18 formas de baile. 18 formas de odio. 18 formas de aprender a vivir en los días grises.

Estamos viviendo muy rápido. Demasiado rápido.

“La vida se nos va. Y es tan sin sentido eso como seguir viviendo. Si yo no hubiese sabido nunca lo que es vivir un instante de dicha, la vida, el ir viviendo, hubiese tenido algún sentido”. (Chantal Maillard, Filosofía en los días críticos, Diarios 1996-1998, Edición Pre-Textos)

Sin aún reponerme de las visiones e imágenes que acuden a mi mente sobre lo que presencié el Martes 25 de Septiembre en Madrid, tener que volver de nuevo a los engranajes predispuestos de la rutina. De nuevo a la desesperación, esa desesperación típica de un escritor de la que nos hablaba tan bien Enrique Vila-Matas. Tengo un poemario ya en camino (solo falta la edición, portada, estética y todas esas mierdas), la novela mejor no hablar de ella, creo que ella me pudo a mí y no la supe controlar. De todos modos cualquier día le vuelvo a echar el gancho.

Escuchando el Álbum Lulú (2011) de Loutallica (Lou Reed & Metallica). Un álbum imposible de escuchar entero. Con ganas de que llegue el paraíso de “Junior Dad”.

Estoy leyendo la literatura, las obras, los ensayos, la filosofía, el mundo de una escritora llamada Chantal Maillard. Mola. Es curioso que todavía queden negacionistas éticos en este siglo. Muy a lo Schopenhauer. Sin quitar los poemarios de “Hilos” o “Hainuwele”. Me queda “Matar a Platón”. A ver si lo consigo.

Estamos viviendo demasiado deprisa.

Sin tiempo. Ni comer, ni beber… fumar sí.

Simplemente girar la cabeza. Constantemente.

Ha llegado el frío. Tiene el rostro de la enfermedad. Pronto caeré enfermo. Fumo demasiado.

NOT FUTURE FOR US.

Jódete y baila.

DANCE, DANCE, DANCE, DANCE TO THE RADIO!!!

He vuelto con el maestro Panero. Como siempre, en todas las épocas del año sobre las que comienza a caer el frío. Es decir otoño. Es decir invierno. Es decir siempre.

“Que el ladrido de un perro en el aire convoca

a no abrir sino una boca

en el aire del blanco horror.

Qué es el aire sino un temblor

que a la rosa convoca, al aire

en que no estamos los dos”.

Leopoldo María Panero, Nueve poemas a una mujer que hizo de su nombre lluvia. 

Fuente de la imagen: Película “Sid & Nancy” http://www.primercorte.com.mx/2011/sid-y-nancy-sid-and-nancy/

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Dos poemas de “Permanece angustiado”

En este post quisiera mostraros un adelanto de mi nuevo libro de poemas que estoy preparando y que pronto podréis ver publicado en la red social literaria megustaescribir.com y en mi perfil de la misma, enriquezamorano.megustaescribir.com

El primer poema que quiero mostraros es antiguo. Lo escribí hará dos años y medio, al que recurro y vengo a recopilar de un antiguo poemario, llamado “Historia del Relámpago” que terminé de escribir hace un año y medio. Se titula “PELÍCANO”. 

¿Cuál es la lengua de los pelicanos?

¿acaso ellos están más condenados a vivir contra la pared insonorizada?

¿acaso ellos se miran la cara cuando hablan?

¿están condenados a la Vida Árbol?

¿espaldas desnudas, o amor robado? Cuando mueren,

¿mueren sonriendo

 o piando?

¿harán flecos de alfombra con sus plumas?

¿vivirán en la eternidad pintada del color rosa?

¿montarán castillos de pescado rebotado de su visión?

¿cerrarán los ojos como queriéndose ver de nuevo vivos?

¿rezarán al dios que les dio la vida

O al dios que les otorgará la muerte?

¿sus alas de sueño eterno servirán para volver a la galaxia perdida?

¿cruzarán planetas de nubes y papeles de luz para llegar a mi noche

Y a mi día?

¿harán algo por encontrarme en esta mañana de Mayo,

Donde las fuentes son preciosas como música clásica,

Donde el tiempo es una pirámide hasta la noche y mis palabras que sirven de escalera,

Y no pienso en el fuego porque no temo a la hoguera

De mis pulmones manchados del intento de escapismo

Hacia el amanecer y la mañana nueva del sol inalterable, hermoso,

Venenoso, pelícano?

