Kiko Sumillera: “La música en directo en Valladolid sigue siendo clandestina”

Es una noche extrañamente cálida de enero. Me cito a las nueve y media en el Café Pavón, un bar entre moderno y neoclásico, en pleno corazón de la capital madrileña. Kiko Sumillera aparece puntual, con su característica y relativa seriedad y un abrigo largo. Viene acompañado de una amiga que le sonríe con complicidad. Acaba de sacar nuevo disco, Hasta que se acaben los campos, publicado en el sello Valle Rojo, con el que se postula como el máximo renovador de la escena folk castellana. El sábado arranca la gira en su apreciada ciudad natal, Valladolid. Como el bar está muy lleno, vamos a otro que está a unas calles escasas de distancia de la zona de Tirso de Molina. Hay mucho de qué hablar.

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Kiko me advierte que ha estado toda la tarde agobiado por problemas con el concierto del sábado. La Hostelería de Valladolid ha dirigido una carta a los dueños del local donde cantará sus canciones nuevas, el bar Desierto Rojo, en la que amenazan con denunciar a las fuerzas del orden público si se cobra entrada. A pesar de todo, su mueca no es para nada de enfado, más bien de disgusto. El susodicho precio, algo meramente simbólico, asciende a los cuatro euros. Pero eso no es todo, a eso de las ocho de la tarde, su cuenta de Twitter arde con notificaciones y declaraciones incluidas –muy desafortunadas y groseras- del propio alcalde de Valladolid, Óscar Puente, quien llama “pesados” a diversos usuarios que se postulan contra la persecución existente desde hace varios años a la música en vivo en la capital vallisoletana.

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Colectivo Laika, la plataforma cultural que organiza el concierto de Kiko y de su telonero, Cifu Alonso, cuelga el comunicado oficial por el que se informa que finalmente el concierto será gratis o no será, y al poco tiempo es compartido por más de cincuenta usuarios. Estalla la mecha y las caras más representativas de la escena musical vallisoletana muestran su apoyo a Kiko y al Desierto Rojo en detrimento de las leyes injustas para tocar en directo en Valladolid, además de pedir se pague a los artistas como es debido. Hay que recordar que no es la primera vez que la policía interrumpe un concierto alegando no estar adecuado a la ley de ruidos. Esta es la forma que tiene nuestra ciudad de apoyar no solo a sus músicos, sino de incentivar el emprendimiento artístico de los jóvenes.

Finalmente, y como ya viene siendo habitual con las polémicas que salpican Valladolid, el Ayuntamiento, en boca de su alcalde, se lava las manos y alega que no puede hacer nada. Kiko Sumillera zanja el debate e invita “formalmente” a Óscar Puente a acudir al concierto. Tal vez se le pegue algo y sienta en sus propias carnes el ruido infernal que tanto perjudica a Valladolid y a sus vecinos y por el que la policía  debe intervenir noche sí, noche también, de forma fulminante.

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Como es un tema que nos saca bastante de quicio a ambos y, en general, a toda la comunidad musical pucelana, comenzamos la entrevista hablando de su disco y de cómo ha cambiado su estilo respecto a su último trabajo, el fresco y fantástico EP, Montañas de sangre.

Pregunta: ¿Cuál ha sido la transformación musical desde tu antiguo trabajo desde la densidad sonora de tu último trabajo, Montañas de sangre, hasta la aparente sencillez folclórica de Hasta que acaben los campos?

Respuesta: Yo creo que ha sido un proceso natural, nada forzado. Pasaron dos años entre una grabación y otra. La diferencia más palpable que veo es que cojo más confianza al cantar, quiero que se me escuche más. Las letras son importantes en este disco, quiero que se entiendan bien, y tampoco creo que el anterior fuera muy eléctrico como creo que este tampoco es nada acústico, de hecho no hay ni una sola guitarra acústica en el disco, es todo guitarra eléctrica. En directo, sí que tocaré la acústica, pero el disco está enteramente grabado con guitarra eléctrica.

Las letras de Hasta que acaben los campos tienen un estilo simbolista que resuenan a autores como Machado, Lorca o Miguel Hernández, pero también tienen un cariz popular, en una canción, por ejemplo, citas al programa Gran Hermano. ¿En qué te inspiras y cómo construyes las letras de las canciones?

Yo en mi vida he visto Gran Hermano (risas). Solo la primera y la segunda edición, pero era muy pequeño y ya no me acuerdo. Yo lo veo como un síntoma del desamor, que te quedas embobado viendo la tele. Simplemente encajaba con la letra y lo puse. La mezcla de esas dos esferas, la poética simbolista y el pop, lo llevan haciendo muchos artistas que admiro, como Lorena Álvarez o Los Planetas. Me gusta mucho coger lo más tradicional con referencias a la cultura pop.

Otra canción, la última del álbum, titulada “La máquina humana”, recuerda mucho a Balzac y su gran obra, La comedia humana.

Va un poco en esa onda. Es una canción que habla del día a día, de la monotonía de las personas. Simboliza una vuelta a casa después del trabajo y lo que uno puede llegar a pensar en su fuero interno.

¿Crees en la monotonía del día a día?

Sí, todo el mundo lo cree y lo vive.

Pregunta para romper el hielo. ¿Te has enamorado en verano o eres más de los rollos de una noche?

(Risas) Muchas veces me he enamorado en verano. Aunque el invierno tampoco está nada mal. Realmente me da igual. El amor siempre es bueno y bienvenido.

La gira comenzará pronto, ¿qué estás preparando? ¿Quién te acompañará en los escenarios?

Los músicos que vendrán conmigo son con los que grabé el álbum, Juan Díez a la guitarra de Frieda´s still in love, Ángel Román a la batería de Corzo y Tuxedo, David Hernández, a los teclados, de Cosmic Birds, y Álex Izquierdo al bajo, de Ángel Stanich. Llevamos casi tres años juntos y siempre es una maravilla poder ir con tus amigos de gira.

