Pablo Und Destruktion: “Toda persona debe rendir cuentas ante Dios y la historia”

Desde Asturias al Infierno y a cualquier parte. Pablo Und Destruktion, no sé si trovador, sacerdote o extranjero, parece estar en continuo movimiento desde hace años. Sus palabras y canciones le delatan. Sus pasos, después de haber estado en las antípodas filipinas, le han traído hasta una fría y amable ciudad de provincias, como es Valladolid a principios de diciembre. Armado tan solo de una férrea voluntad, el asturiano salió al escenario de El Herminios, un local de aforo bastante reducido con aspecto más de cafetería jazzy que de sala de conciertos, para presentar a seguidores y neófitos temas nuevos en el inicio, y dejar para el final los más conocidos de su repertorio. Así lo sentenció nada más dar un trago a su copa de vino, colgarse la guitarra y reproducir una base rítmica en un humilde y versátil sintetizador, uniendo de esta forma folk y psicodelia, canción de autor y vanguardia, música de raíz popular y experimentación.

Meses después del lanzamiento de su último disco, Vigorexia Emocional, Pablo ha estado girando por toda España a solas y casi a modo “hombre orquesta”. Sus canciones, entonadas a veces en modo profético, tienen un matiz amargo, en ocasiones áspero y trágico; el personaje sobre el escenario, sin embargo, dista mucho de ser lo que se dice, un “triste”. Con anécdotas que van de lo divino a lo humano y una facultad innata de conectar con el público basada en la sinceridad artística, el asturiano confiesa uno a uno todos sus pecados en lo que él califica como “un acto de confesión y comunión con la gente”.

Y es que, como afirma en la entrevista que viene a continuación, “el alma hay que ganársela”. Polémico y afilado en sus opiniones, sus palabras no dejan títere con cabeza. Critica que la religión y los poderes eclesiásticos hayan monopolizado históricamente la espiritualidad humana, a la vez que cita a Francisco Franco cuando exige que todas las personas deben rendir cuentas “ante Dios y la historia”. Pero, no se dejen engañar, Pablo es todo lo contrario a una persona de ideas reaccionarias. Su objetivo, según reconoce posteriormente y off the record, es conseguir “la renovación simbólica del anarquismo”. Su vida ha estado marcada por la autogestión, el sindicalismo, los fanzines y el post-punk. Según confiesa en la entrevista, ha trabajado en todo tipo de empleos, desde vender droga hasta de acomodador en salas de cine. Hoy en día, da los últimos coletazos a su gira en solitario y prepara las nuevas canciones de su próximo álbum, el cual saldrá, según nos adelanta, en abril.

Fuente: Facebook
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*Entrevista realizada por Enrique Zamorano y El Diletante Tunante

Pregunta: Los asturianos siempre decís eso de que “de Pajares para abajo todo son cazurros”. Tú haces referencia a Castilla en alguna de tus canciones. ¿Qué opinión te merece esta tierra?

Respuesta: Yo tengo sangre cazurra por mis venas, tío. Porque mi madre nació en el primer pueblo de León, saliendo de Pajares, el primero que hay, La Vid. Yo venía de veraneo siempre a León, a Villadangos del Páramo, todos los veranos a secarnos como los chorizos. Así que mi opinión sobre esta tierra es fantástica. Hay veces que no capto muy bien el humor y noto un choque cultural. Pero es bonito que note más choque cultural en Castilla que en Berlín, y esas cosas están bien, aunque en todas partes “cuecen habas”. Aquí tenéis horizonte terráqueo, nosotros el único y primer horizonte que tenemos es el mar.

P: Eso se nota mucho. El tener el mar al lado hace que estés más en calma contigo mismo y que el espíritu se encuentre con mayor paz. ¿O no es así?

R: Depende. En el Mediterráneo sí, pero el cantábrico es muy distinto. El mar revuelto que tenemos en el Cantábrico es bastante tronao. Mar y luna en el paseo marítimo de Gijón: eso es un manicomio por la noche. Hay que querer la tierra de la que uno es, tío, no hay que ser despegado. Castilla es de puta madre y si naciste aquí mejor. Hay que quererlo.

P: ¿Es Pablo Und Destruktion un cantautor, un artista, un profeta sin Corán o un epígono crepuscular?

R: ¡Joder! (ríe) Yo el Corán no lo manejo. Hay un libro que me gusta mucho, El Islam como anarquismo místico, de Abdennur Prado. Sí que me mola la consciencia del artista como sacerdote. La religión monopolizó un vehículo de expresión solamente para ella, pero realmente las artes escénicas son primas hermanas de lo religioso. Entonces, yo entiendo que el Estado Islámico vaya al Bataclán a pegar tiros porque realmente nosotros ahora mismo somos un culto, pero un culto a determinados dioses que ellos consideran falsos, como puede ser “sexo, drogas y rock and roll”, que por cierto yo también considero dioses falsos. Pero la música popular y las artes escénicas te permiten rendir culto en público a algo que está por encima de lo humano. Yo creo que eso está muy bien y ser consciente de ello te permite controlar ese culto. Muchas veces uno rinde culto a cosas en las que realmente no cree, y eso es idolatría.

P: Veo que ese tipo de temas están presentes en las canciones nuevas que has ido presentando: religión, vuelta a la pureza… Pero, evidentemente, no creo que tú escojas el camino del Estado Islámico, ni mucho menos.

R: No, pero intento establecer diálogo. Para mí son mis hermanos. Son mucho más hermanos que los burgueses que viven en mi propia manzana. Mucha gente de allí son clase trabajadora y peña totalmente excluida en lo sentimental, ya no en lo laboral, que parece ser que en Europa se ha creído que con dar unos subsidios de desempleo ya está todo hecho. Pero lo que se tiene que dar a un trabajador es dignidad, antes que dinero. Por tanto, yo entiendo que haya esa exclusión.

Cualquier guerra se gana con las armas y con la palabra también, pero ahora yo creo que ni desde la izquierda ni desde la derecha ni desde cualquier parte se está estableciendo un diálogo con el fundamentalismo islámico. Y se cree encima que la evolución es el laicismo, cuando no tiene por qué, en absoluto, y a las pruebas me remito. El Islam está creciendo mucho y no parece que lo que se pretendía desde la Revolución Francesa tenga una linealidad en ese sentido: vuelve la irracional, vuelve lo religioso, vuelven ciertas concepciones metafísicas de la vida que se pretendían olvidadas. Los artistas evidentemente tenemos algo que hacer y para mí es inevitable reflexionar sobre esto.

P: De hecho estuviste participando hace poco en una mesa redonda con intelectuales como César Rendueles, entre otros, sobre el tema de la cultura y sus posibilidades. ¿Tú crees que es necesaria una nueva cultura o más bien volver a la contracultura?

R: A ver, nuevo no hay nada en el mundo, son todo recombinaciones. Yo creo que está bien tener un concepto de lo contracultural porque ahora todo es Internet, que lo absorbe todo: la cultura dominante, las contraculturas y las microculturas. Ello se traduce finalmente en controlar tus datos para ofrecerte publicidad personalizada. Entonces, ser capaces de crear algo que esté al margen de eso, creo que es importante. Yo, por ejemplo, hago ahora conciertos en los que invito única y exclusivamente a quien me da la puta gana, y no cobro entrada, porque no todo va a ser trabajo, que está muy bien y tal.

