Pablo Und Destruktion: “Toda persona debe rendir cuentas ante Dios y la historia”

Desde Asturias al Infierno y a cualquier parte. Pablo Und Destruktion, no sé si trovador, sacerdote o extranjero, parece estar en continuo movimiento desde hace años. Sus palabras y canciones le delatan. Sus pasos, después de haber estado en las antípodas filipinas, le han traído hasta una fría y amable ciudad de provincias, como es Valladolid a principios de diciembre. Armado tan solo de una férrea voluntad, el asturiano salió al escenario de El Herminios, un local de aforo bastante reducido con aspecto más de cafetería jazzy que de sala de conciertos, para presentar a seguidores y neófitos temas nuevos en el inicio, y dejar para el final los más conocidos de su repertorio. Así lo sentenció nada más dar un trago a su copa de vino, colgarse la guitarra y reproducir una base rítmica en un humilde y versátil sintetizador, uniendo de esta forma folk y psicodelia, canción de autor y vanguardia, música de raíz popular y experimentación.

Meses después del lanzamiento de su último disco, Vigorexia Emocional, Pablo ha estado girando por toda España a solas y casi a modo “hombre orquesta”. Sus canciones, entonadas a veces en modo profético, tienen un matiz amargo, en ocasiones áspero y trágico; el personaje sobre el escenario, sin embargo, dista mucho de ser lo que se dice, un “triste”. Con anécdotas que van de lo divino a lo humano y una facultad innata de conectar con el público basada en la sinceridad artística, el asturiano confiesa uno a uno todos sus pecados en lo que él califica como “un acto de confesión y comunión con la gente”.

Y es que, como afirma en la entrevista que viene a continuación, “el alma hay que ganársela”. Polémico y afilado en sus opiniones, sus palabras no dejan títere con cabeza. Critica que la religión y los poderes eclesiásticos hayan monopolizado históricamente la espiritualidad humana, a la vez que cita a Francisco Franco cuando exige que todas las personas deben rendir cuentas “ante Dios y la historia”. Pero, no se dejen engañar, Pablo es todo lo contrario a una persona de ideas reaccionarias. Su objetivo, según reconoce posteriormente y off the record, es conseguir “la renovación simbólica del anarquismo”. Su vida ha estado marcada por la autogestión, el sindicalismo, los fanzines y el post-punk. Según confiesa en la entrevista, ha trabajado en todo tipo de empleos, desde vender droga hasta de acomodador en salas de cine. Hoy en día, da los últimos coletazos a su gira en solitario y prepara las nuevas canciones de su próximo álbum, el cual saldrá, según nos adelanta, en abril.

Fuente: Facebook
Fuente: Facebook

*Entrevista realizada por Enrique Zamorano y El Diletante Tunante

Pregunta: Los asturianos siempre decís eso de que “de Pajares para abajo todo son cazurros”. Tú haces referencia a Castilla en alguna de tus canciones. ¿Qué opinión te merece esta tierra?

Respuesta: Yo tengo sangre cazurra por mis venas, tío. Porque mi madre nació en el primer pueblo de León, saliendo de Pajares, el primero que hay, La Vid. Yo venía de veraneo siempre a León, a Villadangos del Páramo, todos los veranos a secarnos como los chorizos. Así que mi opinión sobre esta tierra es fantástica. Hay veces que no capto muy bien el humor y noto un choque cultural. Pero es bonito que note más choque cultural en Castilla que en Berlín, y esas cosas están bien, aunque en todas partes “cuecen habas”. Aquí tenéis horizonte terráqueo, nosotros el único y primer horizonte que tenemos es el mar.

P: Eso se nota mucho. El tener el mar al lado hace que estés más en calma contigo mismo y que el espíritu se encuentre con mayor paz. ¿O no es así?

R: Depende. En el Mediterráneo sí, pero el cantábrico es muy distinto. El mar revuelto que tenemos en el Cantábrico es bastante tronao. Mar y luna en el paseo marítimo de Gijón: eso es un manicomio por la noche. Hay que querer la tierra de la que uno es, tío, no hay que ser despegado. Castilla es de puta madre y si naciste aquí mejor. Hay que quererlo.

P: ¿Es Pablo Und Destruktion un cantautor, un artista, un profeta sin Corán o un epígono crepuscular?

R: ¡Joder! (ríe) Yo el Corán no lo manejo. Hay un libro que me gusta mucho, El Islam como anarquismo místico, de Abdennur Prado. Sí que me mola la consciencia del artista como sacerdote. La religión monopolizó un vehículo de expresión solamente para ella, pero realmente las artes escénicas son primas hermanas de lo religioso. Entonces, yo entiendo que el Estado Islámico vaya al Bataclán a pegar tiros porque realmente nosotros ahora mismo somos un culto, pero un culto a determinados dioses que ellos consideran falsos, como puede ser “sexo, drogas y rock and roll”, que por cierto yo también considero dioses falsos. Pero la música popular y las artes escénicas te permiten rendir culto en público a algo que está por encima de lo humano. Yo creo que eso está muy bien y ser consciente de ello te permite controlar ese culto. Muchas veces uno rinde culto a cosas en las que realmente no cree, y eso es idolatría.

P: Veo que ese tipo de temas están presentes en las canciones nuevas que has ido presentando: religión, vuelta a la pureza… Pero, evidentemente, no creo que tú escojas el camino del Estado Islámico, ni mucho menos.

R: No, pero intento establecer diálogo. Para mí son mis hermanos. Son mucho más hermanos que los burgueses que viven en mi propia manzana. Mucha gente de allí son clase trabajadora y peña totalmente excluida en lo sentimental, ya no en lo laboral, que parece ser que en Europa se ha creído que con dar unos subsidios de desempleo ya está todo hecho. Pero lo que se tiene que dar a un trabajador es dignidad, antes que dinero. Por tanto, yo entiendo que haya esa exclusión.

Cualquier guerra se gana con las armas y con la palabra también, pero ahora yo creo que ni desde la izquierda ni desde la derecha ni desde cualquier parte se está estableciendo un diálogo con el fundamentalismo islámico. Y se cree encima que la evolución es el laicismo, cuando no tiene por qué, en absoluto, y a las pruebas me remito. El Islam está creciendo mucho y no parece que lo que se pretendía desde la Revolución Francesa tenga una linealidad en ese sentido: vuelve la irracional, vuelve lo religioso, vuelven ciertas concepciones metafísicas de la vida que se pretendían olvidadas. Los artistas evidentemente tenemos algo que hacer y para mí es inevitable reflexionar sobre esto.