¿Cuál es el secreto de los pelícanos?

El siguiente poema que os quiero mostrar es uno más moderno, compuesto hará seis meses. Su título es “THC”, homónimo a la novela que estoy escribiendo. Creo que también puede representar muy bien el carácter y sentido de la misma. Es uno de los poemas de los que más orgulloso estoy. Lo presento con dos variantes, dos versiones, componer un mismo poema a partir de dos voces. Ambos son versificaciones de ellos mismos. Iguales en su totalidad, pero diferentes. Iguales en composición y forma, pero diferentes en cuanto a voz poética. La versificación es una técnica que contemplé del que es para mí el mejor poeta español, Leopoldo María Panero, quién alegó que un mismo poema podía ser otro, tal y como la misma persona. Los dos poemas, las dos variantes, las versificaciones idénticas y diferentes se completan pero no forman un mismo poema, sino que su secuencia diferente se repite hasta el infinito. La metáfora solo figura como una exaltación del infinito. La forma del poema presentada como dos variantes es la única metáfora válida y pura, muy mallarmeano. 

Espero que os guste:

1º Variante:

Cómo pensó

cómo se podría rasgar la seda

sin usar el tiempo de tijera.

Cómo se rasga la seda

aún la seda que no se ve

cómo se rasga el fruto del gusano

sin ni siquiera haber gusano

cómo se rasga

cómo/ cómo/ cómo

aún sin estar manchados por la vida

que cae a nuestros pies abatida como larva desnuda

y se rinde ante la grandeza de nosotros

sus huérfanos hijos

que rasgamos sin pensar

los límites de lo Imposible.

2º Variante:

Desde hoy dejaremos de ser hijos de lo Invisible

para ser lo Invisible

carne muerta de lo que no se ve

y que solo adora la baba que cae de la boca

y se convierte en poema.

Por supuesto, esto no es todo, os seguiré informando de todo lo que vaya aconteciendo en “Permanece angustiado” y la fecha final de presentación con todos los poemas que podréis leer, descargar y valorar en archivo PDF a través de la ya mencionada página megustaescribir.com

Cómo agarrar por los cuernos el “Baba O´Riley” de the Who sin que Roger Daltrey ni Pete Townshend se enfaden de alguna manera. Lección #666.

1. El acid-rock de los Who suena guay en mi cuarto.

2. La vuelta de París ha sido agradable. Volver a casa tras dos semanas fuera me ha reportado volver a recomenzar todo de nuevo con vistas a nuevos proyectos e ilusiones de futuro que espero alcanzar algún día. También echaba en falta a gente que espero ver en los próximos días.

3.  La vuelta de París no ha sido agradable. Me pareció demasiado poco tiempo para hacerme con la capital francesa, aún así tengo recuerdos imborrables que permanecerán intactos por más que pase el tiempo. Creo que el ir a París me ha cambiado de alguna forma. Se ha dibujado aquel lugar como el lugar de mis sueños.

4. Retomar un par de contactos sociales y preparar con Love In Veins lo que podría ser nuestro homenaje a tres años de carrera musical que después de Agosto permanecerá en puntos suspensivos y decisiones. Tocaremos en Plaza Colón delante de un montón de personas para un concurso de Valladolid. Os iré informando en cuanto tenga la fecha concreta por si estáis de camino y deseáis venir.

5. El acid-rock de los Who suena tedioso en estos días de verano.

6. Lo pasamos muy bien y sin duda han sido de los mejores momentos de nuestra vida (o por lo menos de la mía). Love In Veins está en todos vosotros que habéis sentido algo especial al escuchar nuestros temas. El encontrarte con gente que saca a la calle una camiseta con el logo del grupo no tiene precio y más todavía que sean de Madrid y otros lugares en los que casi ni has estado y te paren por Cantarranillas a altas horas de la madrugada y con cachis de cerveza en la mano, Juggermaisters saliendo de la barra y futbolines melancólicamente abarrotados.

7. La novela sigue en activo más que nunca. Solo necesito el empuje final que me lleve al final de una manera inmediata. Y claro, todo eso hay que escribirlo, pero la forma ya la tiene. Bastante contento con ella. Seguiré informando.

