Los Mejores Grupos de Rock en Español (Memorándum)

Este mes me ha llegado el nuevo número de la RollingStone con la portada de lo que es el Especial Mejores Grupos de Rock Español. Un especial, que me gustaría comentaros.

Muchos amigos míos me dicen que por qué siempre tengo que estar haciendo listas y en este caso me abstendré de ellas. Me querría centrar en lo que significa el Rock Español. El mayor pecado de los españoles es la envidia. Una envidia que no nos hace ver lo que en verdad somos. Vemos siempre lo mejor en lo extranjero. Es por ello que siempre lo español o lo nacional, lo nuestro se infravalora.

Para intentar no hacer listas y desvirtuar a los grupos, voy a nombrar los grupos de rock español que más, en mi opinión, han dado a la música popular y me han servido para mi formación, para ser lo que soy, que al fin y al cabo no es nada, quizás un poco más entendido en el mundo de la música, quizás más persona, porque al final, de lo único de lo que sirve la música, lo único que te produce la música con el paso del tiempo, es acrecentar tu espíritu y aportar una tranquilidad basada en los acordes. Qué cojones, allá voy.

El primer grupo, que este sí, indiscutiblemente, es mi grupo favorito de rock español desde que los escuché hasta ahora, son los Héroes del Silencio. Comenzaron su andadura bajo el pop oscuro de grupos ingleses como los Smiths, Roxy Music o The Cure. Avanzaron a un sonido más duro en cada uno de sus discos, hasta llegar a Avalancha (1996) donde los Misfits, Guns ´n´ Roses y algún guiño al Pink Floyd más rockero, aparecían en forma de fraseos y riffs, acompañados por la sabiduría inestimable de sonidos árabes que Enrique Bunbury ya empezó a estimar a partir del anterior álbum, El espíritu del vino (1994). En realidad, mucha gente se queda con el sonido del Senderos de Traición (1992), y bien puede ser su disco de referencia, pero para mí Avalancha es el disco que no dejaré de escuchar por más que pase el tiempo, de principio a fin, dejándome llevar por su ruido estratosférico y sus voces de liberación y éxtasis. Avalancha, a pesar de la contaminación exterior en la personalidad de Héroes, para mí roza la absoluta perfección. Para demostrarlo, os voy a dejar con la canción de Héroes que me llevó a enamorarme de ellos tal y como un primer amor en épocas de la primera adolescencia.

Como segundo grupo, destacaré sin duda, a Loquillo y los Trogloditas. Es todo un ejemplo a seguir. Tanto profesional como vitalmente. El Rock en su onda expansiva de “sexo, drogas y rock´n roll”. Sin más. Aparte de todo eso, el cariño que todo el mundo tiene a Loquillo y Sabino Méndez, compositores de himnos como “Cadillac Solitario” o “La Mataré”, es indiscutible. Yo mismo lo he podido comprobar, cuando regularmente los domingos por la tarde me escapo de casa para salir por el centro de Valladolid a tocar la guitarra.  Cuando no hay nada que tocar y el público ya ni si quiera te hace caso (cuando digo público me refiero a los paseantes), tocar el Cadillac Solitario siempre saca una sonrisa a todos ellos. Loquillo y sus Trogloditas consiguió poner banda sonora a muchas personas, entre ellas, yo, cuando mi padre me regaló por mi 15 cumpleaños el “A por ellos que son pocos y cobardes”, su mejor disco, que reúne todos sus grandes éxitos en formato directo, es decir, directamente en conexión a un público de la época que se entregaba al dulce sonido de las guitarras.

El siguiente grupo podrían ser Los Rodríguez, pero sinceramente tampoco me gustan tanto como me gusta la carrera en solitario de su cantante, Andrés Calamaro. Las canciones de Andrés, las más famosas, las mejores, podríamos decir, han conseguido calar en el colectivo del público seguidor como eternas. Su disco, Honestidad Brutal (1999) bien se podría identificar como el abecé del rock español. ¿Hay alguna mala en ese disco? Andrés me agarró de una manera muy fuerte a partir de ese disco. El resto, podrían ser mejores o peores, pero canciones como “Paloma” o “La Parte de Adelante” no hacen falta explicaciones ni razones. Simplemente, mágico. Os dejo un directo de una de ellas, “Paloma”, para que sintáis esa presión en el pecho que Calamaro deja, ese sentimiento colgando tras la mirada de amor de la persona amada, esa sin razón que lleva al sentimiento al extremo.

