Kiko Sumillera: “La música en directo en Valladolid sigue siendo clandestina”

Es una noche extrañamente cálida de enero. Me cito a las nueve y media en el Café Pavón, un bar entre moderno y neoclásico, en pleno corazón de la capital madrileña. Kiko Sumillera aparece puntual, con su característica y relativa seriedad y un abrigo largo. Viene acompañado de una amiga que le sonríe con complicidad. Acaba de sacar nuevo disco, Hasta que se acaben los campos, publicado en el sello Valle Rojo, con el que se postula como el máximo renovador de la escena folk castellana. El sábado arranca la gira en su apreciada ciudad natal, Valladolid. Como el bar está muy lleno, vamos a otro que está a unas calles escasas de distancia de la zona de Tirso de Molina. Hay mucho de qué hablar.

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Kiko me advierte que ha estado toda la tarde agobiado por problemas con el concierto del sábado. La Hostelería de Valladolid ha dirigido una carta a los dueños del local donde cantará sus canciones nuevas, el bar Desierto Rojo, en la que amenazan con denunciar a las fuerzas del orden público si se cobra entrada. A pesar de todo, su mueca no es para nada de enfado, más bien de disgusto. El susodicho precio, algo meramente simbólico, asciende a los cuatro euros. Pero eso no es todo, a eso de las ocho de la tarde, su cuenta de Twitter arde con notificaciones y declaraciones incluidas –muy desafortunadas y groseras- del propio alcalde de Valladolid, Óscar Puente, quien llama “pesados” a diversos usuarios que se postulan contra la persecución existente desde hace varios años a la música en vivo en la capital vallisoletana.

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Colectivo Laika, la plataforma cultural que organiza el concierto de Kiko y de su telonero, Cifu Alonso, cuelga el comunicado oficial por el que se informa que finalmente el concierto será gratis o no será, y al poco tiempo es compartido por más de cincuenta usuarios. Estalla la mecha y las caras más representativas de la escena musical vallisoletana muestran su apoyo a Kiko y al Desierto Rojo en detrimento de las leyes injustas para tocar en directo en Valladolid, además de pedir se pague a los artistas como es debido. Hay que recordar que no es la primera vez que la policía interrumpe un concierto alegando no estar adecuado a la ley de ruidos. Esta es la forma que tiene nuestra ciudad de apoyar no solo a sus músicos, sino de incentivar el emprendimiento artístico de los jóvenes.

Finalmente, y como ya viene siendo habitual con las polémicas que salpican Valladolid, el Ayuntamiento, en boca de su alcalde, se lava las manos y alega que no puede hacer nada. Kiko Sumillera zanja el debate e invita “formalmente” a Óscar Puente a acudir al concierto. Tal vez se le pegue algo y sienta en sus propias carnes el ruido infernal que tanto perjudica a Valladolid y a sus vecinos y por el que la policía  debe intervenir noche sí, noche también, de forma fulminante.

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Como es un tema que nos saca bastante de quicio a ambos y, en general, a toda la comunidad musical pucelana, comenzamos la entrevista hablando de su disco y de cómo ha cambiado su estilo respecto a su último trabajo, el fresco y fantástico EP, Montañas de sangre.

Pregunta: ¿Cuál ha sido la transformación musical desde tu antiguo trabajo desde la densidad sonora de tu último trabajo, Montañas de sangre, hasta la aparente sencillez folclórica de Hasta que acaben los campos?

Respuesta: Yo creo que ha sido un proceso natural, nada forzado. Pasaron dos años entre una grabación y otra. La diferencia más palpable que veo es que cojo más confianza al cantar, quiero que se me escuche más. Las letras son importantes en este disco, quiero que se entiendan bien, y tampoco creo que el anterior fuera muy eléctrico como creo que este tampoco es nada acústico, de hecho no hay ni una sola guitarra acústica en el disco, es todo guitarra eléctrica. En directo, sí que tocaré la acústica, pero el disco está enteramente grabado con guitarra eléctrica.

Las letras de Hasta que acaben los campos tienen un estilo simbolista que resuenan a autores como Machado, Lorca o Miguel Hernández, pero también tienen un cariz popular, en una canción, por ejemplo, citas al programa Gran Hermano. ¿En qué te inspiras y cómo construyes las letras de las canciones?

Yo en mi vida he visto Gran Hermano (risas). Solo la primera y la segunda edición, pero era muy pequeño y ya no me acuerdo. Yo lo veo como un síntoma del desamor, que te quedas embobado viendo la tele. Simplemente encajaba con la letra y lo puse. La mezcla de esas dos esferas, la poética simbolista y el pop, lo llevan haciendo muchos artistas que admiro, como Lorena Álvarez o Los Planetas. Me gusta mucho coger lo más tradicional con referencias a la cultura pop.

Otra canción, la última del álbum, titulada “La máquina humana”, recuerda mucho a Balzac y su gran obra, La comedia humana.

Va un poco en esa onda. Es una canción que habla del día a día, de la monotonía de las personas. Simboliza una vuelta a casa después del trabajo y lo que uno puede llegar a pensar en su fuero interno.

¿Crees en la monotonía del día a día?

Sí, todo el mundo lo cree y lo vive.

Pregunta para romper el hielo. ¿Te has enamorado en verano o eres más de los rollos de una noche?

(Risas) Muchas veces me he enamorado en verano. Aunque el invierno tampoco está nada mal. Realmente me da igual. El amor siempre es bueno y bienvenido.

La gira comenzará pronto, ¿qué estás preparando? ¿Quién te acompañará en los escenarios?

Los músicos que vendrán conmigo son con los que grabé el álbum, Juan Díez a la guitarra de Frieda´s still in love, Ángel Román a la batería de Corzo y Tuxedo, David Hernández, a los teclados, de Cosmic Birds, y Álex Izquierdo al bajo, de Ángel Stanich. Llevamos casi tres años juntos y siempre es una maravilla poder ir con tus amigos de gira.

Hasta que acaben los campos fue grabado en La Leñera. ¿Cómo fue el proceso de grabación?

No hicimos muchos días de grabación, solo cinco o seis. Tuvimos que hacer apaño de bolillos y buscar cuándo estábamos disponibles, yo iba los fines de semana a Valladolid a grabar y el proceso fue de enero a marzo.

¿Salieron en el estudio o ya las tenías preparadas de antemano?

No, no, ya las tenía compuestas, desde bastante tiempo además. La última en salir fue “La máquina humana”, que la hice justo una semana antes de grabar.

En la página de Notedetengas Magazine critican el Nachoveguismo del álbum y piden que vuelvas a “Montañas de sangre”. ¿Qué opinas al respecto?

No sé, me parece un poco estúpido, tampoco creo que exista un estilo que sea “nachoveguismo” (risas). Pero bueno, la única diferencia que yo veo entre mi trabajo anterior y Hasta que acaben los campos es que la voz se oye más clara. Uso menos el delay, tengo más confianza y ya no me da asco oír mi voz.

Te has aceptado como cantante.

Eso es. Y a simple vista es la única diferencia que veo. Yo admiro mucho a Nacho Vegas y para mí es un halago que digan que hago una música cercana a su estilo.

Tu disco tiene un claro contenido político. Durante esta temporada en la que España ha estado sin gobierno creaste polémica en alguna entrevista por tus ideas políticas, ¿te arrepientes de ello?

Para nada. No veo ningún motivo para arrepentirme. Los músicos deben tomar partido, y no solo los músicos, todo el mundo, pero si encima los músicos tienen un altavoz y lo pueden decir alto y claro, por supuesto que sí. Los músicos más incluso, ya que es una profesión bastante jodida por los gobiernos de derechas que han subido el IVA, acortado los espacios de libertad… creo que es obligatorio, de hecho y nadie me puede echar en cara algo así.

