Temblor (Javi López-Gomis)

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BACK TO SMOKE

Acabas por inventarme un camino de huellas en los ojos

comienzas la búsqueda desechando mis orillas

como si mi boca fuera un puerto donde se agitan las manos y las lágrimas

                                               evaporan los pañuelos

como si mi mano                                      un hueco

una opacidad mis ojos      lágrimas desiertas y un mar árido

mi búsqueda:

no hay rumbo o nido donde reposar las piernas del ahogo.

Vuelvo al humo, lo exhalo por debajo de mis pies

/debajo de mis pies la arena es una escoba recogiéndome

el humo es la ilusión la última esperanza de que el hueco

no me trague y salir a flote como la luz hecha cortina cuando el hubo sube

                                                                           y hay ventanas

y hace sol y compañía y en la leve polvareda canta el universo.

Pero no hay tierra que le bese el pie a la luz.

Por eso vuelvo al humo.       hago un nubarrón para el abismo de debajo

y pongo una tormenta por si te besa una gota.

Pero te marchas en el silencio de un paraguas como si mi cuerpo

un puerto seco donde descansaron grietas para partir al mar

mientras mis ojos ven abismo

y yo regreso: escupo humo para fabricar un techo a los abismos

                                                               -un hilo al menos

para este dolor acróbata                el regreso

el humo                    el principio como abrigo

y el viento balanceándome la duda hasta que el salto

hasta los pájaros cansados

migrando de vacío a vacío

sin más posibilidad que nubes y las nubes

poniendo la cara de todas las ausencias

hasta mi último aleteo

                                                vuelvo al humo.

Javi López-Gomis, (Temblor, Ruleta Rusa Ediciones, 2016)

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El día en que nos negamos firmemente a llamar poesía a la oscuridad

Como todos ya sabéis, hoy nos ha dejado el gran Cohen. Me enteré nada más despertar, alguien me susurró al oído “ha muerto” y, evidentemente, ya no pude volver a coger el sueño. Salí a la calle con un libro en la mano de su poesía reunida y con el gesto triste. Releí con atención sus versos en los vagones de metro y frente a los rascacielos de Nuevos Ministerios. Esos poemas que hablan de dioses y de esclavos. De pobreza. De vino y de canciones. De paisajes nevados y de personas como Anne, Marianne o el propio Hitler. De misericordia y anhelo. De budismo y de esperanza. En definitiva, de la humanidad como colectivo y de su relación con lo invisible que acecha y cuya naturaleza solo puede conocerse a través de la contemplación y del amor.

Poco hay más que añadir que no sepáis ya. Los genios con los que crecimos, no solo mi generación sino también la de nuestros padres e incluso abuelos, están desapareciendo. En este blog, que ya cuenta con seis años de edad, su estela ha aparecido muchas veces. Nunca habrá nadie como Leonard, por muchos imitadores que surjan a lo largo del tiempo. Nunca olvidaré la noche en que escuché por primera vez “Chelsea Hotel No.2”. O “Famous Blue Raincoat” (que me sirvió para titular un poema de La muerte del Hombre Orquesta). O “The Partisan”. Cualquier tema que tomemos de su cancionero nos devuelve la esencia del hombre erguido con su guitarra en el centro de las luces de un Nueva York mortecino, cargado de sombras y modernidad, dispuesto a entonar con su personalísima voz, rasgada y grave, un “so long…” para más tarde quedarnos deslumbrados con sus letras, producto directo de su don mágico con las palabras y su lucha contra sí mismo y sus semejantes.

Este es mi particular homenaje a Leonard Cohen. He escogido cinco poemas del volumen A mil besos de profundidad, editado por Visor y traducido por Alberto Manzano. No he querido “postear” las típicas canciones; en la red hay mucho ruido y está muy de moda eso de apuntarse a los pésames de figuras claves de la cultura musical. En vez de eso, he ido a sus libros de poemas. De todos sus discos, me quedo con Songs of Love and Hate (1971). Es el primero que escuché y el que creo que resalta con mayor precisión la obra musical de Cohen. Podéis leer los poemas mientras suena, apagado y triste, diciéndonos adiós o quizás hasta luego.