Otro de los muchos grupos que me gustaría destacar y del que muy pocos se acuerdan, es sin duda Lone Star. Creo que fue uno de los pioneros. Uno de los  primeros grupos que supo adaptar tan bien la música extranjera que venía de Inglaterra y América a lo español, a lo nuestro. Un trasvase de música rock auténtica, sin más etiquetas, y sobre todo disfrutando, que es lo más importante, no tocando por tocar, disfrutando. Tengo una cuenta pendiente con la canción “Adelante”, pleno huracán de guitarras a lo Sabbath y Zeppelin. Increíble.

Dicen que Robe Iniesta, junto a Sabina, es el padre de la lírica musical española. Solo sé que desde el momento en el que escuché “Ama, ama, ama y ensancha el alma” se me cayó el mundo. No había mejor unión entre música y letra posible. Era una maravilla. Más tarde, y empujado por esa canción, pasé a revisar todos los discos de Extremoduro y encontré en ellos el olor de la calle, la desesperación amarga, la locura innata, la rabia y la impotencia, el animal dibujándose entre la maleza de hierba lisérgica, el rock al fin y al cabo, en un estado que muy pocos podrían haber dado cuenta de ello. Y lo mejor de todo ello, ché, es que nunca se acaba su gasolina. En pleno 2011 sacan un disco, tras varios años de carrera, que desbanca a todos los demás. Aún así, “Ágila” y “La ley innata” es otra cosa. Una cosa muy gorda. 

Hacer un hueco a la movida madrileña. Cómo no. Siempre he tenido muchísimo cariño a todos los músicos madrileños. Quizás porque en contadas ocasiones he tenido el gusto y el placer de haber conectado con ellos y su mundo, que sin duda, me parece único. Algo tiene Madrid que es muy grande, en lo referido a lo musical. Grupos como Burning, Nacha Pop o Los Secretos, que comenzaron su senda tocando a Jefferson Airplane o las guitarras más duras de Marc Bolan y T-Rex, pasaron a re-inventar el pop y rock español. Y esa re-invención, es un veneno del que muy pocos se pueden salvar. Cuando cruzaba Malasaña, como dije, en contadas ocasiones, e intentando tatuar sus aires a mi piel y mi vida, pude ver el espectro de Pepe Risi, Enrique Urquijo o el más reciente de todos ellos desaparecidos, Antonio Vega. Les pude ver a ambos charlando de rock and roll apoyados en los bares más de moda de Malasaña. Solo una palabra de GRACIAS eternas. Nada más. Como canción, “A tu lado”, de Los Secretos, aunque pagaría por apostar de que esperábais que saltara con “La chica de ayer”. Pero “A tu lado” me parece inmutable en el tiempo y los vinilos. Para siempre. Un para siempre.

Más modernos y útiles en el tiempo y la distancia, quedan dos grupos que me parecen muy similares entre sí, porque se empapan de lo antiguo para hacer algo nuevo. Sidonie y Pereza. Sidonie quizá más oculto en el mercado musical que Pereza, y Pereza al contrario. Muchos me podréis criticar por este grupo que tacharéis de “comercial” y de pop barato. En realidad no me parece así. Ya lo dijo Sabina, “Pereza son los Stones del futuro”. Y los mismos Pereza le calificaban a él de Dylan, pelotería al máximo. En el caso de Sidonie, los calificaría de valientes. “El incendio” es un buen disco. No el mejor pero un buen disco. Nada que ver, con “El fluido Garía”, el último en su cosecha. Espero el próximo mordiéndome las uñas. Como canción, la más stoniana de Pereza, que personalmente, al que les escribe, ponerla en la habitación y sentirte un Richards con una guitarra invisible mientras suena a todo volumen, no tiene precio. 

