“Hace tiempo que la música se entiende como ocio y no como arte…da escalofríos.” Entrevista a Javier Vielba, cantante de Arizona Baby & Corizonas.

Recuerdo la vez que conocí a Javier en persona. Él es director del OpenMic de su ciudad natal, Valladolid. El festival OpenMic, celebrado un fin de semana sí y uno, (este mismo domingo ya toca) en el bar Borsalino de la ciudad (calle San Blas nº17),  trata de descubrir nuevas promesas de la música. Una noche de micrófonos abiertos en el bar para quien quiera salir a tocar cualquier canción. Yo fui a probar suerte en la ya 100 edición. Él estaba instalando todo el equipo de música, haciendo ajustes, con cables para aquí y para allá, poniendo micrófonos, etc. Le pedí muy amablemente si esa noche podría subirme al escenario para tocar un par de temas. Él me admitió que estaba la cosa liadísima y que hoy, a ser el centésimo aniversario del festival, estaría todo más apretado, pero no me quitó ilusiones. Pasaron los minutos y abrió la ceremonia. Éramos como setenta personas dentro de un garito, aforo máximo. No cabía ni un alma. Se baja del escenario y me dice que soy el primero en subir. Me presta la guitarra y me presenta. Las setenta personas me aplauden y decido tocar una vieja canción del maestro Bowie, Rock and Roll Suicide. Bajo del escenario dando las gracias a los asistentes y a Javi por haberme dejado tocar y comienzo a beber en la barra. Cuando decidí marcharme del bar, le pedí el correo para que pudiera ofrecerme una entrevista, y él amablemente de nuevo, me lo dio. Lo que viene a continuación es su entrevista. La entrevista de uno de los pocos músicos con los pies en el suelo que sigue fiel a su gente y a la música, al rocanrol, a los forajidos y al silbar de la armónica en la frontera. Os dejo para que disfrutéis de esta entrevista que tuvo el placer de hacer hacer hace unos meses este pequeño periodista a este gran personaje de la música popular española actual.

#1  Blood on the tracks: Confesiones de un músico.

EZ: ¿Cuál fue tu primer contacto con la música y a qué edad? ¿Aquel disco que te marcó, esa sensación de saber que querías hacer música?

JV: Elvis Presley. Como con 10 años o así empecé a escuchar una vieja cinta grabada que tenía mi hermano mayor. Al año siguiente echaron en la 2 de TVE un ciclo de películas de Elvis. Eso acabó de rematar el flechazo.

EZ: ¿Cómo aprendiste música?

JV: De forma autodidacta, aunque los primeros acordes me los enseñaron unos amigos de mi edad, en la época del instituto con los que solía quedar a tocar después de clase.

EZ: ¿Cuántos instrumentos sabes tocar y cuántos tienes?

Sin ser virtuoso de nada (nunca lo he buscado), soy capaz de expresarme y tocar con cierta solvencia varios instrumentos. Aparte de cantar y tocar la guitarra, también le doy al bajo, batería/percusiones, piano/órgano, armónica, melódica, ukelele… me apaño casi con cualquier cosa… excepto metales e instrumentos de cuerda con arco, me falta base para ésos.

EZ: ¿Cuáles son tus grupos de siempre favoritos, en castellano e internacional?

JV: Muchos…y cambian constantemente. Cuando empecé a tocar me fijaba mucho en Nirvana, que tenían mucho éxito en aquella época (primeros noventa). Sus canciones eran sencillas y sonaban muy bien. A nivel nacional siempre me gustaron Gabinete Caligari, un grupo que siempre re-descubro periódicamente, a pesar de ser muy poco populares entre la crítica y público actual. Un grupo francamente infravalorado y malinterpretado.

EZ: ¿A qué edad entraste a formar parte en un conjunto musical? Cuéntanos brevemente cómo fue.

JV: El primer grupo lo monté con amigos del instituto… como en 1995. Tenía 16 años. Se llamaba Tico Feo y evolucionamos, siempre en activo, hasta 1999 aproximadamente. A los 17-18 entré en otro grupo que compaginé con Tico Feo llamado Nägana. Ese grupo duró hasta el 2000 y tuvo cierta repercusión gracias a un EP de 4 temas que sacamos en casete.

EZ: ¿Cómo se formó Arizona Baby?

JV:  Fue algo natural. Empecé a tocar con guitarra española y, tras unos ocho años de tocar sólo eléctricas decidí volver al acústico. Mis compañeros de Arizona Baby andaban también con ganas de hacer algo puro y sencillo, a partir de ahí todo fluyó con naturalidad. Corría 2003 y el formato acústico garantizaba poder tocar en directo en Valladolid…una ciudad siempre muy poco permisiva con sus manifestaciones artísticas alternativas.

EZ: En muchos de los conciertos y puestas en escena a la hora de comunicarte con el público usas figuras literarias a modo de versos y otorgas al concierto un aire poético y divertido que va acompañado de tu aspecto de predicador romántico (si me permites la comparación), ¿no escribes nada artístico (poemas, relatos, historias) fuera de ser acompañado por música?

JV: Muchas veces mis canciones empiezan por la letra, ya sea en inglés o castellano…con lo que se podría decir que escribo mis poemillas…que acaban en canción. He escrito algunos relatos cortos de ficción que sólo han leído mis amigos más allegados…aún tengo que mejorar. También he escrito mucho en fanzines y webs musicales, en un tono más divulgativo. Y bueno, he sido profesor de instituto durante 4 años, con lo que supongo que ahí habré ganado tablas para hablar en público.

EZ: ¿Nos puedes decir qué enfoque usas para crear tu música propia (inspiración, influencias…) o alguna manía o método de composición?

