El día en que llovieron canicas gigantes sobre el Túnel de las Delicias

Nos guarecimos en un contenedor de basura. Todo sucedió muy rápido. Pasó más o menos como en aquella película de Paul Thomas Anderson en la que llueven ranas y caen sobre las lunas de los coches y las gasolineras. La gente, despavorida, invadía los portales y los comercios. El panadero exhaló un grito de auxilio. El dueño del kebab de la esquina recordó con nostalgia aquella vez en la que nos reunimos para grabar una maqueta, fuimos a comer y después un montón de moscas entraron por las ventanas. El Paseo Farnesio luce ceniciento y solitario, como siempre. Allí, menos en la zona de la puerta por donde entran los obreros, todos los días son domingo. Otro día más aquí, en el medio de la Tierra, en el sitio en el que no pasa ni pasará nunca nada. Dormidos dentro de la panza de una ballena, suspiramos por otra jarra de cerveza. La música es tu mejor aliada para los tiempos inservibles. Adéntrate en este túnel violáceo de aires perfumados. Respira por otro amanecer.

1-. “Coimbra (Miguel Grimaldo Remix)” – The Levitants (2018). El remix del hit que abre su segundo disco supone una apuesta decidida por resaltar la sobresaliente línea de bajo en detrimento de la fricción guitarrera en la versión original. Los beats adquieren protagonismo y la adictiva melodía del estribillo suma vigor a esta revisión del que es su tema insignia junto a otros, como “Ancient Empire” o “Light & Strokes”. El trío vallisoletano formado por Juan Izquierdo, Daniel Alconada y Sergio Isabel demuestra ser un grupo de ricos contrastes: por un lado, se sienten en deuda con la oscuridad épica del post-punk de Joy Division; por otro, los arreglos electrónicos a cargo del sintetizador del pop actual de MGMT o Tame Impala. Pero lo más importante, como en el 99% de los casos, viene a ser el enganche melódico, que a ellos les sobra.

2-. “Caramel”, Connan Mockasin (2013). Las guitarras etéreas y las voces diluidas ascienden a la primera categoría. Una pildorita pop de lo más corta y, como si se tratara de un artefacto terrorista, autodestructible (si existe tal adjetivo). Aunque parezca un legajo musical de los Dire Straits más carcas, nadie podrá negar la colosal sensación de ligereza que genera esta canción, emergida directamente de la densa pompa del ensueño. Indispensable en uno de estos días plomizos y lluviosos, en los que la pereza se asoma a nuestra ventana más que nunca.

3-. “Ciudadanos”, Triángulo de Amor Bizarro (2018). (Extracto de la reseña de “El Gatopardo” publicada en Rock I+D): Haciendo uso de la ironía, Isa Cea recita una serie de frases incendiarias e irónicas contra el pensamiento único y el buenismo que preside nuestra sociedad y abarca hasta los poderes políticos. El aburrimiento de la vida moderna, despojada de toda sustancia en la que los individuos se autoexplotan para salir adelante. La imposibilidad de una solidaridad real entre iguales, que deriva en una caridad de muy mal gusto y en una soledad individual perniciosa y terrible. Como tampoco podría faltar, la dedicatoria final que disuelve toda ideología o conciencia de clases a golpe de neoliberalismo, gentrificación y cocaína.

4-. “How He Lived After He Died”, Protomartyr (2012). Un tema antiguo del repertorio de los de Joe Casey pero que resucita a los mejores Protomartyr. Se trata de una canción a la que llevo unas semanas absolutamente enganchado y que desde que arranca no deja un espacio para el respiro. La voz vomita y escupe versos sobre un tipo que nadie conoce, un ser anónimo en medio de una guerra nuclear condensada en menos de tres minutos.

5-. “Eve of all Churches Burning”, Broke Lord (2018). El grupo en solitario formado por el periodista, escritor y músico Luis Boullosa, a quien valoramos mucho en este blog, ha dado un giro de ciento ochenta grados a su propuesta musical. Atrás quedan los ecos de ese romántico y noctámbulo Death of a Flower (2016) con reminiscencias al Lou Reed del New York (1989). Esta vez, ha decidido ensanchar su marco de actuación y adentrarse en el post-punk, algo diferente que también contrasta con el punk rock agreste de Gog y las Hienas Telepáticas. Un temazo satánico con mensaje subliminal que a lo mejor todavía nadie se ha percatado: a la hora de pronunciar ese “eve of all”, más bien parece decir directa y llanamente: “evil”. Una producción mastodóntica y exquisita pensada para una escucha atenta. La línea de bajo llega hasta el tuétano y no te suelta en los más de ocho minutos. También sobresale la voz de Macky Chuca, en perfecto estado de gracia y con una entonación directa, oscura y combativa.