 

BIENVENIDA A ESTAS LÍNEAS

De La energía de los esclavos (1972)

 

Bienvenida a estas líneas

Hay una guerra en marcha

pero trataré de que te sientas a gusto

No sigas mi conversación

es solo nerviosismo

¿No hice el amor contigo

cuando éramos estudiantes del Este?

Sí, la casa está cambiada

pronto ocuparán el pueblo

he retirado todo

lo que pudiera animar al enemigo

Estamos solos

hasta que cambien los tiempos

y los que han sido traicionados

regresen como peregrinos a este momento

en que no nos rendimos

y nos negamos firmemente

a llamar poesía a la oscuridad.

 

 

HAGO ESTA CANCIÓN PARA VOS

De La energía de los esclavos (1972)

Hago esta canción para vos

Señor del Mundo

que lo tienes todo en el mundo

menos esta canción.

 

 

LA MÚSICA SE DESLIZÓ JUNTO A NOSOTROS

De Flores para Hitler (1964)

 

Me gustaría recordarle

a la dirección

que las bebidas están aguadas

y la encargada del guardarropa

tiene sífilis

y la banda está formada

por antiguos monstruos de la SS

De todas formas, ya que es

Nochevieja

y tengo cáncer de labio

me pondré mi

sombrero de papel sobre mi

conmoción cerebral y bailaré

 

 

ME PREGUNTO CUÁNTA GENTE EN ESTA CIUDAD

De La caja de especias de la tierra (1961)

Me pregunto cuánta gente en esta ciudad

vive en habitaciones amuebladas.

Cuando de noche me asomo a mirar los edificios

juro que veo un rostro en cada ventana

que me devuelve la mirada

y cuando me doy la vuelta

me pregunto cuántos vuelven a sus escritores

y escriben esto mismo.

 

 

CANTA AL PEZ, ABRAZA A LA BESTIA

De La caja de especias de la tierra (1961)

Canta al pez, abraza a la bestia,

Pero no salgas de la charca

Con medio cuerpo de caballo

Ni alas en la espalda.

Duerme como un hombre junto a los lobos dormidos

Sin anhelo por un cielo especial

Que oscurezca y cubra de pelo tus manos.

Animales, no matéis por el corazón humano

Pues bajo pechos de escamas o carne llorará.

Oh golondrina, sé un corazón en el alto pecho del viento.

Y con tu sangre cantarina haz de los miembros del cielo un río.

Los muertos están empezando a respirar:

Veo a mi padre salpicando luz como una joya

En el negro lodo del pantano.

“El arte es lo único que ha vencido la muerte”. Entrevista a Carlos Zanón

Fuente: Wikipedia
Fuente: Wikipedia

Periodista, compositor, poeta, novelista, dramaturgo… poco se le escapa a Carlos Zanón. Ya desde 1989, a raíz de la publicación de su primer poemario, El sabor de tu boca borracha (Nínfula Ediciones), viene dando mucha pero que mucha guerra.

Portada de "Berlin Capital Alaska" (66RPM Ediciones, 2013)
Portada de “Berlin Capital Alaska” (66RPM Ediciones, 2013)

Conocí a Carlos Zanón a través del maravilloso libro que hizo junto a más autores en honor al mejor álbum de rock de todos los tiempos, el Berlin de Lou Reed. Nada más acabar de leer el libro, intenté localizarle por las redes sociales para darle mi enhorabuena a él y a todos sus autores por su trabajo en el proyecto Berlin Capital Alaska (66 rpm Ediciones, 2013). Un libro cuyo análisis de la obra “loureediana” y ejercicios de ficción de la misma hizo sumergirme aún más en esa onda expansiva que causa el que es para mí el disco más sagrado de la historia de la música popular norteamericana.