JV: Utilizo todo tipo de trucos y métodos. Desde la improvisación al puro azar… La verdad es que no tengo una metodología concreta y recurrente… Cada canción me sale de una manera. Me quedo con lo que dice Neil Young: “las canciones son animales salvajes… hay que saber dónde encontrarlos y esperar pacientemente si es que los quieres atrapar”.

 

#2 Dentro de la música: el artista y su obra.

EZ: Cuando escuché por primera vez tu voz, en el primer disco que sacasteis Arizona Baby, Songs to sing along (2005), noté el carácter psicodélico y de blues antiguo que poseía tu voz. Te puede parecer una mala comparación, pero la primera vez que escuché tú voz,  me recordó a David Gahan, de Depeche Mode. Es una impresión muy rara, porque el estilo es totalmente opuesto, Depeche es la electrónica pura y el vuestro, el género acústico. Sin embargo, se nota de verdad ese toque psicodélico que creo que siempre queréis imprimir en vuestras canciones, como hacéis ver en la información de vuestro myspace. Mi pregunta en realidad era, ¿de dónde sacaste esa voz, quiénes fueron tus inmediatas influencias para usar la voz de esa manera? Cualquiera piensa inmediatamente que tu voz viene sin duda del folk americano, pero supongo que uno puede escoger su forma de cantar y registro vocal, pero si no escucha su voz para sí mismo nunca cantará bien. Mi pregunta definitiva es, ¿qué paleta de voces usaste para pintar el cuadro general de melodía vocal en Arizona?

JV: Como cantante solista me fijé mucho en mis comienzos en dos cantantes de texturas bastante distintas: Mark Lanegan (Screaming Trees) y Shannon Hoon (Blind Melon). Me he fijado en muchos más, por supuesto…pero para resumir son dos buenos referentes. De Mark Lanegan me influyó su rango vocal grave, deudor de gente como Jim Morrison o Leonard Cohen… amén de muchos bluesmen y cantantes de country clásico como Johnny Cash. De Shannon Hoon me fijé en su rango vocal agudo… más dedudor de un Robert Plant y otros cantantes de hard rock con tintes de folk en incluso soul. Si me fijé en ellos es porque estaban en el candelero cuando yo era un chaval y escuchaba mucho sus trabajos… tiré del hilo y fueron saliendo a flote las influencias de éstos… es cuestión de ir atrás en el tiempo y ver quién ha influido a quien te influye. Otro cantante importante para mí siempre ha sido Chris Isaak, que entronca con el rock and roll de Elvis, el lirismo de Roy Orbison y el maravilloso pop de Buddy Holly.

EZ: He oído una versión en directo de una espectacular canción de Neil Young, Everybody Knows This Is Nowhere, y me parece de sobresaliente su adaptación. ¿Cómo decidisteis hacer una versión de una canción tan grande del genio Young? Me parece muy interesante esta versión porque el timbre de voz de Young no se parece en nada al tuyo y tú lo llevas a tu terreno de una forma interesantísima y prodigiosa.

JV: Tampoco creo que mi registro sea tan lejano al de Neil Young. Reconozco a Young como influencia importante y te aseguro que he aprendido mucho de su música y talento. Puede que por timbre parezca que suene muy distinta, pero no tuve que hacer mucho trabajo de adaptación. Simplemente me dejé llevar por la canción. Dadas las influencias de Coronas y Arizona Baby, era un punto de encuentro casi obligado…había que hacer algo del viejo Neil.

EZ: Os comparan mucho con los maestros Johny Cash, Creedence Clearwater Revival o el gran cantante de blues antiguo y leyenda Leadbelly, pasando por la psicodelia ácida y suave de grupos como the Doors o Love. ¿Qué veis de todos ellos en vosotros?

JV: Firmo cada una de las influencias que citas. Si tuviese que definir Arizona Baby a través de otros grupos o artistas, citaría exactamente los que has nombrado e incluiría a America, otro grupo clave en el sonido de la banda.

EZ: Si pudieras mandar desde aquí un saludo a todos aquellos artistas que te han servido para aprender musicalmente y como persona y hombre ¿qué les dirías?

JV: ¡GRACIAS! (Con piel de gallina y lágrimas en los ojos).

#3. La tierra de los castillos: cuestiones de raíces.

EZ: Siempre estás para aquí y para allá y aún así se nota que no olvidas de dónde vienes y casualmente cualquier fin de semana se te puede encontrar por bares de Valladolid y también ayudando y dando apoyo a bandas locales de la ciudad, aspecto que es muy agradecido por parte de las bandas. ¿Cómo ves la música vallisoletana actualmente, sin aspiraciones, solo a nivel de calidad?

JV: En calidad musical, creo que la escena vallisoletana atraviesa su mejor momento desde los años ochenta. En los noventa y la década pasada hubo mucha calidad, pero no había un ambiente de escena, una sensación de hermandad y camaradería tan grande como la que hay ahora o pudo haber a principios/mediados de los 80 en la ciudad. La unión hace la fuerza, y con la variedad y nivelazo que hay en Valladolid vamos camino de hacer mucho ruido en esta década que acabamos de estrenar, al menos a  nivel nacional.

EZ: ¿Crees que tendrán futuro alguna de ellas?

JV: Sin duda. Estoy convencido de que seguirán saliendo grupos de gran relevancia nacional e incluso internacional de Valladolid. De hecho creo que no falta mucho para que dos o tres bandas asalten el medio nacional a lo grande, al menos dentro de la escena independiente.

EZ: ¿Algún consejo para las bandas locales de Valladolid y los músicos que ahora mismo no son nada o quieren dar el salto?

