Una reseña de “La muerte del Hombre Orquesta”

Hace unos meses, Marina Salazar, recién graduada en Filología y compañera de clase en E.S.O y Bachillerato, redactó una reseña sobre mi libro de poemas “La muerte del Hombre Orquesta”, y a mí me gustó demasiado.

Marina Salazar
Marina Salazar

Un día, me levanté, abrí la red social y me vino un mensaje suyo: “Enrique, ¿dónde se puede adquirir tu libro? Tengo que hacer un trabajillo para clase y me gustaría probar con esto. El trabajo consiste en hacer una reseña de un libro actual que si sale bien puede publicarse en la revista subverso del departamento de literatura. Y lejos de ir a los autores consagrados he pensado en un viejo amigo que además es de <<la casa>> jaja”.

Y a mí, naturalmente, me ilusionó muchísimo el proyecto y le respondí que adelante. Marina y yo compartimos clases de Literatura Universal en el instituto y a los dos nos apasiona mucho la literatura desde que fuimos adolescentes. Tanto es así que ella tiró por Filología Hispánica, la carrera adecuada si lo que te gusta es leer y escribir, y yo me quedé en Periodismo. 

Y bueno, esta entrada es para que leáis dicha reseña, una reseña emocionada y pasional, que con mucho cariño reproduzco aquí. Gracias, Marina

La muerte del hombre Orquesta, Enrique Zamorano Rodríguez  

“El hombre orquesta” es como un infante que anima mientras vive, cuya muerte es una alegoría del paso de la infancia a la juventud. Cuando eres niño caminas mientras haces sonar los platillos de la ilusión y el bombo de la esperanza. Ese infante muere tras unos años y llega a la juventud donde se encuentra el tedio y un futuro incierto, y una situación social que no es precisamente un camino de música, sino que es la senda del silencio y de los imperativos, y recurre a las drogas y el sexo que son los analgésicos alternativos al Lorazepam.    

Yo siempre le dije que se dedicara a la filología, pero no me hizo caso. Al final se decantó por el periodismo, quizá porque los filólogos somos demasiado académicos e insoportables a veces. A pesar de ello,  la literatura siempre ha estado presente en su vida. El libro que le acompaña siempre es Las flores del mal de Baudelaire y el poeta Leopoldo María Panero, ambos son su brújula en la travesía. Con un toque estético entre Calamaro y Bunbury forma parte de un grupo de poetas “jovencísimos” todos de principios de la década de los 90, que se pueden leer en www.perrosdelluvia.wordpress.com .  

Enrique Zamorano es un poeta de veintiún años que vive en Valladolid y estudia Periodismo. Su poemario La Muerte del hombre orquesta es la primera recopilación de sus poemas más jóvenes.   

A sus 16 años ya ganó su primer concurso local de poesía organizado por la que será su futura casa, la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid. También ganó el I Concurso Relatos Martín Garzo de carácter nacional por su obra An American Night. Fue finalista del premio nacional de relatos Camilo José Cela organizado por la Universidad Complutense de Madrid. Sus poemas han aparecido en la revista Palpitatio Lauri. Además es editor y director del colectivo literario Raindogs.  

Es interesante porque en su blog enriquezamorano.com habla sobre su obra, La muerte del hombre orquesta, y lo oferta “para leerlo y adquirirlo”. Sobre todo leerlo. Y eso es algo que le honra, ya que lanzo una pregunta ¿Qué pretenden los nuevos autores tan jovencísimos, que les lean o que les compren? Basta con introducir en Google “La muerte del hombre orquesta pdf para poder leer el libro.  

El poemario consta de un conjunto de 27 poemas muy juveniles. Creo que es importante este tono puesto que es lo fundamental de la obra y un verdadero logro del yo poético. Son poemas que, aparentemente no tienen mayor trascendencia, pero cuando terminas de leerlo te das cuenta de que has sido un macarra durante unos versos. El yo poético está presente incluso cuando habla de la Bolsa de Madrid. Por eso veo en este poeta una proyección poética, porque en su momento de madurez puede alcanzar altas cumbres. No son frases desordenadas que escribe con los pantalones caídos; no es un desdén a la métrica mientras masca chicle con mucho ruido. Tampoco es una sucesión de temas mientras fuma marihuana. Es el espíritu joven hecho poesía.  