Hasta que acaben los campos fue grabado en La Leñera. ¿Cómo fue el proceso de grabación?

No hicimos muchos días de grabación, solo cinco o seis. Tuvimos que hacer apaño de bolillos y buscar cuándo estábamos disponibles, yo iba los fines de semana a Valladolid a grabar y el proceso fue de enero a marzo.

¿Salieron en el estudio o ya las tenías preparadas de antemano?

No, no, ya las tenía compuestas, desde bastante tiempo además. La última en salir fue “La máquina humana”, que la hice justo una semana antes de grabar.

En la página de Notedetengas Magazine critican el Nachoveguismo del álbum y piden que vuelvas a “Montañas de sangre”. ¿Qué opinas al respecto?

No sé, me parece un poco estúpido, tampoco creo que exista un estilo que sea “nachoveguismo” (risas). Pero bueno, la única diferencia que yo veo entre mi trabajo anterior y Hasta que acaben los campos es que la voz se oye más clara. Uso menos el delay, tengo más confianza y ya no me da asco oír mi voz.

Te has aceptado como cantante.

Eso es. Y a simple vista es la única diferencia que veo. Yo admiro mucho a Nacho Vegas y para mí es un halago que digan que hago una música cercana a su estilo.

Tu disco tiene un claro contenido político. Durante esta temporada en la que España ha estado sin gobierno creaste polémica en alguna entrevista por tus ideas políticas, ¿te arrepientes de ello?

Para nada. No veo ningún motivo para arrepentirme. Los músicos deben tomar partido, y no solo los músicos, todo el mundo, pero si encima los músicos tienen un altavoz y lo pueden decir alto y claro, por supuesto que sí. Los músicos más incluso, ya que es una profesión bastante jodida por los gobiernos de derechas que han subido el IVA, acortado los espacios de libertad… creo que es obligatorio, de hecho y nadie me puede echar en cara algo así.

Meses después, gobierno de Rajoy, ¿crees que los movimientos sociales de alguna forma han fracasado? ¿Nos podemos sumir en el pesimismo habiendo ganado otra vez “los ladrones”?

El panorama es pesimista. Pero lo que ha sucedido es evidente: el PP ganó las elecciones con el apoyo de Ciudadanos y el PSOE se lo permitió. Sin embargo, creo que sea pesimista, sino más bien al contrario, el cambio está aún por hacer y todavía no ha comenzado. Lo que resultó ser fue el germen de lo que se está extendiendo. Seguro que entre la juventud continuará propagándose esa semilla.

¿Crees que las redes sociales pueden sacar algo provechoso de la situación política y de los temas de actualidad o tienes una posición más apocalíptica del asunto?

No, también estoy seguro que la derecha lo sabe. Saben que los artistas están en contra, saben que las redes sociales están en contra, pero a ellos se la pela. Ellos están a lo suyo. Manuel Jabois en una entrevista decía que ellos quieren ser el paisaje, ellos no van a entrar en esos temas porque consideran que no tiene importancia lo que diga la gente, ellos simplemente están ahí.

Vayamos a Valladolid. Vives aquí, en Madrid, desde hace dos años. Castilla, y en especial Valladolid, forma una parte muy importante del imaginario creativo del álbum y del contexto en el que se desarrollan tus canciones. ¿Cómo se aprecia la ciudad desde la distancia?

Está exactamente igual de cuando yo vivía ahí. Yo voy mucho a Valladolid, es donde viven mis padres y mis amigos de toda la vida. Sé perfectamente cómo está. Hay muchas asociaciones y gente que está haciendo cosas, solo que parece que hay que hacerlo todo a escondidas y que no se enteren las instituciones. La policía siempre puede venir en cualquier momento y desmontar el garito… muchísimas bandas, escritores, actores, artistas, y público, pero que al final tiene que ser como un mundo relegado al underground y a lo clandestino, cuando no debería ser así. Y en Valladolid es brutal la cantidad de actividades que hay en comparación con la cantidad de restricciones brutales y sin lógica que hay. Cuando vas a Valladolid te sientes de alguna forma restringido, luego vienes aquí a Madrid y se respira muchísima más libertad.

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La Asociación Cultural Colectivo Laika y el sello vallisoletano Valle Rojo se han fusionado para crear un nuevo sello discográfico. Hasta que acaben los campos es el primer título en salir. ¿Qué sensaciones hay? ¿Podrías ofrecer alguna pista sobre lo que irá saliendo?

Todo surge de la necesidad de sacar y promocionar todo el talento que existe en Valladolid, una ciudad con muy buenos artistas. Da un poco de pena cómo muchas veces se queda solo en Valladolid y no sale hacia fuera. Si no tocas, ni no le enseñas a la gente lo que haces es muy difícil que llegues a algo en Valladolid. Tenemos pensado sacar para este año tres o cuatro referencias.

El diario Último Cero destacó la noticia de que Medina del Campo ha pedido que la música en directo deje de ser considerada como “ruido”. ¿Qué te parece?

Hubo un pleno hace poco en Valladolid donde los partidos tradicionales defendieron la importancia del descanso vecinal, pues supongo que el descanso vecinal también se interrumpe en Semana Santa o con los carruseles de Navidad, ponen los villancicos electrolatino a toda hostia… pues supongo que eso también molesta al vecindario. Es curioso como se distingue que lo que molesta es una guitarra acústica y un chico o chica cantando en un bar pero que haya gente en Semana Santa por la calle tocando el tambor y la trompeta a las tantas de la madrugada, no es ruido. Es un poco absurdo. En mi opinión, podrían convivir todas las cosas perfectamente.

¿Existe una persecución?

Más que una persecución yo creo que es un miedo tradicional que se ha heredado del gobierno del Partido Popular por el que la gente no puede pensar por sí misma. Esto pasa muchísimo en Valladolid y Castilla y León. Más allá del ruido que pueda ocasionar ese concierto es el miedo que tienen los partidos de que la gente empiece a pensar por sí misma y no como ellos quieren. Creo que es más bien eso, porque no sabría darle otra explicación.

