Cuenta atrás para el Sonorama 2015. Entrevista a Javier Vielba, líder de Arizona Baby

Ya está todo preparado en Aranda de Duero, Burgos, para una nueva edición de uno de los más importantes festivales de la música indie y la escena independiente de este verano. El Sonorama Ribera arranca el próximo 12 de Agosto, miércoles, con más de cien actuaciones en su cartel. El público podrá entregarse a la música de la mano de artistas nacionales de amplio recorrido como Sidonie o Vetusta Morla, como a su vez de bandas emergentes como Ángel Stanich y su folk ácido o Biznaga con su punk febril.

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Con motivo de la cita musical por antonomasia de este verano, he recuperado una entrevista que hice hace dos o tres años a uno de los artistas cabezas de cartel: Javier Vielba, de Arizona Baby. Yo acababa de empezar la carrera de Periodismo y no tenía mucha idea de cómo hacer entrevistas. Simplemente, guiado por la ambición y la ilusión de poder contactar con el líder de la banda moderna más importante de Valladolid, redacté unas cuantas preguntas y Javier, muy gustosamente, me las respondió. Una entrevista en profundidad en la que nos detuvimos a repasar su trayectoria y su particular forma de ver el mundo de la música. Años después, fuimos conociéndonos más a través de las noches de micrófono abierto que organiza en el bar Borsalino de la capital vallisoletana. Id calentando motores, que nos vemos todos este año por Aranda!

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#1  Blood on the tracks: Confesiones de un músico.

EZ: ¿Cuál fue tu primer contacto con la música y a qué edad? ¿Aquel disco que te marcó, esa sensación de saber que querías hacer música?

JV: Elvis Presley. Como con 10 años o así empecé a escuchar una vieja cinta grabada que tenía mi hermano mayor. Al año siguiente echaron en la 2 de TVE un ciclo de películas de Elvis. Eso acabó de rematar el flechazo.

EZ: ¿Cómo aprendiste música?

JV: De forma autodidacta, aunque los primeros acordes me los enseñaron unos amigos de mi edad, en la época del instituto con los que solía quedar a tocar después de clase.

EZ: ¿Cuántos instrumentos sabes tocar y cuántos tienes?

Sin ser virtuoso de nada (nunca lo he buscado), soy capaz de expresarme y tocar con cierta solvencia varios instrumentos. Aparte de cantar y tocar la guitarra, también le doy al bajo, batería/percusiones, piano/órgano, armónica, melódica, ukelele… me apaño casi con cualquier cosa… excepto metales e instrumentos de cuerda con arco, me falta base para ésos.

EZ: ¿Cuáles son tus grupos de siempre favoritos, en castellano e internacional?

JV: Muchos…y cambian constantemente. Cuando empecé a tocar me fijaba mucho en Nirvana, que tenían mucho éxito en aquella época (primeros noventa). Sus canciones eran sencillas y sonaban muy bien. A nivel nacional siempre me gustaron Gabinete Caligari, un grupo que siempre re-descubro periódicamente, a pesar de ser muy poco populares entre la crítica y público actual. Un grupo francamente infravalorado y malinterpretado.

EZ: ¿A qué edad entraste a formar parte en un conjunto musical? Cuéntanos brevemente cómo fue.

JV: El primer grupo lo monté con amigos del instituto… como en 1995. Tenía 16 años. Se llamaba Tico Feo y evolucionamos, siempre en activo, hasta 1999 aproximadamente. A los 17-18 entré en otro grupo que compaginé con Tico Feo llamado Nägana. Ese grupo duró hasta el 2000 y tuvo cierta repercusión gracias a un EP de 4 temas que sacamos en casete.

EZ: ¿Cómo se formó Arizona Baby?

JV:  Fue algo natural. Empecé a tocar con guitarra española y, tras unos ocho años de tocar sólo eléctricas decidí volver al acústico. Mis compañeros de Arizona Baby andaban también con ganas de hacer algo puro y sencillo, a partir de ahí todo fluyó con naturalidad. Corría 2003 y el formato acústico garantizaba poder tocar en directo en Valladolid…una ciudad siempre muy poco permisiva con sus manifestaciones artísticas alternativas.

EZ: En muchos de los conciertos y puestas en escena a la hora de comunicarte con el público usas figuras literarias a modo de versos y otorgas al concierto un aire poético y divertido que va acompañado de tu aspecto de predicador romántico (si me permites la comparación), ¿no escribes nada artístico (poemas, relatos, historias) fuera de ser acompañado por música?

JV: Muchas veces mis canciones empiezan por la letra, ya sea en inglés o castellano…con lo que se podría decir que escribo mis poemillas…que acaban en canción. He escrito algunos relatos cortos de ficción que sólo han leído mis amigos más allegados…aún tengo que mejorar. También he escrito mucho en fanzines y webs musicales, en un tono más divulgativo. Y bueno, he sido profesor de instituto durante 4 años, con lo que supongo que ahí habré ganado tablas para hablar en público.

EZ: ¿Nos puedes decir qué enfoque usas para crear tu música propia (inspiración, influencias…) o alguna manía o método de composición?