JV: Que se diviertan. Que no discutan por chorradas. Que dejen los egos en casa cuando salgan a tocar. Que sean generosos. Que tengan paciencia. Perseverar, esa es la clave. Y para aguantar mucho tiempo con mucha intensidad hace falta divertirse y llevarse bien con los compañeros y con uno mismo. Y las expectativas, el futuro… mejor no pensarlo. Hay que exprimir el presente, tirar con lo que haya.

EZ: ¿Cómo veis que los grupos que están formándose o los ya formados vean en vosotros una influencia? Conoces a los Cellar Birds, y sus integrantes. Una vez que fueron entrevistados en un programa de la cadena de televisión local de Valladolid y les preguntaron qué músicos vallisoletanos tomaban de ejemplo y os nombraron a vosotros.  ¿Qué os produce esta admiración por su parte hacia vosotros?

JV: Es todo un orgullo. Además son buenísimos, nos encantan. Nos llevamos muy bien con ellos y les deseamos mucha suerte.

EZ: Os titularon como mejor banda de rock de Castilla y León, ¿cómo sentó ese logro entre los integrantes de la banda? A lo mejor en ese tiempo no eráis tan importantes en el ambiente en el que nacisteis, Castilla y León y Valladolid, y pocos artistas conocidos han salido de estas nuestras tierras. Entonces ese logro os debió de alucinar. En el caso en el que no lo consideraseis como uno de vuestros mayores logros, ¿cuál sin duda fue el minuto, el segundo, en definitiva, el momento en el que os disteis cuenta de que estabais despegando a buen rumbo en la escena musical? Muchas bandas se preguntan si algún día ese momento llegará, es un instante que se anhela, que desea todo artista, ¿cuándo y cómo os disteis cuenta de ello? ¿En qué momento?

JV: Como grupo nos consolidamos mucho tocando mucho en Londres y en una mini-gira que hicimos en Grecia en 2005. Eso nos unió, nos hizo creer mucho en el grupo y en nuestras canciones. Eso nos dio fuerza para volver a España con la cabeza bien alta y sin complejos de ningún tipo, con una seguridad aplastante. Fue entonces cuando en 2006 empezamos a telonear a grupos en Madrid (mucha gente no se creía que fuésemos pucelanos) y al año siguiente salimos elegidos como mejor grupo de CyL en Norterrock. Eso fue como una corroboración de que lo que hacíamos podía funcionar también en casa. Nos hizo profetas en nuestra tierra. Al año siguiente, 2008, grabamos ‘Second to None’ y dimos el salto a nivel nacional ya en 2009. Ese “momento” por el que me preguntas, en nuestro caso duró casi cinco años. Las cosas no suceden de un día para otro, es un proceso largo, lento y duro.

EZ: Woody Allen decía que “los premios son el consuelo de los tontos”, y por ello casi nunca acude a una entrega de premios hacia su nombre. ¿Qué piensas en cuanto al reconocimiento del trabajo, los premios, los elogios, ser el ganador?

JV: Está muy bien, pero es cierto que resulta un poco incómodo… Llega alguien y te dice que eres genial y… ¿tú qué contestas? No sabes qué decir… normalmente le quitas hierro al asunto o simplemente das las gracias… Como decía un famoso locutor deportivo: “el halago debilita”. Por eso no le doy mucha importancia y sigo a lo mío. Cuando acabo un concierto o un disco ya estoy pensando en el siguiente… no se puede dormir uno en los laureles.

#4. Ghost Riders in the Sky: progreso de la obra.

EZ: ¿Qué os llevó a trabajar con los Coronas y cómo os conocisteis?

JV: Yo he sido fan de Coronas y Sex Museum (grupo con el que comparten batería, bajo y guitarra Los Coronas) desde los 15 años. Además, Fernando Pardo es un erudito del rock y un grandísimo comunicador con las ideas muy claras. Para mi siempre ha sido un gurú del underground rockero nacional. Fruto de esta admiración, les llegué a entrevistar en varias ocasiones a lo largo de los años para distintos fanzines y revistas y les he ido entregando religiosamente todas mis grabaciones de mis distintos grupos desde 1998. Arizona Baby empezamos a coincidir en festivales con Los Coronas hasta que un día decidimos hacer un concierto juntos en Madrid, a finales de 2009. Un año más tarde comenzábamos la gira “Dos Bandas y un Destino”.

EZ: Los Coronas y Arizona hacéis una versión espectacular del I Fought the Law del grupo inglés The Clash y me sorprende mucho esa fusión de punk inglés con la música tradicional más americana y las trompetas de los Coronas a modo de canción surf. Me pareció espectacular.

JV: Gracias, es una gran canción. Aunque la hicieron famosa The Clash en 1979, la canción la escribió Sonny Curtis (de The Crickets, la banda de Buddy Holly) y la grabaron The Bobby Fuller Four en 1966.

EZ: También me encantó en ese mismo concierto la versión del Wish you were here de Pink Floyd… ¿cómo tratáis la transformación de clásicos a versión, es decir, cómo conseguís llevar a vuestro terreno canciones emblemáticas y además ponerle trompetas y poner cada instrumento en su sitio? Supongo que con la técnica, pero dentro de las versiones hay algo aparte, hay algo de inspiración.

JV: Exacto, es cuestión de inspiración…de enfoque. Se te ocurre el arreglo antes de pensar en tocar la canción… no coges una canción y te pones a buscar el arreglo… Se puede decir que la canción te busca a ti, no al revés.

EZ: En la colaboración con los Coronas sois un montón en la banda. ¿No surgen conflictos entre vosotros? Al ser tantos, necesitareis un local de ensayo grande con un muy buen equipo de sonido para mezclar los instrumentos, a la hora de ensayar tenéis que coincidir y seguro que entre vosotros tenéis visiones diferentes de los temas que tocáis. ¿O existe una relación cordial y de puro entendimiento por todos los miembros?