¿Por qué existen tantos problemas para tocar en directo en Valladolid y cobrar lo que se dice, un precio simbólico, por entrada como es tu caso?

Para empezar, la ley de ruidos vigente no pone en ningún sitio que no se pueda permitir cobrar entrada, es simplemente una interpretación que hacen determinados sectores de Valladolid para impedir que eso suceda, y para seguir con ese absurdo. No puedes hacer una ley que permita los conciertos en directo pero que no cobren las bandas, porque igual que yo voy a un restaurante y pago mi comida, cuando voy a un concierto yo pago la entrada. Los músicos tienen que vivir de algo, no solo del cariño y del reconocimiento tocando gratis en los sitios.

¿Crees que el músico o el artista parece que su función es animar al personal, más allá de una profesión como otra cualquiera?

Sí, eso pasa en todas las artes, es más bien como decoración. Cuando hay alguien que está tocando no solo está tocando esa media hora que dura el concierto, hay unos ensayos por detrás, hay un material que comprar, de todo. Por no hablar de que nunca se cumple el estatuto del artista que obliga a dar de alta en la seguridad social a los artistas, ya no solo pagar con factura como se hace en este país. Esto si vamos a países vecinos como Francia o Alemania resulta impensable que suceda en un país europeo.

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Ramón Oriol, autor de “Música Alternativa”: “La música ya no juega el mismo papel que podía jugar hace 25 años en una sociedad más inocente”

Caminaba por Madrid del brazo junto a Laura, mi mayor confidente y amiga, e íbamos hablando de todo y de nada. Era verano. Atravesábamos la calle Alcalá con una sed y un cansancio de infarto, dignos de un mes de julio en Madrid, y algo atrajo nuestra atención. El plan era pasar la tarde en el Retiro, con sus mil palomas y sus cientos de caminos plagados de turistas, cuando divisamos a lo lejos una inmensidad de carpas donde la multitud se congregaba. Era la Feria del Libro en Madrid y había un montón de escritores atendiendo a sus lectores, puestos de refrescos para luchar contra el calor y bancos donde algunos de los paseantes se sentaban varios minutos a leer los libros que habían acabado de comprar.

Nuestro propósito a la hora de adentrarnos entre toda esa masa humana que rodeaba las carpas era no detenernos demasiado en el primer vistazo a toda la cantidad de libros que aguardaban ser comprados y leídos, pues podría llevarnos horas emplear excesivo tiempo en una sola carpa. Así pues, simplemente íbamos mirando; Laura pendiente de las últimas ediciones de poesía que habían salido al mercado y yo con la intención manifiesta de conseguir un buen libro de música.

Al final de la jornada, Laura se compró el Beat Attitude, la famosa antología de mujeres poetas de la generación beat editada por Bartleby, y yo me quedé con Música Alternativa. Auge y caída (1990-2014) del periodista musical Ramón Oriol. Me sorprendió mucho la portada, con el dibujo surrealista del músico estadounidense Daniel Johnston en su disco Hi How Are You. Ojeando el libro por encima, descubrí que ahondaba en la historia, trayectoria y obra de bandas alternativas como Sun Kil Moon, Manic Street Preachers, My Bloody Valentine, Jesu, Fugazi, Nirvana, Pixies o incluso Nacho Vegas y el Sr. Chinarro. Había de todo en ese libro. Y todo lo que me gustaba, claro. Desde el movimiento Riot Grrrrl con Bikini Kill a la cabeza y el punk en todas sus vertientes y venido de todas partes de la geografía americana e inglesa, hasta los singer song-writers (masculinos y femeninos) más admirados de la escena independiente, como Jason Molina, Elliott Smith o Lucinda Williams.

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Música Alternativa. Auge y caída (1990-2014) es, en definitiva, un enorme compendio de información y análisis de todas las corrientes del underground de las últimas dos décadas, a modo de enciclopedia de los grupos más subterráneos y alternativos de la historia reciente. Y no solo eso, también incluye varias reflexiones sobre el contexto social e ideológico, referencia a multitud de fanzines y revistas especializadas (Popular 1, Rockdelux…), e influencias de la música plasmadas en distintos ámbitos, desde la literatura al cine.

Dividido en tres partes, Ramón Oriol va agrupando centenares de bandas y de artistas en sus respectivos estilos, todos ellos vanguardias absolutas de la expresión musical de esos años: math-rock, pop punk, rock arty, power violence, screamo, spoken word, shoegaze (electrónico y de guitarras), garage rock, drone y rock experimental… Los grupos y estilos se van sucediendo por las páginas en un ritmo vertiginoso y a veces detenido en figuras icónicas que dieron contenido y argumentos a todo lo que ocurría en la música moderna occidental. En cuanto al modo de abordar el libro, conviene tener un ordenador al lado con conexión a YouTube o a cualquier reproductor online de música en streaming para descubrir nuevas bandas y repasar antiguas grabaciones y grandes tesoros musicales que el tiempo y la historia nos han ido dejando.

Una vez leído el libro, y tras haber aprendido bastante sobre corrientes y grupos, decidí ponerme en contacto con Ramón Oriol y escribirle a la dirección de correo electrónico que se incluye en la tapa interior. Mi objetivo fue felicitarle por el trabajo realizado, sobre todo por su brillante labor de documentación periodística y de investigación, y presentarle mis dudas y opiniones sobre su libro. Pronto, fuimos charlando a través de un chat sobre música, libros y estilos. Yo le pedí realizar una entrevista donde quedaran reflejadas algunas de las claves sobre Música Alternativa. Y creo que lo he conseguido. Ramón responde alto, claro y contundente, deteniéndose en detalles y profundizando en algunos de los temas que aborda su trabajo. Sin más dilación, os dejo con Ramón Oriol y sus respuestas, dirigidas a todo amante melómano de la música más abrasiva, experimental, y por qué no, suicida.

