Apátridas asqueados o la verdad sobre el anarquismo.

La anarquía es buscar otro camino a las cosas.

Stewart Home

(Memphis Underground, 2012, Alpha Decay)

En una conversación con mi buen amiga Laura, persona la cual los pensamientos ideas son muy comunes a los míos, hablamos sobre el significado de palabras tales como “ácrata” o “anarquista” y en un último término también “apátrida”.

El anarquismo en muchos frentes de conversación es sin duda un tema muy recurrente, y más si prefieres salir a fumar a la calle en un bar en el que están todos como zombies viendo partidos de La Roja, Nuestra Querida Selección de Fútbol.

Y la cuestión es que nos sentimos un poco “apátridas”, al salir del bar y dejar de ver el partido para tener un poco de conversación. También quizás por no participar en la euforia colectiva que se desataba en el antro cuando marcaba un gol España. Porque sinceramente sí, nos daba igual. Yo soy un aficionado del fútbol, me gusta ver fútbol, pero realmente que ganara o no la Selección Española de Fútbol me la trae floja.

Y entrando más en el tema, decidimos que debido a las circunstancias nacionales y sociales de todo lo que ha dado de sí la Eurocopa de Fútbol 2012 y nuestro equipo nacional, el salir del bar o no saltar de la silla cuando España marcaba un gol, nos hacía un poco “apátridas”. Si me pusiera a hablar de todos los motivos por los que he llegado a odiar a Iniesta, Xavi o Busquets entre otros no acabaría este post y en verdad quiero hablar de realidades más ontológicas sobre lo que discutimos en aquella apacible terraza completamente vacía (al igual que las calles) mientras los borregos enfermos con ansias de compartir la misma idea nacional celebraban los logros de la Selección Española.

El término “ácrata” definimos por persona anarquista en traje de intelectual. Queda mucho mejor decir “soy ácrata” que “soy anarquista”, que suena hasta violento e irracional. Podría ser un ácrata el que fue para mí el mejor filósofo español de la historia, Don Miguel de Unamuno. Si decimos “anarquista” podemos imaginar todos perfectamente a un dejado de la vida con pinchos en el cuello, inyectándose speed y causando disturbios varios por su ciudad. Pero en el fondo pensamos que la única diferencia entre un suburbial y Don Miguel de Unamuno es que uno se forma por haber pensado (Unamuno) y otro porque pasa de todo y de los demás, al fin y al cabo de la sociedad (nihilismo extremo/suburbial).

A lo largo de muchas conversaciones con Laura, he descubierto, o más bien ella me ha hecho descubrir que el camino hacia una anarquía organizada y de verdad no está tan lejos. Diréis, ¡pero como se le va la pinza a éste!

En realidad estamos tan acostumbrados a oír a los teóricos y grandes personajes de medios de comunicación de masas alabar tanto nuestro genial sistema democrático que nos lo acabamos creyendo. 

La democracia se basa en un igualitarismo social que tiene como base una propaganda capitalista. Esto diréis que bonito y bello es, pero en realidad lo único que consiguen, aparte de que seamos iguales de cara a la ley y todos tengamos los mismos derechos y deberes  (que está muy bien), es que todos pensemos lo mismo. ¿Y qué es lo mismo? Lo bien que vivimos. Lo bien que se está en el “sistema del bienestar”. ¿Bienestar de quién? ¿Del parado viviendo en la indigencia? ¿Del aficionado al fútbol cuando estira la pierna Fábregas y mete un gol? ¿Bienestar del obrero matado a trabajar día sí día también o del despedido con un ERE irrregular? ¿A eso lo llamáis bienestar?

Repasando los otros regímenes políticos y de gobierno nos encontramos con las dictaduras autocráticas, que eran todo lo contrario: organización social de forma vertical en la cual las clases sociales estaban muy pronunciadas. En el caso del comunismo hay varias clases. Podríamos definir el comunismo como aquél sistema autoritario que también posee cierto igualitarismo social y que impide el desarrollo en un mundo por entero capitalista, que si me apuro podría ser el país actual de Cuba. Luego estaría el comunismo capitalizado en el que entran países y regímenes de actualidad como China o la antigua URSS. Este comunismo roza la dictadura por no decir que la mantiene. Aquí en esta sociedad el igualitarismo es máximo y todo se basa en procesos de producción, desarrollo e industrialización. Si se levantara Marx…

Pero ¿qué es en realidad el anarquismo? Echando un ojo a los teóricos anarquistas, como Bakunin, y gracias a conversaciones con gente con la que se puede hablar de ello, sin que te acribillen verbalmente con sus ideas, como es el caso de Laura, he sacado en conclusión que el anarquismo no es tan caótico o desordenado como lo ponen. ¿Os imagináis una sociedad en la que no haya competencia máxima, característica primera de la sociedad capitalista, que cada uno viva de lo que tenga, sin mirar al contrario, y que la ley y la jurisprudencia se soporte a través de un cuerpo popular o asamblea horizontal que dictamine el destino de aquél que ha obrado mal? ¿Os imagináis una comunidad entera de naciones, para nada cosidas a deudas estratosféricas y de verdad ayudadas unas a otras sin algún tipo de interés o fin comercial/social? 