JV: Utilizo todo tipo de trucos y métodos. Desde la improvisación al puro azar… La verdad es que no tengo una metodología concreta y recurrente… Cada canción me sale de una manera. Me quedo con lo que dice Neil Young: “las canciones son animales salvajes… hay que saber dónde encontrarlos y esperar pacientemente si es que los quieres atrapar”.

 

#2 Dentro de la música: el artista y su obra.

EZ: Cuando escuché por primera vez tu voz, en el primer disco que sacasteis Arizona Baby, Songs to sing along (2005), noté el carácter psicodélico y de blues antiguo que poseía tu voz. Te puede parecer una mala comparación, pero la primera vez que escuché tú voz,  me recordó a David Gahan, de Depeche Mode. Es una impresión muy rara, porque el estilo es totalmente opuesto, Depeche es la electrónica pura y el vuestro, el género acústico. Sin embargo, se nota de verdad ese toque psicodélico que creo que siempre queréis imprimir en vuestras canciones, como hacéis ver en la información de vuestro myspace. Mi pregunta en realidad era, ¿de dónde sacaste esa voz, quiénes fueron tus inmediatas influencias para usar la voz de esa manera? Cualquiera piensa inmediatamente que tu voz viene sin duda del folk americano, pero supongo que uno puede escoger su forma de cantar y registro vocal, pero si no escucha su voz para sí mismo nunca cantará bien. Mi pregunta definitiva es, ¿qué paleta de voces usaste para pintar el cuadro general de melodía vocal en Arizona?

JV: Como cantante solista me fijé mucho en mis comienzos en dos cantantes de texturas bastante distintas: Mark Lanegan (Screaming Trees) y Shannon Hoon (Blind Melon). Me he fijado en muchos más, por supuesto…pero para resumir son dos buenos referentes. De Mark Lanegan me influyó su rango vocal grave, deudor de gente como Jim Morrison o Leonard Cohen… amén de muchos bluesmen y cantantes de country clásico como Johnny Cash. De Shannon Hoon me fijé en su rango vocal agudo… más dedudor de un Robert Plant y otros cantantes de hard rock con tintes de folk en incluso soul. Si me fijé en ellos es porque estaban en el candelero cuando yo era un chaval y escuchaba mucho sus trabajos… tiré del hilo y fueron saliendo a flote las influencias de éstos… es cuestión de ir atrás en el tiempo y ver quién ha influido a quien te influye. Otro cantante importante para mí siempre ha sido Chris Isaak, que entronca con el rock and roll de Elvis, el lirismo de Roy Orbison y el maravilloso pop de Buddy Holly.

EZ: He oído una versión en directo de una espectacular canción de Neil Young, Everybody Knows This Is Nowhere, y me parece de sobresaliente su adaptación. ¿Cómo decidisteis hacer una versión de una canción tan grande del genio Young? Me parece muy interesante esta versión porque el timbre de voz de Young no se parece en nada al tuyo y tú lo llevas a tu terreno de una forma interesantísima y prodigiosa.

JV: Tampoco creo que mi registro sea tan lejano al de Neil Young. Reconozco a Young como influencia importante y te aseguro que he aprendido mucho de su música y talento. Puede que por timbre parezca que suene muy distinta, pero no tuve que hacer mucho trabajo de adaptación. Simplemente me dejé llevar por la canción. Dadas las influencias de Coronas y Arizona Baby, era un punto de encuentro casi obligado…había que hacer algo del viejo Neil.

EZ: Os comparan mucho con los maestros Johny Cash, Creedence Clearwater Revival o el gran cantante de blues antiguo y leyenda Leadbelly, pasando por la psicodelia ácida y suave de grupos como the Doors o Love. ¿Qué veis de todos ellos en vosotros?

JV: Firmo cada una de las influencias que citas. Si tuviese que definir Arizona Baby a través de otros grupos o artistas, citaría exactamente los que has nombrado e incluiría a America, otro grupo clave en el sonido de la banda.

EZ: Si pudieras mandar desde aquí un saludo a todos aquellos artistas que te han servido para aprender musicalmente y como persona y hombre ¿qué les dirías?

JV: ¡GRACIAS! (Con piel de gallina y lágrimas en los ojos).

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#3. La tierra de los castillos: cuestiones de raíces.

EZ: Siempre estás para aquí y para allá y aún así se nota que no olvidas de dónde vienes y casualmente cualquier fin de semana se te puede encontrar por bares de Valladolid y también ayudando y dando apoyo a bandas locales de la ciudad, aspecto que es muy agradecido por parte de las bandas. ¿Cómo ves la música vallisoletana actualmente, sin aspiraciones, solo a nivel de calidad?

JV: En calidad musical, creo que la escena vallisoletana atraviesa su mejor momento desde los años ochenta. En los noventa y la década pasada hubo mucha calidad, pero no había un ambiente de escena, una sensación de hermandad y camaradería tan grande como la que hay ahora o pudo haber a principios/mediados de los 80 en la ciudad. La unión hace la fuerza, y con la variedad y nivelazo que hay en Valladolid vamos camino de hacer mucho ruido en esta década que acabamos de estrenar, al menos a  nivel nacional.