Portada de "Yo fui Johnny Thunders" (RBA Ediciones, 2014)
Portada de “Yo fui Johnny Thunders” (RBA Ediciones, 2014)

Repasando titulares de periodismo cultural, reseñas y críticas de libros, me enteré que este mismo enero Carlos Zanón publicaba nuevo libro, Yo fui Johny Thunders (RBA, 2014). Una novela negra de lo más rocker, que todavía estoy disfrutando de su lectura. Inmediatamente me puse en contacto con él para hacer una entrevista y conocer un poco más de cerca al autor. Y Carlos Zanón no se calla la boca, y sus palabras, a pesar del formato electrónico en el que nos encontramos, resuenan a medida que vamos leyendo, dejándonos muy claro que aquí lo único que importa es el Rock&Roll y lo demás son tonterías. Como debe ser. Además, nos adelanta próximos proyectos, como su nuevo libro de poemas que saldrá en marzo. Carlos Zanón es uno de esos artistas y escritores que aún se arriesgan y defienden a ultranza, todo lo que vale la pena defender.

Enrique Zamorano: Compositor, poeta, crítico cultural y periodista, guionista, novelista, dramaturgo… ¿todos estos oficios vienen de manera conjunta o realmente podrías prescindir de cualquiera de ellos?

Carlos Zanón: Para mí todos vienen de la misma necesidad de escribir, de buscarme y escaparme narrándome. El cómo ya es una decisión que tiene como objetivo que el formato se adapte a lo que quiero decir.

EZ: En tu  nueva novela Yo fui Johny Thunders (RBA Ediciones, 2014), el personaje central, Mr. Frankie, destaca por su afán de encontrarse en su ciudad natal, Barcelona, y dejar atrás un pasado muy desfavorable que en muchas ocasiones se dibuja como demonio interior, ¿cuánto de Mr. Frankie hay en ti?

CZ: Mucho en lo que se refiere a su mapa emocional y vivencial, a su incapacidad de conexión con la realidad, la manera en que la música fue casi toda su educación sentimental. Poco en lo que se refiere al anecdotario biográfico del personaje.

EZ: Leyendo fragmentos de Yo fui Johny Thunders, muchos de los que nacimos en barrios obreros encontramos una identificación al cien por cien con el día a día y el crecimiento como persona dentro de estos lugares y sociedades, ¿hay una intención clara en tu novela de defender la clase obrera a ultranza frente a los tiempos tan duros que estamos viviendo?

CZ: No sé si la defiendo o solo define el mundo que describe. El vivir en una determinada clase, o ciudad o familia te condiciona, es tu identidad. Y yo odio lo que soy, me gustaría escaparme pero también es mi identidad y la defiendo frente al resto de tribus.

 

EZ: Kiko Amat define Yo fui Johny Thunders (AQUÍ) como una total renovación de la novela negra, “sin detectives imposibles ni rubias fatales, frecuentada por cholos, reponedoras y gente normal”. Es decir, sacrificas la típica pose de cronista negro por la humildad y la normalidad que muchas novelas del género no tienen, ¿el discurso de la novela negra debería pasar por cambios estilísticos y de contenido para avanzar como género?

CZ: Yo escribo lo que necesito escribir. No me planteo renovar nada. Intento que el libro que me salga te aproxime a lo que tengo en la cabeza. Creo que en la novela negra como en cualquier cosa tiene que haber variedad, pocas ortodoxias. A veces te apetecerá sumergirte en un obra del canon y otras, probar cosas diferentes.

EZ: Fuiste la médula espinal del proyecto en homenaje a Lou Reed y a su obra, Berlin Capital Alaska. ¿Cómo fue organizar este fantástico libro y contar con periodistas, escritores y artistas de la talla de Oriol Llopis, Ignacio Juliá, Roger Wolfe, Dogo, Sabino Méndez o Cristina Fallarás, entre otros?

CZ: Muy fácil. Fue como en esas pelis que has de reclutar una tropa de ex atracadores de bancos o reunir a los Vengadores, y que el Capitan América me perdone. Un lujazo.

