“With the light´s out” o la música que escuchamos cuando nadie nos oye

Fotograma del vídeo "Into My Arms"; no os lo podéis perder (más abajo)
Fotograma del vídeo “Into My Arms”; no os lo podéis perder (más abajo)

Hoy y quizás para siempre, me quedaré con cuatro baladas. ¿Cuál es vuestra favorita? En mi caso, no renegaré jamás de estas cuatro canciones que voy a mostrar como mis cuatro baladas favoritas. Cuatro baladas perfectas.

Los lugares más privados y oscuros del ser humano llevan alumbrando voces poéticas y musicales desde tiempos inmemoriales. En la cultura popular, el llanto, que toma forma en la tristeza o melancolía, y la risa, que toma lugar en la diversión, han sido y serán siempre el pan nuestro de cada día. Esta noche me quiero concentrar en el lado opuesto a esa risa, como diría Nirvana, lo que suena when the light´s out. 

leon
Fuente: rollingstone.es

Cuando las luces se apagan, rescato, en primer lugar, la que podría ser la favorita de mis baladas, la canción que más veces me ha hecho llorar en mi vida: “Chelsea Hotel #2” de Leonard Cohen. Escuchada por primera vez en un viejo cassette encontrado en una caja del trastero de mi casa, me provocó noches y noches de escucha para intentar abarcarla en toda su plenitud. Aunque muchos se quedarán con “Halellujah” como canción esencial de la discografía del padre musical de la ceniza y la tristeza, “Chelsea Hotel #2” en mi opinión me parece que reúne lo más grande y lo más triste del ser humano. Escrita, como no, a Janis Joplin mientras le chupaba el pene al cantautor en la cama deshecha del Hotel Chelsea de Nueva York, es una canción que da vida a cualquier ser querido que ya no está con nosotros. Es una canción que te hace apreciar lo importante de la vida, que es el amar y ser amado, a menos el sentirse amado, como reza el estribillo, 

y luego tú te fuiste, verdad, ¿querida?

tú diste la espalda a la gente y al mundo,

te fuiste sin ni si quiera decir

te necesito o 

no te necesito,

te necesito,

no te necesito…

Sin duda, además de ser una de las letras del rock, es una letra que solo con leerla hace que se te encoja de una manera brutal e imparable el corazón. Es una canción y una letra no apta para paladares tristes. Porque tiene una fuerza introspectiva arrolladora. 

La segunda balada que me gustaría remarcar en esta noche tranquila de Mayo no es otra que “Into my arms” de Nick Cave. ¿Cuándo dejaremos de amargarnos tanto la vida con esta canción? ¿Cuándo olvidaremos la imagen de ese amor imposible que todos llevamos dentro? ¿Cuándo apartaremos los oídos a semejante balada? Esta es una canción que expresa el deseo no realizado de una situación amorosa que exacerba la naturaleza situándose desde una posición mística y hasta religiosa. La estrofa que va en progresión hacia un estribillo suplicante y anhelante, admitiendo el deseo dentro de ti de correr hacia Ella (¿quién si  no? el amor de tu vida, ese que está esperando y que nunca llega, pero sabes que está ahí, o quizás ya pasó, o es que no te estás dando cuenta) y que por fin puedas estar en comunión contigo mismo y poner un final bonito a esta cruel vida que todos pasamos…

La tercera canción en discordia que abarca el 100% de tristeza, se asemeja un poco más a la anterior. Hablo de “Pale Blue Eyes” de Lou Reed. Otra canción de amor. Otra canción para las incontables tragedias amorosas. Esta, a diferencia de la de Cave, expresa nostalgia. Nostalgia y quizás un poco de culpa. Con sus versos iniciales de decadencia absoluta, un aspecto que marcó enteramente al resto de la carrera musical de la banda de Reed, The Velvet Undergound,

Sometimes I feel so happy,

sometimes I feel so sad,

sometimes I feel so happy,

but mostly you just make me mad,

mostly you just make me mad. 

Cuántas veces habremos escrito estos versos en farolas y bancos en los días lluviosos de otoño, cuántas veces han pasado por nuestra cabeza, y con ellos el sentimiento que desprende la canción de pena y nostalgia. Estos versos casi infantiles y un tanto naif no pueden derivar en un tan bien logrado estribillo tanto letrística como musicalmente. Con ese verbo que tan pocas veces se dice o se oye en la lengua inglesa-americana: linger on” (“siguen aquí”). Qué preciosidad. Una obra maestra en el mundo de las baladas que recorremos esta noche que no podría pasar ni mucho menos por alto. Descorazonados, sentid en vuestro pecho la nostalgia en su aspecto más extremo:

Y ya para acabar, nos faltaría por añadir una de las canciones del genio de los crooneers: Bob Dylan y su “It´s all over now, Baby Blue”. Una canción para rematar este post, ya que está escrita directamente a la tristeza. A la tristeza o a la muerte, una de las dos. Los versos siempre tan crípticos de Dylan en sus canciones nos dejan intuir una de las dos posibilidades en el significado de la canción. Y qué mejor canción como colofón de este diario de canciones tristes. Es muy especial, porque Dylan, siendo fiel a su estilo en la mayoría de sus baladas en las que su repertorio ya había madurado, no nos deja solos en medio de la  tristeza absoluta, sino que nos acompaña y nos da esperanza a modo de consejos:

Leave your stepping stones behind, something calls for you.

Forget the dead you´ve left, they will not follow you. 

(…)

Aún recuerdo una anécdota que no sé si es del todo cierta, pero opto por creérmela. Me refiero a la presentación de “It´s all over now, Baby Blue” en público. Bob Dylan había sido llamado para tocar en un festival de folk y le habían dejado un margen de una hora y media más o menos. Cerraba el show. Entró en el escenario sin banda ni nada, muy lejos de lo que se tenía previsto. Agarró su guitarra acústica e interpretó esta bella canción para el privilegiado público asistente. Cuando acabó la canción, que hasta esa noche nadie había escuchado, todo el mundo se quedó mudo sin saber qué hacer: si aplaudir o llorar. Dejó la guitarra y se largó del escenario. No hubo más canciones. No hubo más concierto. El público salió con los ojos húmedos, perplejos de la actuación del músico americano. 

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Autor: Enrique Zamorano

Periodista, escritor y músico. Autor de "La muerte del Hombre Orquesta" (LUMA, 89plus, 2014) y de la pequeña antología "Adiós a las águilas: seis poemas de Leopoldo María Panero" (2014). Love In Veins, Raindogs, Last River Together...

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