8. Ahora recopilaré antiguos poemas para un nuevo poemario que tengo pensado presentar en un concurso local. También espero volver a la senda poética y crear nuevos. Pero ya sabéis amigos, que la poesía te coge en callejones cerrados y sin salida. Hay que escuchar. “Permanece angustiado” (sic.) Sacarle la navaja y enfrentarte a ella para que haga deslizar la palabra y no sacarla a la fuerza como si fuera una especie de ciencia. Os mantendré informado de todo ello,  aussi. 

9. Cómo mola la versión ácida de los Who del “Twist & Shout”. Demasiado buena. Demasiado bueno el Who´s Last (1984, año de Orwell, me acaba de venir a la mente xD). Cómo molan los Who. Cómo molan.

10. Entiendo a Cortázar cuando en sus múltiples entrevistas afirma que París tiene algo especial para la mente incansablemente activa de un escritor/escritora.

11. Me puse definitivamente enserio con “La broma infinita” de David Fucking Wallace, como lo llaman por algún blog de por ahí que hace que no pueda evitar una risa crónica. Voy alrededor de la página 400. Creo que cada vez consigo atrapar más el meollo, pero a medida que sigues leyendo también sufres la sensación de hallarte más perdido. Este libro algún día acabará conmigo. Con todos nosotros. Tengo pensado a raíz de su lectura nuevos contenidos en mi blog sobre DFW y LBI. Os sorprenderán (eso espero).

12. Sin duda, la mejor canción de los Who, salvando el himno “My Generation” es “Baba O´Riley”. Cómo molan.

13. Siguiendo por ahí, ya he encontrado mi lista personal definitiva de las 20 mejores canciones del Rock&Roll y cuando las tenga aclaradas no dudaré en compartirlas con vosotros, abriendo una nueva sección/categoría dedicada a lo que se me antojan las piezas más bellas de la historia de la música popular.

14. Seguiré leyendo LBI como una rata en la habitación. Devorando y desgajando cada palabra. Encontrar en una palabra un mundo. Única función del poeta. O como diría Leopoldo, a quien tengo que volver también en breve, “contar ciervos en el llano/ es deporte de poeta,/ de hombres es buscar avaro/ placer en una cuchara/ oro en el excremento/ para que el aullido muera.”

15. Other voice: “como un viejo chupando un limón seco/ así es el acto poético.”

16. Os dejo con estos agorafóbicos versos del maestro Leopoldo para retirarme a leer/seguir con los Who/hacer la comida/ir al bar a por una cañita mañanera/THC.

17. Qué bien suenan los Who en los tiempos de hoy. Qué bien.

Que todo esto te ahorque al fin a un lugar que no existe (III)

Con motivo de esta nueva entrega de la serie de posts sobre la vida y obra de mi poeta favorito en lengua castellana, Leopoldo María Panero, he aprovechado para inaugurar mi canal en la red YouTube dedicado en exclusiva a contenidos de este blog. Aún no lo tengo muy actualizado que se diga, aunque ya podéis disfrutar de un vídeo.

“A Francisco” es el poema que he escogido esta vez y que en el vídeo recito en la primera parte. La segunda parte es una canción de Radiohead, “I Might Be Wrong”, del álbum Amnesiac (2001) con fotos sobre el poeta y el poema en sí escrito.

“A Francisco” es el poema que abre el poemario Last River Together (1980). Es un poema con una lírica para mí perfecta. Francisco, según leí en el libro El contorno del abismo. Vida y obra de Leopoldo María Panero , J. Benito Fernández (Tusquets Ediciones), podría haber sido un amigo de la juventud de Leopoldo, aunque la historia no se sabe correctamente. Puede que le encontrara y conociera en uno de aquellos lugares tan desafortunados por los que ha estado a lo largo de su vida el poeta, como manicomios o cárceles.

Simplemente, el poema lo que viene a darnos es una sensación de extremos, una especie de vértigo (signo de la buena poesía según mis criterios, críticas y observaciones) en sus palabras, versos y metáforas. Una sensación de estar en el límite de las cosas. El abismo. La zona de la que no se puede regresar, posiblemente la locura o la muerte, o ambas cosas. La vida simbolizaría el amor que siente hacia esa figura de Francisco, esa especie de cadena que aún lo retrata en el espejo vital, pero que sin embargo cae por su propia inercia cuando entra la realidad en juego.