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A la hora de escribir Música Alternativa. Auge y Caída (1990-2014), ¿cómo se da la separación entre el Ramón Oriol periodista, escritor y músico?

Ante todo, gracias por hacerme esta entrevista, Enrique, tras enviarme un precioso mail a la dirección de contacto que aparece en el libro (Enrique concretamente me comentó que estuvo tres días enteros devorando el libro, durante los cuáles pasó las madrugadas escuchando música que aparece en sus páginas… Resulta que tiene 22 años y este era uno de mis objetivos al escribirlo: llegar a la generación actual). Los lectores entusiastas que os molestáis en enviarme vuestras razonadas impresiones de Música Alternativa sois el principal motor que me impulsa a ir pensando en nuevas ideas de interés.

Respondiendo a tu pregunta, he sido crítico musical desde el año 99, pero cuando diez años después empecé a escribir el libro, lo dejé todo de lado completamente para centrarme en su sola escritura… Siempre me había frustrado el ridículo límite de espacio de una crítica convencional, considerando que tenía muchísimo más que aportar a las mismas, así que un buen día me puse a escribir sin fin lo que habían dado de sí los últimos veintipico años de cultura alternativa, algo que guardaba en mi interior y un buen día necesité expulsar o literalmente reventaba, jajaja. Por tanto no fue un encargo, algo que hice porque “tocaba”, sino que lo empecé a escribir de forma febril principalmente porque necesitaba que tu generación supiese lo que aconteció en los locos 90, tal era la asepsia imperante a finales de la primera década del nuevo siglo.

Lo de la música te lo dejo a ti ya que jamás he aprendido a tocar nada, aunque sería bonito intentar algo a nivel musical una vez “vomitado” este libro.

En Música Alternativa. Auge y Caída (1990-2014) analizas más de cincuenta discos nacionales e internacionales. ¿Cuánto tiempo real te llevó escribirlo?

Yo diría que bastantes más… César Prieto de EfeEme.com cifró en más de mil las referencias manejadas… Pues el esqueleto lo escribí en un año y medio y el resto hasta sumar 5 los dediqué a reescribiro, mejorarlo, engordarlo con datos útiles y anécdotas, todo en pos de hacer su lectura lo más amena posible.

La música y sus formatos han cambiado mucho desde 1990. Antes de Internet y de la música en streaming debías rodearte de gente que te pasara cintas y vinilos, leer revistas, todo ello para enterarte y escuchar a las bandas de referencia del momento. La música y el rock formaban parte de un estilo de vida y una actitud frente a las autoridades, ya sean paternas o sociales; existía un sentimiento de unidad y de grupo contra la moral dominante. Ahora, quizás, el consumo de música se ha vuelto más individual y cerrado, dirigida al goce personal y privado ya que dispones de toda la música al alcance de un clic. Por otra parte, parece que se ve condenada al “me gusta” y a la viralidad. En estos términos, ¿cómo ha cambiado la situación en tu opinión respecto a 1990?

En el libro hay un epílogo de 50 páginas en las que apunto lo que me parece el cambio de paradigma… Un ejemplo es el “crowdfunding” o “micromecenazgo”, que me parece un trámite muy humillante para los artistas, que en muchos casos tienen que recorrer el globo para dar las gracias personalmente a fans que creen que les deben algo, cuando el problema no es de los artistas sino de las discográficas que los sustentan o sustentaban… Como ves, es un tema complejo, jajaja.  

 

De entre todos los discos que analizas en el libro, si pudieras escoger solo cinco, ¿con cuáles te quedarías?

Es una pregunta demasiado personal… Que cada uno se forme su criterio y su discoteca. No importa lo loco que suene algo que puedas haber leído en las páginas de Música Alternativa, que ahí estará en Internet encantado de ser redescubierto de nuevo por oídos frescos…

Pero… Venga va, ya que estamos:

Blue de Joni Mitchell (del 71, ojo, jajaja)

Car Wheels on A Gravel Road de Lucinda Williams

Let England Shake de PJ Harvey

Either/Or de Elliott Smith

– In On The Killtaker de Fugazi

… Más el resto que aparecen en el cuadernillo central con 240 carátulas a todo color, cientos de pequeños discos especialísimos… Y de comodín, una película: Naked del británico Mike Leigh, a visionar en V.O. con subtítulos en español.

En cuanto al género, ¿la música alternativa sigue erigiéndose frente a los cánones de la música popular o ha ampliado su espectro de influencia y de consumo?

Tristemente ha perdido el primer plano en la industria musical que tuvo su auge entre los años 92 y 94 coincidiendo con la trayectoria de Nirvana que llegó a la luz pública, llegando al tristísimo desenlace que todos conocemos… Encontrarás gente a la que literalmente le horroriza esa popularidad que consiguió la música alternativa, y a otros como yo mismo que echamos terriblemente de menos todo ese excitante desenfreno con desaliñados artistas perdidos en su arte e intentando dar lo mejor de sí mismos con cada nueva grabación, auspiciadas muchas veces por poderosas multinacionales o manteniéndose en otras fuertes en su ética underground y Do-It-Yourself (o Hazlo-Tu-Mism@), pero fuese como fuese, siempre interesantes.

Tanto como los vanguardistas de fin de siglo hablaban del “fin del arte”, ¿hemos llegado a un punto en el que ya no se puede innovar, en el que la experimentación ha alcanzado su tope y la vanguardia está definitivamente obsoleta?

La imaginación humana no conoce límites, así que supongo que siempre existirá alguna frikada por inventar, ¡jajaja! De todos modos, la vanguardia nunca será de escucha fácil, así que simplemente se trata de encontrar algo que majestuosamente haga click en tu cabeza, sin necesidad de que se haya compuesto en 2016, ya que puedes encontrar cosas altamente interesantes de 2006 (los primeros pasos de la inglesa Micachu), 1996 (los años de goria de inclasificables como Harry Pussy o Craw), 1986 (John Zorn dándolo todo), 1976 (Philip Glass estrenando Einstein on the Beach) o 1966 (con la Velvet grabando el “Platano”).

