Calor (Manuel Vilas)

(…) Hablo un rato con Benedicto XVI desde La Habana y le pregunto por el fin del mundo, y él se ríe, conoce mis bromas. <<Está llegando>>, me dice Beni, <<tienes la vida eterna asegurada, no te preocupes>>, añade. Largos, clandestinos pasillos del vaticano con Dios al fondo, en la triste negrura de las alcobas diamantinas. (…) Nada de España nunca en estas fechas, que me deprime. Aunque hablo con el Rey de España el día de Año Nuevo. <<Debes coronarte emperador, como hizo nuesrtro amadísimo Hiro Hito, cuanto antes, esa gente no se merece otra cosa>>. Me duele no poder hablar ya con Stalin, cuánto lo añoro. No soporto el aburrimiento del mundo. Estas son fechas terribles. Pues ya no hay nada sobre la tierra. Solo hay autopistas, policías y semáforos. Millones de semáforos en rojo. Semáforos fabricados en polígonos industriales de las circunvalaciones en torno a Münich, a Madrid, a Moscú, a Machester y a Milán. Nada hay más que semáforosllevamos millones de años esperando que cambien de color. Solo hay electrodomésticos y asalariados y chinos y chatarra y ruedas vacías, sin aire dentro, ruedas descendidas de las nubes aún más vacías, nubes sin líquidos, nubes llenas de la basura caliente que vino de la tierra. Nunguna revolución a la vista. Ninguna clase social tratando de salir de la mugre. Esta mugre inmensa. No hay fusilamientos de tiranos. No hay ni tiranos. No hay violaciones de las hijas adolescentes de las reinas neuróticas. Hay presidentes de comunidad de vecinos. Este aburrimiento universal. La gente cumple cuarenta años y luego cincuenta. Y luego se mueren y es como si nunca hubieran estado vivos. Ricos y pobres, vivos y muertos. El Mal me calienta el hígado. 

“El Árbol de la Vida (Navidades de 2006)”, Manuel Vilas en Calor (Visor de Poesía)

Qué poco valoramos los poetas alternativos actuales de nuestro país. La lista se haría inmensa. En mi caso, siempre he sentido una fascinación innata y una sensación de comunión poética con esos poetas que califico de “rockeros”. Félix Francisco Casanova, Roger Wolfe, Agustín Fernández Mallo, Carlos Zanón, Ignacio Julià… son algunos ejemplos, en los que el rock y sus personajes están directa o indirectamente presentes en sus letras. Y, sobre todo, por Lou Reed, mi artista favorito tristemente fallecido la semana pasada. Manuel Vilas, el autor que os traigo en este fragmento hoy, es uno de ellos.

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Calor es un libro más de poesía de este escritor, cuyos versos ya podimos ver en mayor o menor calidad en el poemario Resurrección, galardonado con el XV Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma y publicado también por Visor. (Aquí una entrada con su crítica)

Por sus páginas salen y entran los pecados y situaciones de la alcoholemia, los recuerdos de una juventud chapada a la usanza rocker, la prostitución y el mal de siglo propio de los decadentistas, la modernidad y el capitalismo como hábitat en el que se sumerge el poeta y sobrevive, los vicios de una edad ya pasada, el estallido de una revolución solo en la mente de los individuos, y, como no, una de las angustias existenciales más potentes de todo el panorama literario español.

“El aburrimiento es el vestíbulo de la muerte”, oí una vez a un viejo en un bar punk de mi ciudad. Manuel Vilas en sus poemas consigue trenzar ese “aburrimiento universal” del que habla, por ejemplo, en el poema que os he recortado arriba, de la manera más hábil e ingeniosa. Sin duda, Manuel Vilas, de nuevo, no decepciona, y sigue dando un soplo de aire fresco a nuestra auto-denostada literatura alternativa española que grita por salir.

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No me importa morir descuartizado en tus manos estimada hermana

Como te has ganado mi cabeza/que entrando candidata/has salido presidenta/y ahora pienso en ti/y me doy cuenta/mientras tú andes por el mundo/mi casa estará cerca/y aunque yo haga una dieta de tristeza/si tú eres quien cocina/algo más que mierda/habrá en la mesa,

