Golpes

La violencia no lleva a ningún sitio. 

Frase que repetiría un John Lennon al mundo mientras ese mundo se mataba. 

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Ayer fue una noche muy divertida y positiva. Fue la primera vez en mi vida en la que me subí a un escenario yo solo, con mis canciones y poemas, sin compartir escenario con ningún tipo de artista. Gracias a toda la gente que asistió al evento, si tocase para nadie no tendría ninguna de las gracias. Estuvieron como no, mis amigos, y también amigos que hacía tiempo que no veía y que no compartía con ellos unas cañas en la barra de los bares, como Luis, de Neuromancer. Luego también aparecieron por el bar miembros de los grupos de rock vallisoletanos, como María y Nacho de La Noche La Iguana o Carlos, bajista de los emergentes en el rock alternativo nacional The Levitants, que ya he hablado de ellos en alguna ocasión en este sitio. 

Tengo otro blog en esta misma cuenta de WordPress que se llama RAIN DOGS, donde podéis leer las mejores creaciones de los poetas y escritores jóvenes amigos míos, con el propósito nuestro de hacer una especie de generación. 

Para dejar de beber aprendimos a beber demasiado para así quitarnos las ganas de bebida durante un tiempo. 

La bebida no es más que eso, violencia en forma de palabras que hacen daño y acaban mal. 

En el vaso hay un John Lennon ahogado con una guitarra rota entre las piernas. 

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Aprender a sobreponerse a los ataques no es otra cosa que convivir con el dolor ese del que tanto nos hablaba Schopenhauer. 

Una vez más: Permanece Angustiado. 

Un golpe más: otro vaso lleno. 

La violencia no llega a ningún sitio. 

La caridad y la paz, menos. 

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NEUROMANCER

Death Metal para callarnos. Para no oír las voces. Para matar el silencio.

El pasado viernes estuve en un concierto de Death Metal donde actuaba mi amigo Luis de toda la vida. Tanto es así que el primer concierto que dí en mi vida, con apenas 13 años o así, fue en clase y con Luis. Fue un concierto rarísimo. Mezclamos versiones de los Celtas Cortos con Héroes del Silencio. Luego yo me arrancaba con Kansas o the Police y Luis con Metallica o Slipknot. Hicimos una versión del “Nothing Else Matters” que nos quedó más que bonita, además del “Duality” de Slipknot, muy descoordinada (por mi culpa) y porque intentamos marcar la única guitarra de toda la canción a la vez. La verdad, me explico como si hubiera sido ayer. Y es lo que se te antoja en la mente. Parece que fue ayer. Y ya han pasado casi siete años.

Y no con otro motivo que éste, Luis, al final del concierto se me acercó y me dijo, “una foto, Zamo (como siempre me ha llamado él) por la infancia!”. Y aquí está esta bonita foto de nosotros ya cambiados tras aquellos siete años de locuras musicales, con conciertos a nuestras espaldas y después de haber salido del colegio, haber conocido más músicas y separarnos por circunstancias de la vida que no se pueden salvar. Pero qué bien. Qué bien estos momentos en los que los viejos amigos se prometen fidelidad y amistad hasta que desfallezcan.

Luis toca en Neuromancer, un grupo surgido hará nueve meses en la ciudad vallisoletana. El género, aunque no está muy definido, bien podría pasar por Death Metal. Guturales inundando la sala mientras riffs de lo más rítmicos a base de Flyin´ Gibson color blanco revientan el silencio. El bajo manteniendo el pulso y una batería con continuos cambios de ritmo y golpes de doble bombo. Neuromancer es NO APTO PARA CARDÍACOS. Desde el primer segundo hasta el último, todos fuimos tragados por una onda expansiva de sonidoy ruido brutal. Fue increíble. Qué sensación. Como una montaña rusa o lanzarte al vacío. Me da mucha rabia no poder añadir un tema para que los escuchéis, pero están en proceso de grabación de una maqueta. El concierto del viernes fue de presentación.

En mi caso, entiendo el heavy metal y sus derivados como a la música clásica. Yo pocas veces me pongo a escuchar heavy metal en casa o muy a menudo. Pero ir a un concierto de buen metal me parece algo vital. Igual que de música clásica. Una maravilla. En general ir a un concierto de lo que sea. Jaja, ya me entendéis.

El público fue maravilloso. Luis en un interludio nos hizo un gesto para que los amigos empezásemos a bailar pogo como en los bares londinenses donde se inventó. Menudo ambiente. Comenzamos como seis personas y se empezaron a unir gente de atrás y casi alguien se mete en el escenario de los golpes (el que les escribe jaja) Después fuimos a Cantarranas todos con los oídos pitándonos y mudos del espectáculo al que acabábamos de asistir.

Como no puedo dejar una entrada de música sin música, os dejaré una canción que se tocó en el concierto. “Locust”, de Machine Head. Esta entrada se la quiero dedicar por supuesto a Luis. Un abrazo, hermano.

Todas las fotos por DELORETTO VALLADOLID