EZ: ¿Crees que tendrán futuro alguna de ellas?

JV: Sin duda. Estoy convencido de que seguirán saliendo grupos de gran relevancia nacional e incluso internacional de Valladolid. De hecho creo que no falta mucho para que dos o tres bandas asalten el medio nacional a lo grande, al menos dentro de la escena independiente.

EZ: ¿Algún consejo para las bandas locales de Valladolid y los músicos que ahora mismo no son nada o quieren dar el salto?

JV: Que se diviertan. Que no discutan por chorradas. Que dejen los egos en casa cuando salgan a tocar. Que sean generosos. Que tengan paciencia. Perseverar, esa es la clave. Y para aguantar mucho tiempo con mucha intensidad hace falta divertirse y llevarse bien con los compañeros y con uno mismo. Y las expectativas, el futuro… mejor no pensarlo. Hay que exprimir el presente, tirar con lo que haya.

EZ: ¿Cómo veis que los grupos que están formándose o los ya formados vean en vosotros una influencia? Conoces a los Cellar Birds, y sus integrantes. Una vez que fueron entrevistados en un programa de la cadena de televisión local de Valladolid y les preguntaron qué músicos vallisoletanos tomaban de ejemplo y os nombraron a vosotros.  ¿Qué os produce esta admiración por su parte hacia vosotros?

JV: Es todo un orgullo. Además son buenísimos, nos encantan. Nos llevamos muy bien con ellos y les deseamos mucha suerte.

EZ: Os titularon como mejor banda de rock de Castilla y León, ¿cómo sentó ese logro entre los integrantes de la banda? A lo mejor en ese tiempo no eráis tan importantes en el ambiente en el que nacisteis, Castilla y León y Valladolid, y pocos artistas conocidos han salido de estas nuestras tierras. Entonces ese logro os debió de alucinar. En el caso en el que no lo consideraseis como uno de vuestros mayores logros, ¿cuál sin duda fue el minuto, el segundo, en definitiva, el momento en el que os disteis cuenta de que estabais despegando a buen rumbo en la escena musical? Muchas bandas se preguntan si algún día ese momento llegará, es un instante que se anhela, que desea todo artista, ¿cuándo y cómo os disteis cuenta de ello? ¿En qué momento?

JV: Como grupo nos consolidamos mucho tocando mucho en Londres y en una mini-gira que hicimos en Grecia en 2005. Eso nos unió, nos hizo creer mucho en el grupo y en nuestras canciones. Eso nos dio fuerza para volver a España con la cabeza bien alta y sin complejos de ningún tipo, con una seguridad aplastante. Fue entonces cuando en 2006 empezamos a telonear a grupos en Madrid (mucha gente no se creía que fuésemos pucelanos) y al año siguiente salimos elegidos como mejor grupo de CyL en Norterrock. Eso fue como una corroboración de que lo que hacíamos podía funcionar también en casa. Nos hizo profetas en nuestra tierra. Al año siguiente, 2008, grabamos ‘Second to None’ y dimos el salto a nivel nacional ya en 2009. Ese “momento” por el que me preguntas, en nuestro caso duró casi cinco años. Las cosas no suceden de un día para otro, es un proceso largo, lento y duro.

EZ: Woody Allen decía que “los premios son el consuelo de los tontos”, y por ello casi nunca acude a una entrega de premios hacia su nombre. ¿Qué piensas en cuanto al reconocimiento del trabajo, los premios, los elogios, ser el ganador?

JV: Está muy bien, pero es cierto que resulta un poco incómodo… Llega alguien y te dice que eres genial y… ¿tú qué contestas? No sabes qué decir… normalmente le quitas hierro al asunto o simplemente das las gracias… Como decía un famoso locutor deportivo: “el halago debilita”. Por eso no le doy mucha importancia y sigo a lo mío. Cuando acabo un concierto o un disco ya estoy pensando en el siguiente… no se puede dormir uno en los laureles.

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#4. Ghost Riders in the Sky: progreso de la obra.

EZ: ¿Qué os llevó a trabajar con los Coronas y cómo os conocisteis?

JV: Yo he sido fan de Coronas y Sex Museum (grupo con el que comparten batería, bajo y guitarra Los Coronas) desde los 15 años. Además, Fernando Pardo es un erudito del rock y un grandísimo comunicador con las ideas muy claras. Para mi siempre ha sido un gurú del underground rockero nacional. Fruto de esta admiración, les llegué a entrevistar en varias ocasiones a lo largo de los años para distintos fanzines y revistas y les he ido entregando religiosamente todas mis grabaciones de mis distintos grupos desde 1998. Arizona Baby empezamos a coincidir en festivales con Los Coronas hasta que un día decidimos hacer un concierto juntos en Madrid, a finales de 2009. Un año más tarde comenzábamos la gira “Dos Bandas y un Destino”.

EZ: Los Coronas y Arizona hacéis una versión espectacular del I Fought the Law del grupo inglés The Clash y me sorprende mucho esa fusión de punk inglés con la música tradicional más americana y las trompetas de los Coronas a modo de canción surf. Me pareció espectacular.