La obra está dividida en dos partes, Permanece angustiadoLas invasiones. A lo largo del poemario se ve a un joven hastiado de la sociedad y del modelo de vida que tiene el siglo XXI. El propio Enrique Zamorano dice en el prólogo:  

“Por otra parte, he hecho lo que me ha dado la gana. Editando yo mismo este libro de poemas me he sentido una auténtica libertad. He pensado algo así como “estoy harto de la vida, del mercado, de las aspiraciones”. En este país llamado España, la cultura y el arte cada vez es un oficio con más curvas, en vez de un camino recto y sencillo. No ya por nuestro gobierno, que día a día se empeña en servir a la población sus propios productos intelectuales y de pensamiento y, por ende, censurar y apartar, mediante su programa económico (subvenciones a la cultura) o su educación (cambios constantes de las leyes educativas) todas aquellas aspiraciones individuales de pensamiento y formas artísticas.”  

Coincido en  una inmensa parte con el. No me gusta reseñar “autores Planeta”, porque Planeta ya los reseña mucho mejor. Si vas a la mina explotada nadie se sorprenderá de que encontraste oro. Y es en ese apartado joven y reciente de la mina, donde nadie mira porque no se encontrará nada de valor es donde fui a buscar y donde me encontré La muerte del hombre orquesta. Un Enrique Zamorano que antes de aprender a andar ya corría en el mundo de la literatura. Un poeta que lejos de pasar por el aro de la poesía que más se vende en España prefiere dar su toque de realidad, aunque no sea ni popular ni populista. La savia nueva de la literatura lejos de convencionalismos sociales y de grandes editoriales que, en el caso de que triunfe de aquí a unos años, ya se acordarán de él. Por lo pronto publica en una colección 1000 books by 1000 poets cuya editorial publica a poetas jóvenes para poder darlos a conocer.   

El divino tesoro de la juventud está en sus versos y, seguramente, cuando sea un periodista de un importante medio de televisión no pueda escribir un poemario igual, o si lo escribiera seguramente lo guardaría en un cajón o lo mostraría en tertulias literarias no académicas.   

Con un poemario y una novela que está escribiendo no podemos tener constancia de la carrera literaria de un autor, pero si podemos pronosticar, para bien o para mal su futuro. Creo que el hecho de ir en paralelo y a su ritmo frente a lo que espera la gente de un poeta marca la diferencia, y eso, en época de globalización literaria, es un punto a favor en su desarrollo.   

Con esta reseña no pretendo que acudan en masa críticos literarios para comprar el libro y hacer a mi muy estimado Enrique de oro, sino que hago un llamamiento a la comunidad crítica y a la literaria, y a la crítica literaria para que con un leve clic se descarguen su obra y la lean, con gafas de intelectual en un escritorio de roble o en el autobús, pero que lo lean, puesto que estamos ante un hallazgo de mucho jugo. 

 

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Reflexión gris de domingo o la lluvia que cae en Mayo hace mucho más daño

Hace mucho que no escribo por aquí. Salvo unas pocas entradas en “Diarios hiperbólicos”, ya se puede decir que LA LUZ NO ES NUESTRA está más k.o. que nunca. Este blog ha recorrido toda mi vida universitaria y ahora que ésta llega a su fin poco a poco y sin querer va muriendo esta página, en este rincón de la Red. 

Puede que el motivo principal de este silencio inesperado sea lo que los mayores llaman “madurar“. No siempre uno va a tener una misma visión de las cosas que pasan, el pensamiento, como el cuerpo, también madura, y muchas veces esa “madurez” hace que por lo que matabas ayer simplemente hoy te parezca una absurda tontería. Puede ser. Pero me niego a utilizar esa palabra del demonio, echo bilis contra el término “madurar”. Porque…. ¿qué cojones significa madurar? ¿Alguien me lo puede explicar? 

Al cuerno con madurar. Más bien diría cambiar de ideas, evolucionar, es muchísimo más optimista pensar eso. ¿Qué ha pasado? Al principio, actualizaba este blog por lo menos cuatro veces a la semana, y ahora casi una vez por cada tres meses. ¿Estoy madurando? ¿Estoy cambiando? ¿Es una evolución o un retroceso? Como excusa, alegaré que estoy enrolado en una historia grande y larga, Hiperbolia, la novela que llevo escribiendo desde hace dos años. A su vez, los últimos coletazos de la carrera de Periodismo me exigen concentración en mi Trabajo de Fin de Grado, que por cierto lo estoy haciendo de la obra de Francisco Umbral. 