Pero de cara a publicaciones, no todo tiene que ser visible, por supuesto. Yo creo que el secreto y la renuncia son las dos grandes herramientas para alcanzar poder, sobre todo cuando no lo tienes, como es el caso de los currelas. Por eso, yo creo que hay ciertas cosas que tienen que ser discretas como poco. Luego hay que renunciar a ciertas cosas, pero ya con esos dos ingredientes se puede crear algo de contracultura. Y bueno, la recombinación no solo con la contracultura, también con la cultura popular. A mí lo que me interesa de la contracultura es la relación que tiene con la cultura popular, algo que busca una sinceridad y una comunión. Concertar es sinónimo de comulgar, y ahora un concierto puede ser de todo menos una comunión. Puede ser uno haciéndose el chulito, el otro metiéndose rayas en el baño, o la otra enseñando las tetas. Está muy bien, vamos: apertura total. Pero a mí me interesa el concierto como comunión.

P: No como mero entretenimiento.

R: Puede ser entretenimiento pero que permita, por un milisegundo, olvidarte de tu individualidad y estar coordinado con el resto de personas que están asistiendo a eso. Muchas veces, un concierto, en mi caso, consiste en confesiones cristianas de libro. En la Biblia dicen “Confesaos los pecados los unos a los otros, porque la confesión de los justos es el mayor poder”: la Biblia no habla de confesar al cura, habla de que cada uno confiese a los colegas, porque confesar a los colegas realza y se alcanza un mayor grado de empatía, y lo que separa a los humanos de los animales es la capacidad empática. Ponerte en la piel del otro. Cuando uno se pone en la piel del otro se crea un sujeto colectivo: unos lazos de lealtad y generas un tipo de amor que fundamenta las familias, sindicatos, comunidades de vecinos… Que se hagan muchas cosas que cuando no existe comunidad son muy complicadas. Yo creo que muchos males contemporáneos no se curan con política o con nuevos planes de desarrollo urbanístico. Se curan con otro tipo de relaciones irracionales y sobre todo artísticas. Hemos perdido dos mil años, o al menos mil y pico, de religión: de todos los domingos ir a misa, de todas las fiestas regladas por una estructura superior, y lo hemos mandado a tomar por culo. Y me parece bien que se haga así, pero luego el pueblo tiene que hacerse cargo de lo que ha destruido y plantear un sustituto. Para mí eso es el arte, las artes escénicas.

P: Lo podemos ver quizás en el vídeo de “Busero Español” con una especie de “Reverendo Und Destruktion” ofreciendo tabaco a los jóvenes.

R: Sí. Es algo exagerado, pero a veces por el medio de los pecados encuentras la luz. El camino de la mano izquierda. Ya lo decía la Biblia, en el libro de Job. El demonio todavía estaba al servicio de Dios, porque el cristianismo tiene una gran incoherencia: que si el mal no está bajo el control de Dios, Dios no es omnipotente, entonces, no tiene sentido. El mal, en todo caso, debe existir bajo el propio control de Dios, está para poner a prueba lo humano.

P: Como el Arcipreste de Hita, en el Libro del Buen Amor, aquellas cosas que no había que hacer eran condenadas como pecado. Pero sin embargo era de lo único que se habla ahí. Conocer el mal para conocer el bien.

R: Y William Blake rescató este libro de Job del Antiguo Testamento, y que a mí me parece muy interesante, porque narra cómo el buen judío que conoce las Sagradas Escrituras y las lee todos los días, reza y tal… Pero llega un día Satanás y dice a Dios: “éste no tiene ni puta idea, lo está leyendo todo por el libro. No tiene ni puta idea. Tú déjame a mí.” La mujer le engaña, le mata a los hijos, le da la peste… Y el tío, William Blake, lo representa cogiendo los instrumentos musicales, abraza lo irracional y se caga en Dios, que es la primera confesión. Empieza a quejarse a Dios y dice que es un hijo de puta. Y con esa maldición confesional él entra en el mundo de la pasión, y así es como es perdonado. Y le responde Dios: “No seas idólatra”. Al final, es idolatría, una vez más.

Yo creo que esas tradiciones y mitos que nos han acompañado durante cientos de años son muy jodidos de olvidar, para sustituirla únicamente por comer, viajar y follar, como dice la canción. Para dedicarte simplemente a un tipo de consumo, con el que aguantas cinco o diez años, pero revientas tío, revientas con neurosis, con violencia de género, con peleas de hooligans… con un montón de cosas. Siempre va a haber violencia, vale, pero la violencia se puede educar, la cuestión es en qué dirección va. Y el tipo de violencia que tenemos ahora para mí es lo peor. Prefiero que la violencia consista en un atentado contra Alfonso XII que la peña matando a la mujer en casa porque le pone los cuernos. Es como las manifestaciones en Londres, cuando la gente sale a las calles a robar Ipods y televisores, es muy distinta a una manifestación política al uso. Yo creo que en el tema de las violencias afectivas nos pasa algo parecido. La forma en la que habitualmente se aborda la violencia de género es algo así como: “Violencia machista, las matan por ser mujeres”. Lo siento, ojalá fuera tan fácil, pero no es así. Es mucho más complicado que eso.

Fuente: Facebook
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P: Decía Leopoldo María Panero en un momento al final de su vida, que la obsesión que tenía hacia el proletariado era horrible, porque hoy en día su símbolo había dejado de ser la hoz y el martillo, o la anarquía, y que ahora solo lo era el botijo. En otra ocasión, tú dijiste que era muy importante que cualquier persona tuviera dignidad y honor, al margen de su situación social, el salario etc. ¿Crees que podemos hoy en día confiar en el honor de ese proletariado etilizado?

R: Yo creo que esas grandes categorías hoy en día están en tela de juicio, y pueden tener una parte no necesariamente mala. Pero esas grandes categorías del marxismo y del materialismo fueron también el pucho que abonó al fascismo. Vamos a ver, el fascismo viene del socialismo, que parece a veces que viene de la nada. Mussolini era miembro del Partido Socialista Italiano y luego fundó el Partido Fascista. Yo creo que la gran característica que tiene el fascismo es que condensa todos los males en una sola cosa, por ejemplo, los judíos. El marxismo hace algo muy parecido con los explotadores, o como ahora algunos hacen con la casta. Esas grandes categorías son siempre peligrosas porque no se ajustan a la puta realidad; que es mucho más compleja. ¡Señores y señoras, nos tenemos que joder! La gran categoría del proletariado también puede ser una farsa que puede caer en idolatría. Una vez más volvemos a lo mismo: Es utilizar recursos religiosos para juzgar el propio materialismo histórico, y aunque esas grandes categorías pueden servir para hacer una teoría social no se ajustan plenamente a la realidad, la realidad desborda siempre eso.

Entonces bueno, yo puedo confiar en el honor de cualquiera hasta que se demuestre lo contrario. Ahora, es responsabilidad de cada uno, y yo creo que una buena enseñanza del anarquismo es hacer que prevalezca tu honor. Por eso a mí me parece una buena meta en la vida ser honrado, y que la gente de tu alrededor lo sepa; e incluso generar una envidia sana de esa honradez. Yo creo que así también es como se va forjando el cambio, el cambio no es una revolución en la que se mate a tu vecino porque votó al PP. Eso me parece ridículo, el cambio se hace predicando con el ejemplo. Y bueno, por supuesto, tienes labores políticas, labores sindicales, filosóficas y educativas, lo que quieras. Pero también hay una labor humana en el día a día, que consiste en vivir con honradez.

P: Ante la ambigüedad de estas categorías y relatos revolucionarios, ¿con qué te quedarías entonces, con la militancia anarquista o con la distancia del anarca?

