Aquí podía estar D. W. Gately salvo por la Gracia de Dios

Prometí que iba a subir contenidos sobre la obra de DWF y aquí lo tenéis: un nuevo vídeo a mi canal de YouTube en el que se oye mi voz recitando uno de los mejores párrafos  de su mejor novela, “La Broma Infinita”. Espero que os guste. El vídeo ha servido como excusa para recitar dicho párrafo.

Cuando Don Gately llevaba poco tiempo  como residente en la Ennet House casi resultó expulsado por unirse a una penosa adicta a la mezedrina de New Bedford y escaparse tras el toque de queda después de medianoche cruzando el complejo de la EHRAD para colocar un gran cartel en la estrecha puerta del centro de metadona de la Unidad 2. El cartel decía CERRADO HASTA PRÓXIMO AVISO POR ORDEN DE LAS AUTORIDADES DE MASSACHUSETTS. El primer empleado del centro de metadona no llega hasta las 08.00 h y, sin embargo, ya se ha mencionado cómo los clientes de la 2 empiezan a hacer acto de presencia al amanecer, retorciéndose las manos y con los ojos desorbitados; y Gately y la freak anfetamínica de New Bedford jamás habían presenciado algo parecido a las crisis psíquicas y a los casi disturbios entre todos aquellos semi-ex–yonquis–pálidos y flacos homosexuales fumando un cigarrillo tras otro y tipos magullados y barbudos con gorros de cuero, mujeres con cresta y muchos paquetes de chicles en la boca, dilapidadores de herencias familiares con coches resplandecientes y joyería computerizada que llegaban (tal como venían haciendo durante años y al igual que las ratas hipercondicionadas) al alba con los ojos hinchados y Kleenex en las narices y rascándose los brazos y parados sobre un pie, luego el otro, haciendo básicamente de todo salvo realmente congregarse, ansiosos por el alivio químico, dispuestos a aguantar en el frío  echando vapor por la boca durante horas con tal de que llegue ese alivio, y hoy que habían llegado con el sol, ahora se les informaba de que las autoridades de Massachusets iban a retirar de repente y sin previo aviso la posibilidad de ese alivio hasta (y esto es lo que realmente les puso fuera de quicio allí fuera, en el aparcamiento) Nuevo Aviso.  “Mierda” rara vez ha disfrutado de un significado tan literal. Al sonido de los primeros cristales rotos de una ventana y a la visión de una vieja puta tratando de pegarle a un ciclista con chaleco de cuero con un letrero de los tiempos premétricos diciendo que EL CÉSPED CRECE MILÍMETRO A MILÍMETRO PERO MUERE PISADA A PISADA del patético jardín de la 2, la adicta a la mezedrina empezó a reírse tan sonoramente que se le cayeron los binoculares de la escalera de incendios de la Ennet House desde donde miraban a eso de las 06.30 h y los binoculares cayeron y golpearon el capó de uno de los coches: el techo del coche de uno de los psicólogos de la Ennet House que pasaba por debajo, con un ruido metálico estridente justo cuando estaban llegando, el psicólogo, un tipo llamado Calvin Thrust, con cuatro años de abstinencia a sus espaldas, un antiguo actor porno de Nueva York que había sido paciente de la Ennet House y que no toleraba ninguna tontería por parte de los residentes, y cuyo orgullo en la vida era su Corvette, en el cual los prismáticos dejaron una marca bastante chunga, y además, se trataba de los binoculares del director de la clínica, un ornitólogo aficionado, que habían sido sacados de su despacho sin un explícito permiso, y la larga caída y posterior impacto no parecieron hacerles ningún bien, por no decir otra cosa, y Gately y la adicta a la mezedrina fueron descubiertos, puestos en Restricción Total y casi expulsados. La adicta de New Bedford, en cualquier caso, volvió a los aminoácidos inyectables un par de semanas más tarde y fue descubierta por un guarda nocturno tocando una guitarra de aire y simultáneamente puliendo las tapas de las latas donadas en la despensa de la Ennet muchas horas después del toque de qeuda, absolutamente desnuda y brillante por el sudor inducido por la droga; después de la formalidad de un examen de orina, la chica recibió el patadón administrativo –casi una cuarta parte de los nuevos residentes de la Ennet son expulsados por orina sucia dentro del primer mes y sucede lo mismo en las demás clínicas de Boston-, y terminó de vuelta en New Bedford y, al cabo de tres horas de hacer la calle la cogió la policía por un viejo delito y la enviaron a la penitenciaría de Framingham para un marrón de unos dos años y una mañana la encontraron en su camastro con un cuchillo fabricado en la cocina saliéndole de sus partes pudendas y otro del cuello y con una topografía personal absolutamente eliminada, y Gene M., el supervisor de Gately, le dio la noticia a Gately y lo invitó a considerar la muerte de la adicta como un claro caso de Ahí podía estar D. W. Gately salvo por la Gracia de Dios.

Págs. 225-226 “La Broma Infinita”, D. F. Wallace, Ediciones DEBOLSILLO

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Autor: Enrique Zamorano

1993. Periodismo. Literatura. Rock&Roll.

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