EZ: En Berlín Capital Alaska, abres un episodio del libro con una sentencia de lo más severa: “El rock´n roll tiene un territorio y es el de la lealtad”. ¿Cuánta importancia tiene el Rock&Roll en tu escritura?

CZ: Hay momentos de canciones pop y rock que son más reales que personas que he conocido. Hay una trascendencia en lo intrascendente de una canción pop que la hace eterna, mítica. Intensidad, urgencia, el todo o nada. Eso traté de llevarlo a mi poesía y ahora a mi narrativa. El darlo todo y darlo ya. Al lector le tienes que coger del cuello y no soltarlo hasta el final. Hacerle entender que para ti es importante lo que va a leer, no es porque sí. Las canciones, a veces, son también así.

EZ: El libro fue publicado meses antes de la desaparición de Lou Reed, ¿cómo encajaste el golpe de enterarte un día que el artista neoyorquino había muerto?

CZ: Me supo mal. Hacía tiempo que no me marcaba lo que hacía pero ha sido una influencia trascendental en escribir de una determinada manera. Sin sus canciones en Veltet y los primeros setenta yo escribiría de otra manera. Cuando van desapareciendo los referentes también tu mundo desaparece.

EZ: Tu carrera literaria comenzó con la poesía, “El sabor de tu boca borracha (Nínfula Ediciones, 1989)”. Después de esta incursión en la novela negra, ¿no ha desaparecido la vena poética en Carlos Zanón y sigues escribiendo y leyendo poesía?

EZ: Sí, sigo haciéndolo y al mismo tiempo. De hecho en marzo sacaré un nuevo libro de poemas que se llamará “Rock’n’roll” en la editorial 66rpm.

EZ: Has colaborado con Loquillo & los Trogloditas aportando la letra en canciones como “El Hijo de Nadie”. ¿Tu relación con Loquillo, Sabino Méndez y el resto de los Trogloditas viene del pasado o ha consistido en una mera colaboración puntual que sucedió en 2004?

CZ: Era fan desde chaval. Lo conocí cuando contacté con él para que me hiciera el prólogo del libro que escribí sobre Willy De Ville. Pillamos buena onda y hemos seguido en contacto y colaborando en lo que hemos podido. Es un gran tipo y muy profesional con lo que él espera de la música y de su papel en ella. Es intuitivo, muy inteligente y a la vez callejero en su manera de vestirse de canción. Un imán. Con Sabino, lo conocí más tarde, cuando estaba con el documental de Juan Marsé o quizás antes, en un recital de poesía. Yo admiraba y admiro a Sabino. Como letrista y ahora como escritor. Lo que hacía con sus temas, esa manera de generar una épica con elementos ajenos a su entorno es impresionante. Su escritura es directa e implacable, muy emocional. Echo de menos más canciones suyas, más libros.

Con Sabino Méndez y David Castillo. Setmana de Poesia 2007. Foto de Pep Herrero. Fuente: www.carloszanon.com
Con Sabino Méndez y David Castillo. Semana de Poesia 2007. Foto de Pep Herrero. Fuente: http://www.carloszanon.com

EZ: ¿Qué es lo que hace que día a día Carlos Zanón se levante y siga creyendo en el poder de la escritura y del arte?

CZ: La literatura amansa mi rabia, mi confusión, mi dolor. También me divierte. El arte es lo único que ha vencido a la muerte. Baudelaire o Billy Wilder están  más vivos que Rajoy. Faltstaf o Heatcliff más que cualquiera de nosotros.

EZ: Un disco, un single, un libro y un autor que hayan cambiado tu percepción de la vida de inmediato y que siempre te han acompañado con el paso de los años.

CZ: Un disco, Steve McQueen de Prefab Sprout. Un single, Train in vain de los Clash. Un autor, John Updike.

EZ: ¿Qué echa de menos Carlos Zanón en el abanico cultural español? ¿Hemos avanzado o nos hemos quedado estancados?

CZ: Mejores libros, mejores autores, mejor industria. Más ganas de todo.

