“Keith Richards: “Ahora la gente habla de rock, pero se olvida del Roll”” Entrevista a Luis Yepes, músico madrileño.ll”

Luis Yepes, (Madrid, 1994) formó su primer grupo con dos amigos a los once años. Tuvieron que pasar dos años después para entrar de batería en un grupo serio de corte Indie-mod, paradoja pura de los Who, donde ya realizó sus primeras incursiones en los escenarios. Ese grupo afirma, le sirvió para aprender lo que era una banda y tocar con ella canciones para un cierto número de gente, aunque no duró demasiado, puesto que le echaron.
Una vez superado el temor a los escenarios y haber sabido lo que de verdad era tocar la guitarra en un grupo, pasó a crear los grupos de tributo a Lou Reed, mítico artista neoyorkino, y Burning, grupo leyenda de la movida madrileña del ochenta. Los nombres de los grupos eran un tanto peculiares: Rou Leed and the Tots (Lou Reed and the Velvet Underground) y Ardiendo (Burning). Hoy en día, Ardiendo lo tuvo que dejar por motivos personales, y Rou Leed and the Tots se mantiene y dan conciertos de vez en cuando.
También participa en una orquesta que va de pueblo en pueblo alegrando los corazones de la gente con música propia del guateque habido en España en los años sesenta y setenta. Lo han llamado para tocar en dos grupos de blues madrileño y ahora mismo está ensayando para realizar el papel de Jesús en el musical Jesucristo Superstar.
Y no ha dejado los estudios, sino que sigue haciendo el bachillerato a distancia y estudiar en la Escuela Creativa de Música de Madrid para sacarse el título oficial. Actualmente, se encuentra grabando las guitarras en tres discos de estudio para dos discos de bandas respetadas en Madrid de pop-rock y otro de folk-country sureño.

Os dejamos con Luis Yepes, músico madrileño salido de los años 80 y 90, cuando en la música todavía se hacían las cosas realmente bien y a Urquijo no se le había llevado el diablo de la droga por delante. Pasen y vean. El concierto de palabras va a comenzar.

¿Cuál fue tu primer contacto con la música y a qué edad? ¿Aquel disco que te marcó, esa sensación de saber que querías hacer música?

Desde que soy pequeño he crecido escuchando música, principalmente a artistas como Lou Reed, Bob Dylan, Bruce Springsteen, Eric Clapton, etc. Creo que fue a los ocho años cuando empecé a sentir curiosidad por un par de discos que tenía mi padre de Springsteen. Entonces fue cuando, por regalo del día del padre, decidí ir yo solo a comprarle al mío un dvd de una actuación del Boss en Barcelona. Esa fue mi primera impresión de rock, viendo el video ya en casa. Me quedé noqueado viendo a ese tío con una guitarra, chorreando sudor y fuerza sobre el escenario.
A partir de entonces, empezaron a caer discos y discos, y la curiosidad por saber tocar algún instrumento. A los diez años, me compraron mi primera guitarra.
Como discos que me marcaron, podría incluir perfectamente esa actuación en directo de Springsteen, aunque recuerdo que un disco que realmente me marcó y, sobretodo, en la forma de ser, fue el Transformer de Lou Reed.

-¿Cómo aprendiste o estás aprendiendo música?
Con muy poco tiempo aprendiendo a tocar la guitarra de manera autodidacta, formé con unos amigos un pequeño grupo en el que mezclábamos metal con versiones de los Beatles. No duró mucho, y poco después me apunté a unas clases, aunque tampoco llegaron demasiado lejos. Actualmente, estudio en la Escuela de Música Creativa de Madrid, luchando por conseguir el título superior de música.

-¿Cuál es tu época favorita de la música?

Esto es difícil, ya que soy absolutamente fanático de unas determinadas épocas. Me fascinan los inicios psicodélicos de los Beatles allá por el 65 y, posteriormente, los primeros discos de Pink Floyd con Syd Barret en el 67.
Aunque si tuviese que decantarme por una época en concreto, diría toda la década de los setenta, incluyendo 1980. Toda una época de explosión de rock, con un año que, para mí, es clave: 1972, con la salida al mercado del Exile on Main Street, de los Rolling Stones.

-¿A qué edad entraste a formar parte en un conjunto o a formar parte de una formación musical? Cuéntanos brevemente cómo fue.
Como ya he dicho, al poco tiempo de comprarme una guitarra. Éramos un grupo de niños que nos juntamos para intentar hacer sonar algo, pero no duró más de cuatro meses. Un par de años más tarde, fue cuando formé otro grupo, pero ya con seriedad. Creo que tenía catorce años. Me desplazaba con mi guitarra y mi pequeño amplificador en transporte público cuarenta kilómetros para ensayar. Aprendí muchísimo.

