Non, je ne regrette de rien…

 

y ahí estábamos, sur les Champs de Mars, cuatro chicos vallisoletanos al borde del eclipse parisino completado con Champán barato y cigarrillos express, a los pies de la Gran Torre y con los ojos húmedos una noche lluviosa de Agosto, como cualquier canción del genio Jim Morrison & the Doors. Y no nos arrepentimos de nada, como diría la Piaf con su canción que tantas veces escuchamos en la capital de las luces.

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