JV: Gracias, es una gran canción. Aunque la hicieron famosa The Clash en 1979, la canción la escribió Sonny Curtis (de The Crickets, la banda de Buddy Holly) y la grabaron The Bobby Fuller Four en 1966.

EZ: También me encantó en ese mismo concierto la versión del Wish you were here de Pink Floyd… ¿cómo tratáis la transformación de clásicos a versión, es decir, cómo conseguís llevar a vuestro terreno canciones emblemáticas y además ponerle trompetas y poner cada instrumento en su sitio? Supongo que con la técnica, pero dentro de las versiones hay algo aparte, hay algo de inspiración.

JV: Exacto, es cuestión de inspiración…de enfoque. Se te ocurre el arreglo antes de pensar en tocar la canción… no coges una canción y te pones a buscar el arreglo… Se puede decir que la canción te busca a ti, no al revés.

EZ: En la colaboración con los Coronas sois un montón en la banda. ¿No surgen conflictos entre vosotros? Al ser tantos, necesitareis un local de ensayo grande con un muy buen equipo de sonido para mezclar los instrumentos, a la hora de ensayar tenéis que coincidir y seguro que entre vosotros tenéis visiones diferentes de los temas que tocáis. ¿O existe una relación cordial y de puro entendimiento por todos los miembros?

JV: La clave está en que nunca ensayamos. Sólo hicimos tres ensayos en el local de Sex Museum/Coronas en Madrid antes de la gira Dos bandas y un Destino. Como eran versiones, cada músico llevó aprendidas partes y pensados arreglos… y lo pusimos en común. A partir de ahí, siempre hemos ensayado en las pruebas de sonido previas a los conciertos, incluso sacando canciones nuevas en las mismas. Para eso hace falta ser músicos bastante solventes, tener claro el enfoque y estar dispuesto a trabajar en equipo.

#5. We are the Sultans of Swing: el artista habla de los artistas.

EZ: El estado de marco global de la música actual en el mundo está siendo muy pobre. La gente ya no escucha música. La oye, no la escucha. ¿Qué ves de cierto en todo esto?

JV: Estoy de acuerdo. La radio musical en España, salvo dos honrosas excepciones, está en estado de coma. Y los nuevos dispositivos que hay para escuchar música (mp3, móviles, ordenadores…) hacen que se escuche la música en muy mala calidad… es imposible que emocione lo mismo una canción reproducida en un móvil que en un vinilo con un buen equipo de sonido. Son experiencias totalmente distintas, como jugar al fútbol y jugar al futbolín. Hace tiempo que la música se entiende como ocio y no como arte, algo aterrador si queremos ser una sociedad realmente civilizada y avanzada. En el caso de España es aún peor que en USA o el resto de Europa… Dan escalofríos.

EZ: Siguiendo en el tema de la pregunta anterior, vosotros sois uno de los pocos grupos que quedan que reivindican la pasión, el arrojo, la fuerza, el coraje que se veía antes en un músico y que ahora se lo ha comido la publicidad, el mamoneo y lo comercial. Es por ello que vuestra labor en el mercado musical es importante. ¿Cómo ha sido, es o será vuestra forma de luchar contra todo eso que desvirtúa la música? Vosotros venís de un sello independiente.

JV: Sí, y la credibilidad para nosotros es muy importante. Siempre haremos las mejores canciones posibles y nos dejaremos los huevos en el escenario. Eso sí, nuestra credibilidad personal, de puertas para adentro, también incluye no sucumbir a las demandas de los cuatro fans talibanes ultra-radicales que ya te llaman vendido a la primera de cambio por salir en un medio de comunicación. Que cada palo aguante su vela, no nos vamos a echar a la espalda los compromisos de nadie, salvo los nuestros propios. Y te digo desde aquí que un músico, por muy comprometido que sea, también tiene que comer. Mi música, mis reglas.

EZ: ¿Qué grupos actuales nacionales e internacionales que llenan o no estadios te parecen destacables, recomendables e interesantes?

JV: Nacional: Pony Bravo. Internacional: The Black Keys. Prefiero ir al grano, que si no esta respuesta sería interminable…

EZ: Muchas veces creo que el verdadero músico o artista es una persona bebiendo en un bar. Creo que el bar, la calle, la ciudad, forman sin querer parte total o parcial de lo que quieres decir en una canción o en un poema. Es por lo que creo que en realidad el éxito no importa en sí. Más merece emborracharte en un bar y tocar para cincuenta personas y que esas cincuenta personas conecten contigo, sepan qué quieres decir, desnudarte delante de ellos en una obra de arte, a tocar delante de un estadio en el cual a lo mejor tres personas consiguen saber de qué va el show que estás presentando. Como en la canción Sultans of Swing del grupo Dire Straits. Esta es una canción que define para mí a la perfección el objetivo del artista y músico: ser bueno con lo tuyo y ser feliz con lo que haces, ganes o no ganes mucho dinero, siendo un alma pobre de un bar a otro que va encandilando corazones, el mítico trovador presentado por el genio Dylan, alguien que no tiene nada que perder porque nunca tuvo nada, como dice la canción Like a Rolling Stone. Después de toda esta parrafada, quería preguntarte, qué visión tienes de un músico o artista, como tú, como cualquiera, y si coincides en mi visión o no.

