Tres canciones muy angustiosas y tres párrafos de DFW terriblemente angustiosos también

Para mí es como estar completa, total, plenamente enfermo. Intentaré explicar loq eu quiero decir. Imagina que estás enfermo del estómago con unas naúseas realmente intensas. (…) Ahora imagina que es todo tu cuerpo el que se siente así. (…) Imagina que todas las células de tu cuerpo, todas y cada una de las células de tu cuerpo están tan enfermas como tu estómago nauseabundo. Y no solamente tus propias células, ni si quiera, sin los e. coli y los lactobacilos también, las mitocondrias, los cuerpos basales, todos malísimos y todos calientes e hirviéndote como larvas en el cuello, el cerebro, por todo el cuerpo, por todas partes, en todos lados. Todos nauseabados a muerte. Ahora imagina que cada uno de los átomos de cada una de tus células se siente así de mal, enfermo, intolerablemente enfermo. Y cada protón y neutrón de cada átomo (…) tumefactos y palpitantes, indispuestos, enfermos, sin oportunidad de vomitar para aliviar esa sensación. Cada electrón se siente enfermo, también, y gira desequilibrado y errático en unas órbitas dignas de una casa de los espejos que están plagadas de gases venenosos moteados de amarillo y violeta que se arremolinan, todo desequilibrado y mareado. 

De “Todas las historias de amor son historias de fantasmas. David Foster Wallace, una biografía”.

La << Cosa mala >> eres tú. (…) Nada más. Tú mismo eres la enfermedad. (…) Ahora te das cuenta de ello. Y entonces, supongo, es (…) cuando contemplas el agujero negro y ves que tiene tu cara. Y ahí es cuando La Cosa Mala directamente te devora enterito, o más bien, cuando tú te devoras a ti mismo. Cuando te matas. Todo ese rollo con los suicidios de la gente que tiene “depresión severa”; decimos “¡Santo cielo, debemos hacer algo para evitar que se suiciden!”. Y es un error. Porque, a ver, para entonces esas personas ya se han suicidado, por lo que respecta a lo que realmente cuenta (…) Cuando “se suicidan” efectivamente lo único que están haciendo es poner orden. 

De “Todas las historias de amor son historias de fantasmas. David Foster Wallace, una biografía”.

-No trataba de hacerme daño. Trataba de matarme. Hay una diferencia. (…) Quería dejar de estar consciente. Soy de un tipo totalmente distinto. Quería dejar de sentir así. De haber podido caer en un coma realmente prolongado, lo habría hecho. O haberme producido un shock a mí misma. Lo habría hecho. Lo último que quería hacer era hacerme daño. Simplemente no quería sentirme más de este modo… No creía que esta sensación fuera a desaparecer en el futuro. No lo creo. Todavía no lo creo. Prefiero no sentir nada. (…) La sensación es por lo que quiero hacerlo. La sensación es la razón por la que quiero morir. Estoy aquí porque quiero morir. Por eso estoy en esta habitación sin ventanas y con bombillas de seguridad y sin llave en el lavabo. Por eso se llevaron mi cinturón y los cordones de mis zapatillas. Pero noto que no se llevan las sensaciones, ¿o sí? (…) esto no es un estado. Se trata de una sensación, de algo que siento. Lo siento en todo el cuerpo. En los brazos y en las piernas. En todas partes. En la cabeza, la garganta, el culo. El estómago. Está en todas partes. No sé cómo llamarlo. Es como si no lograra encontrar nada fuera de esa sensación, así que no sé cómo llamarla. Es más horror que tristeza. Es más como horror. Es como si algo horrible estuviera a punto de suceder, lo más horrible qeu euna se pueda imaginar, no , peor de lo que una pueda imaginarse porque está también la sensación de que tienes que hacer algo ya mismo para deternerlo, pero no sabes lo que se debe hacer y entonces sucede también, todo el tiempo, está a punto de suceder y al mismo tiempo sucede. (…) Todo se vuelve horrible. Todo lo que ves es feo. La palabra apropiada es “espeluznante”. (…) Esa es la palabra exacta. Y todo suena áspero, espinoso y áspero como si cada sonido que una escuchara de repente tuviera dientes. (…) El miedo es parte principal de la angustia (…). Lo que le conté al doctor Garton está bien, pero imagínese usted si se siente así en todas partes, que cada célula y cada átomo o neurona o lo que sea que tiene dentro tantas naúseas que quisiera vomitar pero no puede, y usted se siente así todo el tiempo, y usted está seguro, no tiene la menor duda de que esa sensación no se irá jamás y que se va  a pasar el resto de su vida natural conviviendo con ella. 

De “La broma infinita” 

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Autor: Enrique Zamorano

1993. Periodismo. Literatura. Rock&Roll.

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