JV: La clave está en que nunca ensayamos. Sólo hicimos tres ensayos en el local de Sex Museum/Coronas en Madrid antes de la gira Dos bandas y un Destino. Como eran versiones, cada músico llevó aprendidas partes y pensados arreglos… y lo pusimos en común. A partir de ahí, siempre hemos ensayado en las pruebas de sonido previas a los conciertos, incluso sacando canciones nuevas en las mismas. Para eso hace falta ser músicos bastante solventes, tener claro el enfoque y estar dispuesto a trabajar en equipo.

#5. We are the Sultans of Swing: el artista habla de los artistas.

EZ: El estado de marco global de la música actual en el mundo está siendo muy pobre. La gente ya no escucha música. La oye, no la escucha. ¿Qué ves de cierto en todo esto?

JV: Estoy de acuerdo. La radio musical en España, salvo dos honrosas excepciones, está en estado de coma. Y los nuevos dispositivos que hay para escuchar música (mp3, móviles, ordenadores…) hacen que se escuche la música en muy mala calidad… es imposible que emocione lo mismo una canción reproducida en un móvil que en un vinilo con un buen equipo de sonido. Son experiencias totalmente distintas, como jugar al fútbol y jugar al futbolín. Hace tiempo que la música se entiende como ocio y no como arte, algo aterrador si queremos ser una sociedad realmente civilizada y avanzada. En el caso de España es aún peor que en USA o el resto de Europa… Dan escalofríos.

EZ: Siguiendo en el tema de la pregunta anterior, vosotros sois uno de los pocos grupos que quedan que reivindican la pasión, el arrojo, la fuerza, el coraje que se veía antes en un músico y que ahora se lo ha comido la publicidad, el mamoneo y lo comercial. Es por ello que vuestra labor en el mercado musical es importante. ¿Cómo ha sido, es o será vuestra forma de luchar contra todo eso que desvirtúa la música? Vosotros venís de un sello independiente.

JV: Sí, y la credibilidad para nosotros es muy importante. Siempre haremos las mejores canciones posibles y nos dejaremos los huevos en el escenario. Eso sí, nuestra credibilidad personal, de puertas para adentro, también incluye no sucumbir a las demandas de los cuatro fans talibanes ultra-radicales que ya te llaman vendido a la primera de cambio por salir en un medio de comunicación. Que cada palo aguante su vela, no nos vamos a echar a la espalda los compromisos de nadie, salvo los nuestros propios. Y te digo desde aquí que un músico, por muy comprometido que sea, también tiene que comer. Mi música, mis reglas.

EZ: ¿Qué grupos actuales nacionales e internacionales que llenan o no estadios te parecen destacables, recomendables e interesantes?

JV: Nacional: Pony Bravo. Internacional: The Black Keys. Prefiero ir al grano, que si no esta respuesta sería interminable…

EZ: Muchas veces creo que el verdadero músico o artista es una persona bebiendo en un bar. Creo que el bar, la calle, la ciudad, forman sin querer parte total o parcial de lo que quieres decir en una canción o en un poema. Es por lo que creo que en realidad el éxito no importa en sí. Más merece emborracharte en un bar y tocar para cincuenta personas y que esas cincuenta personas conecten contigo, sepan qué quieres decir, desnudarte delante de ellos en una obra de arte, a tocar delante de un estadio en el cual a lo mejor tres personas consiguen saber de qué va el show que estás presentando. Como en la canción Sultans of Swing del grupo Dire Straits. Esta es una canción que define para mí a la perfección el objetivo del artista y músico: ser bueno con lo tuyo y ser feliz con lo que haces, ganes o no ganes mucho dinero, siendo un alma pobre de un bar a otro que va encandilando corazones, el mítico trovador presentado por el genio Dylan, alguien que no tiene nada que perder porque nunca tuvo nada, como dice la canción Like a Rolling Stone. Después de toda esta parrafada, quería preguntarte, qué visión tienes de un músico o artista, como tú, como cualquiera, y si coincides en mi visión o no.

JV: Coincido en tu visión romántica del asunto al 100%… cualquier músico coincidiría,  yo creo. Al menos sobre el papel. Lo difícil de esa visión es llegar a fin de mes en la vida real. No hay peor castigo para el que se siente artista que tener que hacer trabajos “normales” 8 horas al día, 5-6 días a la semana. Es muy frustrante, pero si no tienes nada, hoy en día es muy difícil dedicarse sólo a la música, aunque sea malviviendo. Generalmente ya no es que no ganes suficiente dinero, es que vas a tener que pagar… Al principio, un proyecto musical supone gastos y nada más que gastos: instrumentos y su mantenimiento, alquiler de local de ensayo, transporte de equipo a los conciertos, posibilidad de que haya que pagar por la sala si quieres tocar, más el equipo de voces y su técnico de sonido, la cartelería… De hecho, al menos en España, los que se dedican sólo a la música desde el principio es porque sus padres están forrados y se pueden permitir pagar por tocar y no tener que currar en otra cosa para vivir. Al resto nos ha tocado currar en otras cosas, lo que significa llegar cansado a los ensayos e ir luego al curro sin dormir tras los conciertos. Por eso me quedo con un público lo suficientemente grande como para poder comer y pagar mis facturas sin tener que hacer otra cosa que no sea música. Luego siempre hay tiempo para tocar por placer, de borrachera, en el bar de un amigo… Ahora tengo la suerte de tener un hobby a tiempo completo, mi  meta desde la adolescencia. Y mi objetivo diario es que esto dure, poder seguir dedicándome a esto. Cuando se habla de vivir de la música ya no se trata de dinero ni de fama… se trata de poder dejar de hacer las otras cosas que no te gustan. Termino con Dylan, que dijo: “el dinero no da la felicidad, pero calma los nervios”.

