Misiva al fondo del sufrimiento

Continúo sin lograr saber como voy a sobre-vivir para el resto de los años.

Apenas una carta. De escritor a escritor. Una carta al fondo del sufrimiento, ahí donde ya no se puede respirar, ahí en el fondo, cuando el dolor es tan incurable que es impracticable salir de él. Como una lluvia que no cesa y no cesa, y sumergido en un lago intentas secarte pero sabes que es totalmente imposible. Una carta. Una carta para que quede claro. Que aún sentimos. Que aún buscamos el amor desesperadamente desesperados. Que buscamos un hueco dulce y una parcela confortable en medio de todo el horror. Una carta que sin querer llegó, para recordar, que aún sufro. Sufrimos.

Querido amigo, querido anónimo, estés a donde estés, gracias. Me conoces mucho más que la gente que cree conocerme. Que la gente que hay a mi alrededor. Que todos los edificios. Que todas las calles. Que todos los bares.  Que todo el inmenso Infierno. “Salí a la calle y no vi a nadie/ Salí a la calle y no vi a nadie/ Oh Señor! desciende por fin/ porque el Infierno se ha quedado sin nadie”. (Spiritual 1, L. M. Panero)

Querido amigo, en relación a las relaciones matafísicamente unidas en el lazo impredecible de las relaciones humanas,

en alguna parte leí que si encuentras la persona con la que te puedes aburrir comodamente, esa es la persona. Las novias de las que sales huyendo cuando te aburren, esas no son lo que buscas. Aburrirse a gusto con alguien es como estar con uno mismo. No hay nada mejor que pasar las horas en casa con tu pareja conscientes de que el tiempo se ha detenido por fin, aunque vuestra piel siga envejeciendo, aunque la gente se siga moviendo en la calle, ellos siguen buscando. En una película de María de Medeiros, la actriz pasa tanto tiempo encerrada con su novio que pierde la noción del tiempo, creo que están en Estoril aunque esto es irrelevante. ella dice: me aburro, creo que eres el hombre de mi vida.

Si ustedes han conseguido este grado de complicidad, bueno deberán superar otros escollos de estabilidad y mercado laboral, pero puede ser un amor incombustible. Recuerde que muchos de los grandes no vivieron de la literatura, Kerouac era ferroviario, en la senda del perdedor Bukowski cuenta lo de que era cartero, Walser hizo todo tipo de los trabajos más humildes, bueh Rilke seducía mujeres ricas de la alta jerarquía europea, Kafka era funcionario me creo y Dostoiewski escribió sus mejores obras en prisión en Siberia. Supongo que lo importante es no aburguesarse, la comodidad cambia el sentido de todas las cosas. No se trata de sufrir, nadie se lo va ha poner fácil. Tampoco se trata de un guinness de lectura. Algún día descubrirán los dos que en las relecturas al cabo de los años los libros cambian, mutan, crecen con ustedes, los mares se vuelven de una profundidad insospechada, y será como si fueran capaces de entender cosas que antes les estaban veladas.
Espero que todo le vaya bien,

Salute, rock y letras.

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Autor: Enrique Zamorano

1993. Periodismo. Literatura. Rock&Roll.

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