R: La militancia anarquista implica no creer en los grandes discursos y ser bastante escéptico. En la militancia anarquista va ya implícita esa distancia. Debería estar implícita esa militancia crítica. Yo creo que es un ejercicio continuo y que ahí está la gracia del equilibrio. La virtud es el equilibrio, la virtud no es el proletariado, la virtud es encontrar el equilibrio. Creo que el anarquismo trata de eso. Yo tampoco creo en un anarquismo revolucionario y a la vista está que no ha servido para nada. Pero sí en un anarquismo diario y continuo, que consiste en crear lazos de lealtad y de apoyo mutuo. Por ejemplo, surge un problema en la empresa de tu colega, ya no hace falta que esté afiliado a tu sindicato, tú le vas a echar un cable. Se trata de volver a generar lazos de solidaridad que se fundamentan en el amor en definitiva, aunque ya parece que nos vamos a derroteros hippies o religiosos. Pero joder, es verdad, hay que volver a tener la capacidad de sentir dolor por un lado, para también sentir amor, por otro. Si no existiera la muerte, el amor, la capacidad de sentir dolor, tampoco existiría la solidaridad, que al fin y al cabo es la capacidad de ponerte en la piel del otro; es un ejercicio de empatía. Una vez más, las artes escénicas pueden aportar mogollón para generar esa empatía y compartir este sufrimiento. Es lo que también tiene el country, la cumbia, la asturianada… En casi todas las músicas populares hay siempre un poso de dolor que se comparte con alegría, que es lo que intento hacer en mis conciertos. Mis canciones son todas tristes pero lo que cuento entre canción y canción suele ser siempre también alegre para crear otra atmósfera en la que puedes hacer al público partícipe de lo que te está pasando. Porque si no, es imposible, voy yo ahí a soltaros la chapa, y os meto dos ostias y marcháis pa´ casa y no os vale de nada, ni a mí tampoco.

P: Aún así, decías en otra entrevista que sí que se notaba una falta de calidad en las letras de la música actual en general. Recomendabas a los artistas que leyeran más para mejorar. ¿Qué lee Pablo Und Destruktion? ¿Qué obras y autores tiene en mente?

R: Yo me incluía dentro de esa falta de calidad. Con el paso de BUP a la ESO, yo creo que se notó un cambio, una ´siega` acojonante; pero ya no solo eso, primero se condensó toda la educación en el colegio. Mi abuelo aprendió a leer, escribir y estar con chicas en la FAI (Federación Anarquista Ibérica) con 16 años. Antes había otros sitios donde uno se podía educar: padres, sindicatos… ahora es todo la escuela. La escuela se somete a distintas reformas que cada vez deterioran más la exigencia, y no está reñido exigir con comprender. Por ejemplo, yo me saqué la carrera de Comunicación Audiovisual sin dar un palo al agua, ¡es que es de vergüenza! Por el contrario, yo creo que debe de haber autoexigencia, no queda otra. Porque es muy fácil que cuando todo el mundo te aplaude y te ríe la gracia, cuando haces una obra de arte contemporáneo en la que te pagan la subvención y la gente te venga a ver porque sales en pelotas o cagándote encima, es muy fácil insisto seguir haciéndolo toda la vida. Pero llega un momento en el que tienes que tener una autoexigencia contigo mismo. El esfuerzo debe prevalecer. Tomando incluso una frase de Franco que decía “Hay que rendir cuentas ante Dios y ante la historia”; no ante tu colega de turno, ni ante el moderno de turno… Ni siquiera ante el público. Yo leo lo que puedo, ahora estoy con Angelica Lidell, Rodrigo García y su teatro contemporáneo, e intento leer clásicos de Thomas Bernhard, Peter Handke…

P: ¿Ernst Jünger también por casualidad?

R: No. Bueno (ríe), a Jünger no, al que leo es a Jung, Carl Gustav Jung. De hecho, tengo una canción que dice (canta) “Gustav Jung y las mujeeerees que parecen un regalo del señor”. (Ríe otra vez) Me mola mucho cómo se mete dentro de todo esto, de lo irracional y es incluso capaz de estudiar el tarot, desde  pretensiones empíricas dentro el psicoanálisis. Y bueno, siendo un puto músico de mierda como yo, que soy musiquín, como cualquiera, como Cañita Brava; aún así hay que currárselo, seas fontanero o lo que seas. Yo soy músico, no soy filósofo, ni político, ni profesor, ni nada más. Soy músico.

Pero joder, intentas currártelo, porque si no tienes autoexigencia se devalúa todo hasta el punto en que la exigencia ya solo viene de fuera: tienes paro, tienes miseria, tienes otras personas que escogen quién trabaja y quién no. Sin embargo, la autogestión, por cojones, implica autoexigencia y a partir de ahí coordinación con los otros. Pero en el momento en que bajas la guardia es peligroso. Ahora nosotros estamos saliendo de una crisis que se ha librado gracias a nuestros abuelos sobre todo. Cuando nosotros seamos abuelos, a ver qué pasa. Para empezar, a ver si tenemos hijos porque no tenemos las herramientas mentales ni morales para ello. En el momento de ser abuelos a ver cómo cojones reaccionamos, porque “abuelo tonelero, padre ingeniero, hijo pordiosero“, refrán castellano, por cierto. A nosotros nos tocó pordiosero, lo que va a venir es tonelero. Y hay que saber prever esas cosas cuando vienen.

En Zúrich. Foto hecha por Micha. Fuente: Facebook
En Zúrich. Foto hecha por Micha. Fuente: Facebook

P: Hablando de oficios, ¿a qué trabajos te has dedicado para ganarte el pan?

R: Poner copas, vender droga (ríe), currar en cines de acomodador… Tuve una temporada, antes de ser músico, que estuve algo mejor en Medialab Prado, un centro de arte madrileño bastante guay, luego pasé a otro, de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que quebró, la nacionalizaron y nos echaron a todos. Ahí fue cuando empecé a ser músico. Pero bueno, sobre todo hostelería.

P: Como veterinario…

R: Nada, porque solo tengo el primer ciclo, así que no puedo ejercer.

P: La crítica musical te califica muchas veces como el “Nick Cave español”. ¿Te parece bien la comparación?

R: Nick Cave toca el piano, yo toco la guitarra (ríe).

P: Además, has hablado antes de la figura del sacerdote, algo que se aprecia muy bien en Nick Cave.

R: A ver, eso es indudable, a mí Nick Cave me flipa, pero también toda la escena que le rodeaba. Yo llegué a Nick Cave ya muy tarde. Me influyeron más otras bandas como Einstürzende Neubaten, Psychic TV, Current93, y un montón de grupos de dark folk o industrial a los que yo llegué cuando tenía 16 años. En esa época, teníamos la ‘distri’ en la casa sindical de la CGT de Gijón, antes de que yo entrara en la CNT. Allí conocí a un montón de grupos oscuros. Pero llegué a Nick Cave diez años después de eso, con 25 o 26 años. Por ejemplo, conocía a grupos chilenos que hacían un rollo parecido a Birthday Party, pero no conocía a Birthday Party; o llegaba a grupos que hacían algo parecido a Joy Division pero no conocía a Joy Division. Creo que eso es un poco la gracia de la música popular también, y de la escena dorada del punk de los años 90 que yo viví y que era puto oro bendito, ¡eso era una maravilla! Llegabas a las `distris` y veías docenas de fanzines, cientos de discos que no sabías ni qué cojones eran. Y claro, yo me los tragaba todos porque no había Internet. Toda la pasta que me sacaba de vender porros (risas) me la gastaba pillando libros, casetes, fanzines… A mí, toda esa escena vanguardista me mola, aunque yo provenga de algo más popular, como es el punk.

P: ¿Existe una verdadera decadencia en la escena underground al pasar al gran público?

R: No estaría mal que eso pasara, es decir que llegara bien; el tema es cómo pasa, y lo hace mediatizada por la industria.