Juntar las mejillas con la muerte (último poema de este 2013 que se va)

 

+escuchando: “Wake Up”, de Arcade Fire

A modo de final a este turbio y desesperado 2013 quisiera dejar en este post uno de mis poemas favoritos de Bolaño, localizado en su libro de poemas “Los perros románticos”, pero extraído, en este caso, de la antología de Anagrama de todos sus poemas, “La Universidad Desconocida (2007)”.

El título del poema es “Autorretrato a los veinte años”. Este poema habla de la poesía y de Latinoamérica. Puede que ambas palabras estén relacionadas. Siempre lo creí. Una de las novelas que más me marcaron en mi vida, “Los detectives salvajes” me hizo creer en ello y aceptar su mitología. Que México y sus calles sean ya para mí, sin haber estado aún, la ciudad de la poesía o de los poetas que surcan sin pensar el mapa de los sueños por sus cafeterías sagradas, sus bares nocturnos o sus casones milenarios (a modo del de Joaquín Font).

Como si México fuera un parnaso moderno traído a nosotros en nuestro tiempo de la mano de Roberto Bolaño. Recuerdo también un hermosísimo poema de David Meza que leí en el blog de Luna Miguel titulado “A las siguientes generaciones. Manifiesto” y que podéis leer clicando aquí. También, al leer el poema que os transcribo a continuación, me acuerdo sobre todo de mis amigos escritores, de como juntos compartimos el valor de la literatura. De como dice el poema, “juntamos nuestras mejillas con la muerte”. Dentro de poco daremos un recital presentando una primera antología. Cada uno con su estilo y forma de hacer las cosas pero unidos y bajo un proyecto común llamado RAIN DOGS

¿Un deseo para 2013? Seguir teniendo 20 años y que el pulso de la juventud de los veinte no desaparezca jamás de nuestras vidas.  

Me dejé ir, lo tomé en marcha y no supe nunca

hacia dónde hubiera podido llevarme. Iba lleno de miedo,

y se me alfojó el estómago y me zumbaba la cabeza:

yo creo que era el aire frío de los muertos. 

No sé. Me dejé ir, pensé que era una pena

acabar tan pronto, pero por otra parte

escuché aquella llamada misteriosa y convincente. 

O la escuchas o no la escuchas, y yo la escuché

y casi me eché a llorar: un sonido terrible, 

nacido en el aire y en el mar. 

Un escudo y una espada. Entonces, 

pese al miedo, me dejé ir, puse mi mejilla

junto a la mejilla de la muerte. 

Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver

aquel espectáculo extraño, lento y extraño,

aunque empotrado en una realidad velocísima:

miles de muchachos como yo, lampiños

o barbudos, pero latinoamericanos todos, 

juntando sus mejillas con la muerte.

ROBERTO BOLAÑO, “Autorretrato a los veinte años”, (La Universidad Desconocida, Anagrama, 2007, página 346)

Luna Miguel: “Destruir lo obvio, lograr que la voz llegue a los otros, ser comprendida”.

Luna-Miguel

A finales de este 2013 he tenido la oportunidad de poder entrevistar a una de mis poetas preferidas en el mundo literario actual español: Luna Miguel. Muy conocida en las redes y ya en este blog, nos ha hablado de la profesión de editora y escritora, de sus experiencias literarias en otros países y de su amigo Unai Velasco, recién galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2013.

En nuestro encuentro digital a través de Twitter, hemos podido hablar también de su carrera literaria: desde Estar enfermo (La Bella Varsovia, 2010) hasta La Tumba del Marinero (La Bella Varsovia, 2013). Luna Miguel, además, ha traducido a autores como Marcel Schwob, Anna Ajmátova, Arthur Rimbaud o Ted Hughes. Ha publicado libros en Argentina, USA e Italia: Más allá de la quietud (Melón Editora, 2013), Bluebird and Other Tatoos (Scrambler Books, 2012) y Musa ammalata (Damocle Edizione, 2012). Todo un portento de actividad literaria y artística.

