Leyendo “La broma infinita” de David Foster Wallace (II)

Esta escena se desarrolla en las habitaciones de unos alumnos en una escuela de tenis. Me impresionó este párrafo porque parece una total metáfora exacta de lo que significa el ser humano y su existencia, y también puede ser un claro reflejo de la sociedad en la que está metido. Podemos observar que los jugadores de tenis no hacen más que sufrir y luchar por algo que en realidad es vacío, nulo, que no existe. Todos quieren llegar a ser profesionales, mas saben que no todos llegarán. O ninguno incluso. Entonces se produce como un encontronazo entre la realidad, que es invisible  e inexistente. Sufren día a día para no llegar a ninguna parte, quizás. Pero eso sin embargo los une. Les une el sentimiento de habitar en el mismo dolor y sufrimiento. Aunque en verdad, como bien dice Hal, que es el protagonista que dialoga, están solos. Solos contra su sufrimiento pero sociables por naturaleza. Este fragmento es un ejemplo de la existencia humana.

– Todos estamos en la misma cadena alimenticia. Todos nosotros. Es un deporte individual. Bienvenidos al significado de la palabra “individual”. Aquí todos estamos profundamente solos. Es lo que tenemos en común, la soledad.

(…)

– El asunto es que ya no se trata de lo físico, muchachos. El físico solo es pro norma. Ahora trabajan en nuestras mentes. Día tras día, año tras año. Todo un programa de acción. Buscar pruebas de ese plan ayudará a vuestra actitud. Siempre nos dan algo que odiar, algo que odiemos juntos cuando se acercan las grandes ocasiones. Los aterradores entrenamientos de mayo durante las finales antes de la gira en verano. La paliza post-Navidad antes de Australia. El maratón de frío en noviembre, el festival de mocos y el retraso en montar el Pulmón y ponernos a cubierto. Un enemigo común. Yo puedo detestar a K. B. Freer, a Evan Ingersoll o a Jennie Bash, pero todos en común detestamos a los hombres de Schtitt, los partidos de dobles después de correr, la insensibilidad a los exámenes, las repeticiones, el estrés. La soledad. Pero nos juntamos y nos cagamos en ellos, de golpe y porrazo todos hacemos algo en grupo. Una voz de comunidad.

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Autor: Enrique Zamorano

Periodista, escritor y músico. Autor de "La muerte del Hombre Orquesta" (LUMA, 89plus, 2014) y de la pequeña antología "Adiós a las águilas: seis poemas de Leopoldo María Panero" (2014). Love In Veins, Raindogs, Last River Together...

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