P: ¿Podría ser una alternativa el mundo del teatro, en el que estás involucrado últimamente?

R: Sí, bueno, al final siempre es un ejercicio de purga continua. Para hacer canciones o teatro hay que tener alma, y para tener alma hay que limpiar, y si eso no se tiene en cuenta no se puede ser músico. Yo creo que esa es la única condición que se debe cumplir. No hace falta usar delays, no hace falta tocar de la ostia o tener buenas letras, no hace falta nada, lo que hace falta es tener alma, y el alma se gana. Yo no creo en eso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el alma hay que ganársela.

 

P: Dos preguntas de detalle: las señoras de “Mamina, qué pena”. ¿De dónde salen, quiénes son?

R: Son mis vecinas, tío, de la casa en la que vivo. Frente a mi portal tengo a la izquierda la carnicería Pipo y, a la derecha, la perfumería Conchi. ¡Espera! Igual tengo una bolsa aquí… (Saca la bolsa y ríe) ¡Qué documento! ¡CONCHI! ¡CONCHI! ¡PERFUMERÍA CONCHI! Oye, hacedle una foto, ho.

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Pablo enseña durante la entrevista su tienda favorita de cosméticos

P: Y la segunda, la otra cuestión de detalle: ¿qué historia hay detrás de los vagabundos jamaicanos de la estación de Colonia?

R: Verídico, verídico. Yo venía de viaje, de Montpellier a Colonia a tocar, como cuenta la canción “Busero Español”, y nada, lo primero que hago después de ese viaje “psycho killer”, como podéis observar, es encontrarme con dos vagabundos que están buscando a su hijo desaparecido. Ya es el puto colmo. Venía de ver miseria, llego a la estación y hay aún más. Es el puto colmo, eres pobre y estás en la calle, en Alemania, en mitad de la mierda; y ya no pides pasta no, porque no pedían pasta. Lo que querían era saber si alguien había visto a su hijo porque estaban durmiendo en la puta estación y se perdió. Entonces, me bajo del bus y veo eso y me voy a tomar un café… Y ya entre que yo estaba totalmente en la mierda en lo personal… En fin, la realidad supera siempre a la ficción.

P: Para terminar, ¿cuándo saldrá tu próximo álbum?

R: En abril.

P: ¿Tienes decidido ya el título?

R: Estoy pensándolo aún. Tengo dos opciones por ahora.

Cómo estar triste para siempre

CÓMO ESTAR TRISTE PARA SIEMPRE

(by Dandellion Hands) 

repítete a ti mismo “ellos no se han ido todavía”

el tiempo ha demostrado que engañarte para creer una mentira

es la forma más efectiva de lidiar

con cosas que no tienes bajo control

 

quédate escuchando las cintas que te hacían analizar en exceso

cada una de las palabras que escuchabas, “¿es esto una señal

de que las cosas estaban yendo mal?” no, no,

tú eres el único que te preocupaste demasiado, no ellos

 

quédate despierto cada noche y mira al teléfono

ya sea para tratar de reunir el coraje suficiente como para transformar

estos demonios, estos recuerdos constantes de tu soledad,

en nada más que un mal sueño

o quédate rezando un segundo hasta que puedas sentir

el calor del amor que vuelve

de forma equitativa

 

sal a tomar café cuatro veces por semana

lleva siempre tu cuaderno, no pares de escribir

abandona pequeñas historietas y agradece las notas escritas a mano

míralas y sonríe mientras entras en tu coche

 

habla contigo y críticate siempre que sea posible:

“mi vida es una completa basura porque la merezco”, ¿no es así?

debes haber hecho algo verdaderamente malo

es prácticamente imposible que te pongas a llorar

 

evita a tus amigos durante semanas

aunque ellos sean lo único estable que tengas

bórrales de tu vida, si ellos realmente quisieran verte

habrían venido, pero no lo han hecho, (¿a quién le importa?)

 

permítete a ti mismo perder el interés por las cosas que amas

observa cómo tomas un asiento en la parte trasera del mundo

que gira a tu alrededor, no lo combatas

conviértete en el personaje secundario de tu propia película animada

 

pero lo más importante, ahoga cada una de tus emociones

en un viejo ron robado, aprende a

amar su sabor salpicando, bajando por tu garganta

encuentra bienestar en el calor que aparece en tu

estómago, lo que bebes ahora es amor embotellado

 

no necesitas a nadie para ahuyentar tu soledad

solo encontrar la manera de hablar de ella.

 

*Traducción libre, que no libertina

Estudio de mercado (Un fragmento de “El público”, de Bruno Galindo)

elpublico

“Algunos tenemos hijos. A ellos debemos la rápida familiarización con los avances tecnológicos y con determinadas tendencias de consumo. Y el conocimiento de ciertas patologías modernas. Nosotros los llevamos al psicólogo, aunque con frecuencia han sido ellos quienes han salvado nuestras parejas. Nuestros hijos nos mantienen unidos a ese otro hombre o mujer con quien, después de experimentos que pusieron a prueba la paciencia de la otra persona y constataron jerarquías, nos empatamos bajo la expectativa de lo definitivo. El estudio formuló esta idea clave: muchas veces terminamos nuestras historias de amor unilateralmente, sin llegar a dar o a recibir una explicación acerca de la decisión. No hay por qué. No hay adiós. Nos dejamos de llamar y punto. En realidad nos juntamos siguiendo fuerzas emocionales, no sentimientos profundos. Y al final somos sentimentalmente insolventes. Ya se especificó que no somos muy dados a exteriorizar nuestros impulsos. Nos divorciamos poco. Lo que no quiere decir que cultivemos dobles vidas. Buscamos la ruptura del mismo modo en que se busca el despido de una empresa. 

Formamos parte de una franja de edad en la que nadie aún se muere. Es más: hemos decidido no envejecer jamás. Básicamente porque nadie quiere irse. Todo lo que uno se pierde. Pero los achaques asoman. Los nombres de nuestras tripas nos eran ajenos hasta hace poco. Ahora pulmones, riñones y colon figuran como las primeras entradas de nuestro flamante libro de padecimientos. Hay un hígado colectivo y está algo manchado. Aún fumamos tabaco, aunque menos que hace diez o quince años. Alcohol sí. Heroína o pastillas ya muy poco. A la cocaína le seguimos dando. Una fiestecita de vez en cuando. Eso dijo la encuesta. 

(…) El que se lo puede permitir se financia una infancia perpetua. Hoy tenemos motivos para pensar que nuestra juventud, ese período infinito teñido de ideologías y libros y música y películas, marcado por una sensación de eternidad despreocupada y primaveral, fue el preámbulo de un crecimiento que nunca se consumará. 

(…) La mayoría estamos en los nuevos empleos que trajo el desarrollo tecnológico, la informática, la telefonía y las telecomunicaciones. O en la banca. Otros tuvimos oficios en la música, el cine, la publicidad, la moda, el periodismo. Creímos que podríamos vivir de esos trabajos. De hecho algunos pudimos, durante un tiempo, jactarnos de no saber qué es un nicho de mercado. De esta categoría excedente una buena parte se ha reciclado en trabajos del primer tipo y una parte muy poco representativa ha triunfado por su cuenta y riesgo. El resto, una minoría marginal (el término utilizado fue “bohemia residual”) se ha quedado atrapado en lo provisional, en lo inmediato. 

(…) Nunca llegamos a tener gran cosa, pero lo derrochamos todo. Viajamos. Asistimos a conciertos. Salimos de noche. Tomamos algunas drogas, pero de tan baja calidad que jamás podremos enorgullecernos de haber pasado una verdadera temporada en el infierno. Ya no formamos parte de ese amplio colectivo que tiene un interés por la cultura de los estupefacientes. Somos antiprohibicionistas, eso sí. Al menos los que no tenemos hijos.”

