EL MUCHACHO ELÉCTRICO (último poema del año)

Ciertas formas de bar caliente diorama

siempre avanzamos en círculos polifonía estrecha

Madrid se estremece como un animalito

es agua Asesinado el Muchacho Eléctrico en cualquier parte

solo queda lo gris lo submarino 

infinitos gaseosos en torno al Bar Humano 

bola contra bola de metal asesino

las glándulas generan

recuerdos como aquellos labios muertos Lotte Lenya

sonríe desde su viejo cliché

una estatua otra estatua y mil estatuas

o sombras o recuerdos luces y pulsaciones

de un astro en la ventana 

y hay cuerpos muy calientes lo recuerdas

sin matriz así la mano blanda 

se retuercen los pocos que están ahí copulan

mueren los ciegos en sus garitas transparentes

entrañas arrancadas y olor a niebla matinal sin sangre

bocas abiertas a las puertas de un sol 

que no calienta más que mármoles

sus piernas milagro de leche y un libro abierto recuerda

él ya murió se lo dijimos es la cámara de torturas un lugar sombrío

junto al monte de Venus -verdad del rinoceronte

junglas de terciopelo -no no recuerdas nada 

pero existe una línea directa tendrás pecho y vientre

crepúsculos de muchacho eléctrico una bandada de ojos oh que lejos

nubes vendidas al mejor postor en los escaparates ciudadanos

es todo igual

y siempre habrá cerveza en tus cabellos.

El Muchacho Eléctrico, Eduardo Haro Ibars, “Pérdidas Blancas”, MADRID 1978.

Con este poema, doy por finalizado este año y esperando ya al siguiente. Qué grande Eduardo, qué galán, enamorarse de la poesía de este joven madrileño aún en diciembre de 2012 a punto de atravesar la brecha de tiempo que nos lleve al trece. Eduardo aquí sigues, tu fantasma vaga por Malasaña pero desde ahí vuela hacia todo el país y más allá. 

eduardo 4

“Eran dos cadáveres en vida. Cuando los vi juntos por última vez, a principios de los años ochenta, eran dos seres lábiles que compartían aficiones tóxicas y no tóxicas. Recuerdo que era a la atardecida y esperaban a que se abriera el semáforo. Blanca Uría Meruéndano y Eduardo Haro Ibars aguardaban quietos en el borde de la acera para cruzar la madrileña calle de Hortaleza, en la esquina con Fernando VI. Estaban solos junto a la señal luminosa y apenas conversaban entre ellos. El tráfico discurría con normalidad, el resto de la existencia también. La imagen que registra mi memoria es la de dos almas en pena de terno oscuro. Eduardo iba cubierto con un desgastado abrigo largo de piel; era como dicen que aparece el diablo en la naturaleza agitada: vestido de negro, elevado, de figura delgada. Blanca, enjuta y menuda. Los vi marchar con dirección al barrio de Malasaña”.  “Eduardo Haro Ibars: los pasos del caído”, J. Benito Fernández, ed. ANAGRAMA Colección Argumentos, página 15.

eduardo 2

Por supuesto, si queréis oír el poema recitado por mi voz en estas dos páginas lo podéis escuchar en formato podcast: 

https://soundcloud.com/enrique-zamorano/el-muchacho-el-ctrico

http://newhopeguitar.podomatic.com/entry/2012-12-29T09_22_03-08_00

*En cuanto tenga tiempo lo subo en vídeo a YouTube

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Autor: Enrique Zamorano

Periodista, escritor y músico. Autor de "La muerte del Hombre Orquesta" (LUMA, 89plus, 2014) y de la pequeña antología "Adiós a las águilas: seis poemas de Leopoldo María Panero" (2014). Love In Veins, Raindogs, Last River Together...

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