#6. Off the record

EZ: ¿Cómo fue tu primer concierto? Siempre dicen que el primer concierto es una cagada, ¿cómo te sentiste cuando te subiste por primera vez a un escenario?

JV: Mi primer concierto salió muy bien, fue todo un éxito para nosotros porque era en mi instituto, en las fiestas, y estaba lleno de gente, habría 200 o 300 personas. Fue con Nägana, con los que tocaba guitarra solista y hacía coros. Estaban todos mis amigos en el público y lo pasamos genial. La gente hacía mosh y stage-diving, nos sentimos como un grupo de verdad. Nos animó mucho a seguir dando conciertos. Estaba un poco nervioso al principio, pero a la tercera canción ya estaba metido en la música, en una nube.

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Pink Floyd- The Dark Side Of The Moon (1973)

Un sabio me dijo una vez que para saber lo que es el arte debes acercarte a tres modos de él. Primero el clasicismo, luego el modernismo y después la vanguardia. Cuando habló de esta última no se le ocurrió otro nombre, en el mundo de la música, que Pink Floyd.

Amigos, estamos ante el nuevo mundo. Daría lo que fuera por haber presenciado ese momento en el que la música se rompió en una especie de Big Bang y apareció Pink Floyd. La música renació de nuevo y ellos lo hicieron posible.

Además de ser el primer álbum conceptual de la historia, The Dark Side Of The Moon, para mí y para muchos críticos y aficionados a la música popular, es el mejor producido. Es impensable que en una año como 1973 se oyera el desintegrar de una estrella, el nacimiento de las horas o los delirios de un loco por un altavoz. El disco es tan extraño que hasta resulta difícil conocer la sensación que te imprime. Pero sin embargo es una sensación tan desconocida que te adora como ningún otro sonido.

Sin duda, para mí, “Time” es más que una canción, es un cuadro pictórico de sonidos, un universo entero cuando entra la guitarra en el solo de Gilmour, una subida al espacio en la que la gravedad nos pesa  y marea con una fuerza sobrehumana y ésta nos sirve a su vez de metáfora para definir el tiempo. Aunque el single de promoción y verdadero fue “Money”. “Us and Them” es una canción irreal, que carece de textura, son voces entremezcladas y diluidas que se juntan para llegar a un estribillo coral gigantesco y apoteósico. “Breathe” es como un respiro en el ártico, “Any Colour You Like” simplemente da miedo, para pasar a “Brain Damage” que es la locura e irracionalidad absoluta, y acabar con “Eclipse” canción de cierre a modo de digestión final.

A aquellos que os gustan las emociones fuertes, las caras salvajes de la humanidad, los rostros expresivos y asustados, las aventuras en lo profundo de la oscuridad, el callado silencio de un reloj, la música paisajista y la tristeza que imprime la soledad de un hombre que ha perdido el juicio, es vuestro disco.

Set List: (como siempre, si pincháis sobre ellas, podéis escucharlas directamente en un enlace a YouTube)

Side One:

1-. Speak to me. (viene junto a “Breathe”)

2-. Breathe.

3-. On the Run

4-. Time.

5-. The Great Gig in the Sky.

Side Two:

6-. Money.

7-. Us and Them.

8-. Any Colour You Like.

9-. Brain Damage. (viene junto a “Eclipse”)

10-. Eclipse.

Fuente de la imagen: Hipersonica.com

Más información y una recomendación muy especial de un grande reportaje de este disco en: Hipersonica.com

Para más análisis de los mejores discos que se han creado en este mismo blog: https://laluznoesnuestra.wordpress.com/category/los-mejores-albumes-de-la-historia/

“Bajo un cielo azul” (vuelta a la ficción).

Una tarde de camino a clase, sonó en mi mp3 cierta canción que instantáneamente hizo subir mi espíritu y extrapolar mi mente, cual droga lisérgica a espacios donde la sangre apenas corre y la pereza se hace piel que recubre la carne ebria de sonido. (Perdón por la pedante poesía,lo merece)

“Bajo un cielo azul (de papel celofán)” del grupo madrileño Sidonie es más que una canción. Es un himno a lo que se ha perdido. A ese sentimiento de escapismo, que nació en el Romanticismo y que perduró hasta el modernismo/postmodernismo y de ahí a la más profunda vanguardia en todas las ramas artísticas. La canción hace el efecto de evaporarse. Nada más acabar me sentí como si ya no existiera, como sino fuera nada, mero ser que camina sin sentir el suelo. Puro escapismo.

Alojada en el disco El Fluido García (2011) [gracioso título a modo de juego de palabras, con referencia a Pink Floyd (Floyd=Fluido), lo de García será la vuelta de tuerca ibérica e hispana que intentan darle], un disco que ha podido sorprender a muchos en cuanto al  sonido y las letras, puesto que su último trabajo, El Incendio (2009), sonó en las discotecas más cool de todo el “Empire Burlesque Español”. Pero es que Sidonie siempre ha sido un grupo de vanguardia. La única vanguardia o rareza que ha habido en Sidonie ha sido el pop comercial. Pero bueno, al fin y al cabo buen pop, joder, con McCartney a la cabeza.

Escuchar Sidonie me recuerda también muy especialmente a un fin de semana en Madrid alojado en nubes de escapismo junto a colegas músicos que me aportaron todo lo que debería saber sobre este fantástico grupo de rock español que muchas veces se nos escapa.