Toda una serie de tareas y deberes que se van cumpliendo a veces sí y a veces no. Y luego, ¿qué? Otra vez el hastío, el encierro voluntario, la ansiedad. Y más tarde la euforia, las noches sin dormir, el cansancio físico y mental. Las ganas de mandarlo todo a la mierda. Pero, por el momento, se aguanta . Y a pesar de todo, antes tenía el triple de trabajo por hacer y sin embargo sacaba tiempo e ideas para desarrollar en este blog. Cómo ha cambiado mi blog desde entonces. Hoy, en total desactualización, parece un laboratorio químico de poemas y creaciones varias en vez de un blog personal diario donde publico lo que me da la gana. 

Y, la verdad, clico en la URL del sitio y lo veo triste y decadente. Quizás eso era lo que buscaba desde el principio a la hora de imprimir a la página de una estética, pero ahora lo veo más triste y más decadente, como una especie de altar al que una vez fui o al que solo soy a veces. Como decía el bueno de Panerosolo soy a veces. Y tal vez eso sea madurar, no tomarte las cosas tan a pecho como lo hacías antes, tener una visión más amplia de todo, saber lo que eres y lo que no eres. 

Ah! Este blog también podría resumirse en una lista de locuras y paranoias de un postadolescente deprimido. Conozco a mucha gente que escribe y sabe mucho de literatura pero que no da a conocer sus obras. Les entiendo, y eso que desde el primer momento he estado exponiéndome. Cuando leo entradas de años atrás se me cae la cara de vergüenza y muchas veces no me veo reconocido en ellas. ¿Será que estoy “madurando”? 

Y vuelvo a reincidir en la idea sobre el significado verdadero de escribir, quizás porque estoy perdiendo un poco la fe o me he quedado sin paranoias potentes a las que convertir en poema. O quizás es que de haber escrito y leído mucho en un corto período vital haya perdido inesperadamente el fuelle. Me asustaría muchísimo levantarme una mañana y ver que todo en lo que he estado invirtiendo tiempo y dolor (porque el dolor siempre es la fuente de todo) no sirviera para nada o hubiera perdido el sentido. 

Y cuando leo en público mi libro de poemas, La muerte del Hombre Orquesta me doy cuenta que ese es principal tema que recorre el libro: el desencanto y la toma de conciencia de que hay cosas con las que tienes que vivir simplemente porque te ha tocado. Porque desde el minuto uno en el que naciste ya eras así, estabas predestinado o predeterminado a ver la vida de un modo distinto al resto, a sentir la vida de un modo personal, a vivir la vida desde otro punto de vista que el resto. Y viceversa. De ahí la incomprensión. Es imposible comprender y entender, o simplemente convencer al otro. Porque todos llevamos dentro ese niño muerto que espera en la balaustrada de su balcón la cruel llegada de su cumpleaños. 

Y bueno, todo ello me hace preguntarme si de verdad esto es lo mío. Si de verdad la escritura, la literatura y el periodismo es lo mío. Es normal que me lo pregunte, ¿no? Cuando uno está acabando la Universidad ya deja de ser definitivamente un niño y tiene que empezar a planear un poco su vida. Para ello se debe valer de unas bases y un contenido. Y esto es lo que llevo preguntándome todo este tiempo, ¿de verdad quiero esto? ¿Esto soy yo, esto es lo que busco? 

Cómo nacieron “Las invasiones”

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El poema que viene a continuación fue escrito, si mal no recuerdo, en 2013, cuando empezaba Las invasiones. En este post de hace casi dos años doy fe de ello. Al final, quedó recogido en La muerte del Hombre Orquesta. Recuerdo cómo decidí el nombre de “Las invasiones”. Estaba muy enfermo tirado en el sofá de mi salón. No sé si acababa de venir de alguna juerga o realmente estaba enfermo y con fiebre. Estaba aburrido. Quizás la mayoría de las decisiones que tomo las tomo estando aburrido. Hay veces que la sensación de aburrimiento me dura semanas. No es nada sano. Ponían una película en la televisión y se llamaba “Las invasiones bárbaras”. Creí que era una película de romanos, pero al final resultó ser la historia de un pobre hombre que estaba ante las puertas de la muerte. Y, como me dijo un borracho una vez, “el aburrimiento es el vestíbulo de la muerte”. No vi la película por pereza, pero el título me convenció mucho. Este fue el primer poema que escribí en ese libro llamado Las invasiones, que quizás algún día termine y salga al margen de La muerte del Hombre Orquesta. 