También es posible que nos quiera narrar poéticamente la ida al más allá de Francisco, si la metáfora “noche” entendemos por la muerte. Quizás, pero ese misterio que rodea todo el poema y en general todos los poemas de este autor es un misterio tan perfecto y puro que no necesita de más licencias poéticas. Ahora, os dejo de que disfrutéis con el vídeo y el poema.

Suave como el peligro atravesaste un día

con tu mano imposible la frágil medianoche.

Y tu mano valía mi vida, y muchas vidas

y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.

Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida

porque eras suave como el peligro,

como el peligro de vivir de nuevo.

“Que todo esto te ahorque por fin a un lugar que no existe” (II) Vida y obra de L. M. Panero.

De nuevo vuelvo a rescatar de entre las estanterías de mi habitación los poemarios de mi poeta más admirado en toda la geografía española: Leopoldo María Panero. 

Leopoldo María Panero, tan castellano como yo, a pesar de haber nacido en Madrid, ha sido, es y sigue siendo el poeta maldito por antonomasia de este país. “La destruction fut ma beatrice”, que diría el poeta francés Stephàne Mallarmé es la frase que mejor lo califica. Este hombre ha conocido todo tipo de desastres. No voy a hablar esta vez de su vida, ya que al fin y al cabo os la suponéis: drogas, numerosos e incontables intentos de suicidio, cárceles y exilios en manicomios por rendirse ante su gran hermana, la locura. 

Un artículo leído en el blog del escritor Javier Calvo sobre Stewart Home me dieron las claves sobre la base de admiración de un lector hacia escritores y libros que ha leído. Y básicamente es que siempre hay un par de autores que leíste una vez que quedaron tintados en caligrafía de fuego en tu actividad lectora o ser. Y en mi caso, Panero es uno de ellos.

Baudelaire, Ginsberg y Panero para mí forman el tríptico poético que busco siempre cuando leo más libros de poesía. Siempre que leo un poema busco algo de esos tres en él, si no, puede que sea muy difícil que me guste determinada poesía. Panero es uno de esos tres escritores que forman para mi la puerta de acceso al resto del arte escrito en verso, al de la poesía. Y lo bueno del asunto es que todavía sigue vivo y escribiendo más que nunca, a diferencia de los dos otros autores anteriormente mencionados.

Es por ello por lo que quiero compartir con vosotros de nuevo otros tres poemas (como tres eran los poetas mencionados) a modo de regalo que un día a mi me causaron cierto insomnio asustado ante la grandeza de sus versos y las sensaciones que me imprimían.

El primer poema lo extraigo del poemario Poemas del manicomio de Mondragón (1987) titulado “El loco mirando desde la puerta del jardín”, en el que podemos meternos en los ojos, como bien reza el título, del autor que pasmado describe la caída de la realidad y la figura de la locura:

Hombre normal que por un momento

cruzas tu vida con la del esperpento

has de saber que no fue por matar al pelícano

sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros

y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada

de demonio o de dios debo mi ruina.

El segundo poema que saco a relucir “Los misteriosos sobrevivientes” perteneciente al poemario Last River Together (1980), un poema que no podría ser más sufrido, como hierro hirviendo se clava en el alma. Advertencia: angustia total.

Dime si destruye mi mirada, dime si

queman más mis ojos que la furia del tiempo,

y que este espacio vacío en que los sueños prometen suicidio , y quiénes (…)

mienten vistiendo a la vida con el traje del Espectro,

dime quiénes son, y qué es esto

que huye del ser como el ciervo del

cazador al crepúsculo, el vago

crepúsculo que se extiende como llanura infinita,

desafiando cualquier horizonte, el vasto

crepúsculo sin perspectiva que es ya toda la vida… pero dime

quiénes son, borradas

todas las señales del cielo y caída

sobre la tierra una vez más la luna, cuando

ya la noche no puede llamarse noche, y

los hombres se buscan ciegos en la noche,

quiénes entonces, dime quiénes, en el aire sin tiempo

hozan aún y escarban como cerdos en la

llanura sin sueño de la nada, y me

preguntan por mí, por ellos, cuando

nada queda por vivir.