Os aviso, subid el volumen, prepararos para el vaciado y para fluir, ahora,  de principio a fin esta maravilla de sonido, esta orgía de voces y coros, Viaje al Fin de la Noche, MY FRIEND, un tren a cualquier puente de Londres donde echamos  toda nuestra vida a la borda,

Fuente de la imagen 1: Dodmagazine.es

Fuente de la imagen 2: Misterpollomp3.com

15 canciones de un 15M.

Estos días recientes en España se ha celebrado y vuelto a lo que un año atrás surgió: el movimiento indignado. Las amplias concentraciones y manifestaciones en todo el país han llevado al movimiento a acaparar la atención de los medios y los políticos exigiendo un trabajo digno, más derechos sociales (que en esta época escasean), una democracia al servicio del pueblo y con mayor participación ciudadana, una banca pública y que los bancos no sean rescatados con el dinero de los ciudadanos (“banca rescatada, familia desahuciada”) y para que España no termine vendiéndose a una Unión Europea esclava de una Alemania ebria de dinero.

Una compañera y buena amiga mía de la carrera, Ainhoa Zabaleta, escribió en Dogma96 recientemente una entrada dedicada también a este movimiento. Ella nos dio a conocer películas para el 15M. Como lo mío es la música, seguiré el ejemplo de mi compañera y os dejo 15 canciones de un 15M. Espero que os gusten y ya sabéis, a salir a las calles. Nosotros, los ciudadanos, hemos sido los que han llevado a España a ser lo es, no ellos, los políticos y sus economías, que la han llevado a esta crisis tan dura que todos padecemos.  Nosotros somos España, no nuestros representantes, a los que solo les interesa enriquecerse.

1. Ciudadano A- Iván Ferreiro. Ninguna canción podría resumir mejor la situación española de hoy. Una canción que fue compuesta en lo que fue el 11-S y la guerra de Irak en 2001, donde se vio el verdadero carácter imperialista de nuestros gobernantes, que ahí fueron los niñatos del PP. Es escucharla e inevitablemente los pelos del brazo se erizan.

2. Cómo hacer crac- Nacho Vegas. Una canción inspirada totalmente en los movimientos del 15M. Tanto, que la canción incluye el ruido de las manifestaciones. Un miedo asola toda la canción que vislumbra un futuro lleno de turbulencia nacional.

3. Working Class Hero- John Lennon. Saliendo de nuestras fronteras, nos encontramos a uno de los mayores pacifistas de la historia que nunca hizo una canción tan revolucionaria. Un himno a la clase obrera y al oprimido. La letra es perfecta.

4. The Times They-Are A Changing´- Bob Dylan. Yendo al panorama internacional y dando una vuelta atrás nos encontramos al himno del progresismo.

5. Man In Black- Johny Cash. Siguiendo la línea americana del viejo country, nos encontramos con esta canción de una letra sensacional del prolífico y admirado artista Johny Cash.

6. Children of the Revolution- T-Rex. Una parada en Marc Bolan y su banda. Aparcamos en el nacimiento del glam rock.

7. Society- Eddie Vedder. El líder de Pearl Jam nos deja con una de las canciones más bellas de la historia de la música. Un clamor antisocial.

8. Money- Pink Floyd. Una pequeña parada en la psicodelia de uno de los mejores grupos de la historia.

9. Men of good fortune- Lou Reed. Más que política, es una canción escéptica y realista, un realismo rozando el expresionismo y la crudeza. “Los hijos de los hombres ricos solo piensan en que se mueran sus padres para heredar todo su dinero y mientras los hombres pobres solo gastan el tiempo en beber y llorar en los bares.”

10. London Calling- The Clash. Bien podría ser el himno que cantaría el pueblo cuando ha acabado con el poder que le somete, o mejor, el miedo y la tensión social en una época crítica como la de ahora.

11. Jesus Of Suburbia- Green Day. El himno del punk moderno. Épica en todos sus sentidos.

12- The Rising- Bruce Springsteen and the E Street Band. Una canción esperanzadora y cargada de futuro, después de tanta desesperación. Obama la usó en sus mitines, luego Springsteen se arrepintió de ello.

13. 2+2=5- Radiohead. Orwelliana, enorme. El vídeo es impresionante, no os lo perdáis. Transmite el sentido de todas las ciudades civilizadas y desarrolladas a la perfección. ¿Cuál es el único sentido? La sin-razón, la incoherencia, la deshumanización, la alienación, la mentira, el fraude, el absurdo y la estafa.

14. Deshacer el Mundo- Héroes del Silencio. Volviendo a nuestro país, nos encontramos una canción de rebelión y revolución. Acabar con todo para que germine algo nuevo mejor.

15. Ama, ama, ama y ensancha el alma- Extremoduro. Después de toda esta tormenta de acordes revolucionarios en cuanto a términos políticos y metafísicos, podríamos llegar a una solución. Bien podéis tomar esta canción como las razones y el camino para esa solución. Una solución difícil pero efectiva. La más efectiva de todas. Uno de los mejores poemas que he leído nunca.

Espero que os hayan gustado estas canciones que he recogido y recordad que lo más importante es lo que hay dentro de nosotros, tal y como la última canción dice, no lo que puedan hacer de nosotros. Seguimos en la lucha, ahora más que nunca, por este bello país, para que no sea vendido, por nuestros derechos que tanto costaron a nuestros antepasados conseguir durante largos años de palos, por una justicia real y una democracia subordinada al pueblo y no al dinero.

El mensaje es el de siempre: “¡Indignaos!”

Editorial de Pedro Javaloyes sobre Radiohead. Rolling Stone nº 151 Mayo, 2012.

Nosotros creemos que Radiohead es la banda más importante de este siglo; está un paso por delante del resto en su concepto de rock y se cumplen 15 años de OK Computer, uno de los mejores discos de la historia de la música.