Por cierto, los chicos de Poesía Sub25 han incluido a La muerte del Hombre Orquesta entre los 20 libros de poesía joven más destacados. Es un honor y un placer estar entre los poetas que se dan cita en dicho ránking. Aquí podéis leer el artículo entero. Muchas gracias por el reconocimiento.  

CIUDAD EN LLAMAS

Aquí viene mi secreto,
mis ritos y mis fiestas azuladas
mi lenguaje de clase
agonizante,
de personas lejanas
y llantos en verso quebrado,
que espabila hasta
la más callada de las ciudades,
lo puedo notar en mi interior
cómo quema
cómo ruge
cómo acecha
(la noche interminable del llanto)
y cuya forma sabe a fuego y a éter
y no deja
de escocer
como pájaro o gaviota
estrellándose contra las mareas,
muy dentro de mí mismo
en el devenir de los días y los rostros
que sin querer observan
desde el otro lado del poema.

El oso pesado que conmigo va / when you sleep / Lou Reed sigue vivo / los Raindogs invadimos la ciudad / las películas de Pasolini solo se ven una vez en la vida a riesgo de graves lesiones morales

1. Muy chic. 

2. Mis canciones favoritas no son mis canciones favoritas son las canciones favoritas de todo el mundo. 

3. Hay una bomba y va a explotar. Aquí, dentro de mi pecho. Me van a tener que amputar la garganta. 

4. Este viernes, 27 de junio va a ser la bomba. La bomba que va a reventar todo. Los RAINDOGS daremos uno más de nuestros recitales. Este será más especial que el resto, ya que estará invadido de música. A las diez de la noche, en la Casa José Zorrilla de Valladolid, no os lo podéis perder. Llevo bastante tiempo preparando este proyecto tanto mental como musicalmente y puede que guste o puede que disguste mucho (sic). Creo que no hay nada más que decir. Estáis todos invitados. 

5. Conseguir que todas las viejas capitalistas que pasan los sesenta años y que van a todos los eventos gratis, esas señoras-topo aburridas, que increpan y discurren sobre el sufrimiento de la lumpen-burguesía y la alta sociedad, hijas del café de las siete de la tarde y la partida, del pensamiento casposo de una sociedad como siempre atrasada por su poca tasa de natalidad y de rumba y salero! y de ganas de pasarlo bien y dejar el sitio a una juventud sin futuro que día a día sale a la calle a buscarse la vida para encontrar el tortazo simultáneo y precoz de la prole más elitista, intelectual y respetable de todo el mundo castellano que viaja en un hispano-suiza con su pedantería y sus ganas de joder. 

6. Mi libro de poemas, La Muerte del Hombre Orquesta, ha sido reseñado por una súper página (blog) divulgadora de la ALT-LIT al otro lado del charco, La Polifonía de la Nada. Gracias Didier, por tus palabras. Aquí podéis leer la reseña. 

7. Sigo pensando mucho en Lou Reed aunque haya pasado ya un tiempo desde su muerte. 

8. No pude estar en el Día de la Música de mi ciudad dando el cante por ahí ya que una enfermedad repentina y grave me ha atacado en los últimos días. Poco a poco me voy recuperando para volver con más fuerza y ganas. 

9. Aprovechando estos días encerrado en casa, me he tragado varias películas del hiperrealismo italiano, Pasolini, Bertolucci… Nunca entendí mucho de cine pero la filmografía de Pasolini me ha impresionado bastante. Por no hablar de sus poemas, uh. Y pronto se verán las consecuencias de ello. 

10. Si hay que recitar un poema, esta semana me quedo con uno de los escritores que más influenciaron a Lou Reed, Delmore Schwartz. Es un poema que, junto al cine de Pasolini y mis altas fiebres, no me ha dejado dormir y he tenido verdaderas pesadillas. Como siempre, la traducción al cargo de uno de mis poetas españoles más admirados, el “Baudelaire español”, Roger Wolfe: 

EL OSO PESADO QUE CONMIGO VA

“el estar consigo del cuerpo”

El oso pesado que conmigo va,
Embadurnado el rostro de una múltiple y variada miel,
Zafio y dando tumbos aquí y allí,
Acaparando cada sitio con su peso,
Ese bruto hambriento y golpeador
Enamorado de los dulces, del sueño y de la ira,
Factótum desquiciado que todo lo deshace,
Que trepa el edificio y patea el balón,
Que en la ciudad del odio boxea con su hermano. 