P: De hecho estuviste participando hace poco en una mesa redonda con intelectuales como César Rendueles, entre otros, sobre el tema de la cultura y sus posibilidades. ¿Tú crees que es necesaria una nueva cultura o más bien volver a la contracultura?

R: A ver, nuevo no hay nada en el mundo, son todo recombinaciones. Yo creo que está bien tener un concepto de lo contracultural porque ahora todo es Internet, que lo absorbe todo: la cultura dominante, las contraculturas y las microculturas. Ello se traduce finalmente en controlar tus datos para ofrecerte publicidad personalizada. Entonces, ser capaces de crear algo que esté al margen de eso, creo que es importante. Yo, por ejemplo, hago ahora conciertos en los que invito única y exclusivamente a quien me da la puta gana, y no cobro entrada, porque no todo va a ser trabajo, que está muy bien y tal.

Pero de cara a publicaciones, no todo tiene que ser visible, por supuesto. Yo creo que el secreto y la renuncia son las dos grandes herramientas para alcanzar poder, sobre todo cuando no lo tienes, como es el caso de los currelas. Por eso, yo creo que hay ciertas cosas que tienen que ser discretas como poco. Luego hay que renunciar a ciertas cosas, pero ya con esos dos ingredientes se puede crear algo de contracultura. Y bueno, la recombinación no solo con la contracultura, también con la cultura popular. A mí lo que me interesa de la contracultura es la relación que tiene con la cultura popular, algo que busca una sinceridad y una comunión. Concertar es sinónimo de comulgar, y ahora un concierto puede ser de todo menos una comunión. Puede ser uno haciéndose el chulito, el otro metiéndose rayas en el baño, o la otra enseñando las tetas. Está muy bien, vamos: apertura total. Pero a mí me interesa el concierto como comunión.

P: No como mero entretenimiento.

R: Puede ser entretenimiento pero que permita, por un milisegundo, olvidarte de tu individualidad y estar coordinado con el resto de personas que están asistiendo a eso. Muchas veces, un concierto, en mi caso, consiste en confesiones cristianas de libro. En la Biblia dicen “Confesaos los pecados los unos a los otros, porque la confesión de los justos es el mayor poder”: la Biblia no habla de confesar al cura, habla de que cada uno confiese a los colegas, porque confesar a los colegas realza y se alcanza un mayor grado de empatía, y lo que separa a los humanos de los animales es la capacidad empática. Ponerte en la piel del otro. Cuando uno se pone en la piel del otro se crea un sujeto colectivo: unos lazos de lealtad y generas un tipo de amor que fundamenta las familias, sindicatos, comunidades de vecinos… Que se hagan muchas cosas que cuando no existe comunidad son muy complicadas. Yo creo que muchos males contemporáneos no se curan con política o con nuevos planes de desarrollo urbanístico. Se curan con otro tipo de relaciones irracionales y sobre todo artísticas. Hemos perdido dos mil años, o al menos mil y pico, de religión: de todos los domingos ir a misa, de todas las fiestas regladas por una estructura superior, y lo hemos mandado a tomar por culo. Y me parece bien que se haga así, pero luego el pueblo tiene que hacerse cargo de lo que ha destruido y plantear un sustituto. Para mí eso es el arte, las artes escénicas.

P: Lo podemos ver quizás en el vídeo de “Busero Español” con una especie de “Reverendo Und Destruktion” ofreciendo tabaco a los jóvenes.

R: Sí. Es algo exagerado, pero a veces por el medio de los pecados encuentras la luz. El camino de la mano izquierda. Ya lo decía la Biblia, en el libro de Job. El demonio todavía estaba al servicio de Dios, porque el cristianismo tiene una gran incoherencia: que si el mal no está bajo el control de Dios, Dios no es omnipotente, entonces, no tiene sentido. El mal, en todo caso, debe existir bajo el propio control de Dios, está para poner a prueba lo humano.

P: Como el Arcipreste de Hita, en el Libro del Buen Amor, aquellas cosas que no había que hacer eran condenadas como pecado. Pero sin embargo era de lo único que se habla ahí. Conocer el mal para conocer el bien.

R: Y William Blake rescató este libro de Job del Antiguo Testamento, y que a mí me parece muy interesante, porque narra cómo el buen judío que conoce las Sagradas Escrituras y las lee todos los días, reza y tal… Pero llega un día Satanás y dice a Dios: “éste no tiene ni puta idea, lo está leyendo todo por el libro. No tiene ni puta idea. Tú déjame a mí.” La mujer le engaña, le mata a los hijos, le da la peste… Y el tío, William Blake, lo representa cogiendo los instrumentos musicales, abraza lo irracional y se caga en Dios, que es la primera confesión. Empieza a quejarse a Dios y dice que es un hijo de puta. Y con esa maldición confesional él entra en el mundo de la pasión, y así es como es perdonado. Y le responde Dios: “No seas idólatra”. Al final, es idolatría, una vez más.

Yo creo que esas tradiciones y mitos que nos han acompañado durante cientos de años son muy jodidos de olvidar, para sustituirla únicamente por comer, viajar y follar, como dice la canción. Para dedicarte simplemente a un tipo de consumo, con el que aguantas cinco o diez años, pero revientas tío, revientas con neurosis, con violencia de género, con peleas de hooligans… con un montón de cosas. Siempre va a haber violencia, vale, pero la violencia se puede educar, la cuestión es en qué dirección va. Y el tipo de violencia que tenemos ahora para mí es lo peor. Prefiero que la violencia consista en un atentado contra Alfonso XII que la peña matando a la mujer en casa porque le pone los cuernos. Es como las manifestaciones en Londres, cuando la gente sale a las calles a robar Ipods y televisores, es muy distinta a una manifestación política al uso. Yo creo que en el tema de las violencias afectivas nos pasa algo parecido. La forma en la que habitualmente se aborda la violencia de género es algo así como: “Violencia machista, las matan por ser mujeres”. Lo siento, ojalá fuera tan fácil, pero no es así. Es mucho más complicado que eso.

