Reseña de “Primerísimos poemas y antípodas (2012)”, Daniel Nuwanda, promesa literaria.

Rojo, el color que me enseñó,

ingenuo si no lo has de creer,

melodía en que se empeñó

bruscamente hacerme saber;

aquel niño zéjel rubio,

ungido por un barco ebrio,

divino en su infierno nubio.

Así se presenta/define nuestro poeta en este poema de su poemario recién salido del horno, “Primerísimos poemas y antípodas”.

Daniel, conocido por todos los círculos literarios vallisoletanos como “Nuwanda” (debido a cierta película de Robbie Williams que seguramente todos conocéis), amigo mío revolucionario, o como yo le llamo, mi amigo golpista, nos presenta un poemario cargado de simbología y revolución. 

“Primerísimos poemas y antípodas” figura como una obra clave por la que todo autor debe pasar en su vida literaria. Dividida en cinco partes (Primerísimos poemas, Vida y Belleza, Amor, Existencia y Muerte, y Políticos y Sociales), nos presenta todas las inquietudes de este joven poeta de apenas 18 años de edad.

Como un Rimbaud moderno que comenzó a escribir y a publicar más o menos por la misma edad. Es más, la comparación es perfecta, pues el estilo de cada verso rezuma pasajes e imágenes de las famosas Iluminations, o cada sentencia  o idea, esa angustia que Rimbaud proyectaba en Une saison en énfer. Ello ya se ve en el poema de presentación. Titulado “Influencia”, podemos comprobar que reúne la temática, terminología y mitología del poeta simbolista francés, padre del surrealismo.

En mi opinión, Daniel es uno de aquellos poetas que ya no quedan. Aquellos poetas que aún no han olvidado lo que son y cómo han llegado a serlo, es decir, absorben la raíz misma del arte literario para proyectarlo hacia el presente y modernizarlo. Lo conocí hará un año o dos, en un recital de poesía organizado por el partido Izquierda Unida con motivo del aniversario del asesinato de Lorca, para honrar a “los poetas del pueblo españoles” (Lorca, Salinas, Cernuda…) Leí uno de mis poemas, más uno de Machado y otro de Lorca. Era en el Café Teatro de Valladolid. Cuando acabó el espectáculo, se me acercó y comenzamos a hablar de literatura. La noche se alargó entre versos e ideas. Pronto descubrimos que compartíamos el mismo camino en la literatura.

Con el paso del tiempo, fuimos fraguando una amistad que lucía por bandera la poesía y la República. Compañeros de visiones, hippies en verano, punks nihilistamente intelectuales en invierno, hijos del rock lisérgico, hombro donde sujetarse en las manifestaciones y pacientes de crisis existenciales varias, los días de domingo. 

Después de todo este rollazo, en el que he narrado en líneas breves lo que me une a este amigo poeta, quisiera dejaros con la palabra, con todo su ser explayado en versos que se enlazan entonando cantos de República y adoración al Misterio. Espero que os guste y no os decepcione, pues es de lo mejorcito en literatura juvenil de Valladolid. Por supuesto, si queréis más, solo tenéis que contactar conmigo por mi correo, newhopeguitar@hotmail.com y, con el permiso de Dani, recibiréis una copia de “Primerísimos poemas y antípodas”. Ahora os dejo con el poeta y estos dos poemas que he seleccionado para que disfrutéis:

“Soneto revolucionario” (A una bandera que ondea con aires renovadores):

Banderita tricolor que se eleva,

desafiando sola el viento enemigo,

si los de enfrente fuesen de ti amigo

¡grita el pueblo y se subleva!

Toda estrella roja que brille deba

alentar al obrero a sembrar trigo,

pues todos saben: del rico es el higo,

pero no la sangre obrera que beba.

Banderita, aguanta el embate frío

porque del patrón enemigo muerto,

juntos haremos de su sangre su río.

Y si de este bello sueño despierto

un día, niégame, amigo mío,

que mi esperanza se fugó al desierto.

“Noche vacía”:

(…)

Mientras, bajo la falsa bóveda,

una miríada eterna de caminos enlazados

de la más sucia pureza jamás dada,

[¡Oh, auténtica esencia humana!]

se dirigen en silencio al patíbulo rodeados

de una confusa y absoluta bruma negra

que nosotros mismos condenados,

nos impusimos cuando arrojamos a Dios sobre la Tierra.

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Autor: Enrique Zamorano

Periodista, escritor y músico. Autor de "La muerte del Hombre Orquesta" (LUMA, 89plus, 2014) y de la pequeña antología "Adiós a las águilas: seis poemas de Leopoldo María Panero" (2014). Love In Veins, Raindogs, Last River Together...

3 comentarios en “Reseña de “Primerísimos poemas y antípodas (2012)”, Daniel Nuwanda, promesa literaria.”

  1. Jajajaaj ¡Pero qué exagerado eres, Enrique!
    Un detalle: el poemita “Influencia” que has puesto al principio no es una autodefinición, es como dice el título, la influencia de la que más a gusto bebo; y efectivamente está lleno de referencias rimbaudianas, pero no desvelas otro secreto que tiene…Observa la primera letra de cada verso y aparecerá la solución al enigma.
    Y muchas gracias por esta promoción!!

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