El último poema de esta entrega, será “Primer Amor”, extraído del conjunto de poemas nombrados como Primeros Poemas escritos antes de 1970. Es uno de los primeros poemas del autor que aún así no tiene desperdicio:

Esa sonrisa que me llega como el poniente

que se aplasta contra mi carne que hasta entonces sentía solo calor o frío

esta música quemada o mariposa débil como el aire que quisiera tan solo un alfiler para evitar su caída

ahora

cuando el reloj avanza sin horizonte o luna sin viento sin bandera

esta tristeza o frío

no llames a mi puerta deja que el viento se lleve tus labios

este cadáver que todavía guarda el calor de nuestros besos

dejadme contemplar el mundo en una lágrima

Ven despacio hacia mí luna de dientes caídos

dejadme entrar en la cueva submarina

atrás quedan las formas que se suceden sin dejar huella

todo lo que pasa y se deshace dejando tan solo un humo blanco

atrás quedan los sueños que hoy son solo hielo o piedra

agua dulce como un beso desde el otro lado del horizonte

Pájaros pálidos en jaulas de oro.

Si queréis saber más de este poeta y su poesía solo tenéis que clicar aquí e inmediatamente os saldrá la primera entrega de esta especie de no-categoría, “Que todo esto te ahorque a un lugar que no existe”.

Fuente de la imagen 1: escritores.org

Fuente de la imagen 2: elzo-meridianos.blogspot.com

Interludio entre dos muros de silencio: Lois Pereiro (1958-1996)

Exhumación desde el arder de los libros y de las manos que los escribió para uno de los mejores poetas que he leído en habla hispana y el cual muchas veces no ha sido valorado. Galleguista, políglota y traductor, anarco-comunista, dandy, enfermo, adicto, pero ante todo, poeta.

Lois Pereiro fue atacado de todo, intoxicación por el aceite de colza, adicción constante a la heroína y por si fuera poco, sida. Pero como un compañero suyo que va de la mano con él en la senda literaria de vidas trágicas, hablo de Leopoldo María Panero, se mantuvo de pie y desafiante ante la tragedia que cubría toda la cúpula celeste de su vida.

Lois Pereiro llegó a mi una mañana de este mes de mayo, en mis habituales paseos por el centro de Valladolid, buscando librerías de libros imposibles (parece mentira que aún queden). Me encontré con Poesía última de amor y enfermedad  (2012), libro póstumo del autor publicado por la editorial Libros del Silencio, edición que se ha traducido al castellano de la lengua gallega. Fue abrir una página y leer un simple verso, un simple poema, el primero de todos ellos, llamado “Acróstico” y el corazón se me heló como si el mismo fantasma de Pereiro me hubiera herido con su espada desde el reino de los muertos:

Solamente
intentaba conseguir
dejar en la tierra
algo de mí que me sobreviviese
sabiendo que debería haber sabido
impedirme a mí mismo
descubrir que sólo fui un interludio
atroz entre dos muros de silencio
sólo pude evitar viviendo a la sombra
inocularle para siempre a quien amaba
dosis letales del amor que envenenaba
a su alma con un dolor eterno
sustituyendo el deseo por el exilio
inicié el viaje sin retorno
dejándome llevar sin resistencia
al fondo de una interna
aniquilación llena de nostalgia.

Lois Pereiro es otro claro ejemplo de un hombre comido por la escritura poco a poco, por sus bichos en forma de palabras, por la violencia con la que irrumpe el verso en el ser y por el maravilloso y a la vez torturado don de la lucidez que distingue a este tipo de artistas.

Amigo Lois, tu poesía punk, rebelde, libre y violenta se ha quedado en nosotros como tatuaje. Romanticismo desnudo ante la nada, látigos que expulsas a través de la boca al vacío y unas ganas insaciables de morir en el frío y límite de la existencia.

S i g o e s t a n d o d e p a r t e d e l a B e l l e z a , d e l o s q u e n o s s e n t i m o s e n l a o b l i g a c i ó n d e l u c h a r , d e s d e
q u e e l m u n d o e s m u n d o , p o r l o q u e s i e m p r e n o s r e s u l t ó m o r a l m e n t e j u s t o y e v i d e n t e [ … ] p o r q u e
s i l a s v í c t i m a s d e a n t e s p r e t e n d e n s e r a s u v e z v e r d u g o s , ¿ d e q u é p a r t e q u e n o s e a s i e m p r e l a d e
l a s n u e v a s v í c t i m a s , d e l o s n u e v o s v e n c i do s d e o t r a s g u e r r a s , p o d e m o s e s t a r y a ?