Fuente: Facebook
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P: Decía Leopoldo María Panero en un momento al final de su vida, que la obsesión que tenía hacia el proletariado era horrible, porque hoy en día su símbolo había dejado de ser la hoz y el martillo, o la anarquía, y que ahora solo lo era el botijo. En otra ocasión, tú dijiste que era muy importante que cualquier persona tuviera dignidad y honor, al margen de su situación social, el salario etc. ¿Crees que podemos hoy en día confiar en el honor de ese proletariado etilizado?

R: Yo creo que esas grandes categorías hoy en día están en tela de juicio, y pueden tener una parte no necesariamente mala. Pero esas grandes categorías del marxismo y del materialismo fueron también el pucho que abonó al fascismo. Vamos a ver, el fascismo viene del socialismo, que parece a veces que viene de la nada. Mussolini era miembro del Partido Socialista Italiano y luego fundó el Partido Fascista. Yo creo que la gran característica que tiene el fascismo es que condensa todos los males en una sola cosa, por ejemplo, los judíos. El marxismo hace algo muy parecido con los explotadores, o como ahora algunos hacen con la casta. Esas grandes categorías son siempre peligrosas porque no se ajustan a la puta realidad; que es mucho más compleja. ¡Señores y señoras, nos tenemos que joder! La gran categoría del proletariado también puede ser una farsa que puede caer en idolatría. Una vez más volvemos a lo mismo: Es utilizar recursos religiosos para juzgar el propio materialismo histórico, y aunque esas grandes categorías pueden servir para hacer una teoría social no se ajustan plenamente a la realidad, la realidad desborda siempre eso.

Entonces bueno, yo puedo confiar en el honor de cualquiera hasta que se demuestre lo contrario. Ahora, es responsabilidad de cada uno, y yo creo que una buena enseñanza del anarquismo es hacer que prevalezca tu honor. Por eso a mí me parece una buena meta en la vida ser honrado, y que la gente de tu alrededor lo sepa; e incluso generar una envidia sana de esa honradez. Yo creo que así también es como se va forjando el cambio, el cambio no es una revolución en la que se mate a tu vecino porque votó al PP. Eso me parece ridículo, el cambio se hace predicando con el ejemplo. Y bueno, por supuesto, tienes labores políticas, labores sindicales, filosóficas y educativas, lo que quieras. Pero también hay una labor humana en el día a día, que consiste en vivir con honradez.

P: Ante la ambigüedad de estas categorías y relatos revolucionarios, ¿con qué te quedarías entonces, con la militancia anarquista o con la distancia del anarca?

R: La militancia anarquista implica no creer en los grandes discursos y ser bastante escéptico. En la militancia anarquista va ya implícita esa distancia. Debería estar implícita esa militancia crítica. Yo creo que es un ejercicio continuo y que ahí está la gracia del equilibrio. La virtud es el equilibrio, la virtud no es el proletariado, la virtud es encontrar el equilibrio. Creo que el anarquismo trata de eso. Yo tampoco creo en un anarquismo revolucionario y a la vista está que no ha servido para nada. Pero sí en un anarquismo diario y continuo, que consiste en crear lazos de lealtad y de apoyo mutuo. Por ejemplo, surge un problema en la empresa de tu colega, ya no hace falta que esté afiliado a tu sindicato, tú le vas a echar un cable. Se trata de volver a generar lazos de solidaridad que se fundamentan en el amor en definitiva, aunque ya parece que nos vamos a derroteros hippies o religiosos. Pero joder, es verdad, hay que volver a tener la capacidad de sentir dolor por un lado, para también sentir amor, por otro. Si no existiera la muerte, el amor, la capacidad de sentir dolor, tampoco existiría la solidaridad, que al fin y al cabo es la capacidad de ponerte en la piel del otro; es un ejercicio de empatía. Una vez más, las artes escénicas pueden aportar mogollón para generar esa empatía y compartir este sufrimiento. Es lo que también tiene el country, la cumbia, la asturianada… En casi todas las músicas populares hay siempre un poso de dolor que se comparte con alegría, que es lo que intento hacer en mis conciertos. Mis canciones son todas tristes pero lo que cuento entre canción y canción suele ser siempre también alegre para crear otra atmósfera en la que puedes hacer al público partícipe de lo que te está pasando. Porque si no, es imposible, voy yo ahí a soltaros la chapa, y os meto dos ostias y marcháis pa´ casa y no os vale de nada, ni a mí tampoco.

P: Aún así, decías en otra entrevista que sí que se notaba una falta de calidad en las letras de la música actual en general. Recomendabas a los artistas que leyeran más para mejorar. ¿Qué lee Pablo Und Destruktion? ¿Qué obras y autores tiene en mente?

R: Yo me incluía dentro de esa falta de calidad. Con el paso de BUP a la ESO, yo creo que se notó un cambio, una ´siega` acojonante; pero ya no solo eso, primero se condensó toda la educación en el colegio. Mi abuelo aprendió a leer, escribir y estar con chicas en la FAI (Federación Anarquista Ibérica) con 16 años. Antes había otros sitios donde uno se podía educar: padres, sindicatos… ahora es todo la escuela. La escuela se somete a distintas reformas que cada vez deterioran más la exigencia, y no está reñido exigir con comprender. Por ejemplo, yo me saqué la carrera de Comunicación Audiovisual sin dar un palo al agua, ¡es que es de vergüenza! Por el contrario, yo creo que debe de haber autoexigencia, no queda otra. Porque es muy fácil que cuando todo el mundo te aplaude y te ríe la gracia, cuando haces una obra de arte contemporáneo en la que te pagan la subvención y la gente te venga a ver porque sales en pelotas o cagándote encima, es muy fácil insisto seguir haciéndolo toda la vida. Pero llega un momento en el que tienes que tener una autoexigencia contigo mismo. El esfuerzo debe prevalecer. Tomando incluso una frase de Franco que decía “Hay que rendir cuentas ante Dios y ante la historia”; no ante tu colega de turno, ni ante el moderno de turno… Ni siquiera ante el público. Yo leo lo que puedo, ahora estoy con Angelica Lidell, Rodrigo García y su teatro contemporáneo, e intento leer clásicos de Thomas Bernhard, Peter Handke…

P: ¿Ernst Jünger también por casualidad?