Este mes la revista RollingStone edición española se merece una más que merecida mención en este apartado de pobres acordes musicales. Dedica un reportaje extenso sobre el mejor grupo de la actualidad internacional, Radiohead, que si queréis podéis leerlo a través de su página web, RollingStone.es.  RollingStone es mi revista de referencia, el periodismo musical por excelencia y prestigio, donde podemos encontrar cuál es la música que va delante de las personas y todos sus gustos.

Esta cita de Pedro Javaloyes, me sirve de coletilla para volver a reiterar cuál es la banda más importante en este mismo momento: Radiohead. Después de toda esta tormenta de acordes que se inició desde que un negro que bailaba el pato por los años 50 y 60, incluso antes, cuando en los años 20 y 30 ya había negros en iglesias que vivían felices coreando a su Señor, o pasando por los campos de algodón y maíz que un Robert Johnson maldijo un día pactando con el diablo y creando el blues, hasta que en los 60 aparecieron cuatro hombrecillos trajeados a modo escarabajo que inventaron el pop, y coetáneos de los mismos, otros cuatro que harían del pop algo más salvaje y demoníaco con un Sympathy For The Devil, sin olvidar la psicodelia bluesera de cierto negrito bendecido por Dios que asustó al mundo, y el gran paso de un melenas que se hacía ver entre sus iguales como un superhombre del desierto convertido en El Rey Lagarto, hacia los viajes espaciales de las guitarras barrettianas dándonos a conocer el lado oscuro de la luna, o ya desde ahí a explorar el sonido más agudo de poemas recitados por cierto chico de Coney Island que leía a Delmore Schwartz, y más allá a letras descarnadas de una joven punkie adicta a la heroína cuyo disco tiene nombre de caballo, a los punkies ingleses de los suburbios de londres, y la rebelión metafísica y burroughsiana del grunge y el desorden vital y las agujas y las camisas de manga larga.

Amigos, todo ello, en la batidora. Probad un poco de esta mierda, bro. En dosis pequeñas al principio, no sea que os atragantéis. Descubriréis agujeros de sonido, músicas de ambiente, viajes extrapolados a Oriente, búsqueda incesante de diamantes entre el polvo, ritmos tribales, graffitis y modernismo, espiritualidad y descanso, tortura y ruido, black noise, todo preparado debe quedar para los ocasos del sonido.

Pedro, cuánta razón, cuánta razón…

Reseña de “Fresy Cool” (Antonio J. Rodríguez, 2012)

Portada de Fresy Cool.

Hoy acabé de leer Fresy Cool, la última y primera novela del joven autor Antonio J. Rodríguez y he declarar que es una de las novelas que más me han gustado de todas las que he leído. Cualquier joven de edad comprendida entre los dieciocho y veinte años, y encima si habita en Madrid (privilegio que no tengo) podrá sentir lo que ha sentido este corazón desde el que les escribo. Fresy Cool es una novela de hedonismo, de gloria, de tragedia, de enfermedades psíquicas, de ficción, de literatura y en definitiva, generacional. Nuestra generación. La facilidad de Antonio J. Rodríguez para retratar a la perfección a todos nosotros, los jóvenes emprendedores y rebeldes, los sensibles e insensibles, los amantes de la cultura y escépticos vagabundos de baratillo, todos los polvos que echamos en baños cuando despertó el sexo debajo de nosotros, los primeros colocones y borracheras escuchando a Pink Floyd o The Velvet Underground en edificios abandonados, y sobre todo las tantas patadas que nos ha dado la sociedad en un mundo donde ya no se necesitan jóvenes, sino dinero. Con un estilo propio de una mixtura iluminada y realista, Antonio J. Rodríguez recibe la directa influencia de autores como Ginsberg, Burroughs, David Foster Wallace, Bolaño…por citar a algunos. Amigos, les invito a leer Fresy Cool y a probar de esta mierda dura como dice el propio autor en su libro. Para que sientan un poco lo que yo sentí al leerla, les dejo dos fragmentos o citas que les encantarán y harán tener una visión general de lo que el libro significa.

Fragmento 1:

Chekeraut!

Testosteronizados, anfetamínicos, adrenalínicos (drama químico), más de cuarenta y ocho horas sin probar nicotina y la primera bocanada de humo que entra por los resquicios de la dentadura sucia de café provoca sinopsis de éxtasis. ¡Yeah!, celebran; Moschino y Pleonasmo comparten deseos de estrangular a Changó; regresar  a los ejercicios de musculación (único deporte, tal vez, compatible con el humo): <<Pero, ¿quién soporta a los perdedores?, ¿eh?, ¿quién?>>, dice Pleo a Moschino cuando levanta por quincuagésimo novena vez la mancuerna de diez kilos; explorar la geografía femenina como quien interpreta conciertos para Underwood Five en QWERT de madrugada, machacar las teclas, machacar la sesera de las teclas con falanges de yunque, traducir el efecto de la violencia a la prosa, la clase de libro que uno querría leer para aplacar el instinto homicida, como que una aceptación economicista de la emotividad genera esquizofrenia y exige polifonía emocional frente al folio en blanco, y afuera, el alcantarillado abierto, la lluvia ácida, las palabras de neón que tartamudean y mueren, las fugas de gas, los alaridos, las vejaciones, los vehículos de dos ruedas que funden el asfalto como emmental en la sandwichera, la tormenta del desierto, la luna nueva.

Lobos cyberpunks aúllan en la ciudad.