Meses después, gobierno de Rajoy, ¿crees que los movimientos sociales de alguna forma han fracasado? ¿Nos podemos sumir en el pesimismo habiendo ganado otra vez “los ladrones”?

El panorama es pesimista. Pero lo que ha sucedido es evidente: el PP ganó las elecciones con el apoyo de Ciudadanos y el PSOE se lo permitió. Sin embargo, creo que sea pesimista, sino más bien al contrario, el cambio está aún por hacer y todavía no ha comenzado. Lo que resultó ser fue el germen de lo que se está extendiendo. Seguro que entre la juventud continuará propagándose esa semilla.

¿Crees que las redes sociales pueden sacar algo provechoso de la situación política y de los temas de actualidad o tienes una posición más apocalíptica del asunto?

No, también estoy seguro que la derecha lo sabe. Saben que los artistas están en contra, saben que las redes sociales están en contra, pero a ellos se la pela. Ellos están a lo suyo. Manuel Jabois en una entrevista decía que ellos quieren ser el paisaje, ellos no van a entrar en esos temas porque consideran que no tiene importancia lo que diga la gente, ellos simplemente están ahí.

Vayamos a Valladolid. Vives aquí, en Madrid, desde hace dos años. Castilla, y en especial Valladolid, forma una parte muy importante del imaginario creativo del álbum y del contexto en el que se desarrollan tus canciones. ¿Cómo se aprecia la ciudad desde la distancia?

Está exactamente igual de cuando yo vivía ahí. Yo voy mucho a Valladolid, es donde viven mis padres y mis amigos de toda la vida. Sé perfectamente cómo está. Hay muchas asociaciones y gente que está haciendo cosas, solo que parece que hay que hacerlo todo a escondidas y que no se enteren las instituciones. La policía siempre puede venir en cualquier momento y desmontar el garito… muchísimas bandas, escritores, actores, artistas, y público, pero que al final tiene que ser como un mundo relegado al underground y a lo clandestino, cuando no debería ser así. Y en Valladolid es brutal la cantidad de actividades que hay en comparación con la cantidad de restricciones brutales y sin lógica que hay. Cuando vas a Valladolid te sientes de alguna forma restringido, luego vienes aquí a Madrid y se respira muchísima más libertad.

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La Asociación Cultural Colectivo Laika y el sello vallisoletano Valle Rojo se han fusionado para crear un nuevo sello discográfico. Hasta que acaben los campos es el primer título en salir. ¿Qué sensaciones hay? ¿Podrías ofrecer alguna pista sobre lo que irá saliendo?

Todo surge de la necesidad de sacar y promocionar todo el talento que existe en Valladolid, una ciudad con muy buenos artistas. Da un poco de pena cómo muchas veces se queda solo en Valladolid y no sale hacia fuera. Si no tocas, ni no le enseñas a la gente lo que haces es muy difícil que llegues a algo en Valladolid. Tenemos pensado sacar para este año tres o cuatro referencias.

El diario Último Cero destacó la noticia de que Medina del Campo ha pedido que la música en directo deje de ser considerada como “ruido”. ¿Qué te parece?

Hubo un pleno hace poco en Valladolid donde los partidos tradicionales defendieron la importancia del descanso vecinal, pues supongo que el descanso vecinal también se interrumpe en Semana Santa o con los carruseles de Navidad, ponen los villancicos electrolatino a toda hostia… pues supongo que eso también molesta al vecindario. Es curioso como se distingue que lo que molesta es una guitarra acústica y un chico o chica cantando en un bar pero que haya gente en Semana Santa por la calle tocando el tambor y la trompeta a las tantas de la madrugada, no es ruido. Es un poco absurdo. En mi opinión, podrían convivir todas las cosas perfectamente.

¿Existe una persecución?

Más que una persecución yo creo que es un miedo tradicional que se ha heredado del gobierno del Partido Popular por el que la gente no puede pensar por sí misma. Esto pasa muchísimo en Valladolid y Castilla y León. Más allá del ruido que pueda ocasionar ese concierto es el miedo que tienen los partidos de que la gente empiece a pensar por sí misma y no como ellos quieren. Creo que es más bien eso, porque no sabría darle otra explicación.

¿Por qué existen tantos problemas para tocar en directo en Valladolid y cobrar lo que se dice, un precio simbólico, por entrada como es tu caso?

Para empezar, la ley de ruidos vigente no pone en ningún sitio que no se pueda permitir cobrar entrada, es simplemente una interpretación que hacen determinados sectores de Valladolid para impedir que eso suceda, y para seguir con ese absurdo. No puedes hacer una ley que permita los conciertos en directo pero que no cobren las bandas, porque igual que yo voy a un restaurante y pago mi comida, cuando voy a un concierto yo pago la entrada. Los músicos tienen que vivir de algo, no solo del cariño y del reconocimiento tocando gratis en los sitios.

¿Crees que el músico o el artista parece que su función es animar al personal, más allá de una profesión como otra cualquiera?

Sí, eso pasa en todas las artes, es más bien como decoración. Cuando hay alguien que está tocando no solo está tocando esa media hora que dura el concierto, hay unos ensayos por detrás, hay un material que comprar, de todo. Por no hablar de que nunca se cumple el estatuto del artista que obliga a dar de alta en la seguridad social a los artistas, ya no solo pagar con factura como se hace en este país. Esto si vamos a países vecinos como Francia o Alemania resulta impensable que suceda en un país europeo.

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El día en que nos negamos firmemente a llamar poesía a la oscuridad

Como todos ya sabéis, hoy nos ha dejado el gran Cohen. Me enteré nada más despertar, alguien me susurró al oído “ha muerto” y, evidentemente, ya no pude volver a coger el sueño. Salí a la calle con un libro en la mano de su poesía reunida y con el gesto triste. Releí con atención sus versos en los vagones de metro y frente a los rascacielos de Nuevos Ministerios. Esos poemas que hablan de dioses y de esclavos. De pobreza. De vino y de canciones. De paisajes nevados y de personas como Anne, Marianne o el propio Hitler. De misericordia y anhelo. De budismo y de esperanza. En definitiva, de la humanidad como colectivo y de su relación con lo invisible que acecha y cuya naturaleza solo puede conocerse a través de la contemplación y del amor.

Poco hay más que añadir que no sepáis ya. Los genios con los que crecimos, no solo mi generación sino también la de nuestros padres e incluso abuelos, están desapareciendo. En este blog, que ya cuenta con seis años de edad, su estela ha aparecido muchas veces. Nunca habrá nadie como Leonard, por muchos imitadores que surjan a lo largo del tiempo. Nunca olvidaré la noche en que escuché por primera vez “Chelsea Hotel No.2”. O “Famous Blue Raincoat” (que me sirvió para titular un poema de La muerte del Hombre Orquesta). O “The Partisan”. Cualquier tema que tomemos de su cancionero nos devuelve la esencia del hombre erguido con su guitarra en el centro de las luces de un Nueva York mortecino, cargado de sombras y modernidad, dispuesto a entonar con su personalísima voz, rasgada y grave, un “so long…” para más tarde quedarnos deslumbrados con sus letras, producto directo de su don mágico con las palabras y su lucha contra sí mismo y sus semejantes.

Este es mi particular homenaje a Leonard Cohen. He escogido cinco poemas del volumen A mil besos de profundidad, editado por Visor y traducido por Alberto Manzano. No he querido “postear” las típicas canciones; en la red hay mucho ruido y está muy de moda eso de apuntarse a los pésames de figuras claves de la cultura musical. En vez de eso, he ido a sus libros de poemas. De todos sus discos, me quedo con Songs of Love and Hate (1971). Es el primero que escuché y el que creo que resalta con mayor precisión la obra musical de Cohen. Podéis leer los poemas mientras suena, apagado y triste, diciéndonos adiós o quizás hasta luego.