JV: Coincido en tu visión romántica del asunto al 100%… cualquier músico coincidiría,  yo creo. Al menos sobre el papel. Lo difícil de esa visión es llegar a fin de mes en la vida real. No hay peor castigo para el que se siente artista que tener que hacer trabajos “normales” 8 horas al día, 5-6 días a la semana. Es muy frustrante, pero si no tienes nada, hoy en día es muy difícil dedicarse sólo a la música, aunque sea malviviendo. Generalmente ya no es que no ganes suficiente dinero, es que vas a tener que pagar… Al principio, un proyecto musical supone gastos y nada más que gastos: instrumentos y su mantenimiento, alquiler de local de ensayo, transporte de equipo a los conciertos, posibilidad de que haya que pagar por la sala si quieres tocar, más el equipo de voces y su técnico de sonido, la cartelería… De hecho, al menos en España, los que se dedican sólo a la música desde el principio es porque sus padres están forrados y se pueden permitir pagar por tocar y no tener que currar en otra cosa para vivir. Al resto nos ha tocado currar en otras cosas, lo que significa llegar cansado a los ensayos e ir luego al curro sin dormir tras los conciertos. Por eso me quedo con un público lo suficientemente grande como para poder comer y pagar mis facturas sin tener que hacer otra cosa que no sea música. Luego siempre hay tiempo para tocar por placer, de borrachera, en el bar de un amigo… Ahora tengo la suerte de tener un hobby a tiempo completo, mi  meta desde la adolescencia. Y mi objetivo diario es que esto dure, poder seguir dedicándome a esto. Cuando se habla de vivir de la música ya no se trata de dinero ni de fama… se trata de poder dejar de hacer las otras cosas que no te gustan. Termino con Dylan, que dijo: “el dinero no da la felicidad, pero calma los nervios”.

#6. Off the record

EZ: ¿Cómo fue tu primer concierto? Siempre dicen que el primer concierto es una cagada, ¿cómo te sentiste cuando te subiste por primera vez a un escenario?

JV: Mi primer concierto salió muy bien, fue todo un éxito para nosotros porque era en mi instituto, en las fiestas, y estaba lleno de gente, habría 200 o 300 personas. Fue con Nägana, con los que tocaba guitarra solista y hacía coros. Estaban todos mis amigos en el público y lo pasamos genial. La gente hacía mosh y stage-diving, nos sentimos como un grupo de verdad. Nos animó mucho a seguir dando conciertos. Estaba un poco nervioso al principio, pero a la tercera canción ya estaba metido en la música, en una nube.

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Es lo único que puedes decir cuando no puedes decir nada

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POEMA PARA LEER 1, 2, 3, 4, 5 VECES CUANDO SE TIENE ANSIEDAD

 

 

 

Yo estoy enferma.

Tú estás enfermo.

Ellos están enfermos.

 

Laura del Castillo.

2 canciones para sobrevivir en este segundo domingo de Noviembre, cuando “el amor es un pavo bien gordo y todos los días se celebra acción de gracias”.

UNO Aquí de repente, entre pilas de mis discos más modernos y top ten´s actuales rollo Kings Of Leon, Slipknot o Sonic Youth aparece una de mis portadas favoritas que muchísimas veces seguro habéis recreado en vuestra vida. Sí, el Freewheelin´de Dylan. Ese disco que a ojos de la modernidad puede resultar un tanto retro, demasiado cerrado musicalmente reduciéndose a una revisión de la música tradicional americana, tanto blues como country. Pero no obstante, creo sinceramente que es el disco de partida de Dylan. Mi colega bluesman, Mike Terry Gutmen, ya mencionado en este blog en otra ocasión, no está tan de acuerdo. Para él, sus discos favoritos de Dylan son los dos primeros, es decir, los dos anteriores al Freewheelin´ , los discos “Bob Dylan” y “Another Side Of Dylan”. Y esto lo digo porque es una de las personas que más sabe de música y sobre todo de la tradicional americana. Pero para mí sin duda no hay ninguna mejor época en Dylan que la llamada por muchos “trilogía mágica”: Bringing it all back home (1965), Blonde On Blonde (1966) y  Highway 61 Revisited (1967). Y creo que el Freewheelin´, además del siguiente, The Times They Are-A Changing, son imprescindibles para que Bob se hiciera leyenda en el mundo de la música de la época.