Aquí tenéis la entrevista con algunos pantallazos extraídos de nuestra conversación por Twitter: 

Dibujo

Enrique Zamorano: Después de haber escrito varios libros y haber publicado varias reediciones, ¿qué te preocupa hoy en día a la hora de escribir?

Luna Miguel: En primer lugar, me preocupa seguir buscando y reflexionando a propósito de los temas que me interesan y me obsesionan. En segundo lugar, perfilar mi estilo, destruir lo obvio, lograr que la voz llegue a los otros, ser comprendida.

EZ: ¿Te sientes a gusto encasillada dentro del movimiento literario ALT-LIT de escritores como Tao Lin o Ben Brooks?

LM: Leo y celebro la ALT-LIT y estoy muy feliz con el apoyo que mucho de sus autores han dado a mi obra, pero por lugar de nacimiento y estilo no creo que pertenezca.

EZ: Has conocido a poetas de varias nacionalidades, ¿se valora mejor o peor la poesía en el extranjero que en España?

LM: Creo que un poco igual en todas partes. Es cierto que en USA el movimiento es bestial, pero también porque lo vemos en redes. Hasta que no viajé a Rumanía no me di cuenta de que allí también se estaban haciendo mil cosas. Lo importante es buscar. Siempre aprenderemos y conoceremos cosas que nos sorprenderán allá donde vayamos.

EZ: ¿Cómo fue la experiencia de transmitir tu poesía fuera de España al público extranjero?

LM: Me sentí como en familia, estaba rodeada de gente de otras nacionalidades también. Todos estábamos en la misma situación. (AQUÍ podéis ver el vídeo de la experiencia)

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EZ: ¿Qué papel tendría que jugar la poesía para llegar al gran público?

LM: Supongo que debería tener más visibilidad en la educación y en la prensa.

EZ: ¿Crees en el abandono poético o que en algún momento puedas dejar de escribir?

LM: No deseo que eso pase, en ningún aspecto. Me gusta teclear a todas horas.

EZ: En tu opinión, ¿qué es lo mejor y lo peor de dedicarse a la poesía?

LM: Te diré solo lo peor: que te pregunten “¿y para cuando una novela?”

EZ: ¿Cuántos libros hay en tu casa y si pudieras salvar tres de un incendio cuáles salvarías?

LM: ¡Montones! Y si los junto con los que aún hay en casa de mis padres, mi abuela o suegros… no sé dónde nos meteríamos. Qué difícil eso de elegir: quizás la Poesía Completa de Valente, El libro de Monelle de Marcel Schwob y mi edición firmada de Frey Cool de Antonio J. Rodríguez.

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EZ: Ya que mencionas a Antonio, ¿es posible que algún día volváis a escribir otro libro a cuatro manos como ya lo hicisteis en “Exhumación” (2010, Alpha Decay Mini)?

LM: Me encantaría, siempre se lo pido.

EZ: ¿Cómo de importante es para un escritor o un periodista estar dentro de las redes 2.0. e Internet?

LM: No lo sé. Yo no conozco lo contrario.

EZ: ¿Qué consejo darías a todos aquellos poetas que aún no han publicado nada ni han salido al público?

LM: Lectura, paciencia, honestidad y espíritu crítico. Palabras que definen, por ejemplo, a autores como Unai Velasco.

EZ: Hablando de Unai y de su Premio Nacional de Poesía Joven, ¿sigues presentándote a concursos?

LM: En el caso de Unai, vemos como el trabajo serio da sus frutos. Unai es un poeta muy joven que empezó publicando en una editorial muy desconocida (Lengua de Trapo, ahora ESTO NO ES BERLIN) y sorprendió a todos ganando el Premio Nacional. Yo, por mi parte, ya no me presento a concursos. Soy feliz en La Bella Varsovia y es mi casa (sonrisa).

EZ: Y ya para terminar, ¿habrá nuevo libro en 2014?

LM: Habrá proyectos editoriales, traducciones y viajes. Pero mi próximo libro no creo que vea la luz hasta 2015 o así.