6-. “Distortion”, Mount Eerie (2018). Tras este viaje psicotrópico y oscuro, en el que ha primado el post-punk, vale la pena hacer un descanso y detenernos en la que quizás sea una de las canciones más preciosas e intensas de este año. En ella, su autor, Phil Elverum resucita tras el doloroso y hermético A Crow Looked At Me (2017). El recuerdo de Geneviève late vivo en las canciones de su nuevo álbum, Now Only (2018), y “Distortion” es la prueba palpable de ello. Una novela-río hecha canción que viaja por los momentos de la pareja y llena de emoción las pistas. Sin duda, Mount Eerie se sitúa como el más grande de los singer-songwriters del momento. Si no andabais tras su pista y os quedáis con ganas de más, le he seguido de cerca en estos dos últimos álbumes y podéis leer ambas críticas aquí y aquí.

7-. “You are a Taxi, I´m a Cab”, Hooray For Humans (2018). Otro trío vallisoletano formado por Fer, Fran y Juan (así, asecas) que ha echado a andar hace nada con su álbum debut, Hooray For Humans. Yo a Juan ya le conocía por ser guitarrista en bandas como Frieda´s Still in Love, Casa y también con otro joven ilustre de Pucela, Kiko Sumillera y sus campos eternos. Tenemos muchas referencias musicales en común y nos pusimos en contacto. Si te fascinan las guitarras densas y apasionadas de bandas como Bedhead, Codeine o Slowdive, y las irrupciones noise de Nothing, My Bloody Valentine o Sebadoh, ficha a este grupo.

8-. “Riding Bikes”, Shellac (2014). Los de Steve Albini saben lo que hacen. O no. El caso es que explotan al máximo lo que yo personalmente denomino “música huesuda”: bajo, batería y guitarra. Sin más. Nada mejor después de tanto empacho de efectos. Los juegos con el silencio y ese riff tan envolvente, sumado a esa potencia inusitada a la hora de aporrear la batería, como el mejor John Bonham, hacen de esta canción un derroche de energía y caña. Un respiro para todos esos fieles del hard rock de escuela. Una forma de ver el mundo frente a la vanguardia y pese a toda circunstancia.

9-. “L´Ennui”, VVV (2018). Volvemos a las atmósferas oscuras y opresivas y nos encontramos con este grupazo castizo del Madrid más “nu wave”. Jóvenes y alienados, los de VVV tienen en su haber un montón de canciones estridentes, ruidosas y resplandecientes, como luces de neón de en las calles más concurridas del centro en un sábado de ávidos excesos. Hace poco tuve la suerte de estar presente en uno de sus directos impactantes en el que trazamos un viaje a otra dimensión a partir de sus ambientes helados de guitarra y soflamas incendiarias sobre la caída de los dioses y el pecado. Aquí nos transportan a una tarde de opio en el París bohemio del siglo XIX, junto a otros nigromantes, como Charles Baudelaire o Theófile de Gautier.

10-. “Needle In Your Lip” – Profligate (2018). El compositor de música electrónica vanguardista Noah Anthony demuestra en su nuevo EP, Somewhere Else su capacidad para componer texturas alienantes, frías y distantes. Un pop sin color ni profundidad, áspero, lejano. Una máquina desnuda frente a la neurosis contemporánea. La vorágine de ruido y esa percusión ínfima, como el latir de un corazón, nos transportan a una realidad vacua y frágil, inanimada, donde los seres se aman para buscar refugio en un mundo carente de sentido. Absurda y arrebatadoramente triste, “Needle In Your Lip” refleja esa violencia sumergida que lleva a los seres humanos a destruirse unos a otros, al dolor autoinfringido y a la mirada torcida del desencanto. Si quieres adentrarte en este submundo llamado Profligate, puedes leer la reseña del disco completo aquí.

Anuncios