La canción que quiero destacar de dicho álbum, es “Hard Rain A Gonna Fall”. Aquella canción que la revista Rolling Stone resaltaba como la 3º mejor canción de Dylan. No hay palabras. Solo un sobrecogimiento y temblor. Lo mejor, la letra. El tono en sí de la canción. Lo que hace que el vello de tu piel se erice. Podríamos estar hablando de una de las mejores letras (o llamémoslo poema) apocalípticas que se han escrito. Venida de la tradición americana de autores como T.S. Elliot o el mismo Dylan Thomas (a pesar de ser irlandés) y sus poemas épicos (de quien adoptó el apellido artístico).  “Hard Rain A Gonna Fall” también me parece el preludio de su época eléctrica porque deja a un lado los temas de corte “sindicalista”, como califican a sus anteriores discos y del posterior ya nombrado The Times They Are A Changing, porque toma partido en la canción de una manera más objetiva y menos personal, alejada de los versos de su máximo ídolo, Woody Guthrie. Cuando antes Dylan defendía a los negros, con canciones como “John Brown” o deseaba la muerte textualmente a los “Masters Of War”, en “Hard Rain” Dylan analiza la situación  (si tomamos de contrapartida la referencia a la crisis de los misiles en Cuba aunque muchas veces el artista lo ha negado rotundamente), en una posición menos cercana a la situación. Como un profeta en plena iluminación que anuncia el Apocalipsis, pero aún así habla como si a él no le importara o no fuera a estar en él. Y ahí entramos en el tema de la ironía de la canción. Es fatalmente irónica. Se ríe en la cara del fin del mundo. Con “Hard Rain”, para este segundo domingo de noviembre os dejo. Para que la disfrutéis. Mirad a la ventana mientras suena y sentid en vuestra piel como el mundo se acaba, como la lluvia ácida se nos va a caer encima y la Gran Tormenta pondrá fin a todo lo que teníamos asentado. La era de la negación. El espectro del fin. “Dios, ¿por qué nos has abandonado?”.

DOS La siguiente canción para este post, es una canción que escuché el otro día, pasado viernes, en un concierto de la banda de pop-rock español Sidonie. Fue en el teatro Cervantes. Con unos amigos de la carrera, todo plagado de periodistas, nos juntamos como las cucarachas, jaja. El concierto llevaba el subtítulo de “acústico” en la entrada. Pero no hizo falta más que llegar a la quinta canción, “Un día en la vida”, para que todo el teatro se pusiera en pie. Y así el resto del concierto. Éxtasis musical. Sidonie es una de esas bandas que siempre tienen colgado el calificativo de “pop comercial” pero porque nadie ha escuchado canciones como “Varanasi” de plena exploración musical con sitar por Oriente. Además de ello, sorprendieron con tres versiones de lo más clásicas. Una de ellas, del músico de arriba, Dylan, el “Subterranean Homesick Blues”, una canción que me llenó de ilusión, ya que nunca pensé que iba a escuchar en directo en lo que me restaba de vida. Y qué bien lo hicieron. Más tarde, el famoso tema de T-Rex, “Let It On”, que hizo a todo el público más que bailar. Pero no es de esos temas de los que os quería hablar. Os quería hablar de la última canción del concierto, que me ocasionó una especial emoción de la que aún, a domingo, me estoy reponiendo. Se bajaron al medio de las butacas con sus guitarras acústicas y a cappella interpretaron una versión de los Emily Brothers: “All I Have To Do Is Dream”. Después de atacar con la agresividad en el directo que posee la canción “El Incendio”, dejaron los instrumentos, Marc Ros (cantante) agarró el micrófono y dedicó muy sensiblemente la siguiente y última canción a el músico vallisoletano fallecido hace unos meses, David Cacho de Stealwater. Entonces en la sala se hizo un silencio. Un profundo silencio matado por débiles murmullos. Y haciéndose paso entre el público, y en el medio de las butacas, tocaron “All I Have To Do Is Dream” de los Emily Brothers. Fue un momento inolvidable, además de precioso. Cualquiera que tuviera un solo gramo de sensibilidad en sus corazones quedaría verdaderamente impactado.

Y es por ello por lo que la segunda canción de la semana es “All I Have To Do Is Dream”, de los E. Brothers. Disfrutadla. Yo no puedo evitar acordarme aún de aquél concierto de Stealwater cuando apenas tenía 15 años y cómo me influyó para tener un grupo de rock como ellos. Y Cacho. Seguimos sin olvidarte. Toda la vida es un sueño. Todo lo que tengo que hacer es soñar, soñarla. Ahí va.

Los Mejores Grupos de Rock en Español (Memorándum)

Este mes me ha llegado el nuevo número de la RollingStone con la portada de lo que es el Especial Mejores Grupos de Rock Español. Un especial, que me gustaría comentaros.

Muchos amigos míos me dicen que por qué siempre tengo que estar haciendo listas y en este caso me abstendré de ellas. Me querría centrar en lo que significa el Rock Español. El mayor pecado de los españoles es la envidia. Una envidia que no nos hace ver lo que en verdad somos. Vemos siempre lo mejor en lo extranjero. Es por ello que siempre lo español o lo nacional, lo nuestro se infravalora.

Para intentar no hacer listas y desvirtuar a los grupos, voy a nombrar los grupos de rock español que más, en mi opinión, han dado a la música popular y me han servido para mi formación, para ser lo que soy, que al fin y al cabo no es nada, quizás un poco más entendido en el mundo de la música, quizás más persona, porque al final, de lo único de lo que sirve la música, lo único que te produce la música con el paso del tiempo, es acrecentar tu espíritu y aportar una tranquilidad basada en los acordes. Qué cojones, allá voy.