EZ: De acuerdo, muchas gracias Luna, un beso muy grande y espero que todo siga yéndote tan bien como hasta ahora.

LM: ¡Muchas gracias a ti!

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Calor (Manuel Vilas)

(…) Hablo un rato con Benedicto XVI desde La Habana y le pregunto por el fin del mundo, y él se ríe, conoce mis bromas. <<Está llegando>>, me dice Beni, <<tienes la vida eterna asegurada, no te preocupes>>, añade. Largos, clandestinos pasillos del vaticano con Dios al fondo, en la triste negrura de las alcobas diamantinas. (…) Nada de España nunca en estas fechas, que me deprime. Aunque hablo con el Rey de España el día de Año Nuevo. <<Debes coronarte emperador, como hizo nuesrtro amadísimo Hiro Hito, cuanto antes, esa gente no se merece otra cosa>>. Me duele no poder hablar ya con Stalin, cuánto lo añoro. No soporto el aburrimiento del mundo. Estas son fechas terribles. Pues ya no hay nada sobre la tierra. Solo hay autopistas, policías y semáforos. Millones de semáforos en rojo. Semáforos fabricados en polígonos industriales de las circunvalaciones en torno a Münich, a Madrid, a Moscú, a Machester y a Milán. Nada hay más que semáforosllevamos millones de años esperando que cambien de color. Solo hay electrodomésticos y asalariados y chinos y chatarra y ruedas vacías, sin aire dentro, ruedas descendidas de las nubes aún más vacías, nubes sin líquidos, nubes llenas de la basura caliente que vino de la tierra. Nunguna revolución a la vista. Ninguna clase social tratando de salir de la mugre. Esta mugre inmensa. No hay fusilamientos de tiranos. No hay ni tiranos. No hay violaciones de las hijas adolescentes de las reinas neuróticas. Hay presidentes de comunidad de vecinos. Este aburrimiento universal. La gente cumple cuarenta años y luego cincuenta. Y luego se mueren y es como si nunca hubieran estado vivos. Ricos y pobres, vivos y muertos. El Mal me calienta el hígado. 

“El Árbol de la Vida (Navidades de 2006)”, Manuel Vilas en Calor (Visor de Poesía)

Qué poco valoramos los poetas alternativos actuales de nuestro país. La lista se haría inmensa. En mi caso, siempre he sentido una fascinación innata y una sensación de comunión poética con esos poetas que califico de “rockeros”. Félix Francisco Casanova, Roger Wolfe, Agustín Fernández Mallo, Carlos Zanón, Ignacio Julià… son algunos ejemplos, en los que el rock y sus personajes están directa o indirectamente presentes en sus letras. Y, sobre todo, por Lou Reed, mi artista favorito tristemente fallecido la semana pasada. Manuel Vilas, el autor que os traigo en este fragmento hoy, es uno de ellos.

calor

Calor es un libro más de poesía de este escritor, cuyos versos ya podimos ver en mayor o menor calidad en el poemario Resurrección, galardonado con el XV Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma y publicado también por Visor. (Aquí una entrada con su crítica)

Por sus páginas salen y entran los pecados y situaciones de la alcoholemia, los recuerdos de una juventud chapada a la usanza rocker, la prostitución y el mal de siglo propio de los decadentistas, la modernidad y el capitalismo como hábitat en el que se sumerge el poeta y sobrevive, los vicios de una edad ya pasada, el estallido de una revolución solo en la mente de los individuos, y, como no, una de las angustias existenciales más potentes de todo el panorama literario español.

“El aburrimiento es el vestíbulo de la muerte”, oí una vez a un viejo en un bar punk de mi ciudad. Manuel Vilas en sus poemas consigue trenzar ese “aburrimiento universal” del que habla, por ejemplo, en el poema que os he recortado arriba, de la manera más hábil e ingeniosa. Sin duda, Manuel Vilas, de nuevo, no decepciona, y sigue dando un soplo de aire fresco a nuestra auto-denostada literatura alternativa española que grita por salir.