Fragmento 2:

…aquí todos somos contingentes, pero tú eres necesario, vivimos en el aleteo de una llama, anestesiados por los analgésicos y el exceso de experiencias, demasiado triste para hacer algo, demasiado feliz para respirar con normalidad, demasiado excitado para mover un solo dedo, demasiado drogado, demasiado borracho, demasiada presión, demasiada humanidad, demasiada decepción por las propias expectativas de ti mismo, demasiado miedo a tu alrededor, el mundo a tus pies, el juego no ha hecho más que comenzar, si ser joven significaba esto, mejor sería tumbarse a esperar la siguiente pantalla del cartucho, ¿o no?

Mundos a través de las cintas magnetofónicas.

Levantarme a una hora prudente, combatir el café con un par de cigarrillos, dar un aspecto habitable a mi habitación, colocar los enseres necesarios sobre la mesa y luego el paso más importante. Buscar. Jugar a ser un pequeño explorador por mi casa de antiguas reliquias y glorias de años que ni mis padres saben. Entre polvo y cajas encuentro en su mayoría vinilos que no puedo escuchar porque el tocadiscos también del año de Papa Noel está desenchufado y no sé como ponerlo operativo, y también cintas magnetofónicas, que era de lo que quería hablaros en especial en esta entrada. Allí se encuentran viejas cintas de la aproximada década de los 70. Cada una de ellas con historia. Una historia que estalla en el recuerdo de mis padres cuando la cinta comienza a sonar. Por ejemplo, la cinta que contiene el disco Dark Side of the Moon de Pink Floyd recuerda mi madre que le fue regalada por un afiliado al partido comunista en tiempos franquistas que seguramente no tuvo un futuro próspero en España por sus ideas. Otra cinta de grandes éxitos de Elvis Presley le fue regalada a mi madre con amor y cortesía por un chico melenudo que luego sería mi padre. Y una última que saco a relucir en este espacio es la cinta Desire de Bob Dylan con las canciones “Sara” y “Hurricane” rodadas miles de veces, y que fue comprada por mi padre en cuanto junto a mi madre obtuvieron su primer automóvil para escucharla en sus viajes.

Una vez que estoy satisfecho con mi búsqueda e investigación musical, me siento a escucharlas una y otra vez, saboreando el perfecto sonido y a medias ruido que hace la cinta magnetofónica al ir rodando y reproduciendo la música. Saco unas cervezas o coca colas (depende de como me encuentre en el día), normalmente las cervezas son para los días apagados y plomizos, y las coca colas son más para días soleados y animados. Pongo mi kit de bebidas en fila y empiezo a beber mientras suenan aquellos paraísos mecánicos que son las cintas. Luego cuando ya me canso de beber fumo dos o tres cigarrillos tumbado en mi cama mientras la música sigue sonando y sonando hasta su fin. Y cuando acaba todo ese ritual doy al botón de review y atraso la película para sentarme en el ordenador a escribir lo que salga en su necesario momento acompañado de la fabulosa música que sale de los altavoces.

Con esto quiero decir que muchas veces la música no es solo música. La música forma parte de un movimiento psicológico natural del ser humano que llena de emoción y paz nuestras vidas. Es el mejor invento del ser humano, la única acción posiblemente válida y no errónea o sin sentido, en un sentido niesztcheano. Nos acerca con mayor proximidad a esa fabulosa idea invisible de felicidad a modo de papeles rotos, a esa felicidad dócil y no manejable, a esa felicidad que entra por los oídos y te embriaga con todo el poder de los mundos posibles. La música forma parte de toda esa emoción y amor universal, es algo que nos une y no nos separa como el resto de las acciones humanas. Gracias a la cual, el ser humano se siente importante en un mundo y en una vida la cual no nos hace más que convencer de lo contrario. 

En un último apunte con rango social, creo que toda esa magia que desprende la música se ha perdido y se la considera algo así como para pasar un rato y divertirse. La música es igual que las drogas. El mundo y la sociedad se empeñan en hacer que sean divertidas cuando en realidad la diversión no lleva a ningún sitio y la búsqueda de placer no lleva a ninguna parte. La música yo la veo como conocimiento, conocimiento en el aspecto de hacernos ver con otros ojos la realidad o la capacidad de transportarnos a otra realidad, la realidad suprema que es la metáfora y la emoción, también muy en la línea niezstcheana.  Como un bien intangible que no tiene precio. Algo puro en un mundo tan podrido. Así que este mensaje va para todos aquellos, empresas, personas y músicos que prostituyen a la música. Sí, que la prostituyen, que solo la usan para pasar el rato, para divertirse. No la escuchan, solo la oyen. La música y su bien intangible siempre queda en los corazones de quien  han tenido la grata experiencia de haberla conocido. No de los que la usan para  su diversión. También que sirva esto contra las descargas ilegales de Internet. Que la música no tenga un precio y sea libre y gratuita solo hace más que quitarla prestigio. Para qué te vas a comprar un disco si lo tienes gratis. Mucha gente me llama gilipollas porque compro discos. ¿Saben lo que les digo?, que escuchen álbumes originales comprados con todo el amor y pasión del mundo cuando aún el dinero no se había hecho tan global e importante y el ahorrar quinientas pesetas para comprar música era toda una proeza. Que escuchen esas cintas de valor incalculable y llenas de polvo. Que las escuchen y quizás por fin vean la verdad y lo único importante que tiene la música dentro de ella. Todo el valor que un álbum en sí recoge.

Por favor, la música no tiene que ir por ahí mamándosela a pijos indeseables para que se haga comercio con ella.  Por una música libre y de verdad. Esta entrada se la dedico a Rodrigo, Daniel Nuwanda, Manuel Torinos, Las Dos Máscaras y Luis Yepes, amigos míos que al fin y al cabo, todavía creen en lo que he escrito en las últimas líneas.