El primer grupo, que este sí, indiscutiblemente, es mi grupo favorito de rock español desde que los escuché hasta ahora, son los Héroes del Silencio. Comenzaron su andadura bajo el pop oscuro de grupos ingleses como los Smiths, Roxy Music o The Cure. Avanzaron a un sonido más duro en cada uno de sus discos, hasta llegar a Avalancha (1996) donde los Misfits, Guns ´n´ Roses y algún guiño al Pink Floyd más rockero, aparecían en forma de fraseos y riffs, acompañados por la sabiduría inestimable de sonidos árabes que Enrique Bunbury ya empezó a estimar a partir del anterior álbum, El espíritu del vino (1994). En realidad, mucha gente se queda con el sonido del Senderos de Traición (1992), y bien puede ser su disco de referencia, pero para mí Avalancha es el disco que no dejaré de escuchar por más que pase el tiempo, de principio a fin, dejándome llevar por su ruido estratosférico y sus voces de liberación y éxtasis. Avalancha, a pesar de la contaminación exterior en la personalidad de Héroes, para mí roza la absoluta perfección. Para demostrarlo, os voy a dejar con la canción de Héroes que me llevó a enamorarme de ellos tal y como un primer amor en épocas de la primera adolescencia.

Como segundo grupo, destacaré sin duda, a Loquillo y los Trogloditas. Es todo un ejemplo a seguir. Tanto profesional como vitalmente. El Rock en su onda expansiva de “sexo, drogas y rock´n roll”. Sin más. Aparte de todo eso, el cariño que todo el mundo tiene a Loquillo y Sabino Méndez, compositores de himnos como “Cadillac Solitario” o “La Mataré”, es indiscutible. Yo mismo lo he podido comprobar, cuando regularmente los domingos por la tarde me escapo de casa para salir por el centro de Valladolid a tocar la guitarra.  Cuando no hay nada que tocar y el público ya ni si quiera te hace caso (cuando digo público me refiero a los paseantes), tocar el Cadillac Solitario siempre saca una sonrisa a todos ellos. Loquillo y sus Trogloditas consiguió poner banda sonora a muchas personas, entre ellas, yo, cuando mi padre me regaló por mi 15 cumpleaños el “A por ellos que son pocos y cobardes”, su mejor disco, que reúne todos sus grandes éxitos en formato directo, es decir, directamente en conexión a un público de la época que se entregaba al dulce sonido de las guitarras.

El siguiente grupo podrían ser Los Rodríguez, pero sinceramente tampoco me gustan tanto como me gusta la carrera en solitario de su cantante, Andrés Calamaro. Las canciones de Andrés, las más famosas, las mejores, podríamos decir, han conseguido calar en el colectivo del público seguidor como eternas. Su disco, Honestidad Brutal (1999) bien se podría identificar como el abecé del rock español. ¿Hay alguna mala en ese disco? Andrés me agarró de una manera muy fuerte a partir de ese disco. El resto, podrían ser mejores o peores, pero canciones como “Paloma” o “La Parte de Adelante” no hacen falta explicaciones ni razones. Simplemente, mágico. Os dejo un directo de una de ellas, “Paloma”, para que sintáis esa presión en el pecho que Calamaro deja, ese sentimiento colgando tras la mirada de amor de la persona amada, esa sin razón que lleva al sentimiento al extremo.

Otro de los muchos grupos que me gustaría destacar y del que muy pocos se acuerdan, es sin duda Lone Star. Creo que fue uno de los pioneros. Uno de los  primeros grupos que supo adaptar tan bien la música extranjera que venía de Inglaterra y América a lo español, a lo nuestro. Un trasvase de música rock auténtica, sin más etiquetas, y sobre todo disfrutando, que es lo más importante, no tocando por tocar, disfrutando. Tengo una cuenta pendiente con la canción “Adelante”, pleno huracán de guitarras a lo Sabbath y Zeppelin. Increíble.

Dicen que Robe Iniesta, junto a Sabina, es el padre de la lírica musical española. Solo sé que desde el momento en el que escuché “Ama, ama, ama y ensancha el alma” se me cayó el mundo. No había mejor unión entre música y letra posible. Era una maravilla. Más tarde, y empujado por esa canción, pasé a revisar todos los discos de Extremoduro y encontré en ellos el olor de la calle, la desesperación amarga, la locura innata, la rabia y la impotencia, el animal dibujándose entre la maleza de hierba lisérgica, el rock al fin y al cabo, en un estado que muy pocos podrían haber dado cuenta de ello. Y lo mejor de todo ello, ché, es que nunca se acaba su gasolina. En pleno 2011 sacan un disco, tras varios años de carrera, que desbanca a todos los demás. Aún así, “Ágila” y “La ley innata” es otra cosa. Una cosa muy gorda. 