 

BIENVENIDA A ESTAS LÍNEAS

De La energía de los esclavos (1972)

 

Bienvenida a estas líneas

Hay una guerra en marcha

pero trataré de que te sientas a gusto

No sigas mi conversación

es solo nerviosismo

¿No hice el amor contigo

cuando éramos estudiantes del Este?

Sí, la casa está cambiada

pronto ocuparán el pueblo

he retirado todo

lo que pudiera animar al enemigo

Estamos solos

hasta que cambien los tiempos

y los que han sido traicionados

regresen como peregrinos a este momento

en que no nos rendimos

y nos negamos firmemente

a llamar poesía a la oscuridad.

 

 

HAGO ESTA CANCIÓN PARA VOS

De La energía de los esclavos (1972)

Hago esta canción para vos

Señor del Mundo

que lo tienes todo en el mundo

menos esta canción.

 

 

LA MÚSICA SE DESLIZÓ JUNTO A NOSOTROS

De Flores para Hitler (1964)

 

Me gustaría recordarle

a la dirección

que las bebidas están aguadas

y la encargada del guardarropa

tiene sífilis

y la banda está formada

por antiguos monstruos de la SS

De todas formas, ya que es

Nochevieja

y tengo cáncer de labio

me pondré mi

sombrero de papel sobre mi

conmoción cerebral y bailaré

 

 

ME PREGUNTO CUÁNTA GENTE EN ESTA CIUDAD

De La caja de especias de la tierra (1961)

Me pregunto cuánta gente en esta ciudad

vive en habitaciones amuebladas.

Cuando de noche me asomo a mirar los edificios

juro que veo un rostro en cada ventana

que me devuelve la mirada

y cuando me doy la vuelta

me pregunto cuántos vuelven a sus escritores

y escriben esto mismo.

 

 

CANTA AL PEZ, ABRAZA A LA BESTIA

De La caja de especias de la tierra (1961)

Canta al pez, abraza a la bestia,

Pero no salgas de la charca

Con medio cuerpo de caballo

Ni alas en la espalda.

Duerme como un hombre junto a los lobos dormidos

Sin anhelo por un cielo especial

Que oscurezca y cubra de pelo tus manos.

Animales, no matéis por el corazón humano

Pues bajo pechos de escamas o carne llorará.

Oh golondrina, sé un corazón en el alto pecho del viento.

Y con tu sangre cantarina haz de los miembros del cielo un río.

Los muertos están empezando a respirar:

Veo a mi padre salpicando luz como una joya

En el negro lodo del pantano.

Ramón Oriol, autor de “Música Alternativa”: “La música ya no juega el mismo papel que podía jugar hace 25 años en una sociedad más inocente”

Caminaba por Madrid del brazo junto a Laura, mi mayor confidente y amiga, e íbamos hablando de todo y de nada. Era verano. Atravesábamos la calle Alcalá con una sed y un cansancio de infarto, dignos de un mes de julio en Madrid, y algo atrajo nuestra atención. El plan era pasar la tarde en el Retiro, con sus mil palomas y sus cientos de caminos plagados de turistas, cuando divisamos a lo lejos una inmensidad de carpas donde la multitud se congregaba. Era la Feria del Libro en Madrid y había un montón de escritores atendiendo a sus lectores, puestos de refrescos para luchar contra el calor y bancos donde algunos de los paseantes se sentaban varios minutos a leer los libros que habían acabado de comprar.

Nuestro propósito a la hora de adentrarnos entre toda esa masa humana que rodeaba las carpas era no detenernos demasiado en el primer vistazo a toda la cantidad de libros que aguardaban ser comprados y leídos, pues podría llevarnos horas emplear excesivo tiempo en una sola carpa. Así pues, simplemente íbamos mirando; Laura pendiente de las últimas ediciones de poesía que habían salido al mercado y yo con la intención manifiesta de conseguir un buen libro de música.

Al final de la jornada, Laura se compró el Beat Attitude, la famosa antología de mujeres poetas de la generación beat editada por Bartleby, y yo me quedé con Música Alternativa. Auge y caída (1990-2014) del periodista musical Ramón Oriol. Me sorprendió mucho la portada, con el dibujo surrealista del músico estadounidense Daniel Johnston en su disco Hi How Are You. Ojeando el libro por encima, descubrí que ahondaba en la historia, trayectoria y obra de bandas alternativas como Sun Kil Moon, Manic Street Preachers, My Bloody Valentine, Jesu, Fugazi, Nirvana, Pixies o incluso Nacho Vegas y el Sr. Chinarro. Había de todo en ese libro. Y todo lo que me gustaba, claro. Desde el movimiento Riot Grrrrl con Bikini Kill a la cabeza y el punk en todas sus vertientes y venido de todas partes de la geografía americana e inglesa, hasta los singer song-writers (masculinos y femeninos) más admirados de la escena independiente, como Jason Molina, Elliott Smith o Lucinda Williams.

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Música Alternativa. Auge y caída (1990-2014) es, en definitiva, un enorme compendio de información y análisis de todas las corrientes del underground de las últimas dos décadas, a modo de enciclopedia de los grupos más subterráneos y alternativos de la historia reciente. Y no solo eso, también incluye varias reflexiones sobre el contexto social e ideológico, referencia a multitud de fanzines y revistas especializadas (Popular 1, Rockdelux…), e influencias de la música plasmadas en distintos ámbitos, desde la literatura al cine.

Dividido en tres partes, Ramón Oriol va agrupando centenares de bandas y de artistas en sus respectivos estilos, todos ellos vanguardias absolutas de la expresión musical de esos años: math-rock, pop punk, rock arty, power violence, screamo, spoken word, shoegaze (electrónico y de guitarras), garage rock, drone y rock experimental… Los grupos y estilos se van sucediendo por las páginas en un ritmo vertiginoso y a veces detenido en figuras icónicas que dieron contenido y argumentos a todo lo que ocurría en la música moderna occidental. En cuanto al modo de abordar el libro, conviene tener un ordenador al lado con conexión a YouTube o a cualquier reproductor online de música en streaming para descubrir nuevas bandas y repasar antiguas grabaciones y grandes tesoros musicales que el tiempo y la historia nos han ido dejando.

Una vez leído el libro, y tras haber aprendido bastante sobre corrientes y grupos, decidí ponerme en contacto con Ramón Oriol y escribirle a la dirección de correo electrónico que se incluye en la tapa interior. Mi objetivo fue felicitarle por el trabajo realizado, sobre todo por su brillante labor de documentación periodística y de investigación, y presentarle mis dudas y opiniones sobre su libro. Pronto, fuimos charlando a través de un chat sobre música, libros y estilos. Yo le pedí realizar una entrevista donde quedaran reflejadas algunas de las claves sobre Música Alternativa. Y creo que lo he conseguido. Ramón responde alto, claro y contundente, deteniéndose en detalles y profundizando en algunos de los temas que aborda su trabajo. Sin más dilación, os dejo con Ramón Oriol y sus respuestas, dirigidas a todo amante melómano de la música más abrasiva, experimental, y por qué no, suicida.

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A la hora de escribir Música Alternativa. Auge y Caída (1990-2014), ¿cómo se da la separación entre el Ramón Oriol periodista, escritor y músico?

Ante todo, gracias por hacerme esta entrevista, Enrique, tras enviarme un precioso mail a la dirección de contacto que aparece en el libro (Enrique concretamente me comentó que estuvo tres días enteros devorando el libro, durante los cuáles pasó las madrugadas escuchando música que aparece en sus páginas… Resulta que tiene 22 años y este era uno de mis objetivos al escribirlo: llegar a la generación actual). Los lectores entusiastas que os molestáis en enviarme vuestras razonadas impresiones de Música Alternativa sois el principal motor que me impulsa a ir pensando en nuevas ideas de interés.