 

¿Crees que el efecto de shock y la ruptura de estilo que supuso en los 90 la eclosión de bandas como Nirvana, Pixies o Radiohead es impensable hoy en día, en los años sucesivos a 2015? ¿Volveremos a experimentar la revolución que en su día causaron dichas bandas?

Mal que nos pese a todos aquellos que, excitados, elucubramos cada lustro con tal o cuál banda que acaba de aparecer, una explosión como la que protagonizaron Nirvana o antes Guns N’Roses no volverá a suceder por multitud de factores en contra: la música ya no juega el mismo papel que podía jugar hace 25 años en una sociedad más inocente; la industria ya no puede apostar consagrando el talento de artistas como lo hizo en los reinados de los Guns (que curiosamente se van a volver a reunir -o por lo menos Axl, Duff y Slash- en cuestión de semanas) y Nirvana; Internet efectivamente lo iguala todo sin dar oportunidades de destacar; a la juventud sobreestimulada mayormente le interesan más los videojuegos (que actualmente se asemejan más a videopelículas, dificultando la interacción que los hacía divertidos) que la voz propia que puedan encontrar gracias al alma encerrada en una canción, esa canción que los podría desarmar por completo y forzarlos a hacerse preguntas de esas que nadie quiere hacerse, a seguir buscando más cultura de calidad… Y déjame concluir diciendo que antes de que tal supuesta banda nos vuele la cabeza a nosotros, debe hacerlo a toda una generación imberbe que escuche atenta, lo que hace del feliz acontecimiento algo altamente improbable.

La primera parte del libro, dedicada a los primeros años de la década de los 90 se titula “Teenage Angst.”, mientras que la segunda, que hace referencia a la segunda mitad de década, viene englobada bajo el nombre de “Élan Vital”. Hemos ido viendo que el patrón que une a todos los creadores de música underground ha sido siempre un profundo sentimiento de angustia juvenil, depresión y aislamiento, que en cierta medida ayudaban a los artistas a crear y experimentar. Es un poco la sensación que te deja Mark Kozelek tras escuchar su I watched the film The Song Remains the Same, una sensación amarga, melancólica que, definitivamente, lleva a la soledad, a la tristeza y al rechazo social. ¿Cuál es el sentimiento que impera hoy en día en las composiciones alternativas de más allá de 2010?

Hay gente joven aportando mucha frescura, como Joyce Manor con su homónimo álbum de debut de 2011 (que no inventa absolutamente nada pero es resultón a más no poder) o puntualmente sus amigos Hop Along, y gente comprometida con su tiempo y el ahora publicando cosas interesantísimas, como el también norteamericano Kendrick Lamar con el ya clásico de nuestro tiempo To Pimp a Butterfly (¡y eso que se publicó el año pasado!) o figuras alternativas de los 90 publicando sus mejores trabajos (también comprometidos) como la PJ Harvey de Let England Shake y que sin ir más lejos en pleno marzo de 2016 consiguió cabrear a políticos de Washington D.C. con su canción “The Community of Hope”.

Curiosamente, a nivel nacional Nacho Vegas a mí me está matando (y no precisamente de placer) con este giro supuestamente político y social que parece no ver el final, ya que el único requisito que necesita una canción de este tipo para calar en la gente es emocionar, y ciertamente a mí no me emociona lo más mínimo como sí lo consiguen la mayoría de las canciones de sus tres primeros discos…

Despertadme cuando Vegas vuelva a la excepcionalidad y a la hondura de “El ángel Simón”, “El salitre” o “Perdimos el control”, que me parece de lo mejor publicado nunca en este país… A mí lo de ahora me aburre y no le veo emoción alguna por mucho que sea afín al malestar político y social, por no mencionar que sus temas costumbristas de un tiempo a esta parte los veo de una ligereza exasperante, tipo: “Se podría haber currado bastante más esta canción”… Siete páginas le dediqué en Música Alternativa a Nacho Vegas, sin duda llevado por las cotas de emoción a las que llegó con las citadas “El ángel Simón” o “Perdimos el control”, de un nivel nada común en este país. Y fíjate que hasta un tema considerado menor de su debut, como “El callejón” (del que jamás nadie habla en ningún sitio), me parece superior a todo lo que viene publicando desde 2011. 

En el libro narras la historia y obra de singer song-writers masculinos como Kurt Cobain, Mark Lanegan, Jason Molina, Jeff Buckley o Mark Kozelek, casi todos unidos bajo el mismo patrón de la adicción y del exceso. Enlazando un poco con la pregunta anterior, ¿se ha dejado atrás ese sentimiento de alienación, depresión y desesperación creativa que ahondaba en dichos compositores?

Te lo acabo de responder en la figura de Nacho Vegas… Alguien que por llamarse Nacho en vez de Mark (por Lanegan), a pesar de compartir trayectorias muy similares, es desconocido por la mayoría de rockeros de este país, cuando sus primeras composiciones a veces son incluso mejores que las de aquél, aunque a veces Lanegan aún nos sorprende con maravillas como esa “Dry Iced” de 2014, pero… ¿relevo generacional? Me encantaría que lo hubiera, pero todavía tiene que llegar a mis oídos.

¿Qué hay en la mente de Ramón Oriol después de Música Alternativa. Auge y Caída (1990-2014)?

Algo hay, aunque no es sencillo tras sacar este ensayo que toca tantísimas subescenas en sus casi 400 páginas y 25 capítulos. El motivo está en que me vacié prácticamente por completo, puse todo lo que quería poner por escrito y me quedé muy descansado… ¡Lo recomiendo!

Creo más en la realidad que en la ficción, ya que si lees biografías o historias orales de tus artistas y escenas favoritos, vas comprobando una y otra vez que la realidad siempre supera a la mejor ficción.