Hacer un hueco a la movida madrileña. Cómo no. Siempre he tenido muchísimo cariño a todos los músicos madrileños. Quizás porque en contadas ocasiones he tenido el gusto y el placer de haber conectado con ellos y su mundo, que sin duda, me parece único. Algo tiene Madrid que es muy grande, en lo referido a lo musical. Grupos como Burning, Nacha Pop o Los Secretos, que comenzaron su senda tocando a Jefferson Airplane o las guitarras más duras de Marc Bolan y T-Rex, pasaron a re-inventar el pop y rock español. Y esa re-invención, es un veneno del que muy pocos se pueden salvar. Cuando cruzaba Malasaña, como dije, en contadas ocasiones, e intentando tatuar sus aires a mi piel y mi vida, pude ver el espectro de Pepe Risi, Enrique Urquijo o el más reciente de todos ellos desaparecidos, Antonio Vega. Les pude ver a ambos charlando de rock and roll apoyados en los bares más de moda de Malasaña. Solo una palabra de GRACIAS eternas. Nada más. Como canción, “A tu lado”, de Los Secretos, aunque pagaría por apostar de que esperábais que saltara con “La chica de ayer”. Pero “A tu lado” me parece inmutable en el tiempo y los vinilos. Para siempre. Un para siempre.

Más modernos y útiles en el tiempo y la distancia, quedan dos grupos que me parecen muy similares entre sí, porque se empapan de lo antiguo para hacer algo nuevo. Sidonie y Pereza. Sidonie quizá más oculto en el mercado musical que Pereza, y Pereza al contrario. Muchos me podréis criticar por este grupo que tacharéis de “comercial” y de pop barato. En realidad no me parece así. Ya lo dijo Sabina, “Pereza son los Stones del futuro”. Y los mismos Pereza le calificaban a él de Dylan, pelotería al máximo. En el caso de Sidonie, los calificaría de valientes. “El incendio” es un buen disco. No el mejor pero un buen disco. Nada que ver, con “El fluido Garía”, el último en su cosecha. Espero el próximo mordiéndome las uñas. Como canción, la más stoniana de Pereza, que personalmente, al que les escribe, ponerla en la habitación y sentirte un Richards con una guitarra invisible mientras suena a todo volumen, no tiene precio. 

Por supuesto, me dejo muchísimos grupos que lo han dado todo y más. Grupos como Duncan Dhu con dos geniales compositores Mikel Erentxun y Diego Vasallo (a quien tuve el placer de conocer por una charla poética en la facultad) a la cabeza, Miguel Ríos, que aunque no entre en categoría de “grupo” se ha dejado hasta la legalidad por el Rock And Roll, Jaime Urrutia y su rock patrio con Gabinete Caligari, un Manolo García y su Último de la Fila con canciones totalmente himnos, Amaral y su riqueza compositiva, sin olvidar al histórico Platero y Tú, y luego también yéndonos a la mayor dureza, grupos como Leño, Mägo de Oz, Barón Rojo (sin duda los mejores de los duros) o Saratoga. Aparte de todos ellos, quisiera destacar la nueva presencia indie con un millón de cosas nuevas: Arizona Baby, Love Of Lesbian o Vetusta Morla podrían ser un gran ejemplo de todos ellos. La música moderna está en sus manos. Y nuestra confianza, también.

“Bajo un cielo azul” (vuelta a la ficción).

Una tarde de camino a clase, sonó en mi mp3 cierta canción que instantáneamente hizo subir mi espíritu y extrapolar mi mente, cual droga lisérgica a espacios donde la sangre apenas corre y la pereza se hace piel que recubre la carne ebria de sonido. (Perdón por la pedante poesía,lo merece)

“Bajo un cielo azul (de papel celofán)” del grupo madrileño Sidonie es más que una canción. Es un himno a lo que se ha perdido. A ese sentimiento de escapismo, que nació en el Romanticismo y que perduró hasta el modernismo/postmodernismo y de ahí a la más profunda vanguardia en todas las ramas artísticas. La canción hace el efecto de evaporarse. Nada más acabar me sentí como si ya no existiera, como sino fuera nada, mero ser que camina sin sentir el suelo. Puro escapismo.

Alojada en el disco El Fluido García (2011) [gracioso título a modo de juego de palabras, con referencia a Pink Floyd (Floyd=Fluido), lo de García será la vuelta de tuerca ibérica e hispana que intentan darle], un disco que ha podido sorprender a muchos en cuanto al  sonido y las letras, puesto que su último trabajo, El Incendio (2009), sonó en las discotecas más cool de todo el “Empire Burlesque Español”. Pero es que Sidonie siempre ha sido un grupo de vanguardia. La única vanguardia o rareza que ha habido en Sidonie ha sido el pop comercial. Pero bueno, al fin y al cabo buen pop, joder, con McCartney a la cabeza.

Escuchar Sidonie me recuerda también muy especialmente a un fin de semana en Madrid alojado en nubes de escapismo junto a colegas músicos que me aportaron todo lo que debería saber sobre este fantástico grupo de rock español que muchas veces se nos escapa.

Os aviso, subid el volumen, prepararos para el vaciado y para fluir, ahora,  de principio a fin esta maravilla de sonido, esta orgía de voces y coros, Viaje al Fin de la Noche, MY FRIEND, un tren a cualquier puente de Londres donde echamos  toda nuestra vida a la borda,

Fuente de la imagen 1: Dodmagazine.es

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