El público, Bruno Galindo (Lengua de Trapo, 2012)

El día en que nos negamos firmemente a llamar poesía a la oscuridad

Como todos ya sabéis, hoy nos ha dejado el gran Cohen. Me enteré nada más despertar, alguien me susurró al oído “ha muerto” y, evidentemente, ya no pude volver a coger el sueño. Salí a la calle con un libro en la mano de su poesía reunida y con el gesto triste. Releí con atención sus versos en los vagones de metro y frente a los rascacielos de Nuevos Ministerios. Esos poemas que hablan de dioses y de esclavos. De pobreza. De vino y de canciones. De paisajes nevados y de personas como Anne, Marianne o el propio Hitler. De misericordia y anhelo. De budismo y de esperanza. En definitiva, de la humanidad como colectivo y de su relación con lo invisible que acecha y cuya naturaleza solo puede conocerse a través de la contemplación y del amor.

Poco hay más que añadir que no sepáis ya. Los genios con los que crecimos, no solo mi generación sino también la de nuestros padres e incluso abuelos, están desapareciendo. En este blog, que ya cuenta con seis años de edad, su estela ha aparecido muchas veces. Nunca habrá nadie como Leonard, por muchos imitadores que surjan a lo largo del tiempo. Nunca olvidaré la noche en que escuché por primera vez “Chelsea Hotel No.2”. O “Famous Blue Raincoat” (que me sirvió para titular un poema de La muerte del Hombre Orquesta). O “The Partisan”. Cualquier tema que tomemos de su cancionero nos devuelve la esencia del hombre erguido con su guitarra en el centro de las luces de un Nueva York mortecino, cargado de sombras y modernidad, dispuesto a entonar con su personalísima voz, rasgada y grave, un “so long…” para más tarde quedarnos deslumbrados con sus letras, producto directo de su don mágico con las palabras y su lucha contra sí mismo y sus semejantes.

Este es mi particular homenaje a Leonard Cohen. He escogido cinco poemas del volumen A mil besos de profundidad, editado por Visor y traducido por Alberto Manzano. No he querido “postear” las típicas canciones; en la red hay mucho ruido y está muy de moda eso de apuntarse a los pésames de figuras claves de la cultura musical. En vez de eso, he ido a sus libros de poemas. De todos sus discos, me quedo con Songs of Love and Hate (1971). Es el primero que escuché y el que creo que resalta con mayor precisión la obra musical de Cohen. Podéis leer los poemas mientras suena, apagado y triste, diciéndonos adiós o quizás hasta luego.

 

BIENVENIDA A ESTAS LÍNEAS

De La energía de los esclavos (1972)

 

Bienvenida a estas líneas

Hay una guerra en marcha

pero trataré de que te sientas a gusto

No sigas mi conversación

es solo nerviosismo

¿No hice el amor contigo

cuando éramos estudiantes del Este?

Sí, la casa está cambiada

pronto ocuparán el pueblo

he retirado todo

lo que pudiera animar al enemigo

Estamos solos

hasta que cambien los tiempos

y los que han sido traicionados

regresen como peregrinos a este momento

en que no nos rendimos

y nos negamos firmemente

a llamar poesía a la oscuridad.

 

 

HAGO ESTA CANCIÓN PARA VOS

De La energía de los esclavos (1972)

Hago esta canción para vos

Señor del Mundo

que lo tienes todo en el mundo

menos esta canción.

 

 

LA MÚSICA SE DESLIZÓ JUNTO A NOSOTROS

De Flores para Hitler (1964)

 

Me gustaría recordarle

a la dirección

que las bebidas están aguadas

y la encargada del guardarropa

tiene sífilis

y la banda está formada

por antiguos monstruos de la SS

De todas formas, ya que es

Nochevieja

y tengo cáncer de labio

me pondré mi

sombrero de papel sobre mi

conmoción cerebral y bailaré

 

 

ME PREGUNTO CUÁNTA GENTE EN ESTA CIUDAD

De La caja de especias de la tierra (1961)

Me pregunto cuánta gente en esta ciudad

vive en habitaciones amuebladas.

Cuando de noche me asomo a mirar los edificios

juro que veo un rostro en cada ventana

que me devuelve la mirada

y cuando me doy la vuelta

me pregunto cuántos vuelven a sus escritores

y escriben esto mismo.

 

 

CANTA AL PEZ, ABRAZA A LA BESTIA

De La caja de especias de la tierra (1961)

Canta al pez, abraza a la bestia,

Pero no salgas de la charca

Con medio cuerpo de caballo

Ni alas en la espalda.

Duerme como un hombre junto a los lobos dormidos

Sin anhelo por un cielo especial

Que oscurezca y cubra de pelo tus manos.

Animales, no matéis por el corazón humano

Pues bajo pechos de escamas o carne llorará.

Oh golondrina, sé un corazón en el alto pecho del viento.

Y con tu sangre cantarina haz de los miembros del cielo un río.

Los muertos están empezando a respirar:

Veo a mi padre salpicando luz como una joya

En el negro lodo del pantano.

Noah Cicero: “EEUU es el gran experimento de si los humanos pueden compartir un pedazo de tierra sin matarse unos a otros”

*Entrevista publicada originalmente en la Revista Quimera, número de octubre de 2016.

Y el tedio norteamericano nos va encerrando como ningún otro tedio del mundo.

William S. Burroughs, El almuerzo desnudo.

Al igual que Burroughs atrapaba y definía en un desfile sinfónico y literario las vidas de los freaks más despreciables del siglo pasado, los escritores norteamericanos de la escena alternativa vuelven a hacer lo propio con este mundo contemporáneo y globalizado. En este mundo repleto de comunicaciones vacías y crisis permanentes, en este mundo constantemente amenazado por el terrorismo y la guerra de civilizaciones, en este mundo donde encontrar un buen trabajo para la gente de clase obrera resulta casi un milagro. Donde las promesas que nos hicieron sobre un futuro prolífico al terminar los estudios quedaron sepultadas bajo toda la nube gigantesca de publicidad y comentarios en redes sociales. Donde quejarse ya no es suficiente. Donde los gobiernos bajan sus pantalones a las grandes multinacionales y las dejan campar a sus anchas. Donde hay mano de obra barata. Donde todavía se asesina y se juzga tan solo por el color de la piel.

En un mundo más o menos parecido o similar, basan sus historias autores como Noah Cicero, escritor norteamericano de 35 años, quien no solo ha sobrevivido al aburrimiento más letal en ciertas partes de Norteamérica, sino también al ocaso industrial de su ciudad natal: Youngstown, Ohio. Una ciudad que a finales de los años 70 cerró su principal industria, la siderurgia, dejando a cientos de personas en la calle y deparando consecuencias similares a las ya vividas en nuestro país a raíz de la recesión económica: la emigración como último recurso para todos esos jóvenes que, como Cicero, debieron partir hacia zonas más prósperas.

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Noah ha publicado más de siete novelas en diez años, desde The Human War en 2003 (Fugue State Press), una novela antibelicista contra la administración Bush y la guerra de Irak, hasta su novela más conocida, Best Behavior, publicada en España en 2011 por la editorial Pálido Fuego. También ha participado en antologías de poesía como VOMIT (El Gaviero, 2013) junto a otros autores del momento como Tao Lin, Dorothea Lasky, Megan Boyle o Jordan Castro.