Respondiendo a tu pregunta, he sido crítico musical desde el año 99, pero cuando diez años después empecé a escribir el libro, lo dejé todo de lado completamente para centrarme en su sola escritura… Siempre me había frustrado el ridículo límite de espacio de una crítica convencional, considerando que tenía muchísimo más que aportar a las mismas, así que un buen día me puse a escribir sin fin lo que habían dado de sí los últimos veintipico años de cultura alternativa, algo que guardaba en mi interior y un buen día necesité expulsar o literalmente reventaba, jajaja. Por tanto no fue un encargo, algo que hice porque “tocaba”, sino que lo empecé a escribir de forma febril principalmente porque necesitaba que tu generación supiese lo que aconteció en los locos 90, tal era la asepsia imperante a finales de la primera década del nuevo siglo.

Lo de la música te lo dejo a ti ya que jamás he aprendido a tocar nada, aunque sería bonito intentar algo a nivel musical una vez “vomitado” este libro.

En Música Alternativa. Auge y Caída (1990-2014) analizas más de cincuenta discos nacionales e internacionales. ¿Cuánto tiempo real te llevó escribirlo?

Yo diría que bastantes más… César Prieto de EfeEme.com cifró en más de mil las referencias manejadas… Pues el esqueleto lo escribí en un año y medio y el resto hasta sumar 5 los dediqué a reescribiro, mejorarlo, engordarlo con datos útiles y anécdotas, todo en pos de hacer su lectura lo más amena posible.

La música y sus formatos han cambiado mucho desde 1990. Antes de Internet y de la música en streaming debías rodearte de gente que te pasara cintas y vinilos, leer revistas, todo ello para enterarte y escuchar a las bandas de referencia del momento. La música y el rock formaban parte de un estilo de vida y una actitud frente a las autoridades, ya sean paternas o sociales; existía un sentimiento de unidad y de grupo contra la moral dominante. Ahora, quizás, el consumo de música se ha vuelto más individual y cerrado, dirigida al goce personal y privado ya que dispones de toda la música al alcance de un clic. Por otra parte, parece que se ve condenada al “me gusta” y a la viralidad. En estos términos, ¿cómo ha cambiado la situación en tu opinión respecto a 1990?

En el libro hay un epílogo de 50 páginas en las que apunto lo que me parece el cambio de paradigma… Un ejemplo es el “crowdfunding” o “micromecenazgo”, que me parece un trámite muy humillante para los artistas, que en muchos casos tienen que recorrer el globo para dar las gracias personalmente a fans que creen que les deben algo, cuando el problema no es de los artistas sino de las discográficas que los sustentan o sustentaban… Como ves, es un tema complejo, jajaja.  

 

De entre todos los discos que analizas en el libro, si pudieras escoger solo cinco, ¿con cuáles te quedarías?

Es una pregunta demasiado personal… Que cada uno se forme su criterio y su discoteca. No importa lo loco que suene algo que puedas haber leído en las páginas de Música Alternativa, que ahí estará en Internet encantado de ser redescubierto de nuevo por oídos frescos…

Pero… Venga va, ya que estamos:

Blue de Joni Mitchell (del 71, ojo, jajaja)

Car Wheels on A Gravel Road de Lucinda Williams

Let England Shake de PJ Harvey

Either/Or de Elliott Smith

– In On The Killtaker de Fugazi

… Más el resto que aparecen en el cuadernillo central con 240 carátulas a todo color, cientos de pequeños discos especialísimos… Y de comodín, una película: Naked del británico Mike Leigh, a visionar en V.O. con subtítulos en español.

En cuanto al género, ¿la música alternativa sigue erigiéndose frente a los cánones de la música popular o ha ampliado su espectro de influencia y de consumo?

Tristemente ha perdido el primer plano en la industria musical que tuvo su auge entre los años 92 y 94 coincidiendo con la trayectoria de Nirvana que llegó a la luz pública, llegando al tristísimo desenlace que todos conocemos… Encontrarás gente a la que literalmente le horroriza esa popularidad que consiguió la música alternativa, y a otros como yo mismo que echamos terriblemente de menos todo ese excitante desenfreno con desaliñados artistas perdidos en su arte e intentando dar lo mejor de sí mismos con cada nueva grabación, auspiciadas muchas veces por poderosas multinacionales o manteniéndose en otras fuertes en su ética underground y Do-It-Yourself (o Hazlo-Tu-Mism@), pero fuese como fuese, siempre interesantes.

Tanto como los vanguardistas de fin de siglo hablaban del “fin del arte”, ¿hemos llegado a un punto en el que ya no se puede innovar, en el que la experimentación ha alcanzado su tope y la vanguardia está definitivamente obsoleta?

La imaginación humana no conoce límites, así que supongo que siempre existirá alguna frikada por inventar, ¡jajaja! De todos modos, la vanguardia nunca será de escucha fácil, así que simplemente se trata de encontrar algo que majestuosamente haga click en tu cabeza, sin necesidad de que se haya compuesto en 2016, ya que puedes encontrar cosas altamente interesantes de 2006 (los primeros pasos de la inglesa Micachu), 1996 (los años de goria de inclasificables como Harry Pussy o Craw), 1986 (John Zorn dándolo todo), 1976 (Philip Glass estrenando Einstein on the Beach) o 1966 (con la Velvet grabando el “Platano”).

 

¿Crees que el efecto de shock y la ruptura de estilo que supuso en los 90 la eclosión de bandas como Nirvana, Pixies o Radiohead es impensable hoy en día, en los años sucesivos a 2015? ¿Volveremos a experimentar la revolución que en su día causaron dichas bandas?

Mal que nos pese a todos aquellos que, excitados, elucubramos cada lustro con tal o cuál banda que acaba de aparecer, una explosión como la que protagonizaron Nirvana o antes Guns N’Roses no volverá a suceder por multitud de factores en contra: la música ya no juega el mismo papel que podía jugar hace 25 años en una sociedad más inocente; la industria ya no puede apostar consagrando el talento de artistas como lo hizo en los reinados de los Guns (que curiosamente se van a volver a reunir -o por lo menos Axl, Duff y Slash- en cuestión de semanas) y Nirvana; Internet efectivamente lo iguala todo sin dar oportunidades de destacar; a la juventud sobreestimulada mayormente le interesan más los videojuegos (que actualmente se asemejan más a videopelículas, dificultando la interacción que los hacía divertidos) que la voz propia que puedan encontrar gracias al alma encerrada en una canción, esa canción que los podría desarmar por completo y forzarlos a hacerse preguntas de esas que nadie quiere hacerse, a seguir buscando más cultura de calidad… Y déjame concluir diciendo que antes de que tal supuesta banda nos vuele la cabeza a nosotros, debe hacerlo a toda una generación imberbe que escuche atenta, lo que hace del feliz acontecimiento algo altamente improbable.

La primera parte del libro, dedicada a los primeros años de la década de los 90 se titula “Teenage Angst.”, mientras que la segunda, que hace referencia a la segunda mitad de década, viene englobada bajo el nombre de “Élan Vital”. Hemos ido viendo que el patrón que une a todos los creadores de música underground ha sido siempre un profundo sentimiento de angustia juvenil, depresión y aislamiento, que en cierta medida ayudaban a los artistas a crear y experimentar. Es un poco la sensación que te deja Mark Kozelek tras escuchar su I watched the film The Song Remains the Same, una sensación amarga, melancólica que, definitivamente, lleva a la soledad, a la tristeza y al rechazo social. ¿Cuál es el sentimiento que impera hoy en día en las composiciones alternativas de más allá de 2010?