-Con Ardiendo, el tributo a Burning, conociste en persona a su cantante, Johny. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Te impresionó?
Fue una experiencia bastante agradable las primeras veces. Es una persona con la puedes hablar un rato, echarte unas risas. Al tiempo, la impresión que me dio fue de alguien falso, que no es realmente como parece ser.

-¿Qué te llevó a hacer un grupo tributo a Lou Reed? ¿Cuál es la época y música que más admiras de Lou Reed?
Me encontraba en un coche junto al amigo con quien comparto otros grupos y proyectos. Siempre que hablábamos, acaba saliendo Lou Reed de cualquier forma. En aquella conversación, nos propusimos la idea de hacerle un tributo, a él, y a la Velvet Underground. Hablábamos de otros grupos tributo que veíamos por Madrid, como tributos a los Beatles, a los Doors o a Led Zeppelin, y por ello, nos dijimos, “¿por qué no? Lou Reed también es un grande, sin él no estaríamos aquí hablando…” Y así llamamos a un par de amigos más, también fans de Lou, y formamos el grupo.
Como época de Lou Reed que más admiro, creo que me quedo con dos etapas. La primera, obviamente, es el principio de su carrera, la época más “glam”: junto con la Velvet, y con los primeros discos en solitario que son Lou Reed, Transfromer (producido por Bowie), el grandísimo Berlín o Coney Island, Baby. Unos años después, están esas obras maestras que son The Bells y el Blue Mask, y diez años más tarde, está el fantástico New York, un disco excepcional y poco reconocido.

-¿Cómo os veis los músicos en Madrid (dinero, shows, chicas, maquetas, amigos, bares, estudios…)?
Bueno, es una situación difícil actualmente, pero es verdad que está mucho mejor la cosa que en la mayoría del resto de comunidades autónomas. Hay muchas salas por donde irse dando a conocer, pero las condiciones en general suelen ser pésimas: poco dinero, alquileres carísimos de salas, mal equipo y, lo peor, la gente actual. Ahora mismo la sociedad ha perdido muchísimo el afán por ir a ver conciertos en directo, y pasan de pagar una entrada de cinco euros por ver a un grupo cualquiera de rock. Es una pena, pero hay ocasiones en las que la gente incluso prefiere cenar o tomar algo mientras suena música de ambiente que mientras suena un grupo en directo.
A la hora de grabar maquetas también es difícil: o tienes un equipo propio lo suficientemente decente como para grabarte tú las cosas, o te dejas la pasta en los estudios. En mi caso, he tenido la suerte de poder grabar de las dos formas. Cuando grabas en un estudio entre profesionales, queda un resultado espléndido, eso sí, pero cuando grabas en tu casa, en el garaje o en un cuarto entre amigos, te lo pasas realmente bien. Grabar las voces en el cuarto de baño o ponerse todos alrededor del micro para hacer los coros, no tiene precio.

-¿Compones algo propio? ¿Nos puedes decir qué enfoque usas para crear tu música propia (inspiración, influencias…)?
Claro. Todos tenemos nuestros pequeños trucos o costumbres a la hora de componer. En mi caso, me paso el día escribiendo cosas, apuntes, etc. Nunca hay un momento en el que diga “voy a ponerme a componer”, siempre me salen las cosas de una manera inmediata y aleatoria. Escucho alguna frase o alguna canción que me llama la atención, y a partir de ahí mi cerebro empieza a funcionar creando nueva música o nuevas letras. No han sido muchas veces, pero he de reconocer que el alcohol o algunos productos naturales los he utilizado a la hora de buscar inspiración. En la mayoría de los casos, los resultados han sido nefastos.

-¿Crees que habrá salida para las bandas de tu ciudad, Madrid?
Todo se puede conseguir. Siempre están saliendo bandas nuevas y todos los días hay conciertos. Como ya he dicho, no es fácil, pero todo puede ser si se trabaja seriamente.

-¿Qué esperas a largo plazo, en el futuro?
A nivel personal, espero sacarme la titulación de músico, mientras continuo progresando, aprendiendo y avanzando en este mundo. Ganarse la vida trabajando en esto sería un sueño cumplido.
A nivel social, espero que haya un retroceso (o avance) musical. Ahora mismo se escucha y se hace mucha mierda. Se debería volver a valorar la música en directo y se debería valorar más el trabajo de los músicos, a los que actualmente, se les trata bastante mal a no ser que tengan ya una reputación.
Ahora mismo, además, la mayoría de los grupos que aparecen tienden más al metal, al hard rock. Es muy difícil encontrar grupos que hagan Rock and Roll de verdad, del clásico. Como decía Keith Richards: “Ahora la gente habla de Rock, pero se olvida del Roll…”

-¿Cómo fue tu primer concierto? Siempre dicen que el primer concierto es una cagada, ¿cómo te sentiste cuando subiste por primera vez a un escenario?
Es cierto que ahora ves las grabaciones de aquel concierto y son una cagada, pero como primer concierto, fue un conciertazo. Fue ante unas quinientas personas, al aire libre, y recuerdo estar a punto de devolver de los puros nervios. Todo fue muy rápido, el día pasó como un parpadeo, pero fue una experiencia inolvidable. Todavía cuando veo esa grabación, comienzo a sentir en el cuerpo lo que sentía en ese momento. Acabé destrozado, sentía como si todo hubiera terminado.