R: No. Bueno (ríe), a Jünger no, al que leo es a Jung, Carl Gustav Jung. De hecho, tengo una canción que dice (canta) “Gustav Jung y las mujeeerees que parecen un regalo del señor”. (Ríe otra vez) Me mola mucho cómo se mete dentro de todo esto, de lo irracional y es incluso capaz de estudiar el tarot, desde  pretensiones empíricas dentro el psicoanálisis. Y bueno, siendo un puto músico de mierda como yo, que soy musiquín, como cualquiera, como Cañita Brava; aún así hay que currárselo, seas fontanero o lo que seas. Yo soy músico, no soy filósofo, ni político, ni profesor, ni nada más. Soy músico.

Pero joder, intentas currártelo, porque si no tienes autoexigencia se devalúa todo hasta el punto en que la exigencia ya solo viene de fuera: tienes paro, tienes miseria, tienes otras personas que escogen quién trabaja y quién no. Sin embargo, la autogestión, por cojones, implica autoexigencia y a partir de ahí coordinación con los otros. Pero en el momento en que bajas la guardia es peligroso. Ahora nosotros estamos saliendo de una crisis que se ha librado gracias a nuestros abuelos sobre todo. Cuando nosotros seamos abuelos, a ver qué pasa. Para empezar, a ver si tenemos hijos porque no tenemos las herramientas mentales ni morales para ello. En el momento de ser abuelos a ver cómo cojones reaccionamos, porque “abuelo tonelero, padre ingeniero, hijo pordiosero“, refrán castellano, por cierto. A nosotros nos tocó pordiosero, lo que va a venir es tonelero. Y hay que saber prever esas cosas cuando vienen.

En Zúrich. Foto hecha por Micha. Fuente: Facebook
En Zúrich. Foto hecha por Micha. Fuente: Facebook

P: Hablando de oficios, ¿a qué trabajos te has dedicado para ganarte el pan?

R: Poner copas, vender droga (ríe), currar en cines de acomodador… Tuve una temporada, antes de ser músico, que estuve algo mejor en Medialab Prado, un centro de arte madrileño bastante guay, luego pasé a otro, de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que quebró, la nacionalizaron y nos echaron a todos. Ahí fue cuando empecé a ser músico. Pero bueno, sobre todo hostelería.

P: Como veterinario…

R: Nada, porque solo tengo el primer ciclo, así que no puedo ejercer.

P: La crítica musical te califica muchas veces como el “Nick Cave español”. ¿Te parece bien la comparación?

R: Nick Cave toca el piano, yo toco la guitarra (ríe).

P: Además, has hablado antes de la figura del sacerdote, algo que se aprecia muy bien en Nick Cave.

R: A ver, eso es indudable, a mí Nick Cave me flipa, pero también toda la escena que le rodeaba. Yo llegué a Nick Cave ya muy tarde. Me influyeron más otras bandas como Einstürzende Neubaten, Psychic TV, Current93, y un montón de grupos de dark folk o industrial a los que yo llegué cuando tenía 16 años. En esa época, teníamos la ‘distri’ en la casa sindical de la CGT de Gijón, antes de que yo entrara en la CNT. Allí conocí a un montón de grupos oscuros. Pero llegué a Nick Cave diez años después de eso, con 25 o 26 años. Por ejemplo, conocía a grupos chilenos que hacían un rollo parecido a Birthday Party, pero no conocía a Birthday Party; o llegaba a grupos que hacían algo parecido a Joy Division pero no conocía a Joy Division. Creo que eso es un poco la gracia de la música popular también, y de la escena dorada del punk de los años 90 que yo viví y que era puto oro bendito, ¡eso era una maravilla! Llegabas a las `distris` y veías docenas de fanzines, cientos de discos que no sabías ni qué cojones eran. Y claro, yo me los tragaba todos porque no había Internet. Toda la pasta que me sacaba de vender porros (risas) me la gastaba pillando libros, casetes, fanzines… A mí, toda esa escena vanguardista me mola, aunque yo provenga de algo más popular, como es el punk.

P: ¿Existe una verdadera decadencia en la escena underground al pasar al gran público?

R: No estaría mal que eso pasara, es decir que llegara bien; el tema es cómo pasa, y lo hace mediatizada por la industria.

P: ¿Podría ser una alternativa el mundo del teatro, en el que estás involucrado últimamente?

R: Sí, bueno, al final siempre es un ejercicio de purga continua. Para hacer canciones o teatro hay que tener alma, y para tener alma hay que limpiar, y si eso no se tiene en cuenta no se puede ser músico. Yo creo que esa es la única condición que se debe cumplir. No hace falta usar delays, no hace falta tocar de la ostia o tener buenas letras, no hace falta nada, lo que hace falta es tener alma, y el alma se gana. Yo no creo en eso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el alma hay que ganársela.

 

P: Dos preguntas de detalle: las señoras de “Mamina, qué pena”. ¿De dónde salen, quiénes son?

R: Son mis vecinas, tío, de la casa en la que vivo. Frente a mi portal tengo a la izquierda la carnicería Pipo y, a la derecha, la perfumería Conchi. ¡Espera! Igual tengo una bolsa aquí… (Saca la bolsa y ríe) ¡Qué documento! ¡CONCHI! ¡CONCHI! ¡PERFUMERÍA CONCHI! Oye, hacedle una foto, ho.

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Pablo enseña durante la entrevista su tienda favorita de cosméticos

P: Y la segunda, la otra cuestión de detalle: ¿qué historia hay detrás de los vagabundos jamaicanos de la estación de Colonia?

R: Verídico, verídico. Yo venía de viaje, de Montpellier a Colonia a tocar, como cuenta la canción “Busero Español”, y nada, lo primero que hago después de ese viaje “psycho killer”, como podéis observar, es encontrarme con dos vagabundos que están buscando a su hijo desaparecido. Ya es el puto colmo. Venía de ver miseria, llego a la estación y hay aún más. Es el puto colmo, eres pobre y estás en la calle, en Alemania, en mitad de la mierda; y ya no pides pasta no, porque no pedían pasta. Lo que querían era saber si alguien había visto a su hijo porque estaban durmiendo en la puta estación y se perdió. Entonces, me bajo del bus y veo eso y me voy a tomar un café… Y ya entre que yo estaba totalmente en la mierda en lo personal… En fin, la realidad supera siempre a la ficción.

P: Para terminar, ¿cuándo saldrá tu próximo álbum?

R: En abril.