Poema escrito en una habitación de Roma

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Ella no dejaba de repetir el estribillo de cierta canción estúpida, una canción que a los dos nos hacía llorar y llevar a las lágrimas,

“ya se fue el amor, ya lo vi marchar, esta noche me voy a emborrachar”, (here)

y que hacía que no dejara de caernos mierda del techo,

a medida que descubríamos una miseria que solo podíamos ver desde el hueco de la puerta,

un crujido en la madera partiéndose,

un susurro mal dicho a través de los corredores.

Ella no dejaba de repetir el estribillo de cierta canción estúpida, una canción que a los dos nos hacía llorar y llevar a las lágrimas,

mientras la mierda no dejaba de gotear del techo

y caía en nuestros ojos convertida en ceniza,

mira la pupila ese agujero negro sin fondo sobre la luz,

cómo es aplastada por la ceniza.

Mira también la mierda como cae del techo,

como gotea,

una mierda mágica que mancha nuestras vidas

y cuyo sabor era dulce, como la canción que tanto nos hacía llorar y se nos clavaba en el estómago como un cuchillo.

Y ya no nos hacían falta ni los ibuprofenos, ni los cigarrillos, ni los paseos,

la mierda vertiéndose en cada uno de nuestros poros a partir de la canción que tanto nos hacía llorar,

como lluvia o cáncer atrapado en la garganta,

solo el grito camuflándose en las sábanas desordenadas,

mira qué mágica es,

la mierda,

como aplasta en ceniza nuestros ojos,

mira como danza

la mierda por los tabiques,

en los mausoleos y en el sexo,

mira como traspasa tu carne entrando

en la blancura del gemido.

METALCORE: “SEMPITERNAL” (Bring Me The Horizon, 1 abril 2013)

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Fuente: http://www.bringmethehorizon.co.uk/gallery

Uno de mis mayores fetiches musicales entre otros es el metalcore, representado con el grupo inglés Bring Me The Horizon a la cabeza. Este grupo lo descubrí gracias a un amigo que sabe un tanto de música. Un chaval al que le pueden gustar las letras y canciones ultra-depresivas de Nacho Vegas con los gritos angustiosos y claustrofóbicos de BMTH. Aún recuerdo cuando pretendió hacer un grupo basándose en este estilo. Qué ambicioso. Y encima en una ciudad como en Valladolid… esta entrada se la querría dedicar a él. Gracias, Oliver.  

A mí me engancharon desde el penúltimo disco, “There Is A Hell Believe Me I’ve Seen It. There Is A Heaven, Let’s Keep It A Secret (2010)” y a partir del single AnthemPero sin embargo, el nuevo largo que saldrá el 1 de abril, titulado “SEMPITERNALes totalmente diferente y merece análisis. 

Lo he podido escuchar debido a que no han escatimado en esperas y han subido ya las canciones a YouTube antes de lanzarlo al mercado. Además de haberse currado un enorme vídeo para la canción single del disco, “Shadow Moses” (como era de esperar, ya que todos los vídeos de este grupo son un auténtica pasada, véase “Chelsea Smile”)

Ha quedado muy atrás el BMTH que oíamos desde Count your blessings (2006). Con este nuevo disco se alejan mucho más de su sonido primario y sobre todo de su predecesor, cargado de death. Las guitarras pierden protagonismo para dar paso a  una electrónica hipnótica que recuerda a los grupos NU. Sin embargo, no tiene nada que ver, porque aquí la electrónica la usan para construir la canción a partir de ella, no para adornar, como se hace en el NU. Aún así, los riffs propios del género siguen teniendo un gran protagonismo. 

Pero lo que más llama la atención tras la escucha de “Sempiternales la voz del cantante, Oliver Sykes. ¡Por fin canta bien! ¡Por fin se entiende algo de lo que dice y deja de berrear para entonar! Nunca pensé que darían este paso, ¡es la primera vez que oímos la voz de Oliver Sykes tal y como es cantada! Aún así, ya había temas más melódicos como “Blessed With A Curse”, pero no tanto como los de Sempiternal. 

Fuente: http://www.bringmethehorizon.co.uk/gallery
Fuente: http://www.bringmethehorizon.co.uk/gallery

El single, “Shadow Moses” es toda una declaración de intenciones y resume muy bien lo que te vas a encontrar en el disco. Aunque para mí el éxito rotundo está en la primera canción, “Can You Feel My Heart?” y en “And The Snakes Start To Sing”. Estas canciones nos muestran esa clara tendencia melódica que se aleja del metalcore para pasar a algo más popSí amigos, BMTH se han vuelto poppies. Pero sin embargo, mantienen su seña de identidad y molan, molan mucho.

Eso sí, es uno de esos grupos para no escuchar en exceso, ya que puede llegar a cargar, como pasa con todos los estilos de música excesivamente cerrados y poco herméticos. 

Ladillas en las canciones, plagios y mucho rockabilly

Hay artistas que basan su música en la originalidad. Otros la basan en predecesores suyos que formaron iconos irrenunciables. Otros en la moda. Otros en motivos casi personales y de dudosa existencia. Otros tienen miedo de salirse de los patrones y se copian continuamente durante toda su carrera. Otros directamente copian. Sí, copian directamente. 

Ya hemos hablado del caso Wolfmother y su retro-rock. El disco titulado  homónimamente al grupo bien podría ser una copia absoluta de todo el hard-rock de la época. Pero más bien se puede entender como homenaje. Porque cuesta difícil aceptar mejor música que aquella, ¿no?

Hablando de grupos que copian sus mismos trabajos anteriores y que no varían para nada en su estilo durante toda su carrera: para mí son los peores. Porque lo peor que puedes hacer en el mundo de la música, en mi humilde opinión, es quedarte donde estás. Puedes ir hacia delante o hacia atrás pero no quedarte en el sitio. Esa es una de las razones por las que defiendo a Lou Reed a ultranza sobre todas las cosas. No hay un trabajo igual en toda su discografía. Puede que alguno se parezca más o menos pero no hay uno igual. Como es el caso de Bowie. También ese es el caso de un artista español llamado Enrique Bunbury. Ha pasado por todo. Y por ello es uno de mis artistas favoritos. Sin embargo, me gustaría ponerle un poco en tela de juicio a la hora de hablar de PLAGIO.