Cuando alguien formula estas preguntas o cuestiones siempre te ponen el impedimento de que eso es imposible, que el ser humano es demasiado egoísta, que la avaricia, siempre habrá corrupción… etc. ¿De verdad pensáis eso? Yo creo que no. Nos han enseñado a ser avariciosos y egoístas. ELLOS nos han enseñado. Nosotros no tenemos la culpa de lo que somos, sino aquellos que nos han enseñado. 

Una vez con tres años descubrí de forma dramática la importancia del dinero y desde entonces comencé a ser avaricioso y a guardar lo mío apartado de lo de los demás de forma vehemente. Tenía tres años y fui a adquirir un chupachups en el quiosco del colegio donde estudiaba. Pedí el chupachups y el quiosquero me lo dio. ¿Sabéis lo que ocurrió? Seguidamente me lo entregó me lo metí en la boca y desfilé hacia la puerta del establecimiento. El señor me grito “eh! chaval!”, salió de la barra preguntándome que a dónde creía que iba a ir sin pagar y me arrancó el chupachups de la boca. Después me sermoneó sobre las cinco malditas pesetas del demonio que valía el chupachups y me anunció que tanto el chupachups como todo lo demás en la vida se paga. Realmente lo recuerdo porque por decirlo así formó parte de uno de las anécdotas que sin querer quedan en la memoria, a partir de la cual comprendí la suma importancia del dinero en el mundo y su relación con el ser humano y las personas.

El anarquismo no está ni estará asentado en un gobierno. Estará en todos aquellos por no decir héroes, como en su día Don Miguel de Unamuno, que arrastrados por sus ideas basadas en un humanismo y pensamiento ejemplar, y renunciando a participar en un bien social en el que lo prudente sería callarse, siguen de pie. El anarquismo, como en el inicio de este post con aquella cita del escritor Stewart Home, no tiene que ser un régimen político necesariamente, sino una manera diferente de ver las cosas, no dejarse llevar por el rebaño, que es lo que nuestro sistema democrático hoy en día nos obliga a hacer. Pensar varias alternativas y escoger. Con prudencia, teoría aristotélica. Pero no llevar el mismo río de los demás porque lo único que nos va a producir es ceguera.

Hay que despertar. Una vez que todo el mundo despierte y salga de su madriguera, el mundo cambiará y no lo cambiará un gobierno ni un líder político, lo cambiarán los ciudadanos. Para entonces, todo seguirá su curso y llevará a buen puerto. Tengo fe en ello. La tenemos.

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Autor: Enrique Zamorano

1993. Periodismo. Literatura. Rock&Roll.

4 comentarios en “Apátridas asqueados o la verdad sobre el anarquismo.”

  1. ¡Enrique! ¡Muchas muchas muchas gracias por mencionarme en tu entrada! Si me has puesto casi hasta de filósofa (cuando ya me gustaría a mí pensar la mitad de bien que tú, jajajaja)
    Y creo que tienes razón, es necesario (y más ahora) abrir los ojos y dar un paso adelante para salir de este bucle de ostia-anestesia (te doy la ostia recortando tu libertad y tus derechos, te anestesio con consumismo y deportes-espectáculo). Y así una vez y otra y otra.
    Claro está, salir de la espiral no es en absoluto divertido. La lobotomía sin anestesia duele más. Pero sólo así tomaremos más conciencia de lo injusta que es la lobotomía.
    Lo dicho, que me gusta mucho tu entrada y que te tengo que dejar un libro que te va a gustar mucho! ^^

  2. Enrique:
    No puedo menos que agregar que ser apátrida es también una elección. Lo que dices respecto al capitalismo aplica también a la nacionalidad.
    Ser libertario con tácticas de una época pasada, no tiene futuro. Será heroico y digno, pero poco práctico.
    En lo personal, leo a un poeta, que nunca ocultó su pensamiento, ni su ética y su alta moral. En él hallo punto de referencia de personas fundamentales. Me refiero a Carlos Penelas, quien es -quizá- uno de los mejores poetas argentinos contemporáneos.
    Su blog sería un buen portal para ingresar a su mundo.
    Un cordial saludo.

    1. Me parece una gran opinión Arturo, en cuanto a lo de que está muy bien en la teoría pero no sirve de nada en la práctica. Pero qué se le va a hacer, últimamente, la política es mejor no tocarla, porque está por todos los lados y en cada una de sus esquinas podrida.

      No te preocupes que ya lo buscaré 😉

      Un saludo.

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