P: ¿Tienes decidido ya el título?

R: Estoy pensándolo aún. Tengo dos opciones por ahora.

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Reflexión gris de domingo o la lluvia que cae en Mayo hace mucho más daño

Hace mucho que no escribo por aquí. Salvo unas pocas entradas en “Diarios hiperbólicos”, ya se puede decir que LA LUZ NO ES NUESTRA está más k.o. que nunca. Este blog ha recorrido toda mi vida universitaria y ahora que ésta llega a su fin poco a poco y sin querer va muriendo esta página, en este rincón de la Red. 

Puede que el motivo principal de este silencio inesperado sea lo que los mayores llaman “madurar“. No siempre uno va a tener una misma visión de las cosas que pasan, el pensamiento, como el cuerpo, también madura, y muchas veces esa “madurez” hace que por lo que matabas ayer simplemente hoy te parezca una absurda tontería. Puede ser. Pero me niego a utilizar esa palabra del demonio, echo bilis contra el término “madurar”. Porque…. ¿qué cojones significa madurar? ¿Alguien me lo puede explicar? 

Al cuerno con madurar. Más bien diría cambiar de ideas, evolucionar, es muchísimo más optimista pensar eso. ¿Qué ha pasado? Al principio, actualizaba este blog por lo menos cuatro veces a la semana, y ahora casi una vez por cada tres meses. ¿Estoy madurando? ¿Estoy cambiando? ¿Es una evolución o un retroceso? Como excusa, alegaré que estoy enrolado en una historia grande y larga, Hiperbolia, la novela que llevo escribiendo desde hace dos años. A su vez, los últimos coletazos de la carrera de Periodismo me exigen concentración en mi Trabajo de Fin de Grado, que por cierto lo estoy haciendo de la obra de Francisco Umbral. 

Toda una serie de tareas y deberes que se van cumpliendo a veces sí y a veces no. Y luego, ¿qué? Otra vez el hastío, el encierro voluntario, la ansiedad. Y más tarde la euforia, las noches sin dormir, el cansancio físico y mental. Las ganas de mandarlo todo a la mierda. Pero, por el momento, se aguanta . Y a pesar de todo, antes tenía el triple de trabajo por hacer y sin embargo sacaba tiempo e ideas para desarrollar en este blog. Cómo ha cambiado mi blog desde entonces. Hoy, en total desactualización, parece un laboratorio químico de poemas y creaciones varias en vez de un blog personal diario donde publico lo que me da la gana. 

Y, la verdad, clico en la URL del sitio y lo veo triste y decadente. Quizás eso era lo que buscaba desde el principio a la hora de imprimir a la página de una estética, pero ahora lo veo más triste y más decadente, como una especie de altar al que una vez fui o al que solo soy a veces. Como decía el bueno de Panerosolo soy a veces. Y tal vez eso sea madurar, no tomarte las cosas tan a pecho como lo hacías antes, tener una visión más amplia de todo, saber lo que eres y lo que no eres. 

Ah! Este blog también podría resumirse en una lista de locuras y paranoias de un postadolescente deprimido. Conozco a mucha gente que escribe y sabe mucho de literatura pero que no da a conocer sus obras. Les entiendo, y eso que desde el primer momento he estado exponiéndome. Cuando leo entradas de años atrás se me cae la cara de vergüenza y muchas veces no me veo reconocido en ellas. ¿Será que estoy “madurando”? 

Y vuelvo a reincidir en la idea sobre el significado verdadero de escribir, quizás porque estoy perdiendo un poco la fe o me he quedado sin paranoias potentes a las que convertir en poema. O quizás es que de haber escrito y leído mucho en un corto período vital haya perdido inesperadamente el fuelle. Me asustaría muchísimo levantarme una mañana y ver que todo en lo que he estado invirtiendo tiempo y dolor (porque el dolor siempre es la fuente de todo) no sirviera para nada o hubiera perdido el sentido. 

Y cuando leo en público mi libro de poemas, La muerte del Hombre Orquesta me doy cuenta que ese es principal tema que recorre el libro: el desencanto y la toma de conciencia de que hay cosas con las que tienes que vivir simplemente porque te ha tocado. Porque desde el minuto uno en el que naciste ya eras así, estabas predestinado o predeterminado a ver la vida de un modo distinto al resto, a sentir la vida de un modo personal, a vivir la vida desde otro punto de vista que el resto. Y viceversa. De ahí la incomprensión. Es imposible comprender y entender, o simplemente convencer al otro. Porque todos llevamos dentro ese niño muerto que espera en la balaustrada de su balcón la cruel llegada de su cumpleaños. 

Y bueno, todo ello me hace preguntarme si de verdad esto es lo mío. Si de verdad la escritura, la literatura y el periodismo es lo mío. Es normal que me lo pregunte, ¿no? Cuando uno está acabando la Universidad ya deja de ser definitivamente un niño y tiene que empezar a planear un poco su vida. Para ello se debe valer de unas bases y un contenido. Y esto es lo que llevo preguntándome todo este tiempo, ¿de verdad quiero esto? ¿Esto soy yo, esto es lo que busco? 

Luis Yepes: “Me paso los días enteros escribiendo y haciendo música”

Después de varias semanas sin pasar por el blog, os traigo una entrevista a uno de los músicos más prometedores de la escena nacional. Su nombre es Luis Yepes, y aparte de ser amigo mío desde hace años, ha sacado un EP este año con sus propias canciones que ha dejado a toda la crítica sorprendida.

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“Baile de muertos” es un proyecto de cinco canciones producido por Borja Costa y el mismo Luis Yepes. Lanzado al mercado digital por Low Whistle Records, una discográfica que acaba de nacer y que está dando unos pasos muy grandes. Y es que “Baile de muertos” ya ha sido reseñado en varias revistas de música importantes (El Mundo de Tulsa y Efe Emepor el mismo Juanjo Ordás, entre otras) y este blog, que ha crecido junto a la obra de Luis, no podía quedarse atrás. 

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En “Baile de muertos” encontramos el estilo que tanto ha marcado a Luis Yepes a lo largo de sus años de aprendizaje (dentro de los cuales he tenido el lujo de estar presente): guitarras a lo Bolan, experimentaciones con sintes, mucho rock castizo madrileño y letras cargadas de calidad y compromiso. 