Escuchad estas dos canciones:

¿No son iguales? A mí me parece un plagio más que total. Ya sabemos todos que Chelsea Hotel #2 es una de las canciones más bellas que se han hecho nunca, y que si quieres incluir melancolía y tristeza en tus canciones solo te tienes que fijar en Leonard Cohen como maestro pero tampoco es para coger hasta la melodía. Algo así también le sucede al cantautor Nacho Vegas que va diciendo por ahí que le encanta Bill Calahan cuando en realidad todas las canciones que hace son fruto de la literatura de Dylan (y folklore asturiano, claro) y los acordes de Cohen con hasta su misma voz rasgada. 

Este señor sabe lo que se cuece...
Este señor sabe lo que se cuece…

Pero bueno, al fin y al cabo, como me dijo un sabio musical una vez, toda la música moderna desde los sesenta y setenta viene de Chuck Berry, Elvis y Robert Johnson. Como les pasaba a los Rolling Stones por aquellos años en los que su obsesión rozaba la paranoia por el R&B y el blues. Me refiero a sus primeros discos. Ahí había que haber denunciado de verdad a Richard y a los suyos, pero por supuesto, no nos hubieran dejado canciones posteriores de su cosecha y de verdad y con todas las letras. 

roll

O todo lo que ha influido Nirvana, dicen “influido” por no decir plagiado, porque Nirvana ni mucho menos fue el grupo que inventó el grunge, quizás fue el que lo puso de moda e hizo que saltara a los top ten dicho estilo, pero siempre quedan a un lado marginados grandes grupos como Soundgarden o Alice In Chains que fueron los verdaderos pioneros. Y luego Cobain también iba diciendo que los Beatles era su grupo favorito. Ya….

En uno de sus conciertos, los Soundgarden, brutales
En uno de sus conciertos, los Soundgarden, brutales

Por no hablar de la música española. Esta sí que es un gran plagio. Pero en parte normal. Porque siempre nos hemos sentido de alguna manera marginados. Pedro Javaloyes apunta en el editorial del número de este mes de Rolling Stone que parece mentira como la música anglosajona (incluyendo también aquí la norteamericana) sigue llevándose todo el trozo de pastel en la industria musical en el mundo. Algo que a él mismo le extraña, ya que hay casi 500 millones de hispanohablantes en el mundo. 

Pero a pesar de ello, a pesar de la extrema fijación de Loquillo & los Trogloditas por The Clash o la extrema preocupación de Calamaro (sí, ya sé que es argentino pero también canta en español) con la discografía de Dylan, hemos sabido dar la cara con los dientes por encima y hasta con las orejas, y lo más importante, con el corazón y el saber hacer, la satisfacción, al fin y al cabo de tener las cosas bien hechas. 

Qué bellos todos...
Qué bellos todos…

Ahora yo me río de todos aquellos grupos que como una espiral se repiten hasta que los odias, véase los Guns´n Roses y el insoportable Axl Rose o los ACDC. Quizás porque no han sabido retirarse a tiempo o quizás también porque todas sus canciones eran una mentira. Como no lo eran por ejemplo los padres del rock duro: Zeppelin, que a pesar de tener riffs casi iguales no defraudan en ninguno de sus discos (discografía más que impecable) y para mí la mejor banda de rock en cuanto a grado de compensación entre artistas, junto con Queen por supuesto. Otro grupo que no necesita análisis por ninguna parte.

INMORTALES
INMORTALES

Pero bueno, para gustos los colores, yo me quedo con los grupos originales que saben enfrentarse al tiempo y al volumen de notas musicales de diferentes lugares y tiempos. Con todos aquellos grupos que han desafiado a su público y a sí mismos, dejando huella y lágrimas, dejando para siempre el recuerdo de la leyenda cuando salían a tocar a un escenario y que nosotros ahora recordamos con resplandor en los ojos, luces de rock y anhelo de vuelta.

Hay rumores de vuelta...
Hay rumores de vuelta…

 

Sábanas de sonido: El Post-Rock o los ambientes del Universo.

Recientemente, me he inaugurado en un nuevo género musical, el post-rock, música de ambiente, shoegazing (estilo llamado así por la manía de tocar mirando al suelo en los shows) o minimalismo. Es un género un tanto difícil, yo lo calificaría como la unión definitiva entre música popular con el resto de las músicas. Es la síntesis definitiva de todos los estilos y el resultado de tantos años sobre los acordes & escenarios & hallucinations en papeles de LSD-15.

Decía que recientemente lo he conocido porque ya sabía de él en grupos como Mogwai, canciones sueltas del artista neoyorquino Bill Calahan o algunas específicas de mi más que admirado grupo Radiohead, pero ahora definitivamente he entrado en sus discos, sonidos, ambientes y personalidad.

Los madrileños y trabajadores Toundra.

También gracias a una buena amiga mía, que sabía más que yo del tema, he conocido a grupos como Toundra (madrileños), The Mars Volta o Alcest, no sin antes saber de los islandeses Sigur Ros, cuyo último disco, Valtári (2012) ha sido quien me ha abierto la puerta a todo este estilo.

Sigur Ros en uno de sus conciertos épicos.

También merece nombrar la presencia en el mercado español ya extinta de Manta Ray, cuyo guitarrista era aquél nada más que actualmente conocido en la música popular y folk española y que ha pasado de gustar a melómanos curiosos a amas de casa y chiquitas de 16 años que cuelgan fotos en sus redes sociales de amigas con sus letras, Nacho Vegas. 

Curiosa y preciosa portada de uno de los discos de Manta Ray, “Esperanza”.