Pero sin duda la mejor obra que resume el pensamiento de Cicero es una de título largo que simplifica el estilo de vida occidental en cinco puntos: “Trabaja. Cuida a tus hijos. Paga tus impuestos. Obedece la ley. Compra cosas”.

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Cicero conoce desde dentro la complejidad que tienen personajes anónimos para desenvolverse en la sociedad americana y conseguir un seguro médico. A través de sus novelas podemos indagar en la alienación de unos seres que no saben qué hacer con el tiempo que les ha tocado vivir, como con una sociedad que asienta sus leyes en el consumo masivo de productos e imágenes.

Desde unos ultramarinos en Las Vegas, Noah Cicero admite haber conseguido salir de su ciudad, la ciudad que le vio crecer y que actualmente vive sumida en el caos y la despoblación. A día de hoy compagina su trabajo con la escritura, tanto de libros de ficción como de poesía, estudia obras filosóficas contemporáneas y cena con editores, profesores y escritores que como él, decidieron dar la espalda al establishment literario.

Toda esta corriente de nuevos escritores norteamericanos alternativos se sirve de sus propios medios para editar y publicar sus libros. No sería nada nuevo añadir que basta con un simple click en Google para dar con archivos PDF llenos de relatos cortos, poemas y ficciones, en páginas web como Bear Parade, Electric Literature o Lazy Fascist Press.

En los últimos días hemos estado hablado con Noah Cicero para ver qué tal le va en su nueva ciudad, Los Ángeles, y para conocer sus opiniones sobre temas que están de actualidad: el inesperado ascenso a la presidencia del gobierno estadounidense del magnate Donald Trump, la crisis de los refugiados que asola Europa o la situación económica de ciudades en bancarrota, como su ciudad natal, Youngstown.

La conversación nos ha llevado por diferentes temas que preocupan al escritor, como las drogas y las adicciones, su vena existencialista, budismo, literatura, música, Internet y, como no, el aburrimiento americano al que Burroughs se refería.

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P: ¿Cuándo decidiste dedicarte a la novela y por qué?

R: Creo que nunca decidí ser novelista. Un novelista es una persona que se levanta un día y dice “Soy novelista” y luego escribe novelas románticas o de terror. O bien escoge una carrera de Bellas Artes y escribe sobre gente con síndrome de Asperger o sobre un padre y un hijo mientras el mundo se acaba. Nunca he pensado “soy novelista”. He tenido arrebatos increíbles, así como muchas sensaciones especiales en diferentes experiencias, y luego he escrito sobre ello. Si llega a las 180 páginas el documento de Word, se convierte en novela; si solo tiene 10 páginas, es un relato corto; una página, un poema. Pero nunca, en toda mi vida, pensé en ser escritor. Nunca le he dicho a nadie “Soy escritor”, frecuentemente alego que tan solo escribo cosas por diversión.

E: ¿Cuál es tu método para escribir novelas?

C.: Para escribir poemas, ensayos o hacer entrevistas voy al Sturbucks y bebo café helado. Me pongo los cascos y me emociono mucho y escribo rapidísimo, a veces lloro un poquito.

Para la ficción uso un escritorio pegado a una pared. Tengo un ordenador especial con el que escribir ficción, un ordenador portátil IBM. Me encanta su teclado y que el ratón sea una bola roja en el medio del teclado, lo que me permite escribir lo más rápido posible. Internet va muy lento en dicho ordenador, no tiene cortafuegos así que no puedo meterme en Facebook ni navegar por Internet. Solo tengo que trabajar.

Mi método consiste en pensar constantemente sobre lo que quiero escribir unos días antes. Tengo una personalidad obsesiva e insana. Escribo lo que voy a escribir en mi cabeza primero, probablemente el 90% se hace en mi cabeza. Luego me siento y tecleo con mucha rapidez. Me encanta la experiencia de pensar sobre la escritura, la experiencia de escribir y la experiencia de leerlo para unirlo todo. Y creo que si escribes con naturalidad, sin necesidad de editar, el texto se vuelve mucho más original y humano.

E: Has vivido en la ciudad de Youngstown, en Ohio. La revista Forbes eligió esta ciudad como una de las veinte ciudades más miserables para vivir. Pienso en otras ciudades, como Detroit, donde el gobierno ha cerrado más de cincuenta escuelas públicas en los últimos dos años. ¿Son razones suficientes para estar enfadado?

C.: Hace que no vivo en Youngstown cuatro años. Ahora vivo en Las Vegas. Crecer en Youngstown deparó consecuencias terribles en mi vida. Es un área muy pobre, no hay trabajos buenos, la universidad a la que fui era horrible pero tenía que ir ya que estaba a diez minutos de mi casa y no tenía ningún tipo de ayuda familiar ni guía en la vida. Todos los adultos que me rodeaban eran alcohólicos y adictos a las drogas. Youngstown nunca ha tenido una comunidad universitaria que ayuda a la gente pobre, ahora que estoy en Las Vegas la cosa es distinta y la Universidad hace todo lo que puede para que tengas un trabajo. No todo Norteamérica es como Youngstown, he estado en cuarenta estados y he vivido en varios de ellos. Hay estados y gobiernos locales que de verdad funcionan eficientemente. La gente de Ohio debe o bien cambiar de sitio o bien arreglar sus propios problemas. El gobierno federal de Youngstown no es, en mi opinión, la causa directa de que la situación sea tan miserable.

E: Varios de tus libros hablan sobre personajes con trabajos mal pagados que luchan por sobrevivir en un mundo cruel y a quienes les resulta imposible mejorar su calidad de vida. ¿Ha empeorado la situación tras estos años?

C.: Si vives en Youngstown seguramente. Best Behavior habla sobe una época en América, en la cual América estaba cambiando de una economía generalizada masculina y blanca, a una economía participativa y especializada. Desde 1995 hasta 2010 el mundo cambió, y nuestros padres no supieron cómo ayudarnos, ellos habían estado viviendo en el mismo paradigma que había desde la Segunda Guerra Mundial, y ellos no tuvieron ni idea de qué decir a sus hijos. Nuestros padres no nos mandaron a un colegio con informática, no hablaron a los jóvenes de especializarse, solo las clases altas y educadas sabían que los ordenadoras y la industria médica iba a dominar el mundo en 2015, pero los padres de la clase obrera no lo sabían, así que ellos no nos pusieron al día sobre aquellos títulos universitarios, por lo que un montón de nosotros pasaron sus 20 años tropiezo tras tropiezo. Sin embargo creo que ahora, si un padre dice a su hijo “debes estudiar informática, debes ir a una universidad para estudiar un título especializado”, estarían francamente de acuerdo.

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E: En tus libros aparecen muchos personajes con serios problemas de adicciones. ¿Podrías hablar desde tu experiencia personal y tu opinión sobre las drogas?

C.: Como muchas personas he tomado drogas en las fiestas de sábado cuando tenía 20 años, pero ya no lo he vuelto a hacer. Creo fervientemente que los adictos a las drogas son seres indefensos. No soporto estar rodeado por ellos. Mi madre fue adicta durante 30 años y está destruida como persona. Mi hermano fue adicto y murió. He tenido muchos amigos que han muerto o están en prisión por las drogas. Las drogas son el anti-zen y convierten a las personas en indefensas. No son conscientes de nada, no trabajan para mejorarse a sí mismos ni a su sociedad, lo único que buscan es conseguir droga. Ahora, si tú quieres fumar marihuana o tomar Aderall una noche de sábado, o si estás teniendo un ataque de pánico puedes tomar Xanax, pero yo no creo para nada que esas cosas sean una respuesta para alguien. Trabajo con dos personas jóvenes, ambas nacidas en América; una es una chica mitad afgana, mitad boliviana, algunas veces bebe vodka a sorbitos y va a ser arquitecta. La otra chica es de raza inca e hispana, no pierde el tiempo con las drogas y va a ser astrónoma. En definitiva, me importan muchísimo más las personas que serán arquitectas o astrónomas que las que toman setas o fuman crack.