Hay gente joven aportando mucha frescura, como Joyce Manor con su homónimo álbum de debut de 2011 (que no inventa absolutamente nada pero es resultón a más no poder) o puntualmente sus amigos Hop Along, y gente comprometida con su tiempo y el ahora publicando cosas interesantísimas, como el también norteamericano Kendrick Lamar con el ya clásico de nuestro tiempo To Pimp a Butterfly (¡y eso que se publicó el año pasado!) o figuras alternativas de los 90 publicando sus mejores trabajos (también comprometidos) como la PJ Harvey de Let England Shake y que sin ir más lejos en pleno marzo de 2016 consiguió cabrear a políticos de Washington D.C. con su canción “The Community of Hope”.

Curiosamente, a nivel nacional Nacho Vegas a mí me está matando (y no precisamente de placer) con este giro supuestamente político y social que parece no ver el final, ya que el único requisito que necesita una canción de este tipo para calar en la gente es emocionar, y ciertamente a mí no me emociona lo más mínimo como sí lo consiguen la mayoría de las canciones de sus tres primeros discos…

Despertadme cuando Vegas vuelva a la excepcionalidad y a la hondura de “El ángel Simón”, “El salitre” o “Perdimos el control”, que me parece de lo mejor publicado nunca en este país… A mí lo de ahora me aburre y no le veo emoción alguna por mucho que sea afín al malestar político y social, por no mencionar que sus temas costumbristas de un tiempo a esta parte los veo de una ligereza exasperante, tipo: “Se podría haber currado bastante más esta canción”… Siete páginas le dediqué en Música Alternativa a Nacho Vegas, sin duda llevado por las cotas de emoción a las que llegó con las citadas “El ángel Simón” o “Perdimos el control”, de un nivel nada común en este país. Y fíjate que hasta un tema considerado menor de su debut, como “El callejón” (del que jamás nadie habla en ningún sitio), me parece superior a todo lo que viene publicando desde 2011. 

En el libro narras la historia y obra de singer song-writers masculinos como Kurt Cobain, Mark Lanegan, Jason Molina, Jeff Buckley o Mark Kozelek, casi todos unidos bajo el mismo patrón de la adicción y del exceso. Enlazando un poco con la pregunta anterior, ¿se ha dejado atrás ese sentimiento de alienación, depresión y desesperación creativa que ahondaba en dichos compositores?

Te lo acabo de responder en la figura de Nacho Vegas… Alguien que por llamarse Nacho en vez de Mark (por Lanegan), a pesar de compartir trayectorias muy similares, es desconocido por la mayoría de rockeros de este país, cuando sus primeras composiciones a veces son incluso mejores que las de aquél, aunque a veces Lanegan aún nos sorprende con maravillas como esa “Dry Iced” de 2014, pero… ¿relevo generacional? Me encantaría que lo hubiera, pero todavía tiene que llegar a mis oídos.

¿Qué hay en la mente de Ramón Oriol después de Música Alternativa. Auge y Caída (1990-2014)?

Algo hay, aunque no es sencillo tras sacar este ensayo que toca tantísimas subescenas en sus casi 400 páginas y 25 capítulos. El motivo está en que me vacié prácticamente por completo, puse todo lo que quería poner por escrito y me quedé muy descansado… ¡Lo recomiendo!

Creo más en la realidad que en la ficción, ya que si lees biografías o historias orales de tus artistas y escenas favoritos, vas comprobando una y otra vez que la realidad siempre supera a la mejor ficción.

“Lo bueno que tiene el Rock and Roll es que puedes hacer lo que te dé la puta gana”, entrevista a Tangerine Flavour

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Ayer Valladolid volvió a vibrar con el rock más puro y joven en la sala Porta Caeli de la mano de las bandas Baby Sultan, Tangerine Flavour y Treme. Tras una noche larga y de excesos, me dispongo a trascribir la entrevista que les hice a Pablo Martín y Miguel Polonio, guitarristas de la banda Tangerine Flavour. También fue una noche de reencuentro con viejos amigos ya que a Pablo le conocí hace seis años, cuando todavía éramos unos críos y disfrutábamos, tanto o más que ahora, subiéndonos a un escenario. A su vez, también recogí unas breves declaraciones de Treme, la última banda que salió a tocar, y que próximamente también trascribiré en esta web.

Ahora centrémonos en Tangerine Flavour, una banda totalmente nueva, con sonidos que sin duda retrotraen a garitos del Madrid más suburbano y castizo, con ese rugido de Strato tan característico y reconocible. Y no es de extrañar que varios de los asistentes mencionaran durante la actuación eso de “cómo se nota que son de Madrid”.

Foto: Patricia Olmo

-Patricia Olmo

Tangerine Flavour está formada por Miguel Polonio (guitarra y voz), Pablo Martín (guitarra), Fernando Lima (bajo y voz) y Emilio Bonilla (batería), cuatro chavales con una edad comprendida entre los veinte años y con mucha música a sus espaldas, mucho background malasañero y mucha experiencia con las pentatónicas. Y con motivo del lanzamiento de su primer single, “Devil´s in me”, un tema honesto, enérgico y potente que consolida a la perfección el sonido de la banda, recorren varios puntos de la geografía española. Nos hemos colado en el camerino, ese glorioso y reducido espacio para los abrazos y los sudores, para conocer de cerca a los integrantes de Tangerine Flavour.

¿Qué tal estáis? ¿Qué se siente en vísperas de un concierto como el de hoy en Valladolid?

Pablo: Pues ya es la segunda vez en mi vida que toco aquí, en Valladolid y, como es evidente, con muchísimas ganas de petarlo y que la gente que ha venido diga “joe, estos chavales de Madrid tocan guay y tal”.

Miguel: Muy bien, con muchas ganas; es la primera vez en mi caso.

Vuestro rollo es el rock and roll y el blues. ¿Cómo veis el género, sigue estando de moda o ya no tiene tanto tirón entre los jóvenes como en el pasado a raíz de los nuevos estilos?

Miguel: Yo creo que es el inicio. El blues, el rock and roll es la música que da origen a otros estilos que están más de moda o son más actuales. Pero todo el que quiera volver a las raíces debe acudir sin duda a estos géneros.

Pablo: De la banda, Miguel y yo somos los que tenemos una base más clásica, más de blues, más de rock, y somos los que aportamos esa parte a Tangerine Flavour. Sin embargo, Fernando y Emilio, el bajista y el batería, le dan un toque que ya se sale un poco del blues, del rock, para alcanzar un rollo más “modernete” y así acercar mejor nuestra música a la gente que no está tan metida como nosotros. Tenemos un poco de todo, desde la psicodelia, al pop y al funky.

Para conoceros un poco mejor, ya que sois una banda relativamente nueva, ¿cómo nació el grupo?

Pablo: Yo ya tenía a Miguel fichado desde hace tiempo y compartíamos música y demás por redes sociales. Nos dimos cuenta de que teníamos gustos muy parecidos… Bruce Springsteen, The Band… y dije “con este tío quiero tocar”. Un día le llamé, se lo comenté y así ocurrió. Luego él trajo a Emilio, un gran fichaje a la batería ya que acababa de dejarlo con su anterior grupo. Y bueno, ya vino Fernando que es colega mío de la Universidad y nos juntamos y así a primera vista hubo un gran feeling.

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Estáis presentando vuestro single “Devil´s in me”. ¿Para cuándo una grabación más larga? Hay algún EP a la vista, un disco…

Pablo: Eso hay que hablarlo con el señor productor.

