Últimos días.

1. Autobús Madrid-Valladolid, 13 horas, Viernes.

2. Mahous Penicilino Plaza Portugalete.

3. Almuerzo de bocatas semi-hechos en contacto con la naturaleza de botellas rotas y chinches desquiciadas por chupar nuestra putrefacta pero joven sangre  Té para la digestión.

4. Reír con la risa del loco.

5. Té digestivo y no melancólico, sino ebullicioso y ebrio. Vino Ribera de Duero al borde del colapso. Iluminación entre nubes de más risas. Risas y nubes. Nubes saliendo de las sillas de terraza próxima al centro. Mar del Cantábrico. Café poco digerible a esas horas.

6. Paseo más bien mental que social por el Paseo Zorrilla hasta llegar a la plaza del Matadero y esperar con Carlsberg dorada y traslúcida en jarras de medio litro con colores surrealistas del pintor Dalí, hasta la llegada del concierto de élite media indie chulesca.

7. Casamiento institucional de la sustancia con el cuerpo y la mente, propiciado en gran medida y en proporciones considerables por la dopante música de estilos refutables y considerados por su rareza. Luego Nacho Vegas es otra cosa.

8. Copas a cuatro euros en bar surrealista.

9. Vuelta a casa rozando el amanecer arrastrando los pies y la memoria.

10. ¿Alguna vez has dormido sentado en un sofá?

11. Lo que pasó a la mañana siguiente no se puede explicar, solo diré que fue música una y otra vez, música en directo de los dedos más sagaces y la voz más pura de todo Madrid. Este repaso de circunstancias y hechos solo permite el enlace poético, con lo cual quedará explicado en próximos y aburridos, pedantes, opiaceos y jodidamente románticos pero necesarios POEMAS.

12. Comida gutural de tres enfermos que hace que no comen 24 h. de buenas pizzas en los albores del mediodía.

13. Ensayo con Love In Veins. Ruido ruido ruido ruido ruido.

14. Moreras y Noche de San Juan. Inevitable el sentirte una oveja deprimida y aburrida que adquiere vínculos sociales con terceras personas basándose en el alcohol. Puta España. “Pulgosos” despreciados. Té banal y corriente. Vino Ribera de Duero y la muerte mental y psíquica. Vamos a salir en el Telediario.

15. Frío inexplicable de madrugada y taxi que intentamos no-pagar pero que al final por motivos éticos y urbanos, contribuimos al bienestar de nuestra Gran Madre la Economía y nuestro queridos trabajadores taxistas peleándose por cada mísero euro en cada semáforo y aparcamiento.

16. Café y cigarrillos hasta la entrada del día.

17. Dormir unas horas.

18. Desayuno rápido y comida.

19. Más Ribera de Duero. Más cerveza. Copas de Larios Gin edulcoradas con refresco de limón en Campo Grande cuando los niños pasaban supuestamente colocados por el rizo y aroma suave de la niñez, padres que no saben admitir el divorcio y abuelos que su existencia significa compartir banco con otro viejo nuevo o “de ayer”.

20. Cerveza fresquita y noche musical en parques oscuros como la noche.

21. Día siguiente. Últimas cervezas y despedida.

22. Escribir en el blog la narración esquemática de un fin de semana inolvidable y alto en límites de perfección artística (elevado volumen de inspiración literaria / encerrarme a escribir durante un buen par de días).

Anuncios

Autor: Enrique Zamorano

1993. Periodismo. Literatura. Rock&Roll.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s