Aún recuerdo una tarde en el bar Penicilino de Valladolid, cuando la noche caía, y descansábamos apoltronados en la terraza con nuestros cigarros de liar. Conversaciones que podrían durar siglos en torno a Springsteen y a Lou Reed, improvisaciones de guitarra en descampados, conciertos y conciertos, pasar la noche en un sofá, preguntándonos cada poco tiempo si nuestro destino iba a ser el mismo que el de Amy Winehouse (por ejemplo), huidas al extrarradio y mucho tiempo perdido con la mejor compañía. Ya hace dos años más o menos, este blog recogía una entrevista en plan colegueo que enlazo aquí por si queréis leerla. 

Además, la salida al mercado de su primer trabajo discográfico no es casualidad, ya que personalmente creo que tanto él con su disco, como yo con mi libro, formamos una piña. Si algún día me preguntan a qué suena mi libro de poemas, “La muerte del Hombre Orquesta”, después de enunciar una lista larga de artistas de prestigio, sin duda suena a Luis Yepes. Porque somos hermanos a nivel artístico. Porque Luis cree en lo mismo que creo yo, aunque hace tiempo que no le vea por diferentes compromisos. Nos criaron en la misma pecera en lugares diferentes. 

Enrique Zamorano: “Baile de muertos” es un EP que contiene muchos estilos que se amparan bajo el genérico de “rock”. En apenas cinco canciones das pinceladas sobre varios estilos: desde el glam rock pasando por el indie y la canción de autor. Particularmente, siempre he pensado que los mejores artistas son los que se arriesgan y acogen en su música diferentes géneros elementales que les han ido nutriendo. ¿Qué piensas de todo esto?

Luis Yepes: Me gusta arriesgar, y me gusta que cada canción sea diferente, aunque no pienso demasiado en si estoy arriesgando o en si una canción es más glam y otra más pop. Aunque me dé cuenta de ello, son canciones, solo trato de que conjunten unas con otras y, que dentro del mismo género, no haya enormes contrastes ni, por el contrario, resulte todo monótono. Se trata de jugar, de intentar contar cosas nuevas, conseguir un estilo propio.

EZ: ¿Cómo te ha resultado lanzarte al mundo musical con un trabajo propio siendo solista?

LY: Mucho entusiasmo y ganas de trabajar. Hay que pasar por muchos malos momentos y sufrir hasta obtener los resultados, pero cuando los obtienes es como cumplir un sueño. Provoca temor el no saber con qué te vas a encontrar, qué respuesta vas a obtener de la gente, pero una vez estás dentro casi ni te enteras. Va pasando el tiempo, vas recogiendo frutos, pero te mantienes tan ocupado que apenas puedes pararte a pensar en dónde te has metido, solo tratas de disfrutar y de continuar.

 

EZ: Las letras son importantes en el disco y se nota que has estado muy pendiente de lo que quieres decir. ¿Qué escritores, así como músicos, te han inspirado a la hora de escribir las letras para el álbum?

LY: Desde los más raros a los más recurrentes. He crecido con las letras de Springsteen y de Dylan, son los que siempre están presente. Luego están Bowie, Marc Bolan, Lou Reed, Mike Scott, Cohen o incluso Billie Joe Armstrong. Todos ellos son gente que crea mundos increíbles, juegan con las palabras y utilizan un lenguaje con el que me identifico. Podría decirte decenas más, así como todos los escritores y poetas de la generación beat. Casi toda mi inspiración nace de artistas extranjeros, aunque no la voy buscando, simplemente disfruto leyendo y escuchando, así es como brotan las ideas. A nivel nacional, descubro más con la literatura y la poesía que con lo musical. Me fascinan Miguel Hernández, los Panero, y aprendo mucho con Benjamín Prado y con José A. Goytisolo, al que descubrí a través de Paco Ibáñez. No digo que todos estos hayan sido inspiración en las canciones del disco, sino solo mis referentes principales. No suelo escribir pensando en las letras o los escritos de alguien, solo pongo en práctica todo lo que ellos me han enseñado y me siguen enseñando, tratando de conseguir una voz propia.

 

EZ: A la hora de hacer canciones, ¿español o inglés? ¿Cómo ves que se expresa mejor uno, en tu lengua o en una lengua extranjera?

LY: Creo que uno se expresa mejor en su lengua, sin duda, pero cualquier idioma, siempre que lo conozcas, es válido. El escribir en tu lengua materna te permite jugar más con el lenguaje, crear metáforas, los dobles sentidos, etc., cosa que en otro idioma que no sea el tuyo, personalmente, es más difícil. Siempre se dice que hacer canciones en inglés es mucho más fácil, que todo suena bien y que el español es más complicado fonéticamente, pero ahí está el reto. Yo escribo canciones tanto en español como en inglés, solo que cuando escribo en español siento que estoy trabajando, que realmente intento expresar algo, mientras que el hacerlo en inglés me lo tomo como un pasatiempo.

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EZ: ¿Cómo ves, en grandes rasgos, el panorama musical español actual?

LY: A mí actualmente, casi todo en general, me suena muy sintético, no solo a nivel nacional, sino internacional. Creo que los que están arriba se arriesgan muy poco, mientras que hay decenas de grupos emergentes que hacen cosas mucho más interesantes pero no reciben el interés que merecen. Parece como si se estuviese produciendo un cambio hacia una nueva dirección, pero no se sabe muy bien a dónde. Aunque en todo esto influye la situación política y social. Todo el tema del I.V.A., los cierres de salas, etc., ya lo conocemos todos, hay menos conciertos, la gente va menos, y es mucho más difícil sobrevivir haciendo música.

EZ: ¿Qué consejo darías a todos esos músicos que están comenzando y tienen ganas de dar el salto?

LY: Trabajo, mucho trabajo y plena dedicación. No tiene mucho misterio. Dicen que en la música hay que tener suerte, que hay que estar en el lugar y momento adecuados, y puede que sea así, pero la única forma de llegar a que eso ocurra es trabajando y moviéndose todo lo posible.

EZ: Madrid ha sido tu cuna vital tanto musical como personalmente. ¿Eso se refleja en tus canciones?