Miguel: Para cuando haya pasta y posibilidad de grabar. De momento hemos empezado con algo pequeñito para que la gente lo escuche y tal. Es una producción que hemos terminado hace relativamente poco y sin unos patrones que fijarnos a la hora de conseguir un sonido. Estamos empezando y buscando un sonido propio y nuestro, y de la forma más pura y natural posible. Tampoco llevamos muchas horas juntos en el estudio y sabemos que necesitamos todavía más tiempo para conseguir sacar el sonido que perseguimos.

Pablo: Estamos muy agradecidos a Luis Yepes, un gran amigo nuestro de la escena madrileña, quien nos hizo la mezcla del single con una visión muy particular, muy suya, y que supo dar el toque maestro, el toque que necesitábamos.

¿Podríais adelantarnos nuevas fechas de la gira?

Pablo: Mañana mismo tocamos en Plasencia, el 25 en Ávila, el 26 en Segovia y luego el 2 de abril volvemos a Madrid con un grupo de Galicia que se llaman The Pretty Shirt, y por último, el 30 de abril en las Rozas. De momento esas son las fechas confirmadas.

Tres grupos que definan a Tangerine Flavour.

Miguel: Led Zeppelin, los Stones y los Faces.

Hablemos de Madrid, ¿cómo está la escena musical allí? ¿Han cambiado algo las cosas con respecto a las salas tras el cambio del grupo municipal?

Pablo: Los problemas vienen ya de antes. Ni Aguirre ni Carmena han sabido todavía atender las demandas de los músicos y las bandas locales. Y sí, es cierto, hay muchos grupos y no tantas salas. El problema tiene que ver con las condiciones que te ponen en Madrid para tocar en salas, en el sentido de que son un poco abusivas. No te dan nada de margen para conseguir el público deseado y que la banda rentabilice los shows. Una cosa que sí que es cierto, por ejemplo, es que cuando salimos de Madrid, las condiciones de las salas suelen ser mucho mejores. Por lo general, en Madrid, las condiciones de las salas son bastante jodidas.

Miguel: Bueno, al menos ya pueden entrar los menores en las salas, algo que mermaba mucho la asistencia a conciertos y la difusión de los grupos locales. Una cosa positiva, al menos.

Siguiendo en Madrid, algún grupo con el que os quedéis, con el que hayáis tocado y que, como vosotros, están empujando fuerte para salir.

Pablo: Nos gustan mucho unos chavales de Rivas que se llaman Mr. Wilfred.

Miguel: Y Lía & Yepes, por supuesto, que son grandes amigos nuestros y tocan de puta madre.

Y para terminar, ¿qué proyectos tenéis de aquí a un corto plazo?

Miguel: Seguir tocando donde nos dejen y poco a poco seguir sumando gente, experiencias…

Bonus Track

¿Cómo definiríais el “rock and roll actitud”?

Pablo: Fundamentalmente pasártelo bien. Como siempre dice Miguel Polonio lo bueno que tiene el rock and roll es que puedes hacer lo que te dé la puta gana.

Miguel: ¡Eso lo quitas! (Risas)

Pablo: (Risas) Puedes hacer lo que te dé la gana y que no pase nada, ya que tienes la excusa de que “somos rock and roll”.

Dos poemas stendhalianos

Hoy quiero enseñaros dos poemas del fantástico fanzine de poesía “Síndrome de Stendhal”. Llegué a él y a sus autoras tras mi última estancia en Madrid, por pura casualidad y gracias a un recital del todopoderoso Luis García Montero, quien ya con los años y tras muchas lecturas se queda un poco al margen de mi lista de poetas españoles favoritos. “Síndrome de Stendhal” es un fanzine de trece páginas. La poesía que contiene, si se admiten calificaciones, es profunda y arrebatadamente confesional, urbana e imaginativa. Una delicia al paladar, tanto por su entramado visual como por los textos. 

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Las autoras de los poemas son jovencísimas y se llaman Celia Márquez y Carmen Casanueva. Las ilustraciones del fanzine vienen de la mano de Celia Jiménez (y qué ilustraciones!)  He hecho capturas de pantalla del PDF original para no perder la esencia del fanzine. Por si hay algún ciego he transcrito dos poemas. Si queréis leer el fanzine íntegro podéis descargarlo en un solo clic aquí

VÍNCULOS

(por Celia Márquez)

Te saludo porque eres mi hermano

más allá de mí

esta tierra fría la compartimos

has clavado los ojos en el fondo del arbusto

en el hueco interminable de la alcantarilla

has visto lo que yo también he visto

y eso me parece suficiente

 

estoy caminando despacio

-sé que camino donde no hay nada-

y no se ve nada

solo arroyos plateados

que no son malvados ni buenos por sí solos

solo barcos silenciosos, lobos translúcidos

no negros no blancos

un escenario pasea en ti

intenta describirme los colores

lo has visto / yo lo vi una vez

es suficiente?

porque has visto las sombras grises porque sabes en qué

                                                                       consiste el vacío

allí donde bien y mal no significan nada

porque hemos masticado juntos las páginas del antiguo

                                               testamento según san pablo

porque resucitaste mi imaginación

y volví a la vida

a través de la noche que nunca se acaba

mañana sonará el despertador y esta frase será un juego

 

ahora

procedamos a olvidarlo.

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DIAGNÓSTICO

(por Carmen Casanueva)

 

La criatura invisible asida a la piel deletrea mi apellido

conoce a mi padre

conoce a mi madre

desconoce mi olor

presume de ser yo en la noche que tiembla

no lo sabe

no lo quiere saber

recorro un Madrid violado y adherido

las sombras de edificios marchitos

mi ramo de dientes de león

hoy lloraré en la cama

hablaré con mi antepasado

 

veneno azul tiñendo mi dermis

epidermis

corazón

 

órgano bermellón que palmea entusiasmado

                                   clínicamente muerto

                                   mágicamente aliviado.

Tres poemas

Laura del Castillo

MUNDO INFECTADO POR PLAGAS BUSCA PLAN DE FINANCIACIÓN PARA GASTAR EN INSECTICIDAS Y ASÍ VOLVER A CREER EN EL SER HUMANO

 

It´s another year for me and you

Another year with nothing to do.

Iggy Pop.

el otro día en una fiesta alguien dijo

“vamos a pillar un poco más” y un tipo bajito

se levantó de un sofá situado al final del pasillo y dijo

“podéis venir a mi casa, ahora no hay nadie y me iba a echar uno”

y yo y dos personas más asentimos

fuimos con él

pensé en la idea de un hogar

y en cómo la idea de “hogar” podría joderte la cabeza

y también pensé en el suicidio pero no recuerdo muy bien por qué

nos hizo pasar y nos tendió una birra

vino su perro a saludarnos

era un pastor alemán de raza catalana

lo recuerdo porque el tipo repitió “pirineos” unas cinco veces

salimos al jardín

la noche estaba tranquila, no se oía ni un murmullo

nos contó que la semana pasada 

un chico de dieciséis años había aparecido muerto en medio de su calle

después nos enseñó un bolso precioso bordado en cuero con una flor de lis en el medio

sacó un enorme cogollo de yerba

dije “está muy seco” y mis amigos se acercaron para liar una buena trompeta

el tipo dijo señalando al jardín “ahí”

y luego dijo “lleva ahí un año”

y estuvimos contándole anécdotas del verano pasado

de cuando fuimos al barrio rojo de ámsterdam

y de nuestras experiencias con los psicotrópicos

fue a abrir la nevera

sacó un chorizo

dijo que no era de aquí y luego repitió “pirineos” una vez más

entendí que el chorizo era francés

puso pan de molde a tostar y nos lo ofreció con el chorizo

tenía una vieja telecaster con la madera desgastada

nos dijo que llevaba mucho tiempo sin tocar

solo tuve que enchufarla al amplificador

para empezar a flipar al instante

un vecino llamó a la puerta pero no le abrimos

toqué iggy pop

el tipo dijo “hay gente que vive la música al 90% y la mitad de los que afirman eso escuchan música rápida”