Animaos conmigo a entrar en este estilo, os aseguro que no os dejará indiferente. Hablo como si fuera totalmente nuevo, como si hubiera surgido ahora, pero sé de verdad que ya estaba, solo que cuando alguien conoce algo lo toma para sí y para todo el mundo.

Os dejo las canciones que más me han gustado/impresionado de varios de los grupos que os he nombrado, espero que os gusten y arropen en los momentos más íntimos, débiles y místicos, tal y como a mi me acompañan. Observad en el primer vídeo, el sonido que saca con el arco Jónsi, cantante de Sigur Ros, a su guitarra. Es suma perfección y preciosismo.

Fuente de la imagen 1: Actitudbrutal.blogspot.com

Fuente de la imagen 2: Marcianitosviolinistas.wordpress.com

Fuente de la imagen 3: rateyourmusic.com

15 canciones de un 15M.

Estos días recientes en España se ha celebrado y vuelto a lo que un año atrás surgió: el movimiento indignado. Las amplias concentraciones y manifestaciones en todo el país han llevado al movimiento a acaparar la atención de los medios y los políticos exigiendo un trabajo digno, más derechos sociales (que en esta época escasean), una democracia al servicio del pueblo y con mayor participación ciudadana, una banca pública y que los bancos no sean rescatados con el dinero de los ciudadanos (“banca rescatada, familia desahuciada”) y para que España no termine vendiéndose a una Unión Europea esclava de una Alemania ebria de dinero.

Una compañera y buena amiga mía de la carrera, Ainhoa Zabaleta, escribió en Dogma96 recientemente una entrada dedicada también a este movimiento. Ella nos dio a conocer películas para el 15M. Como lo mío es la música, seguiré el ejemplo de mi compañera y os dejo 15 canciones de un 15M. Espero que os gusten y ya sabéis, a salir a las calles. Nosotros, los ciudadanos, hemos sido los que han llevado a España a ser lo es, no ellos, los políticos y sus economías, que la han llevado a esta crisis tan dura que todos padecemos.  Nosotros somos España, no nuestros representantes, a los que solo les interesa enriquecerse.

1. Ciudadano A- Iván Ferreiro. Ninguna canción podría resumir mejor la situación española de hoy. Una canción que fue compuesta en lo que fue el 11-S y la guerra de Irak en 2001, donde se vio el verdadero carácter imperialista de nuestros gobernantes, que ahí fueron los niñatos del PP. Es escucharla e inevitablemente los pelos del brazo se erizan.

2. Cómo hacer crac- Nacho Vegas. Una canción inspirada totalmente en los movimientos del 15M. Tanto, que la canción incluye el ruido de las manifestaciones. Un miedo asola toda la canción que vislumbra un futuro lleno de turbulencia nacional.

3. Working Class Hero- John Lennon. Saliendo de nuestras fronteras, nos encontramos a uno de los mayores pacifistas de la historia que nunca hizo una canción tan revolucionaria. Un himno a la clase obrera y al oprimido. La letra es perfecta.

4. The Times They-Are A Changing´- Bob Dylan. Yendo al panorama internacional y dando una vuelta atrás nos encontramos al himno del progresismo.

5. Man In Black- Johny Cash. Siguiendo la línea americana del viejo country, nos encontramos con esta canción de una letra sensacional del prolífico y admirado artista Johny Cash.

6. Children of the Revolution- T-Rex. Una parada en Marc Bolan y su banda. Aparcamos en el nacimiento del glam rock.

7. Society- Eddie Vedder. El líder de Pearl Jam nos deja con una de las canciones más bellas de la historia de la música. Un clamor antisocial.

8. Money- Pink Floyd. Una pequeña parada en la psicodelia de uno de los mejores grupos de la historia.

9. Men of good fortune- Lou Reed. Más que política, es una canción escéptica y realista, un realismo rozando el expresionismo y la crudeza. “Los hijos de los hombres ricos solo piensan en que se mueran sus padres para heredar todo su dinero y mientras los hombres pobres solo gastan el tiempo en beber y llorar en los bares.”

10. London Calling- The Clash. Bien podría ser el himno que cantaría el pueblo cuando ha acabado con el poder que le somete, o mejor, el miedo y la tensión social en una época crítica como la de ahora.

11. Jesus Of Suburbia- Green Day. El himno del punk moderno. Épica en todos sus sentidos.

12- The Rising- Bruce Springsteen and the E Street Band. Una canción esperanzadora y cargada de futuro, después de tanta desesperación. Obama la usó en sus mitines, luego Springsteen se arrepintió de ello.

13. 2+2=5- Radiohead. Orwelliana, enorme. El vídeo es impresionante, no os lo perdáis. Transmite el sentido de todas las ciudades civilizadas y desarrolladas a la perfección. ¿Cuál es el único sentido? La sin-razón, la incoherencia, la deshumanización, la alienación, la mentira, el fraude, el absurdo y la estafa.

14. Deshacer el Mundo- Héroes del Silencio. Volviendo a nuestro país, nos encontramos una canción de rebelión y revolución. Acabar con todo para que germine algo nuevo mejor.

15. Ama, ama, ama y ensancha el alma- Extremoduro. Después de toda esta tormenta de acordes revolucionarios en cuanto a términos políticos y metafísicos, podríamos llegar a una solución. Bien podéis tomar esta canción como las razones y el camino para esa solución. Una solución difícil pero efectiva. La más efectiva de todas. Uno de los mejores poemas que he leído nunca.

Espero que os hayan gustado estas canciones que he recogido y recordad que lo más importante es lo que hay dentro de nosotros, tal y como la última canción dice, no lo que puedan hacer de nosotros. Seguimos en la lucha, ahora más que nunca, por este bello país, para que no sea vendido, por nuestros derechos que tanto costaron a nuestros antepasados conseguir durante largos años de palos, por una justicia real y una democracia subordinada al pueblo y no al dinero.

El mensaje es el de siempre: “¡Indignaos!”