Por supuesto. Creo que Madrid es una ciudad que o la amas, o la detestas. Yo aún no tengo claro qué hago de esas dos cosas, aunque no soy mucho de adorar lugares. Lo que sí estoy seguro es que las mayores experiencias de mi vida no me habrían ocurrido en otro lugar. El ritmo de vida frenético de la ciudad afecta al estado de ánimo y, por lo tanto, a la hora de escribir. En el ámbito musical, tienes la suerte de que todas las noches hay conciertos, todas las noches hay lugares a donde puedes ir. Eso es fantástico.

EZ: ¿Cómo nació el proyecto Low Whistle Records o cómo te llamaron?

LY: No tengo mucha idea de cómo surgió, solo sé que me llamaron cuando el proyecto estaba comenzando para participar en un par de trabajos. Retomé el contacto con Borja Costa después de varios años, y ahí comenzó todo.

EZ: ¿Cómo de difícil es el camino para una nueva discográfica independiente que acaba de nacer?

LY: Actualmente en España el camino de toda empresa que acaba de nacer es muy difícil, y más si se trata de la creación de arte y cultura. Las ayudas económicas son mínimas o nulas, y tienes que tener muy presente qué estás haciendo, por qué estás apostando y con qué vas a arriesgar. Hay que saber no desesperarse, disfrutar de los buenos momentos y los pequeños frutos que te vaya dando el proyecto, y tener mucha paciencia y constancia.

EZ: La música madrileña ha estado viviendo reiteradas prohibiciones y trabas por parte de los gobernantes. En Valladolid estamos igual o quién sabe, peor. ¿Cuál es tu mensaje al respecto?

LY: Todo me parece una gran mierda. El prohibir tocar en las calles me parece una auténtica estupidez, sin más. Es como una forma de intentar tenerlo todo controlado, supongo que por la imagen. Lo que uno se encuentra por las calles de una ciudad forma parte de la cultura del sitio, en donde entra tanto el que va vendiendo bolígrafos con lucecitas, como el que se pone con su violín en la entrada del metro, y regular ese tipo de actividad es un error. Uno puede valorar a un músico de la calle, diciendo si es mejor o peor que otro que hay cien metros más adelante, pero si la actividad es lícita, no se puede prohibir a nadie a que toque en la calle por considerar que no tiene nivel. Habrá que salir a tocar a la calle con el título superior de conservatorio grapado en la frente.

EZ: Te fuiste a Galicia para grabar “Baile de muertos”. Esta manera de grabar y producir discos recuerda muchísimo a cómo se hacía antes, el ejemplo más recurrente es el mítico disco “Exile On Main Street” de los Stones. ¿Es de ese modo como surge el mejor de los ambientes para trabajar en una obra artística, en aislamiento y concentración?

LY: A veces te tienes que adaptar a lo que sea. Nunca puedes planear cómo te van a salir las cosas. Nosotros pudimos aislarnos completamente una semana entera allí, nos dedicamos totalmente, grabamos casi todo y reescribimos las letras una y otra vez, todo ello en siete días. Llevamos un ritmo frenético y fue agotador, pero lo pasamos muy bien. No podríamos haberlo hecho en ese tiempo de otra forma. Parece que el ambiente idílico es parecido a ese, el tener un lugar donde poder alejarte de todo y centrarte únicamente en el trabajo, pero también es necesario el contacto humano. Si te pasas un mes entero encerrado sin saber más allá de lo que hay entre esas paredes, puedes acabar muy quemado y aislarte aún más o rechazar la vida social posteriormente. Puede ser peligroso.

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EZ: Borja Costa, productor de “Baile de muertos”, ha aportado un sonido a tus canciones de lo más profesional. A su vez, con otros músicos de la plantilla de Low Whistle Records como Daniel Torea o Vincent do Val. Lo que siempre se ha preguntado, a nivel de producción, ¿es necesario un buen equipo o más bien lo que prima es el conocimiento y la sabiduría musical para una correcta producción?

LY: En mi caso, prefiero el conocimiento. He visto gente con equipos de la hostia sacando un sonido pésimo. Me gusta la gente que, con los mínimos recursos, saca todo el partido posible y los aprovecha. Prefiero al que me graba una pandereta con un micro barato, aporreándola contra una caja de cartón porque sabe que así obtendrá el sonido que se busca, que al que me lo graba con cinco micros carísimos para alardear.

EZ: Una vez has sacado “Baile de muertos” y programado gira, ¿cuáles son tus proyectos a largo plazo o las aspiraciones que más te llenan de ilusión para afrontarlas?

LY: De momento, continuar moviendo este trabajo. Me paso los días enteros escribiendo y haciendo música, lo que ocurra en el futuro no lo pienso demasiado, no voy a hacer otra cosa más que música. Supongo que he de ser ambicioso, pero lo que tenga que ocurrir, ya se irá viendo en el día a día, por ahora, continuar trabajando.

¡La feria ha llegado!

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Hola amigos, 

El día 28 de este mes, es decir, el lunes que viene, estaré presentando mi poemario “La muerte del Hombre Orquesta” en la Feria del Libro de Valladolid 2014. Además, el mismo acto será para homenajear a mi poeta favorito de las lenguas hispanas que todos conocéis: Leopoldo María Panero. Junto a mis jinetes del apocalipsis como acompañantes, es decir, el colectivo literario en el que estoy metido, RAINDOGS, daremos un espectáculo dedicado a la poesía y a Leopoldo. Después, se proyectará en el Salón de Actos (Usos múltiples) de la Cúpula del Milenio la película El desencanto, de Jaime Chávarri que narra la vida de los Panero. 

Para mí, como para mis amigos poetas, es todo un orgullo y un honor poder estar en la Feria del Libro de Valladolid rodeado de escritores ya prestigiosos y novelistas de todos los ámbitos. Y aún más con un libro de poemas publicado, que podéis adquirir por Internet por menos de cuatro euros (aquí). 

Por lo tanto, si estáis por Valladolid este día y os apetece pasar una tarde con nosotros y nuestros poemas, estáis todos invitados. Habrá un stand de libros donde podréis encontrar nuestras creaciones. En mi caso, mi obra La muerte del Hombre Orquesta, y una pequeña antología de mis poemas favoritos de Leopoldo comentados y seleccionados por mí que he titulado Adiós a las águilas y ha editado el Ayuntamiento de Valladolid. Cuando la tenga disponible en PDF, no dudaré en subirla a la red para que la leáis. 

Feliz semana a todos y que siga esta mierda de sueño llamada literatura! 