Por supuesto, me dejo muchísimos grupos que lo han dado todo y más. Grupos como Duncan Dhu con dos geniales compositores Mikel Erentxun y Diego Vasallo (a quien tuve el placer de conocer por una charla poética en la facultad) a la cabeza, Miguel Ríos, que aunque no entre en categoría de “grupo” se ha dejado hasta la legalidad por el Rock And Roll, Jaime Urrutia y su rock patrio con Gabinete Caligari, un Manolo García y su Último de la Fila con canciones totalmente himnos, Amaral y su riqueza compositiva, sin olvidar al histórico Platero y Tú, y luego también yéndonos a la mayor dureza, grupos como Leño, Mägo de Oz, Barón Rojo (sin duda los mejores de los duros) o Saratoga. Aparte de todos ellos, quisiera destacar la nueva presencia indie con un millón de cosas nuevas: Arizona Baby, Love Of Lesbian o Vetusta Morla podrían ser un gran ejemplo de todos ellos. La música moderna está en sus manos. Y nuestra confianza, también.

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15 canciones de un 15M.

Estos días recientes en España se ha celebrado y vuelto a lo que un año atrás surgió: el movimiento indignado. Las amplias concentraciones y manifestaciones en todo el país han llevado al movimiento a acaparar la atención de los medios y los políticos exigiendo un trabajo digno, más derechos sociales (que en esta época escasean), una democracia al servicio del pueblo y con mayor participación ciudadana, una banca pública y que los bancos no sean rescatados con el dinero de los ciudadanos (“banca rescatada, familia desahuciada”) y para que España no termine vendiéndose a una Unión Europea esclava de una Alemania ebria de dinero.

Una compañera y buena amiga mía de la carrera, Ainhoa Zabaleta, escribió en Dogma96 recientemente una entrada dedicada también a este movimiento. Ella nos dio a conocer películas para el 15M. Como lo mío es la música, seguiré el ejemplo de mi compañera y os dejo 15 canciones de un 15M. Espero que os gusten y ya sabéis, a salir a las calles. Nosotros, los ciudadanos, hemos sido los que han llevado a España a ser lo es, no ellos, los políticos y sus economías, que la han llevado a esta crisis tan dura que todos padecemos.  Nosotros somos España, no nuestros representantes, a los que solo les interesa enriquecerse.

1. Ciudadano A- Iván Ferreiro. Ninguna canción podría resumir mejor la situación española de hoy. Una canción que fue compuesta en lo que fue el 11-S y la guerra de Irak en 2001, donde se vio el verdadero carácter imperialista de nuestros gobernantes, que ahí fueron los niñatos del PP. Es escucharla e inevitablemente los pelos del brazo se erizan.

2. Cómo hacer crac- Nacho Vegas. Una canción inspirada totalmente en los movimientos del 15M. Tanto, que la canción incluye el ruido de las manifestaciones. Un miedo asola toda la canción que vislumbra un futuro lleno de turbulencia nacional.

3. Working Class Hero- John Lennon. Saliendo de nuestras fronteras, nos encontramos a uno de los mayores pacifistas de la historia que nunca hizo una canción tan revolucionaria. Un himno a la clase obrera y al oprimido. La letra es perfecta.

4. The Times They-Are A Changing´- Bob Dylan. Yendo al panorama internacional y dando una vuelta atrás nos encontramos al himno del progresismo.

5. Man In Black- Johny Cash. Siguiendo la línea americana del viejo country, nos encontramos con esta canción de una letra sensacional del prolífico y admirado artista Johny Cash.

6. Children of the Revolution- T-Rex. Una parada en Marc Bolan y su banda. Aparcamos en el nacimiento del glam rock.

7. Society- Eddie Vedder. El líder de Pearl Jam nos deja con una de las canciones más bellas de la historia de la música. Un clamor antisocial.

8. Money- Pink Floyd. Una pequeña parada en la psicodelia de uno de los mejores grupos de la historia.

9. Men of good fortune- Lou Reed. Más que política, es una canción escéptica y realista, un realismo rozando el expresionismo y la crudeza. “Los hijos de los hombres ricos solo piensan en que se mueran sus padres para heredar todo su dinero y mientras los hombres pobres solo gastan el tiempo en beber y llorar en los bares.”