He vuelto después de doce días de infarto entre exámenes y largas noches sin dormir. Bowie saca disco nuevo el próximo 12 de marzo con el título de “The Next Day”. Depeche Mode acaban de presentar nuevo single de su próximo disco que saldrá el 26 de marzo titulado “Delta Machine”. The Strokes acaban también de lanzar título y nueva fecha de lanzamiento de su nuevo álbum. Bring Me The Horizon más de lo mismo. Green Day con Tré! hacen lo mejor después de American Idiot. Nick Cave & the Bad Seeds vuelven después de cinco años con “Push the sky away” y sus tiernas baladas de hombre tremendamente preocupado por el pecado. Reediciones de Fleetwood Mac (Rumours, uno de los mejores discos de los 70´) y anuncio de gira mundial con comienzo el 4 de abril , The Smashing Pumpkins (Mellon Collie and the infinite sadness) y T-Rex (The slider 40th anniversary boxset). Nuevo disco de Quique González que llevará por título “Delantera Mítica” (single aquí). Se publica una edición coleccionista con todos los temas de Guthrie (incluido inéditos) con hojas y dibujos de su pluma. Hay rumores por ahí de que Led Zeppelin podrían hacer nueva gira tras la salida de su “Celebration Day” el pasado año. Todas estas cosas interesantes apuntan los comienzos de este 2013. Al final, se ve que sobrevivimos al fin del mundo. 

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Portada de “Woody at 100”, disco por su centenario

Y ahora vuelvo a ti/¿qué es lo que hacemos?/Pues haremos lo de siempre/llegar a este punto y ya veremos/y es que más que un capricho tu cuerpo/que no sé lo que pasa/que lo pego al mío y enloquezco/me caíste en gracia a la primera/que mira que eres zorra/que de invierno me fui a primavera

Muy pronto enloqueceremos. Todos, uno a uno caeremos como pajaritos. Ando metido en libros de postmodernismo. John Barth, Manuel Vilas, Eloy Fernández Porta y su “afterpop”, Thomas Pynchon (a éste intentándolo leer más bien)… Pero sin duda el más importante de todos ellos Agustín Fernández Mallo. Su poemario “Antibiótico” es de lo mejor que he leído en bastante tiempo en poesía. Pronto leeré la nueva novela de Antonio J. Rodríguez, “El principio de la incompetencia”. Y Luna Miguel para este mes que viene de febrero nos anuncia “La tumba del marinero”. Qué ganas. 

“la esperanza cóncava que se forma,

al mear sobre nieve” (AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO)

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Y es que no puedo evitar/sentirme un poco y además/el tiempo es verdugo que castiga/dame una rosa/dame un clavel/dame un cuchillo/hazme trozos provócame/una de dos o nos matamos/o lo hacemos por última vez

Me relaja comprar discos. En esta semana de abultado estrés he conseguido “Al Alba”, de Luis Eduardo Aute (el Leonard Cohen español y que me perdone Sabina), los mejores éxitos de Parálisis Permanente y varios LP´s antiguos de Screamin´ Jay Howkins. Ah! Y una gran joya que encontré por casa: The Court Of The King Crimson. Qué pasada. 

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Quisiera también agradecer con este post a Bizarre Enfant, una compañera de clase y bloggera al igual que yo, por su detalle tan bonito de componer un poema hacia mí persona. Si de algo vale la escritura es para hacer feliz a los demás o que se lo pasen bien. Y en el caso de Paula, al considerarme “poeta” es mucho. Y yo estoy muy contento de que se lo pase bien conmigo y que disfrute. Muchas gracias, Bizarre. Estás tan chalada como yo. No lo dudes ni lo olvides. El poema lo podéis leer aquí.

Si os preguntáis de qué son los poemas que hay al principio, BNR. Mítico grupo madrileño. Esto es su homenaje, al igual que el título de este post. Y ahora, una foto de Bowie que me encanta, para adornar el final y este post de vuelta. Y para esperar “The next day”…

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12 libros de un 2012

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Como ya sabéis, soy muy dado a las listas, y más cuando acaba el año y pueblan todas las revistas de culturas. En mi caso, seleccionaré 12 libros imprescindibles para este 2012, que al fin y al cabo es el que hemos vivido y personalmente, yo he sido capaz de aguantar y sobrevivir, en parte gracias a mi humanidad y coraje y en parte gracias también a estos libros. Estos libros que me ayudaron a sobrevivir en aquellos días en el bus surcando la ciudad como si de un barco se tratara, estos libros que han sido testigos de alguna fechoría, estos libros que me han acompañado en mis juergas y también en mis resacas, y estos libros que al fin y al cabo, en algún momento de mi vida querría escribir, pues todos forman un gran tesoro.