El día en que L. M. P. murió y hasta entonces

Foto: Sara del Castillo
Foto: Sara del Castillo

El día en que se murió Panero este blog aumentó en 200 visitas de 160 visitantes únicos en apenas tres horas. Y eso que hasta hoy no he subido nada relacionado a la muerte del genio porque realmente no se me ocurre qué poner en un blog que lleva precisamente como título el de uno de sus libros. Al margen de lo que me pudo afectar la muerte de mi poeta favorito, lo más difícil es tener en cuenta la responsabilidad que supone tener un blog que se llame como uno de sus libros y que tus lectores estén esperando alguna nota u obituario sentimental y emotivo que perfectamente exprese todo lo que significaba para nosotros Leopoldo María Panero.

Y la verdad, es que no me siento ni mucho menos, capaz de hacerlo. Tanto es así que pensé en dejar de escribir en este sitio. ya que no sabría aceptar la responsabilidad de ser uno de los sitios en Internet que más pendiente ha estado de la vida y obra del poeta. 

Tomándome un tiempo de reflexión, no voy a dejar de escribir ni me voy a rendir tan pronto. Leopoldo siempre seguirá vivo en este y otros muchos sitios de Internet en el que le rindan homenaje. Como contrapartida, estoy editando una antología con los mejores poemas comentados del poeta maldito que espero que disfrutéis. Pronto la subiré a la red para que la podáis leer y que así Leopoldo siga vivo en todos nosotros. 

Poemas y música experimental: Last River Together

Reverberación

Tras varios días de ajetreada actividad intelectual y artística, vuelvo al blog para anunciaros que el grupo que creé junto a mi amigo Luis Gómez, Last River Together, está más firme que nunca. 

Podéis oírnos desde nuestra dirección de bandcamp ( http://lastrivertogether.bandcamp.com ) y nuestro canal de YouTube. Hemos remasterizado aquélla canción tan angustiosa que ya lanzamos a las redes (aquí la versión antigua), y estamos sumergidos en la grabación del resto del repertorio. “Canciones” no es la palabra exacta. Más bien “poemas”, poemas y música salidos desde nuestra más profunda honestidad, poemas que redacté para el poemario “Permanece Angustiado” que ahora parece tan lejano en el pasado pero que vuelven casi sin darse uno cuenta para este nuevo y revolucionario proyecto musical. 

Aquí os dejo la pieza musical que lanzamos la semana pasada, “Reverberación”, un experimento de noise y rock experimental que ha dado mucho que hablar entre la gente que ya lo escuchó. Pronto subiremos más temas, tanto al canal como a la página, espero que os guste y emocione tanto como a nosotros: 

La magia de Fernando Sánchez Dragó

Fernando Sánchez Dragó ha sido uno de los personajes más castigados por la opinión pública hoy en día. Pero sin embargo, nunca he dejado de advertir una figura en él de espiritualidad, de misticismo, de literato e ideólogo, vencido tal vez, por sus costumbres y creencias. Y quizás eso fue lo que le ha llevado a tomar ese otro papel de ogro gruñón y vividor entre el público.

El escritor Premio Planeta nació en la fecha negra de España, la Guerra Civil, en 1936. Ha publicado libros de todo tipo, desde ensayos de lo más profundo de “la España mágica” (Gargoris y Habidis) o sobre la necesidad de seguir apostando por los toros en nuestra cultura (Toros y tauromagia), ha presentado programas de televisión (Negro sobre blanco Noches Blancas), muchos de ellos muy interesantes, en los que entrevistaba a personalidades de la literatura española desde Leopoldo María Panero hasta Roger Wolfe, pasando por Joaquín Sabina. 

Activista político donde los haya, sus ideas han ido difuminándose durante todos estos años de democracia, siendo de joven firme defensor del movimiento de Mayo del 68, y acabando hoy en tertulias derechistas propias de canales como Intereconomía.

Al margen de todo ello y las ideas que pueda tener Dragó, desde muy joven me interesé por su literatura y periodismo, tomándole una posición en las primeras filas de personajes públicos de relevancia y ejemplo para desarrollar mi propia labor ensoñada de periodista y escritor.

“El camino del corazón” es mi obra favorita de Dragó (al margen de su interesante ensayo Toros y tauromagia). Lo que a primera impresión podría parecer un libro de viajes, acaba siendo un “camino” como bien dice el título, que aleja al lector de sí mismo y lo acerca más al mundo y a la naturaleza, al ser colectivo despojado de toda cultura y materialismo. El protagonista decide emprender un viaje a Oriente, a la India, donde conoce y experimenta en sus carnes toda la sabiduría índica: “Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca” (Popol-Vuh). 

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No solo vivimos una dura y grave crisis económica, sino también una profunda crisis de ausencia de valores. Es por ello, que “El camino del corazón” se presenta como una novela muy urgente hoy en día a pesar de haber sido publicada en 1990, debido a su humanidad y espiritualidad. 

Y esta novela titulada “El camino del corazón”, que en un verano como este vuelvo a releer, se aleja cada vez más de lo que experimenté al leerla por primera vez. No sé si para mejor o para peor, pero sobre todo, para hacer que nunca acabe la suerte de descubrir nuevos mundos a través de los libros, mundos que nunca imaginamos, y que narradores de la talla de Dragó, hacen muchísimo más cercanos. 

-Muy bien -dijo. Pero ¿a qué llama usted el comienzo? ¿Al primer síntoma de ataque de hormiguillo?

-Si se empeña en llamarlo así. Le confieso que no conozco esa enfermedad. ¿Se coge en el campo?

-No, no se coge en ninguna parte: ni en el campo ni en la ciudad… El que la tiene, la tiene, y punto. Se lleva dentro y un buen día, por la razón que sea, asoma la gaita. (…) Entonces no hay tu tía. Nada que hacer. Uno agacha la cabeza, lía su hatillo, corta con todo y se va con la música a otra parte. (…) Es un impulso irresistible. Algo que viene de muy arriba y te envuelve de sopetón. Cuando quieres darte cuenta, el hormiguillo está ya en la planta de los pies. Y entonces, adiós… Lo dicho: metes cuatro cosas en una maleta, cortas la luz y el agua por si acaso, cierras bien la puerta detrás de ti, tiras la llave a una acequia, te calas la boina, te atas los machos y ¡hale!, al camino. A partir de ese momento, el mundo es tuyo.