BERLIN, Lou Reed (1973) El Infierno está aquí dentro

Sobre la maravilla de volver a enamorarse. De la perfección de un disco. De la habilidad para sentir tu vida pulsar en cada nota. De un arpegio de guitarra miles de veces escuchado y siempre sentido de la misma forma. De la fortuna de gozar y gozar con un disco. De seguir buscando un tiempo para volver a él y amarlo sobre todas las cosas. Sumergirte en su intrahistoria. De suicidarte en su columna vertebral de muerte y analizar la lluvia a partir de él.

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Toda esta serie de aspectos vuelven a mi cabeza cuando vuelvo a abrir el plástico y papel que separa el disco de mis manos, ¿qué disco? El BERLIN de Lou Reed, por supuesto.

Quizás este sea uno de los dos discos más especiales de mi vida. El otro, sin duda “Born To Run” de Bruce Springsteen. Gracias a ambos, y en especial al de Reed, pude crecer auspiciado entre los grandes del Rock. 

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El disco BERLIN de Lou Reed me atrevería a decir que es el disco más introspectivo de toda su carrera. Y quizás también el más extraño (y aquí me mojo muchísimo, ya que a rarezas a Lou no le gana nadie).

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La historia de Jim y Caroline, que Lou narra de forma magistral en todo el disco, me abrió las puertas al género underground, tanto en el marco literario como en el musical. Con Caroline pidiendo a Jim que la dejara de pegar mientras apura su última raya de speed y con su momento coral de espíritus en que marca su suicidio en la novena canción del álbum, “The Bed”, hizo que a esta alma que les escribe se le encogiera el corazón y abandonara las “historias de hadas” para entrar en el terreno de lo sucio, en el takeawalkonthewildside que Lou siempre quiso enseñarnos a lo largo de su carrera. 

Lou Reed, en el directo del disco, que acabó en película dirigida por Julian Schnabel
Lou Reed, en el directo del disco, que acabó en película dirigida por Julian Schnabel

Para mí este álbum es como en las letras, el poemario “Las Flores del Mal” de Charles Baudelaire. Una auténtica celebración del mal. De la oscuridad del ser humano. De sus tempestades. Sin atisbo a la alegría. De la tragedia definida desde un punto de vista totalmente escéptico. (“But me… I just don´t care at all”, una de los estribillos del disco, en “Men Of Good Fortune”)

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Lou Reed se nos hace cruel. Tras abandonar el glam alegre y órfico de Transformer, hermano gemelo del Ziggy Stardust de Bowie, justo en el momento en el que la laca y el make up (como definían en aquella época) que empezaban a ponerse de moda, conviviendo con las guitarras cargadas que tan bien supo ver Marc Bolan y los T-Rex. Un glam al que volvió inexplicablemente al año de sacar Berlin con Sally Can´t Dance. 

Lou Reed se nos pone crueles. Para mí, la época dorada de Lou. Una época que acaba con la sobria belleza de Coney Island Babytras el descargue y avalancha de Metal Machine Music. 

Pero sin duda, vuelvo a lo mismo. La tensión y carga dramática que tiene Berlin no lo hay en ningún disco por mucho que busquéis.  Asomarse al interior de cada una de sus canciones supone abordar una interminable espiral de preguntas sin respuestas y de dolores ocultos en lo profundo del ser de los personajes que en el disco se nos muestran. 

Aquí, en uno de los versos míticos de la canción "Caroline Says"
Aquí, en uno de los versos míticos de la canción “Caroline Says”

Nada más empezar, Lou nos sitúa en la pista del baile de un bar berlinés donde se supone que Jim y Caroline se conocieron. Y nos lo presenta de la forma más paradisíaca y literaria que podamos imaginar. OH, HONEY, IT WAS PARADISE. Como lo expresa, en medio del silencio. 

Amamos que nos escupan. Amamos el sexo indiscriminado. Necesitamos que pase algo en cualquier momento. Algo que nos transporte. (Como bien explica en sus libros Palahniuk) Necesitamos las guerras para tener algo de qué preocuparnos. No nos gusta la paz. Necesitamos PERMANECER ANGUSTIADOS a cada minuto para sentir el peligro o las manos apretando el cuello y con ello el paso definitivo a la muerte y un segundo de profunda sensación. Amamos los desastres pasionales porque nos enriquecen vitalmente. Queremos que nos pase lo más gordo, sobrevivir de ello y así poder contarlo y que todo el mundo se compadezca. La tragedia es nuestra hermana. La crueldad nuestro desayuno y cena. El aislamiento es lo que no toleramos. Una cárcel sin que pase nada. Sin guerras, sin tiranías, sin aflicción. Las lágrimas en documentales y películas de ciencia ficción son nuestro relax al acabar el día. 

Aquí, un relato de Schnabel de Caroline, protagonista central del disco.
Aquí, un relato de Schnabel de Caroline, protagonista central del disco.

Ahí está la explicación del valor que tiene esta obra musical. Simplemente, desconectad y sentir en vuestras vértebras el crujir de la desgracia y de la angustia más visceral:

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15 canciones de un 15M.

