50 cosas que amo

última canción de amor

  1. El café con leche.
  2. Lou Reed
  3. Ver llover
  4. Tocar la guitarra en mi habitación.
  5. Poner música muy alto mientras me ducho con agua muy caliente.
  6. Molestar a mi hermana
  7. Leer prensa y revistas los fines de semana por la mañana.
  8. Ver Pulp Fiction sin audio con subtítulos en español mientras tengo una conversación banal con alguien que también disfrute viendo Pulp Fiction sin audio con subtítulos en español.
  9. El helado de chocolate; los helados, solo de chocolate.
  10. Pasear sin rumbo durante horas, preferiblemente con una buena compañía.
  11. Viajar, sobre todo en tren, y puestos a elegir, con un libro de relatos de Raymond Carver o escuchando Nacho Vegas.
  12. En verano, salir de la ciudad al campo por la noche y mirar las estrellas.
  13. Conducir, aunque todavía no lo he hecho y supongo que me va a gustar.
  14. El olor de las tiendas de productos en vinagre, tales como aceitunas, chicharros, pimentonerías y bacaladerías.
  15. La ciudad un sábado a las ocho de la tarde.
  16. Beber a la orilla de un río muy contaminado con mis amigos.
  17. El tabaco negro.
  18. El sexo oral.
  19. Jugar al futbolín hasta que el bar cierre, los contrarios se piquen o el camarero nos eche.
  20. Cocinar.
  21. La cream mandarín.
  22. Encerrarme en casa de un buen amigo y, siendo de día, cerrar todas las ventanas de la casa y encender las luces para leer poesía hasta reventar.
  23. Bañarme desnudo en el mar o en la piscina por la noche con gente.
  24. Las tiendas de discos.
  25. Ir al estadio de fútbol con mi padre o, en su defecto, bajar al bar a ver al Real Madrid.
  26. Los pantalones pitillo.
  27. Ver mucha telebasura solo cuando sea estrictamente necesario o cuestión de vida o muerte.
  28. Escuchar música con mi madre en el coche antes de ir al trabajo.
  29. Escuchar noticias en la radio antes de dormir.
  30. Escuchar noticias en la radio nada más levantarme.
  31. Pósters de Jimi Hendrix
  32. El silencio de las bibliotecas
  33. “Ramada Inn” de Neil Young.
  34. Reírme de mí mismo.
  35. Provocarme una hipocapnia.
  36. Haber nacido en un sistema capitalista imperialista y no sentirme culpable o enfadado por ello.
  37. Leer La sociedad del espectáculo cuando no tengo sueño, La broma infinita cuando tengo ansiedad y El señor de los anillos cuando estoy melancólico y/o triste.
  38. Los abrigos largos.
  39. El olor a mar.
  40. Sentarme en las terrazas de los bares a leer y a escribir.
  41. Hablar de la angustia existencial y del tedio.
  42. Dar conciertos.
  43. Pasar noches enteras viendo películas o ir a cines de autor.
  44. Consumir información sobre lo paranormal y escuchar teorías conspiranoicas.
  45. Escribir poemas en el Microsoft Word de un Windows XP viejo y a punto de estropearse (como ahora mismo estoy haciendo)
  46. Reírme con los poemas de los “poetas cisne”
  47. Escribir una novela.
  48. Ver dibujar a Laura.
  49. Hacer el amor en sitios arriesgados.
  50. Escribir y mantener este blog, y que tú, querido lector, lo sigas leyendo.

 

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“Tanta gente sola”, Juan Bonilla (Seix Barral)

Juan Bonilla causa debilidad. Debilidad por su manera de escribir, con un estilo muy marcado y personal. Sí, personal, frente a todo lo que se escribe y se lee por ahí ahora.

Juan Bonilla, en este su primer libro que leo, me ha deslumbrado y enganchado como solo lo podrían hacer los grandes escritores. Goza de una prosa selecta. Términos y vocabulario muy rico y engrasado. Metáforas intercaladas entre el desarrollo de la narración que te transmiten las sensaciones del protagonista de forma magistral. Voz en primera persona que causa el efecto de ser tú el mismo protagonista del relato, que aunque parezca mentira pocos escritores que hablan en 1º persona lo consiguen.

Los personajes de sus relatos destacan por su ingenuidad en algunos casos, inocencia en otros (muchos personajes son niños o mayores con personalidad de niños), y sobre todo sinceridad. Los personajes creados por Bonilla son personajes fieles a sí mismos. Cargados de ilusiones e ideas que intentan llevar a cabo pero que fracasan. Y siempre solos. Siempre sintiéndose solos. Aún así de su fracaso hacen una nueva ilusión y trazan líneas imprevisibles en el relato. Gozan de una increíble psicología. Eso me encanta. Es como una película. Bonilla consigue atraer tanta psicología  a la mente de los personajes que la narración se construye a partir de ella y por ella. No hay estilos directos.

Es como el D. F. Wallace cariñoso y amable, un D. F. Wallace que aún cree en el ser humano a pesar de sus fracasos y los mitifica. Alguien que no se da por vencido a pesar de todas las derrotas. 

Juan Bonilla, ante todo y tras leer su libro, me parece una gran persona. Una de esas personas que tienen una personalidad buenísima y tranquila (una de las primeras cualidades para escribir). Una rica personalidad que desprende por cada una de sus páginas y nos causa un estupor y vicio de lectura del que muy difícil se desengancharía uno.

Sin duda, uno de los libros que más me ha gustado de todos los que he leído en este año. Pronto haré una lista a mediados de Diciembre con los libros que más me han gustado en este primer año del blog para que así los compartáis conmigo y vuestras opiniones.

Ahora, de camino a la biblioteca a por otra novela de Bonilla.