parece que reacciona es para darme un beso en la mejilla, entonces miro en la mochila y no están los tres libros de Samuel Beckett, Nabokov y Mafalda, nos los hemos dejado en el baño. Entonces pensamos que tarde o temprano nos pillarían y no tendríamos nada que hacer, salvo evitar las cartas al correo de la policía o el ministerio ordenándonos pagar una multa por escándalo y fumar en un sitio público.

            Entonces yo pienso sobre qué hay que hacer para ser feliz en esta vida y pienso que al fin y al cabo estoy en uno de esos momentos felices, con Maliboo tumbado en el parque, mi pequeña dama alucinógena, y le lío un cigarro y fumamos muy quietos y juntos sintiendo el frescor del anochecer acariciarnos la nuca y la cara. Y ella dice que si me he meado y yo le digo que no y entonces ella dice con curiosidad que por qué huelo tan mal y yo le digo que no uso perfume y cuando corro transpiro mucho, y ella me abraza como se abraza a un árbol caído al que pronto van a talar. Y yo le abrazo tras un instante y compartimos ese momento de intercambio de fluidos en un beso que no dura para siempre. Y yo la abrazo y compartimos ese momento de intercambio de fluidos que no dura para siempre. Y yo la abrazo y compartimos ese momento de intercambio de fluidos que no dura para siempre. Y yo la abrazo y compartimos ese momento de intercambio de fluidos que no dura para siempre. Y yo la abrazo y 

A la persona que se quedó con mi disco “Goo” de Sonic Youth

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Hoy escribí un poema.

Iba sobre el capitalismo

y todas esas chorradas

o eso pensaba,

hasta que salió. 

Pienso que habrá sido de ti

y qué fui yo para ti

si ruina o ángel

si fui kool

o una mala broma de tu pasado. 

Aún más curioso es

que haya una canción en el disco

que me robaste, 

que lleve tu nombre.

Los cuadros relucen en la pared. 

Quisiera que supieras

que el aburrimiento es 

la peor medicina posible. 

Puedes verme

mirando los cuadros

como tonto o imbécil

como una especie de pesado

inaguantable.

El poema era algo así como que

perdía el norte

y me volvía loco

y echaba la culpa 

a Freud,

al Rock&Roll

y a su puta madre. 

Los jóvenes, como sabes,

estamos absolutamente desesperados. 

Ya era hora 

de que te dieras cuenta.

– Desvelemos la gran sorpresa de una vez y acabemos con esto

Cada vez me sorprende más el libro de Palahniuk. Nunca sabes hasta donde se pueden estirar los personajes, sus historias, sus pensamientos, sus acciones. Lo único que causa es impresión y asombro. Creo que con todo ese compendio extraño y esperpéntico, el autor nos quiere transmitir una especie de enseñanza. Pero muy extraña y rebuscada. O quizás simplemente lo único que pretenda es hacernos pensar.

Palahniuk, con esta novela, a mi juicio, tanto formal como de contenido, roza la perfección narrativa. Podía tratarse de una mera historia enfermamente aburrida o una simple concatenación de acciones sin sentido, pero no. Palahniuk asusta. Y cuando asusta con sus “FANTASMAS”, lo hace de verdad y sin compasión.

Como él diría:

– Desvelemos la gran sorpresa de una vez y acabemos con esto.

La Tierra, diría él, no es más que una gran máquina. Una gran planta procesadora. Una fábrica. Esa es vuestra respuesta. La gran verdad.

Imaginaos un pulimentador de piedra, una de esas muelas, que gira y gira, que gira veinticuatro horas al día y siete días a la semana, llena de agua y de rocas y de grava. Moliéndolo todo. Dando vueltas y vueltas. Puliendo las feas piedras hasta convertirlas en piedras preciosas. Eso es la Tierra. Y la razón de que gire es que somos nosotros las piedras. Y lo que nos pasa a nosotros -el drama y el dolor y el placer y la guerra y la enfermedad y la victoria y los malos tratos-, pues no es más que el agua y la arena que nos erosionan. Que nos pulimentan hasta que resplandecemos. (…)

Es por eso que nos encantan los conflictos, dice. Amamos odiar. Para detener una guerra, declaramos la guerra. Tenemos que aniquilar la pobreza. Tenemos que combatir el hambre. Hacemos campaña y desafiamos y derrotamos y destruimos. 

En tanto que seres humanos, nuestro primer mandamiento es: 

algo tiene que pasar. (…)

palah

Siempre nos ha encantado la guerra. Nacemos sabiendo que la guerra es la razón de que estemos aquí. Y nos encanta la enfermedad. El cáncer. Nos encantan los terremotos. (…) Los vertidos de petróleo. Los asesinos en serie.

Nos encantan los terroristas. Los secuestradores. Los dictadores. Los pederastas. 

Joder, cómo nos gustan las noticias de la televisión. Las imágenes de gente haciendo cola al lado de una fosa enorme y abierta, esperando a ser ejecutados por un nuevo pelotón de fusilamiento. Las fotos en revistas satinadas de más gente normal y corriente hecha pedacitos sanguinolentos por un suicida cargado de explosivos. Los boletines de la radio sobre choques múltiples en autopista. Los corrimientos de tierra. Los hundimientos de barcos. (…)

Nos encanta la polución. La lluvia ácida. El calentamiento global. El hambre. 

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