Estos días recientes en España se ha celebrado y vuelto a lo que un año atrás surgió: el movimiento indignado. Las amplias concentraciones y manifestaciones en todo el país han llevado al movimiento a acaparar la atención de los medios y los políticos exigiendo un trabajo digno, más derechos sociales (que en esta época escasean), una democracia al servicio del pueblo y con mayor participación ciudadana, una banca pública y que los bancos no sean rescatados con el dinero de los ciudadanos (“banca rescatada, familia desahuciada”) y para que España no termine vendiéndose a una Unión Europea esclava de una Alemania ebria de dinero.

Una compañera y buena amiga mía de la carrera, Ainhoa Zabaleta, escribió en Dogma96 recientemente una entrada dedicada también a este movimiento. Ella nos dio a conocer películas para el 15M. Como lo mío es la música, seguiré el ejemplo de mi compañera y os dejo 15 canciones de un 15M. Espero que os gusten y ya sabéis, a salir a las calles. Nosotros, los ciudadanos, hemos sido los que han llevado a España a ser lo es, no ellos, los políticos y sus economías, que la han llevado a esta crisis tan dura que todos padecemos.  Nosotros somos España, no nuestros representantes, a los que solo les interesa enriquecerse.

1. Ciudadano A- Iván Ferreiro. Ninguna canción podría resumir mejor la situación española de hoy. Una canción que fue compuesta en lo que fue el 11-S y la guerra de Irak en 2001, donde se vio el verdadero carácter imperialista de nuestros gobernantes, que ahí fueron los niñatos del PP. Es escucharla e inevitablemente los pelos del brazo se erizan.

2. Cómo hacer crac- Nacho Vegas. Una canción inspirada totalmente en los movimientos del 15M. Tanto, que la canción incluye el ruido de las manifestaciones. Un miedo asola toda la canción que vislumbra un futuro lleno de turbulencia nacional.

3. Working Class Hero- John Lennon. Saliendo de nuestras fronteras, nos encontramos a uno de los mayores pacifistas de la historia que nunca hizo una canción tan revolucionaria. Un himno a la clase obrera y al oprimido. La letra es perfecta.

4. The Times They-Are A Changing´- Bob Dylan. Yendo al panorama internacional y dando una vuelta atrás nos encontramos al himno del progresismo.

5. Man In Black- Johny Cash. Siguiendo la línea americana del viejo country, nos encontramos con esta canción de una letra sensacional del prolífico y admirado artista Johny Cash.

6. Children of the Revolution- T-Rex. Una parada en Marc Bolan y su banda. Aparcamos en el nacimiento del glam rock.

7. Society- Eddie Vedder. El líder de Pearl Jam nos deja con una de las canciones más bellas de la historia de la música. Un clamor antisocial.

8. Money- Pink Floyd. Una pequeña parada en la psicodelia de uno de los mejores grupos de la historia.

9. Men of good fortune- Lou Reed. Más que política, es una canción escéptica y realista, un realismo rozando el expresionismo y la crudeza. “Los hijos de los hombres ricos solo piensan en que se mueran sus padres para heredar todo su dinero y mientras los hombres pobres solo gastan el tiempo en beber y llorar en los bares.”

10. London Calling- The Clash. Bien podría ser el himno que cantaría el pueblo cuando ha acabado con el poder que le somete, o mejor, el miedo y la tensión social en una época crítica como la de ahora.

11. Jesus Of Suburbia- Green Day. El himno del punk moderno. Épica en todos sus sentidos.

12- The Rising- Bruce Springsteen and the E Street Band. Una canción esperanzadora y cargada de futuro, después de tanta desesperación. Obama la usó en sus mitines, luego Springsteen se arrepintió de ello.

13. 2+2=5- Radiohead. Orwelliana, enorme. El vídeo es impresionante, no os lo perdáis. Transmite el sentido de todas las ciudades civilizadas y desarrolladas a la perfección. ¿Cuál es el único sentido? La sin-razón, la incoherencia, la deshumanización, la alienación, la mentira, el fraude, el absurdo y la estafa.

14. Deshacer el Mundo- Héroes del Silencio. Volviendo a nuestro país, nos encontramos una canción de rebelión y revolución. Acabar con todo para que germine algo nuevo mejor.

15. Ama, ama, ama y ensancha el alma- Extremoduro. Después de toda esta tormenta de acordes revolucionarios en cuanto a términos políticos y metafísicos, podríamos llegar a una solución. Bien podéis tomar esta canción como las razones y el camino para esa solución. Una solución difícil pero efectiva. La más efectiva de todas. Uno de los mejores poemas que he leído nunca.

Espero que os hayan gustado estas canciones que he recogido y recordad que lo más importante es lo que hay dentro de nosotros, tal y como la última canción dice, no lo que puedan hacer de nosotros. Seguimos en la lucha, ahora más que nunca, por este bello país, para que no sea vendido, por nuestros derechos que tanto costaron a nuestros antepasados conseguir durante largos años de palos, por una justicia real y una democracia subordinada al pueblo y no al dinero.

El mensaje es el de siempre: “¡Indignaos!”