“la mayoría de la gente que vive la música al 90% suele gustarles el heavy”

yo dije que iggy pop no era heavy

“si supiera cómo se vive la música al 90% no escucharía heavy”, contesté

“¿alguien pone proporciones al modo de vivir la vida?” preguntó

yo le conté que hace poco leí un poema de megan boyle que hablaba sobre eso

él se rió cuando lo leí

sacó una pedalera y lucas hizo shoegaze durante una hora más o menos

el volumen de la guitarra era tan alto que sentía reverberar las vísceras de mi cuerpo

en medio del clímax de feedback y distorsión el tipo dijo que “eso era vivir la música al 90%”

cuando empezaba a amanecer el tipo iba bastante colocado

tiró unos colchones en el suelo y estuvimos durmiendo todo el día siguiente

cuando desperté pensé en irme a casa

el perro catalán me ladró

le dije “qué pasa, bonito” y le acaricié la cabeza

el tipo se levantó y dio los buenos días

desayunamos cruasán con una taza de café

hablamos de política y de feminismo

luego nos preguntó que si se podía pedir a una chica correrse en su cara sin que sonara machista

uno de nosotros dijo “no, si lo haces con cariño”

otro dijo “no, si los dos estáis borrachos”

en la televisión pública ponían una película de guerra

en telecinco había un programa para septuagenarios

en antena 3 había anuncios

nos fuimos y le dimos las gracias

el tipo sonrió.

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https://lucasgalanf.wordpress.com/
lucasgalanf.wordpress.com

AITOR SALIENDO DEL CENTRO COMERCIAL CON SEIS LATAS DE CERVEZA

 

y si te fijas

todavía

quedan

un montón de fiestas

un montón de borracheras juntos

así que

sigue adelante

y luego dime

si conservas

limpios

los zapatos

y si el despertador suena

cada vez que estás solo

avisándote

de que no te queda más compañía

que ayude

a encadenar resacas y a olvidar

hasta que todo esto se acabe

y parezca otro soplo del verano

que avisa

un soplo violento

que advierte

que hay que tomarse en serio

las cosas.

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TOMATE CHERRY

 

A Lauri

“te cortaré en pedazos sin

sentirme culpable”

tus dedos pintan líneas de acuarela en mi espalda

escuchamos ruido hasta que tiemblan

las paredes “voy a comerte después

con salsa ketchup”

y mientras hacemos el amor el aire es

como si también temblara

en la televisión hablan de ovnis y vemos películas

románticas antes de ir a dormir

atendemos a la leyenda del espacio

que los planetas susurran cuando

los libros se caen por la ventana

“tienes carne de amplificador”

el mundo occidental es como un tomate

y yo quiero entrar en cada una de las fábricas

mientras me das la mano y una luz de la planta de arriba

nos saluda y dice

no hay perdón no hay perdón ni el mismo segundo para los dos

“buenas noches”

“bienvenida a esta, la primavera sombría”

madrid es la ensalada y tú eres el tomate cherry

que siempre muerdo cuando no tengo hambre

y a pesar del dinero y del incierto porvenir

siempre podemos ir a nuestra tienda de helados favorita

y pasear sin ganas

porque la voluntad de ser en ti me ha impactado en el pecho

he venido esta tarde hacia ti y me has rescatado

y solo

 

 

rezo

para que no te vayas.

Luis Yepes: “Me paso los días enteros escribiendo y haciendo música”

Después de varias semanas sin pasar por el blog, os traigo una entrevista a uno de los músicos más prometedores de la escena nacional. Su nombre es Luis Yepes, y aparte de ser amigo mío desde hace años, ha sacado un EP este año con sus propias canciones que ha dejado a toda la crítica sorprendida.

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“Baile de muertos” es un proyecto de cinco canciones producido por Borja Costa y el mismo Luis Yepes. Lanzado al mercado digital por Low Whistle Records, una discográfica que acaba de nacer y que está dando unos pasos muy grandes. Y es que “Baile de muertos” ya ha sido reseñado en varias revistas de música importantes (El Mundo de Tulsa y Efe Emepor el mismo Juanjo Ordás, entre otras) y este blog, que ha crecido junto a la obra de Luis, no podía quedarse atrás. 

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En “Baile de muertos” encontramos el estilo que tanto ha marcado a Luis Yepes a lo largo de sus años de aprendizaje (dentro de los cuales he tenido el lujo de estar presente): guitarras a lo Bolan, experimentaciones con sintes, mucho rock castizo madrileño y letras cargadas de calidad y compromiso. 

Aún recuerdo una tarde en el bar Penicilino de Valladolid, cuando la noche caía, y descansábamos apoltronados en la terraza con nuestros cigarros de liar. Conversaciones que podrían durar siglos en torno a Springsteen y a Lou Reed, improvisaciones de guitarra en descampados, conciertos y conciertos, pasar la noche en un sofá, preguntándonos cada poco tiempo si nuestro destino iba a ser el mismo que el de Amy Winehouse (por ejemplo), huidas al extrarradio y mucho tiempo perdido con la mejor compañía. Ya hace dos años más o menos, este blog recogía una entrevista en plan colegueo que enlazo aquí por si queréis leerla. 

Además, la salida al mercado de su primer trabajo discográfico no es casualidad, ya que personalmente creo que tanto él con su disco, como yo con mi libro, formamos una piña. Si algún día me preguntan a qué suena mi libro de poemas, “La muerte del Hombre Orquesta”, después de enunciar una lista larga de artistas de prestigio, sin duda suena a Luis Yepes. Porque somos hermanos a nivel artístico. Porque Luis cree en lo mismo que creo yo, aunque hace tiempo que no le vea por diferentes compromisos. Nos criaron en la misma pecera en lugares diferentes. 

Enrique Zamorano: “Baile de muertos” es un EP que contiene muchos estilos que se amparan bajo el genérico de “rock”. En apenas cinco canciones das pinceladas sobre varios estilos: desde el glam rock pasando por el indie y la canción de autor. Particularmente, siempre he pensado que los mejores artistas son los que se arriesgan y acogen en su música diferentes géneros elementales que les han ido nutriendo. ¿Qué piensas de todo esto?

Luis Yepes: Me gusta arriesgar, y me gusta que cada canción sea diferente, aunque no pienso demasiado en si estoy arriesgando o en si una canción es más glam y otra más pop. Aunque me dé cuenta de ello, son canciones, solo trato de que conjunten unas con otras y, que dentro del mismo género, no haya enormes contrastes ni, por el contrario, resulte todo monótono. Se trata de jugar, de intentar contar cosas nuevas, conseguir un estilo propio.

EZ: ¿Cómo te ha resultado lanzarte al mundo musical con un trabajo propio siendo solista?

LY: Mucho entusiasmo y ganas de trabajar. Hay que pasar por muchos malos momentos y sufrir hasta obtener los resultados, pero cuando los obtienes es como cumplir un sueño. Provoca temor el no saber con qué te vas a encontrar, qué respuesta vas a obtener de la gente, pero una vez estás dentro casi ni te enteras. Va pasando el tiempo, vas recogiendo frutos, pero te mantienes tan ocupado que apenas puedes pararte a pensar en dónde te has metido, solo tratas de disfrutar y de continuar.

 

EZ: Las letras son importantes en el disco y se nota que has estado muy pendiente de lo que quieres decir. ¿Qué escritores, así como músicos, te han inspirado a la hora de escribir las letras para el álbum?