10. London Calling- The Clash. Bien podría ser el himno que cantaría el pueblo cuando ha acabado con el poder que le somete, o mejor, el miedo y la tensión social en una época crítica como la de ahora.

11. Jesus Of Suburbia- Green Day. El himno del punk moderno. Épica en todos sus sentidos.

12- The Rising- Bruce Springsteen and the E Street Band. Una canción esperanzadora y cargada de futuro, después de tanta desesperación. Obama la usó en sus mitines, luego Springsteen se arrepintió de ello.

13. 2+2=5- Radiohead. Orwelliana, enorme. El vídeo es impresionante, no os lo perdáis. Transmite el sentido de todas las ciudades civilizadas y desarrolladas a la perfección. ¿Cuál es el único sentido? La sin-razón, la incoherencia, la deshumanización, la alienación, la mentira, el fraude, el absurdo y la estafa.

14. Deshacer el Mundo- Héroes del Silencio. Volviendo a nuestro país, nos encontramos una canción de rebelión y revolución. Acabar con todo para que germine algo nuevo mejor.

15. Ama, ama, ama y ensancha el alma- Extremoduro. Después de toda esta tormenta de acordes revolucionarios en cuanto a términos políticos y metafísicos, podríamos llegar a una solución. Bien podéis tomar esta canción como las razones y el camino para esa solución. Una solución difícil pero efectiva. La más efectiva de todas. Uno de los mejores poemas que he leído nunca.

Espero que os hayan gustado estas canciones que he recogido y recordad que lo más importante es lo que hay dentro de nosotros, tal y como la última canción dice, no lo que puedan hacer de nosotros. Seguimos en la lucha, ahora más que nunca, por este bello país, para que no sea vendido, por nuestros derechos que tanto costaron a nuestros antepasados conseguir durante largos años de palos, por una justicia real y una democracia subordinada al pueblo y no al dinero.

El mensaje es el de siempre: “¡Indignaos!”

“Lo que más”, Rubén Pozo.

El Rock and Roll ha vuelto y tiene nombre propio: Rubén Pozo. No se trata de un mero buen disco. Es un disco que dice mucho de su creador. Rubén Pozo se ha visto en la posición de editarse, grabarse y sacar adelante su nuevo disco, al contrario que su antiguo compañero Leiva, el cual se llevó toda la banda de Pereza, goza de una buena promoción de su disco y todo han sido facilidades para salir adelante con su obra. “Puedo contar con los dedos de una mano las personas que me han ayudado a sacar adelante el disco” afirmó Rubén en un medio de comunicación.

Lo que más (2012) es un disco de rocanrol. No deja medias tintas: rocanrol. Se deja de exquisiteces diplomáticas de lenguaje musical y afirma que se ha dejado la piel en cada canción, aunque afirma que siempre ha sido un músico, no un autor. Pero por dejarse la piel en el disco y sacar algo verdadero, cien por cien él, es por lo que es tan bueno este trabajo. Apenas dos canciones suenan de relleno. No es un disco como el de su compañero Leiva, que al parecer se ha quedado anclado en el último disco de Pereza, Aviones (2010). Además, el disco de Rubén posee un mayor concepto de disco, de unión entre sus canciones, es decir, elegidas y puestas en cada lugar por algún motivo que se desconoce. Pero se deja ver un orden e intención. En cambio el disco de Leiva, se hace ver más como un disco de canciones. También podemos descubrir que Rubén ha mejorado mucho en cuanto a la técnica (vocal e instrumental), aunque aún me sigo quedando con la voz y técnica de Leiva. Pero la producción de Lo que más  es muy destacable. Es un disco que con pocos medios se ha sabido colar entre los mejores de lo que llevamos de año.