Fuente de la imagen 1: leyendopoesía.blogspot.com

Fuente de la imagen 2: tercerainformación.es

Fuente de datos documentales: publico.es

“Que todo esto te ahorque por fin a un lugar que no existe” (I)

En esta nueva reunión de poemas y poetas he tomado por opción al mejor poeta español que he leído hasta la fecha, sin ninguna duda: Leopoldo María Panero. Su poesía es la rara avis de este tugurio literario de nombre España. Una voz que solo sale o bien del vacío, colgando de él y postrada como una enfermedad o locura, o bien de fuera de un ser que decidió hace bastante tiempo que la vida y él no se llevaban bien. Y es por lo que me gusta tanto este poeta, cuando leáis sus poemas quedaréis fascinados por el vértigo que os imprime su lectura. El poeta queda fuera de lugar, en un no-lugar desde donde nos habla. Solo queda su voz a modo de sello de silencio o último suspiro (véanse los títulos de la mayoría de sus poemarios, que siempre imprimen esa sensación de fin, de Apocalipsis: “Narciso en el último acorde de las flautas”, “Last River Together” o “El último hombre”). Panero nos habla del proceso de destrucción, todo aquello que cae por la inercia, pero no una inercia física, sino una inercia vital. Y así lo demuestran sus poemas. Acompañadme, a un lugar desconocido donde la destrucción, el desmoronamiento y la caída de la realidad es el Dios. Acompañadme, a un lugar que nunca antes habíais conocido, en palabras del poeta “que todo esto te ahorque por fin a un lugar que no existe”. Para comenzar con esta nueva categoría “Last River Together” dedicada a este gran poeta prefiero que sea vuestra experiencia lectora la que os guíe, y de entrada os daré a leer tres poemas de este genial autor.

El primer poema que tenemos ante nosotros se llama “Blancanieves se despide de los siete enanos” (Así se fundó Carnaby Street, 1970). Es un poema tan último, tan apocalíptico que por muchas veces y durante tantos años lo siga leyendo, me estremece de igual manera:

Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban.

Está en venta el jardín de los cerezos.

El siguiente poema, titulado “The End”  (EL QUE NO VE, 1980). Este es un poema de abnegación vital que produce una nula sorpresa del sujeto cuando la muerte se le presenta desnuda en la habitación donde se encuentra. Observad con qué tranquilidad habla de morir y los símbolos que utiliza para referirse a su vida y en correspondencia, a su muerte:

He fumado mi vida y del incendio
sorpresivo quedan
en mi memoria las ridículas colillas:
seres que no me vieron, mujeres como vaho,
humo en las bocas, y silencio
por doquier, como un sudario
para lo que no quise ser, y fue
como vapor o estela sobre las olas ociosas, niños con marinera
que en la escuela aprendieron el Error.
No había nadie en aquel pozo, estaba
vacía la cárcel, pienso cuando
abriendo al fin la puerta, y descorriendo
por fin el cerrojo que me unía
inútilmente a las águilas, y me hacía
amar las islas y adorar la nada,
descubro
banal, y sonriéndome,

la luz.

El último poema, “Imitación de Pessoa” (Last River Together, 1980). Un intento de aproximarse hacia la idea de amor, que una vez vista, es desechada. El último verso es uno de los versos que más se han quedado sin intención en mi cerebro. Es tan desconsolador, que aterra. Algo así como una especie de profecía, un canto contra la propia vida que no entiende de la pureza amorosa que busca el poeta:

Amor, no seas: huye del ser y que a ti el ser rehúya

Como a un muerto, y dile, no me toques

Como a un muerto, que no plante en ti

Su zarpa de animal la vida, que

Vivir es pecado, amor, no seas

Huele mal la vida, amor

No seas que vivir es una

Huida perenne de aquel nacer que extraños

Conspiraron contra tu dicha un día, de aquel

Nacer que esos desconocidos

Te quisieron y no te pudo nadie

Porque eres virgen todavía, virgen

Como un santo, de la vida:

Amor, sé como yo, no seas.