Horror inextirpable. Una novela de Tavares: Jerusalén, (Mondadori 2009)

Hace unos días acabé de leer una de las mejores novelas que recuerdo. Jerusalén (2009), publicada por la Literatura Mondadori es una novela de la que se pueden extraer muchos significados y un amplio conocimiento filosófico. Yo calificaría a dicha novela de neo-existencialismo, debido a los temas que presenta: dolor, muerte, miseria moral, intento inútil por intentar dominar aquello que te rodea… pero añadiéndole un tema moderno que para mí es la clave que confiere al libro un carácter de modernidad: la locura y la enfermedad.

La locura y la enfermedad son para mí las dos grandes preocupaciones u obsesiones del actual mundo civilizado. Vienen de la mano a través de una perfección que se nos exige para desarrollar nuestras facultades en la sociedad al cien por cien. Esta obsesión por la plenitud y la perfección desembocan inevitablemente en demencia, que es lo que les sucede a todos los personajes de la novela. También creo que su autor es lo que nos quiere dar a ver, a entender, a analizar y reflexionar.

Los personajes no se presentan como personajes. Diría más bien que se presentan como paisajes. Mapas. Abismos que el autor no se compromete ni siquiera a desvelar para mantener el misterio, un misterio alegórico y metafórico, necesario para el mensaje del libro.

Lo mejor de la novela, además, es lo fácil que es de leer. No quiero decir con esto que sea fácil de entender, ya que ahí entraríamos en otras muchas más cuestiones. Es fácil de leer porque a simple vista parece una historia muy simple. Una historia muy simple cuyo hilo va tirando y tirando, hasta resultar una obra maestra, que a mi juicio, expresa muy bien todas las tinieblas del ser humano moderno de la actualidad.

Sí amigos, esta historia va de locos, nosotros no lo somos, pero sin querer al leer el libro nos damos cuenta de que hay un punto de unión bastante fuerte entre sus personajes y nosotros, de sus locuras a nuestra excesiva racionalidad, porque, tal y como atestiguó el que me resulta el mejor poeta de todos los tiempos, el señor Charles Baudelaire, “todos estamos locos”.

Y esa para mí es la gran calidad de este libro: cómo mediante personajes que podrían estar muy lejos de nosotros respecto a capacidades racionales los encontramos tan cerca.

Sí, nosotros también sufrimos y estamos enfermos, cualquier día todo esto estallará y los manicomios estarán llenos, o posiblemente vacíos, al descubrir que la locura en realidad es la verdadera sanación y que todo intento por eliminarla, como el doctor Theodor Busbeck intenta en cada momento de la novela, es imposible y conlleva a una desgracia mayor, a una decadencia propia de un Sartre o Camus, que acabará por explotarnos en la cara y destruir todo cuanto habíamos construido durante toda una vida.

Fuente de la imagen 1: http://www.justa.com.mx/?p=20922

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Autor: Enrique Zamorano

1993. Periodismo. Literatura. Rock&Roll.

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