LY: Desde los más raros a los más recurrentes. He crecido con las letras de Springsteen y de Dylan, son los que siempre están presente. Luego están Bowie, Marc Bolan, Lou Reed, Mike Scott, Cohen o incluso Billie Joe Armstrong. Todos ellos son gente que crea mundos increíbles, juegan con las palabras y utilizan un lenguaje con el que me identifico. Podría decirte decenas más, así como todos los escritores y poetas de la generación beat. Casi toda mi inspiración nace de artistas extranjeros, aunque no la voy buscando, simplemente disfruto leyendo y escuchando, así es como brotan las ideas. A nivel nacional, descubro más con la literatura y la poesía que con lo musical. Me fascinan Miguel Hernández, los Panero, y aprendo mucho con Benjamín Prado y con José A. Goytisolo, al que descubrí a través de Paco Ibáñez. No digo que todos estos hayan sido inspiración en las canciones del disco, sino solo mis referentes principales. No suelo escribir pensando en las letras o los escritos de alguien, solo pongo en práctica todo lo que ellos me han enseñado y me siguen enseñando, tratando de conseguir una voz propia.

 

EZ: A la hora de hacer canciones, ¿español o inglés? ¿Cómo ves que se expresa mejor uno, en tu lengua o en una lengua extranjera?

LY: Creo que uno se expresa mejor en su lengua, sin duda, pero cualquier idioma, siempre que lo conozcas, es válido. El escribir en tu lengua materna te permite jugar más con el lenguaje, crear metáforas, los dobles sentidos, etc., cosa que en otro idioma que no sea el tuyo, personalmente, es más difícil. Siempre se dice que hacer canciones en inglés es mucho más fácil, que todo suena bien y que el español es más complicado fonéticamente, pero ahí está el reto. Yo escribo canciones tanto en español como en inglés, solo que cuando escribo en español siento que estoy trabajando, que realmente intento expresar algo, mientras que el hacerlo en inglés me lo tomo como un pasatiempo.

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EZ: ¿Cómo ves, en grandes rasgos, el panorama musical español actual?

LY: A mí actualmente, casi todo en general, me suena muy sintético, no solo a nivel nacional, sino internacional. Creo que los que están arriba se arriesgan muy poco, mientras que hay decenas de grupos emergentes que hacen cosas mucho más interesantes pero no reciben el interés que merecen. Parece como si se estuviese produciendo un cambio hacia una nueva dirección, pero no se sabe muy bien a dónde. Aunque en todo esto influye la situación política y social. Todo el tema del I.V.A., los cierres de salas, etc., ya lo conocemos todos, hay menos conciertos, la gente va menos, y es mucho más difícil sobrevivir haciendo música.

EZ: ¿Qué consejo darías a todos esos músicos que están comenzando y tienen ganas de dar el salto?

LY: Trabajo, mucho trabajo y plena dedicación. No tiene mucho misterio. Dicen que en la música hay que tener suerte, que hay que estar en el lugar y momento adecuados, y puede que sea así, pero la única forma de llegar a que eso ocurra es trabajando y moviéndose todo lo posible.

EZ: Madrid ha sido tu cuna vital tanto musical como personalmente. ¿Eso se refleja en tus canciones?

Por supuesto. Creo que Madrid es una ciudad que o la amas, o la detestas. Yo aún no tengo claro qué hago de esas dos cosas, aunque no soy mucho de adorar lugares. Lo que sí estoy seguro es que las mayores experiencias de mi vida no me habrían ocurrido en otro lugar. El ritmo de vida frenético de la ciudad afecta al estado de ánimo y, por lo tanto, a la hora de escribir. En el ámbito musical, tienes la suerte de que todas las noches hay conciertos, todas las noches hay lugares a donde puedes ir. Eso es fantástico.

EZ: ¿Cómo nació el proyecto Low Whistle Records o cómo te llamaron?

LY: No tengo mucha idea de cómo surgió, solo sé que me llamaron cuando el proyecto estaba comenzando para participar en un par de trabajos. Retomé el contacto con Borja Costa después de varios años, y ahí comenzó todo.

EZ: ¿Cómo de difícil es el camino para una nueva discográfica independiente que acaba de nacer?

LY: Actualmente en España el camino de toda empresa que acaba de nacer es muy difícil, y más si se trata de la creación de arte y cultura. Las ayudas económicas son mínimas o nulas, y tienes que tener muy presente qué estás haciendo, por qué estás apostando y con qué vas a arriesgar. Hay que saber no desesperarse, disfrutar de los buenos momentos y los pequeños frutos que te vaya dando el proyecto, y tener mucha paciencia y constancia.

EZ: La música madrileña ha estado viviendo reiteradas prohibiciones y trabas por parte de los gobernantes. En Valladolid estamos igual o quién sabe, peor. ¿Cuál es tu mensaje al respecto?

LY: Todo me parece una gran mierda. El prohibir tocar en las calles me parece una auténtica estupidez, sin más. Es como una forma de intentar tenerlo todo controlado, supongo que por la imagen. Lo que uno se encuentra por las calles de una ciudad forma parte de la cultura del sitio, en donde entra tanto el que va vendiendo bolígrafos con lucecitas, como el que se pone con su violín en la entrada del metro, y regular ese tipo de actividad es un error. Uno puede valorar a un músico de la calle, diciendo si es mejor o peor que otro que hay cien metros más adelante, pero si la actividad es lícita, no se puede prohibir a nadie a que toque en la calle por considerar que no tiene nivel. Habrá que salir a tocar a la calle con el título superior de conservatorio grapado en la frente.

EZ: Te fuiste a Galicia para grabar “Baile de muertos”. Esta manera de grabar y producir discos recuerda muchísimo a cómo se hacía antes, el ejemplo más recurrente es el mítico disco “Exile On Main Street” de los Stones. ¿Es de ese modo como surge el mejor de los ambientes para trabajar en una obra artística, en aislamiento y concentración?

LY: A veces te tienes que adaptar a lo que sea. Nunca puedes planear cómo te van a salir las cosas. Nosotros pudimos aislarnos completamente una semana entera allí, nos dedicamos totalmente, grabamos casi todo y reescribimos las letras una y otra vez, todo ello en siete días. Llevamos un ritmo frenético y fue agotador, pero lo pasamos muy bien. No podríamos haberlo hecho en ese tiempo de otra forma. Parece que el ambiente idílico es parecido a ese, el tener un lugar donde poder alejarte de todo y centrarte únicamente en el trabajo, pero también es necesario el contacto humano. Si te pasas un mes entero encerrado sin saber más allá de lo que hay entre esas paredes, puedes acabar muy quemado y aislarte aún más o rechazar la vida social posteriormente. Puede ser peligroso.

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EZ: Borja Costa, productor de “Baile de muertos”, ha aportado un sonido a tus canciones de lo más profesional. A su vez, con otros músicos de la plantilla de Low Whistle Records como Daniel Torea o Vincent do Val. Lo que siempre se ha preguntado, a nivel de producción, ¿es necesario un buen equipo o más bien lo que prima es el conocimiento y la sabiduría musical para una correcta producción?

LY: En mi caso, prefiero el conocimiento. He visto gente con equipos de la hostia sacando un sonido pésimo. Me gusta la gente que, con los mínimos recursos, saca todo el partido posible y los aprovecha. Prefiero al que me graba una pandereta con un micro barato, aporreándola contra una caja de cartón porque sabe que así obtendrá el sonido que se busca, que al que me lo graba con cinco micros carísimos para alardear.

EZ: Una vez has sacado “Baile de muertos” y programado gira, ¿cuáles son tus proyectos a largo plazo o las aspiraciones que más te llenan de ilusión para afrontarlas?

LY: De momento, continuar moviendo este trabajo. Me paso los días enteros escribiendo y haciendo música, lo que ocurra en el futuro no lo pienso demasiado, no voy a hacer otra cosa más que música. Supongo que he de ser ambicioso, pero lo que tenga que ocurrir, ya se irá viendo en el día a día, por ahora, continuar trabajando.