E: ¿Es el aburrimiento la peor sensación de este siglo?

C: La peor sensación para la gente blanca de mi generación es no estar capacitados para vivir a la altura de las vidas de nuestros padres. Muchos nunca podrán comprarse una casa, tener un patio, tener un sueño. Hay algunos que lo intentan, pero se endeudan muchísimo; luego una cosa va mal y todo se va al garete. Mis abuelos tenían casas, patios, esposas, y cuatro niños en octavo curso. Mis padres tenían casas, patios, esposas y tres niños con nivel de instituto. Vivo en un pequeño apartamento con un título de bachillerato y trabajo en una tienda de comestibles; sin casa, sin mujer, sin niños, sin nada. A ojos de mis padres, soy un completo fracaso en la vida.

Por otra parte, los afroamericanos viven intentando hacerse camino en el mundo de la educación y en los trabajos de oficina. Por tanto, ellos deben trabajar mucho más y más DURO para llegar a entender qué hay que hacer en estas nuevas circunstancias. Ellos también tienen la presión de la gente blanca y negra que les ven como “embajadores de toda su raza”. Los afroamericanos están siendo disparados, bien por arma de fuego o táser, por agentes de policía. En 2015, 1.186 personas fueron asesinadas y no tuvieron un juicio justo. Sin juicio, sin abogados, simplemente les disparan por causas realmente estúpidas. La oportunidad de encontrar mejores trabajos ha sido posible hasta hace muy poco.

Si en este país haces algo malo, te disparan con táser o con pistola. Hubo una mujer de mediana edad que se emborrachó una noche de sábado con sus amigos y la policía le jodió por estar haciendo demasiado ruido. A raíz de eso, una chica negra de 13 años ya no seguirá yendo a clase porque su madre murió la semana pasada y ella cayó en depresión, la policía vino y la disparó.

Aquí no hay tranquilidad. Hay 2´2 millones de personas en prisión ahora mismo, la mayoría de ellos negros, por no hacer nada salvo ser negros.

En el caso de los latinos, tienen que soportar a los políticos y a sus gritos de “construyamos muros” y “hay que echarles” y “aprended inglés”. Los medios de comunicación permiten que esto siga ocurriendo, Fox News ha dedicado ríos de tinta a los horribles comentarios del señor Trump. Los latinos trabajan en este país, pagan sus impuestos y hacen esfuerzos por aprender inglés. Y toda esa jodida gente blanca estúpida no les quiere dejar en paz.

En el caso de los asiáticos, están bajo mucho estrés debido a que sus padres les exigen a sus hijos que sean perfectamente parecidos a los blancos, así que los niños intentan parecerse a los blancos y acaban perdidos entre dos culturas sin desarrollar al cien por cien un sentido de identidad. Conozco a varios asiáticos que son profesores y doctores; tienen un buen salario, una casa, pero no tienen un mero sentido de identidad.

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E: Has afirmado que actualmente hay 2´2 millones de personas encarceladas, la mayoría de ellos negros, por no hacer nada salvo ser negros. Es obvio que Estados Unidos es un país con altos niveles de represión. Desde Europa, Estados Unidos se ha visto siempre como el país de la libertad y de la democracia. ¿Qué fue mal? ¿Qué diferencias encuentras entre otros países como Europa?

C: América es el país más rico del mundo, y el país más rico del mundo siempre es el más cabrón. Cuando España y Portugal eran ricas aniquilaron a los nativos americanos durante cien años, y robaron africanos para venderles como esclavos. Cuando Inglaterra era el país más rico, mandó a sus prisioneros a Australia y creó el terror por toda la tierra. Los países más ricos son siempre brutales, básicamente porque ellos no quieren dejar de ser ricos.

E: Tu país está viviendo un momento muy importante. Donald Trump acaba de ser elegido presidente de Estados Unidos. En Europa, los expertos en comunicación describen el fenómeno Trump como “populista”. Tras estas largas décadas de lucha por los derechos de los negros en América, ¿la situación ha ido a peor? ¿Crees que el odio ha aumentado?

C: Piensa en algo: en España el 84% de los ciudadanos son españoles, y más del 16% restante son europeos, con más o menos un 70% de católicos. Esto es algo normal en toda Europa, el país es predominantemente homogéneo en cuanto a razas se refiere. América no es así, nosotros tenemos un 63% de blancos, pero blancos diferentes: católicos, protestantes, italianos, judíos; en definitiva, blancos que llevan en América 400 años y blancos que llevan aquí 50 años.

La familia de mi madre se remonta a 1620 en la época del Mayflower (nombre del barco que transportó a los primeros ingleses separatistas al nuevo mundo), pero la familia de mi padre no vino aquí hasta los años 20 del siglo pasado. Luego, hay como un 12% de africanos que fueron esclavos, un 16% de hispanos, un 5% de asiáticos y un 1% de nativos americanos. Imagina si España se levanta mañana con un 30% de protestantes locos, un 16% de Libia y un 12% de Tayikistán. Apuesto lo que quieras a que habría conflicto.

América es el Gran Experimento de si los humanos de esta tierra pueden vivir todos juntos y compartir una sola pieza de tierra sin matarse unos a otros. Ahora mismo estoy sentado en un Starbucks con gente proveniente de África, Europa y Asia y dos lesbianas. Puede parecer algo exagerado y loco ahora, pero el sueño no está roto, el Gran Experimento sigue vivo. Capullos como Trump solo nos han hecho más fuertes en nuestra fe de que podemos conseguirlo.

E: Esta situación de odio puede ser comparada con la crisis de los refugiados sirios y el ascenso de partidos de extrema derecha, como está sucediendo en Francia, Alemania u Holanda. ¿Crees que pronto nos veremos envueltos en una verdadera guerra de civilizaciones?

N: La gente europea de América y Europa han estado en guerra con Oriente Medio desde 1960, si no antes. El infierno de la guerra tendrá cerca de 2.300 años y se podría remontar a las Guerras Púnicas entre Roma y Cartago. La primera guerra de América fue en 1801 con las Guerras Bárbaras; desde entonces, siempre hemos estado en guerra con el otro. Parece que nunca vaya a acabar. Quizás haya alguna tradición pésima entre aquellas personas para luchar entre ellos.

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E: Afirmaste en una entrevista para eldiario.es que el Papa Francisco estaba luchando contra los estados imperialistas, la austeridad promovida por los gobiernos y la cultura dictatorial del mundo empresarial. ¿Te consideras católico?

C: No soy católico, mi padre y toda su familia lo han sido desde hace probablemente 1.900 años. La tendencia familiar acaba conmigo, ya que me siento mucho más cerca del budismo. Cuando leo un libro sobre religión es budismo, pienso que cualquier libro religioso que leas determina lo que eres, básicamente. Si lees sobre astrología para encontrar ayuda espiritual eres una persona que cree en los horóscopos, si les el Bhagavad Gita una vez al año, eres hindú. Mi única amiga es atea y lee “Despertar” de Kate Chopin una vez al año. Por tanto, se puede decir que ella cree en la religión de K. Chopin. Si por el contrario no lees nada y no fortaleces tu espíritu, no eres nada.

E: Al leer tus libros se pueden encontrar influencias que van desde el existencialismo, hasta la ficción transgresiva con un fuerte discurso anticapitalista de fondo. Tu estilo a la hora de escribir se ha comparado con autores tan grandes como Sartre, Samuel Beckett o William Burroughs. Hoy en día, ¿cuáles son los autores que más te interesan?