1. Los Detectives Salvajes, Roberto Bolaño (1998, Compactos Anagrama). Puede que este sea mi gran descubrimiento literario de este año. Esta es otra de aquéllas novelas que de haberla escrito me hubiera sentido completamente realizado en la escritura. Una novela perfecta, de principio a fin que reúne, en mi opinión, las claves de la literatura americana de la segunda mitad del siglo XX, un cierto europeísmo que tiende hacia el afrancesado simbolismo, y lo mejor, como no, Latinoamérica y su inigualable cuna de grandes escritores. Por sus páginas resbala una vida entera dedicada al placer literario. A la escritura. A la propia vida. A la belleza. Y también a la locura. Sin duda, leer dicha novela me abrió una nueva luz en el placer de la lectura. Una lectura, que en mi caso, sobrepasa al placer y tiene que ver directamente con mi estilo, mis pensamientos y mi modo de aceptar esta realidad que huye del ser como un ciervo. Enfant Terrible, “el poeta de verdad es capaz de soportar todo”, afirmaba Bolaño, aquí está la prueba.

2. La Broma Infinita, David Foster Wallace (Literatura Mondadori) De corte similar a la anterior (muchos entendían a Bolaño como el DFW latino), esta novela posee un auténtico desapego a la raza humana y su manera de organizarse, sentirse y vivirse. Repulsión es la palabra. Como todos aquellos párrafos de Camus que leía años atrás y que hacían ver la vida como un laberinto sin salida o peor, como un tobogán que hacía bajar al alma en cada momento al Infierno. Pero lo mejor de DFW es su ironía. Su sonrisa entrecortada en la profundidad del campo de maíz. La incomprensible capacidad de autorreflexión continua a la que somete a sus personajes. El fatalismo del mundo moderno. El fin de la especie y ocaso de los sentimientos. El vacío sepulcral dentro de uno mismo y el silencio inhabitable de una sala llena de gente. Leerla durante todo un verano no me volvió loco, pero por poco.

3. París no se acaba nunca, Enrique Vila-Matas (ANAGRAMA, Narrativas Hispánicas) Aún siendo una novela menor de Vila-Matas, me proporcionó una especie sabiduría acerca de los pensamientos de un joven que pretende ser escritor (tal como yo). Puede que me gustara más de lo normal por el hecho de que arranqué su lectura nada más llegar de París. Enrique Vila-Matas en mi opinión, ridiculiza la figura del joven que quiere llegar a ser escritor tal y como sus ídolos (Hemingway, Sartre o Rimbaud, entre otros). Ese sueño que se antoja como el sueño de toda una vida, nunca llega y el joven escritor cae en lo que para el autor es el verdadero origen de su desesperación y agonía literaria: la ironía. Se siente terriblemente estúpido al fingir ser como sus escritores favoritos cuando en realidad solo es un chico español que vive en una buhardilla de París y bebe café en los bares. Me gusta la mezcla entre ficción y no ficción muy presente en el libro, no distinguiendo ya si la novela roza la autobiografía o es una especie de idealización. Además aparecen personajes claros como Marguerite Duras o Samuel Beckett. Sin duda, una novela fascinante.

4. Éramos unos niños, Patti Smith (LUMEN) Cómo me sedujo la increíble vida de esta pedazo de artista punk. No sabéis cuánto. Recuerdo que empecé a leer este libro de memorias cuando arranqué con THC. Y las primeras páginas de THC eran una especie de reflejo de todas las aventuras de la poetisa del punk y su compañero, Robert Mapplethorpe, fotógrafo. Lenguaje descarnado y dulcemente encantado, con párrafos y citas que quedan para la historia. Patti Smith es una de mis escritoras favoritas, además de artistas musicales.

5. Antología Poética, Eduardo Haro Ibars (Huerga & Fierro Editores) Ha sido mi gran descubrimiento del año en poesía en castellano. Y ha llegado tarde. Apenas este mes. La otra cara de mi poeta en español favorito, Leopoldo María Panero, el propio biógrafo admite que o te gusta uno o el otro, pero es imposible los dos. Yo aún así me sigo quedando con Leopoldo María Panero. Pero la poesía de Eduardo me ha abierto nuevos caminos y posibilidades en los lenguajes y estilos poéticos, una suerte de Rimbaud español que tanto podía conocer al Marqués de Sade como a Sid Vicious. Su palabra gay y sexualmente incorrecta roza las escolladuras del alma, su estilo de borracho y hombre perdido traza caminos en las tinieblas y su voz de Muchacho Eléctrico comprometido con los tiempos que le tocó vivir provoca  ternura y   enamoramiento. Yo sí que quisiera ser un poeta como Eduardo. Sin más.

6. CORRE, Rocker, Sabino Méndez (ESPASA HOY) La prosa de este libro viene muy bien con el anterior que os he presentado de Eduardo. Son de la misma época y los aliados que ayudan a los personajes y los enemigos que les enfrentan son prácticamente los mismos. La labor musical de Sabino, al igual que la de su compañero Jesús María Sanz es indiscutible. Pero en este libro, Sabino se reafirma como escritor y yo, personalmente no lo entiendo como un libro de memorias al uso, sino una obra cargada de respetable calidad literaria. Si sois aquellos de las chupas de cuero, los del whiskey, las putas y el sexo indiscriminado y de las guitarras que se sobreponen por encima de toda una canción, este es vuestro libro.