Las canciones de Lo que más rompen un poco con la línea a la que nos tenía acostumbrados Rubén en los discos antiguos de Pereza. Posiblemente se han desprendido del sonido perezoso para sonar al cien por cien tal y como quiere su autor. Abre el disco “Nombre de Canción”, una canción rockera y con un gran ritmo que admite una voz de Rubén cuajada perfectamente a lo que pide la canción. Sigue “Pegatina”, el single. Una vez que se escucha varias veces va gustando más. Esas guitarras prestadas del guitarra Uoho de Extremoduro nos hacen ver que Rubén ha trabajado los géneros y el sonido. Sigue “Rucu Rucu”, una gran canción muy en la línea del Dylan eléctrico con la ambientación sonora y la voz de Rubén. Una canción bella y con energía y sentimiento que admite unas cuantas escuchas. “Las Horas Muertas” es difícil de clasificar y no cabe a demasiada exploración y comentario. Sin embargo llega “Chavalita”. Una gran canción que sigue muy de cerca el histórico y grandioso disco (muchos críticos de música lo han calificado como el mejor disco de toda la historia de la música) The River (1980) de Bruce Springsteen. Esos arreglos de piano acompañados de la base acústica de guitarra y ritmo lento recuerdan a canciones míticas de ese disco como “Independence Day” o “I wanna merry you”. Aquí Rubén Pozo se merece una gran ovación por hacer música que ha marcado muchas vidas desde los años 80. Música de verdad. La siguiente canción es “San Valentín”,  una canción que empieza con reposo para avanzar en una buena canción al estilo de los grandes del rock español como Loquillo, Burning, Gabinete Caligari… Una gran melodía e interpretación por parte de nuestro artista. El disco llega a la mitad con “Invierno”, una canción que la primera vez que escuchas te deja helado. Helado por su oscuridad, propia del disco Berlin de Lou Reed (si todavía se ha hecho algo tan grande como este disco), auspiciada por las baladas latinas del genio Calamaro. “Invierno” avanza hasta “Ozono”, otro medio tiempo genial, que yo califico como el “All Along the Watchtower” español. Esta canción sobresale del disco con rotundidad. El disco aterriza después de esta débil parada momentánea de dos canciones en “Como cualquiera”, una canción brillante propia del hard rock de los setenta de Led Zeppelin o los Black Sabbath. El pulso de la canción te hace saltar de la silla, sobre todo al final, en un solo muy de Jimmy Page que vibra en toda la instrumentación eléctrica de fondo. Debemos observar lo bien que se defiende la voz de Rubén en un terreno difícil como es esta canción de puro rock. “Nada más” es una canción que no logras pillar su sentido, quizás la única, junto a “Las Horas Muertas” que se catalogaría “de relleno”. El final de disco es perfecto con, para mí, la mejor canción que ha hecho Rubén hasta la fecha, “Mañana será otro día”. Cualidades notables del country y canciones acústicas de Springsteen o música de la época dorada de Tom Waits. Impresionante los tan bien marcados versos con la voz opaca de Rubén. Es en esta canción donde mejor podemos encontrar el estilo vocal de Rubén, que, cuando parecía no tan bueno en canciones de Pereza, con su disco en solitario y esta canción lo ha demostrado. Retoques pop en el final para dar a la canción su auge e impulso y ponerla un fin que deja los ojos húmedos de emoción por lo que transmite. El disco finalmente acaba con “Lo que más”, canción de cierre que da título al disco y con música bien hecha. Una guitarra diluida que suena como la de Syd Barrett, guitarrista de Pink Floyd, que hace que la canción no sea usual entre lo que actualmente se escucha y carga de personalidad al final.

Rubén Pozo con este disco ha encontrado su sitio en la música como autor. Ha saltado todas las barreras posibles para sacarlo adelante y su apuesta, en definitiva, ha resultado de éxito. Las redes sociales bullen con admiraciones por parte de nuestro recién salido cantautor. Un disco que ha sorprendido a muchos, ya que no suena para nada a lo que se había oído antes en un disco donde salía su rostro. Una mezcla de canciones para paladares exigentes de música que no suene a todo lo que suena, a aquello que se perdió con los años y vuelve de vez en cuando a retazos en los corazones de amantes de la buena música, y en definitiva, una muestra de que la honradez, la honestidad y el esfuerzo viene recompensado con la admiración y respeto que se ha ganado en el marco conceptual de la música y todos sus fieles.