Junto a mí jadea, ese pesado animal,
Ese oso pesado que conmigo duerme,
Y que dormido aúlla por un mundo hecho de azúcar,
Por un dulzor tan íntimo como el abrazo del agua,
Aúlla en sueños porque la cuerda
Tiembla mostrándole el oscuro abismo que hay debajo.
Este exhibicionista de pomposo andar está aterrado,
Embutido en su traje de gala, reventándole los pantalones,
Y tiembla cuando piensa que su carne tiritante 
Se deshará por fin hasta convertirse en nada.

Este animal del que no puedo escapar conmigo va,
Y me ha seguido desde que el negro útero me sostenía,
Moviéndose conmigo, distorsionándome los gestos,
Una caricatura, una henchida sombra,
El payaso estúpido de los designios de mi ser,
Que ofende y obnubila con su propia oscuridad,
Que alienta oculto en el vientre y en los huesos,
Opaco, demasiado próximo, mi secreto, y aún así desconocido,
Que se yergue para abrazar a ésa a la que amo,
Con la que quisiera caminar, de no estar él tan cerca,
Groseramente la manosea, a pesar de que me bastaría
Tan sólo una palabra para desnudar mi corazón y mostrarme como soy,
Pero él se tambalea, y lo ofusca todo, y exige su alimento,
Bajo su custodia babeante arrastrándome con él,
Entre los cientos de millones de su especie,
Y el desenfreno de la gula en todas partes.

11. Por último, una versión que me encanta de un gran Himno Generacional como es el “When you sleep” de MBV. En realidad el grupito este es una gran imitación de Cat Power, Tori Amos y todas esas cantautoras con las que tomas un Valium y apareces en el planeta de la depresión, pero hay que reconocer que mola demasiado. La verdad, es que “when you sleep”, hagas shoegaze, pop meloso, noise, punk o lo que sea, es una canción que sigue erizando el vello de la piel as time goes by

¡La feria ha llegado!

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Hola amigos, 

El día 28 de este mes, es decir, el lunes que viene, estaré presentando mi poemario “La muerte del Hombre Orquesta” en la Feria del Libro de Valladolid 2014. Además, el mismo acto será para homenajear a mi poeta favorito de las lenguas hispanas que todos conocéis: Leopoldo María Panero. Junto a mis jinetes del apocalipsis como acompañantes, es decir, el colectivo literario en el que estoy metido, RAINDOGS, daremos un espectáculo dedicado a la poesía y a Leopoldo. Después, se proyectará en el Salón de Actos (Usos múltiples) de la Cúpula del Milenio la película El desencanto, de Jaime Chávarri que narra la vida de los Panero. 

Para mí, como para mis amigos poetas, es todo un orgullo y un honor poder estar en la Feria del Libro de Valladolid rodeado de escritores ya prestigiosos y novelistas de todos los ámbitos. Y aún más con un libro de poemas publicado, que podéis adquirir por Internet por menos de cuatro euros (aquí). 

Por lo tanto, si estáis por Valladolid este día y os apetece pasar una tarde con nosotros y nuestros poemas, estáis todos invitados. Habrá un stand de libros donde podréis encontrar nuestras creaciones. En mi caso, mi obra La muerte del Hombre Orquesta, y una pequeña antología de mis poemas favoritos de Leopoldo comentados y seleccionados por mí que he titulado Adiós a las águilas y ha editado el Ayuntamiento de Valladolid. Cuando la tenga disponible en PDF, no dudaré en subirla a la red para que la leáis. 

Feliz semana a todos y que siga esta mierda de sueño llamada literatura! 

Una canción que me hace llorar y un poema de “La muerte del Hombre Orquesta”

(Ángel Stanich en una “demo” interpretando en español un temazo clásico de Johny Cash)

El llanto es una guarida
a la que te aferras,
desesperada,
sin buscar el fin aún
vacío ser de calcio
tus paredes son de papel
y tienen piel de larva
mi poesía desteje
todo lo que tu hígado pueda tolerar
y te atrapa
y toda la verdad del mundo acaba
y no tienes opciones
y tus recursos
son un teléfono que nunca suena
y un collar de perlas
bordado entero de pastillas
suspiras por un nuevo amanecer
que sude magnesio
tu boca es perfecta porque ya no habla
tu boca es leve porque ya no pesa
tu boca es sombra porque ya no dice
tu palabra es la palabra que no se dirá
y tus ojos, mudos y en temblor de incienso,
árabes y sigilosos
los dueños del llanto al que te aferras,
toda corona de clavos ardiendo
a los que tus brazos tienden
sus alabanzas.

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