C: Los autores que has nombrado pertenecen a mis lecturas de 20 años. Ahora tengo 35 y, como es evidente, he cambiado. Aún amo todos esos autores. Pero ahora, quiero que la gente lea libros como Bestiario, de Lily Hoang, Soy una estación que no existe en este mundo de Kim Kyung Ju, No seas un capullo, de Brad Warner y Feminista mala de Roxane Gay.

E: También te gusta la música. ¿Es la música una inspiración para ti? ¿Podrías nombrar algunas de las bandas que escuchas ahora?

  1. C: Me encanta Slow Club, Screaming Females y Perota Chingú. Me gustan muchísimo las voces femeninas. Me encanta la música que es triste pero que suena ligeramente alegre. Odio la música que suena triste a propósito, como un piano tocado suave. Creo que los músicos que hacen canciones tristes sonando alegres son verdaderos maestros. También escucho muchísimo a George Jones, él es puramente sincero y sus canciones van siempre de personas que se mienten así mismas, se emborrachan para darse cuenta de que no hacen otra cosa que mentirse a sí mismas. Me encanta.

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E: Has publicado más de seis libros en diez años. ¿Te consideras un autor prolífico?

C: No me considero a mí mismo como un “autor”. Los autores publican en grandes imprentas, hacen un montón de dólares con sus ventas, o son profesores que ganan concursos. Gano algo de dinero al mes pero no lo suficiente como para poder vivir, y nunca he ganado concursos. A decir verdad, nunca me he presentado a ninguno. No pienso en mis libros pasados, ya los he escrito. Escribo porque adoro la emocionante experiencia de escribir. Me gusta que mis libros se publiquen porque es divertido, me permite conocer a gente y cenar de vez en cuando gratis. Pero, en cuanto termino un libro, ya dejo de pensar en él.

E: Al margen del progreso económico, ¿qué es lo peor de escribir novelas?

C: No hay nada malo en escribir novelas.

E: ¿Qué tienes pensado de aquí en adelante? ¿Estás trabajando en algo nuevo?

N.C: Acabo de escribir un libro sobre Budismo y Existencialismo, y ahora estoy buscando editor. También estoy trabajando en un libro corto de poemas y estoy planeando escribir una novela corta en el verano sobre vivir en el Grand Canyon.

Hijab

HIJAB

El negro de tus ojos abre las puertas a este museo de atrocidades,

tu vientre, no tocado por la luz, extraña unas manos calientes,

el blanco tostado de tu piel delata una pureza alegre

tus dedos pintan arabescos con trazo firme sobre la superficie de un viejo zócalo

la negación lenta de tu barbilla todavía no sabe qué es la poesía ni cuando la inventaron

y tus zapatillas deportivas hace mucho tiempo que pasaron de moda.

A bordo de este vagón de sonido,

penetramos el interior de la tierra para transportarnos e intercambiar nuestros nombres,

la sociedad de las pantallas nunca sabrá lo que has visto tras sus paredes,

guíame hacia el amanecer secreto de tu fe y tus playas; el hombre por el que rezas

te conoce más que tú, vende pieles y come cerdo,

serás la madre de tres niños tristes a los que llamarás del mismo modo que tus ancestros

vives aquí, en un territorio que explora la tierra con sus máquinas, construye mezquitas

y a la vez reparte carnés de desempleo a tus hermanos occidentales

tal vez mañana podamos compartir un té con naranjas y una oración a medias

si tu dios alimenta a tus seres queridos es un dios noble

si tu dios apalea y mutila a tus mujeres es un dios ciego y mezquino

si tu dios ha puesto ese velo en tu cabello es porque es un dios necesitado

que te necesita, a ti y a su fieles para culminar la obra del espíritu

y ahora, qué dirías a todos esos aún más necesitados que tú,

aquellos que llevan traje y cuya fe se basa en la técnica, cómo podrías detallar

uno a uno los leones de piedra tallados en tus templos y la altura de sus columnas erigidas

contra un cielo plagado de tempestades, melodías orientales y arcanas.

Tu trayecto y el mío en este tren vacío de identidades se ha terminado, ahora

puedes recoger tus dátiles y devolverlos a sus costas marinas.

Suicidio adolescente (6 canciones traducidas)

SALVIA PLATH

dices que te odias a tí mismo

por tanto deja que te alimente de fresas

que compré a una viuda

que vendía cosas de todos sus maridos

y veremos si todavía sigues odiándote

si todavía te odias

te comeré durante una hora en tu cuarto

porque me encanta chupar pollas

si todavía sigues odiándote

nos cortaremos y tragaremos

pedazos de cristal de un vaso roto

no me importa terminar ya la carrera

compraré la tele más grande

que lo que mi tarjeta bancaria pueda permitir

veremos el canal digital de cocina durante el resto de nuestras vidas

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TODO ESTÁ GENIAL

e hice amigos con un fantasma

ahora salimos casi todas las noches

cuando estoy acostado en la cama

él se cuela en mi cabeza

y me infunde terror

y todo va genial

y me hice amigo de un desgraciado

que pincha agujas en su brazo

cuando estaba acostado en la cama

me robó todo lo que tenía

todavía le permito que se coloque

y todo va genial.


ENCONTRAMOS DOS CISNES MUERTOS Y LLENAMOS SUS CUERPOS CON FLORES

no quiero dormir

y tampoco quiero soñar

sobre una mesa o en un piso

en un coche fuera por la noche en la nieve

despertar en la cama de otro

algo me dice que estoy perdiendo la cabeza

no quiero irme

solo teñirme el pelo y dormir

el mundo acaba en mis sueños

cada semana durante los últimos años

cuando por fin termine llenarán mi cuerpo de llamas

y tú y yo seremos personas conocidas

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TODAVÍA SIGUES COMIENDO ESE SANDWICH 

tenía 17 años

follamos en tu coche

preparabas la cocaína

y dije que nunca la iba a probar

luego dejé que algo más matara a mis amigos y a mi cuerpo

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ME PASAN LAS MISMAS COSAS TODO EL TIEMPO INCLUSO EN SUEÑOS

he soñado con cómo es morirse

y me vi a mí mismo convertido en sombras otra vez

tal y como hice cuando era un niño

vi mis huesos rotos y todas las cosas que he estado escondiendo desde que te difuminaste

todos los secretos que nunca pensé que contaría a nadie

estoy caliente estoy aburrido y vuelvo al mismo lugar

no es mejor ni peor que nada de lo que me haya pasado

pero deseo no haber conocido a tantas personas como las que conocí

no porque ellas no me gustaran sino porque las abandoné

y cuando niegas a alguien todo el tiempo

es difícil no desear la muerte

siento constantemente esta rara y vergonzosa sensación

como si estuviera siendo observado por esos ojos rojos y vengativos

detrás del espejo de cualquier baño público y en los vagones de metro

y en cualquier sitio donde voy sé que no soy bienvenido.

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TRAGA

cágate en mi cabeza

túmbate en mi cama

toco tu camiseta

sabes que te deseo todo lo peor

mirando  como te quitas los pantalones

me haces sentir

mal conmigo mismo

estoy tirando el tiempo

nadie puede ayudarme

traga mi corrida

haré nuevos amigos

desnúdame

sobrio y dolido  Tengo frío

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CHICO SOLITARIO VA A UNA RAVE

todos sus amigos salen

ahora hacen cosas sin él

no tiene pareja está solo

se siente triste se siente deprimido

chico solitario tiene un plan

tomar drogas para hacer nuevos amigos

ir a una rave donde estar rodeado de todas las personas que querría ser