7. Memphis Underground, Stewart Home (ALPHA DECAY) El escritor hooligan más famoso y odiado de todo el panorama literario, sin olvidar a Welsh y su Trainspotting, nos deja esta novela y también anti-novela que rompe con todos los esquemas y barreras de la literatura posibles. Un libro que da dolor de estómago, como si por cada episodio o frase te quisieran partir la boca. Stewart Home con este libro ha demostrado su marcado carácter anarquista, su profunda crítica a la cultura y sociología de hoy en día, y su desenfrenable verbo quemado y violento que alcanza la perfección si se hace un esfuerzo por entender. Una novela que no se puede dejar pasar.

8. Fantasmas, Chuck Palahniuk (Literatura Mondadori) Palahniuk es uno de esos autores podríamos decir de corte hooligan (como el anterior) que no dejan indiferente a nadie. Un autor que cabalga en los extremos totales de la moral y la razón humana describiendo acciones y hechos con estilo casi periodístico, pero no el periodismo normal, sino el periodismo del horror. Cuando iba en el bus leyendo esta novela me encontré a un amigo que me preguntó sobre lo que estaba leyendo y le contesté algo así como “un Stephen King totalmente pasado de rosca”. Leer a Palahniuk, al fin y al cabo, es caer en un pozo de horror original y misterio donde nadie se salva. Nadie.

9. Nocilla Dream, Agustín Fernández Mallo (Candaya) Con esta novela entré de lleno en la llamada Generación Nocilla. La capacidad de originalidad del autor es muy potente, tanto es así que al acabar el libro puede dejar a más de uno en los umbrales de la incomprensión y no entender nada. Pero hay algo escondido detrás de todo el mapa de personajes, marcas, espacios y tiempos que Mallo nos muestra. Hay algo más ahí escondido y eso es lo que se puede aprovechar. No olvidéis leer si os ha gustado, el poemario “Antibiótico” porque no tiene en absoluto desperdicio.

10. Un sendero nuevo a la cascada, Raymond Carver (Visor de Poesía) La última obra que escribió este autor americano que siempre ha destacado por sus relatos y alguna que otra novela trazada a su vez también como cohesión de grupo de relatos, nos deja con versos auténticamente escritos desde el umbral de la vida y la muerte, desde la posición en la que se ve a lo lejos el túnel y la luz, trazado aquí a modo de recuerdos y metáforas y acompañado fielmente por las letras de escritores como Transtömer o Chéjov que lo acompañan hacia el Fin. Una obra poética de extrema necesidad ya que lo único que pedía Carver era un día de vida más para escribir el último verso de cada poema de los que compone el libro y así ganar de alguna forma la batalla a la desconexión física con el mundo real.

11. Jerusalén, Gonçalo M. Tavares (Literatura Mondadori) El neo-existencialismo, mezclado con altas dosis de psicología y también patopsicologías, resultó en esta esmerada novela cuya lectura resulta fácil pero con un gran abanico de sub-temas alrededor de la acción principal, que más o menos viene a ser la historia de una paciente en un manicomio. Tavares se erige así como un teórico de la crueldad y el nihilismo más candente, además de mostrar con una cercanía brutal el papel de la enfermedad dentro del cuerpo de un ser humano. Una de las grandes novelas que leí en este año, sin duda.

12. Exhumación, Luna Miguel & Antonio J. Rodríguez (ALPHA DECAY Mini) Sí amigos, al final acabé leyendo este relato corto de dos de los autores más prometedores del panorama nacional. Y todo gracias a un sorprendente regalo de cumpleaños de mis amigos periodistas de la facultad. Desde aquí les quiero dar las gracias por el detalle, ya que pensé que jamás iba a conseguir un libro que preguntando en todas las librerías, permanecía ya descatalogado. Y no solo fue eso, sino una libreta “del escritor” deseándome que jamás abandonara la actividad lectora y escritora. En cuanto al relato, me parece un genial testamento o tratado de la narrativa de los nuevos tiempos, la que tiene que ver directamente con la escritura moderna. El contenido y la forma es perfecto. Digno en todos sus sentidos de leer y analizar.

Bueno, amigos, aprovecho para desearos a todos un gran año que venga cargado de más letras tan buenas como las de este y que aprovechéis el don de seguir vivos un 2013 con Rock&Roll y buena poesía. Un abrazo enorme!