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Espero que os haya gustado este pequeño gran músico de Madrid. Aquel que al subirse a un escenario casi le echan por no ser mayor de edad, aquel que tras un diluvio llegó empapado a tocar y le pegó un calambrazo su Stratocaster que no olvidará en la vida, o aquel que se encerró en el baño junto a toda su banda con alcohol para hacerse una foto e inmortalizar el momento, o aquel con el que un loureediano podría estar hablando sobre los misterios y cualidades del disco “Berlin” todo lo que dura una madrugada, o aquel que puede llegar a amenazar con tocar rock and roll si los canis no paran de hacer botellón, o aquel que si te encuentras por Madrid te llevará por los bares más madrizentros (adjetivo prestado de Antonio J. Rodríguez), y te pondrá en su casa el Exile on Main Street de los Stones una y otra vez toda la noche acompañado de la medicina que Keith Richards catalogaba de inspiradora.

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Luis Yepes, (Madrid, 1994) formó su primer grupo con dos amigos a los once años. Tuvieron que pasar dos años después para entrar de batería en un grupo serio de corte Indie-mod, paradoja pura de los Who, donde ya realizó sus primeras incursiones en los escenarios. Ese grupo afirma, le sirvió para aprender lo que era una banda y tocar con ella canciones para un cierto número de gente, aunque no duró demasiado, puesto que le echaron.
Una vez superado el temor a los escenarios y haber sabido lo que de verdad era tocar la guitarra en un grupo, pasó a crear los grupos de tributo a Lou Reed, mítico artista neoyorkino, y Burning, grupo leyenda de la movida madrileña del ochenta. Los nombres de los grupos eran un tanto peculiares: Rou Leed and the Tots (Lou Reed and the Velvet Underground) y Ardiendo (Burning). Hoy en día, Ardiendo lo tuvo que dejar por motivos personales, y Rou Leed and the Tots se mantiene y dan conciertos de vez en cuando.
También participa en una orquesta que va de pueblo en pueblo alegrando los corazones de la gente con música propia del guateque habido en España en los años sesenta y setenta. Lo han llamado para tocar en dos grupos de blues madrileño y ahora mismo está ensayando para realizar el papel de Jesús en el musical Jesucristo Superstar.
Y no ha dejado los estudios, sino que sigue haciendo el bachillerato a distancia y estudiar en la Escuela Creativa de Música de Madrid para sacarse el título oficial. Actualmente, se encuentra grabando las guitarras en tres discos de estudio para dos discos de bandas respetadas en Madrid de pop-rock y otro de folk-country sureño.

Os dejamos con Luis Yepes, músico madrileño salido de los años 80 y 90, cuando en la música todavía se hacían las cosas realmente bien y a Urquijo no se le había llevado el diablo de la droga por delante. Pasen y vean. El concierto de palabras va a comenzar.

P. ¿Cuál fue tu primer contacto con la música y a qué edad? ¿Aquel disco que te marcó, esa sensación de saber que querías hacer música?

R. Desde que soy pequeño he crecido escuchando música, principalmente a artistas como Lou Reed, Bob Dylan, Bruce Springsteen, Eric Clapton, etc. Creo que fue a los ocho años cuando empecé a sentir curiosidad por un par de discos que tenía mi padre de Springsteen. Entonces fue cuando, por regalo del día del padre, decidí ir yo solo a comprarle al mío un dvd de una actuación del Boss en Barcelona. Esa fue mi primera impresión de rock, viendo el video ya en casa. Me quedé noqueado viendo a ese tío con una guitarra, chorreando sudor y fuerza sobre el escenario.
A partir de entonces, empezaron a caer discos y discos, y la curiosidad por saber tocar algún instrumento. A los diez años, me compraron mi primera guitarra.
Como discos que me marcaron, podría incluir perfectamente esa actuación en directo de Springsteen, aunque recuerdo que un disco que realmente me marcó y, sobretodo, en la forma de ser, fue el Transformer de Lou Reed.

P. ¿Cómo aprendiste o estás aprendiendo música?

R. Con muy poco tiempo aprendiendo a tocar la guitarra de manera autodidacta, formé con unos amigos un pequeño grupo en el que mezclábamos metal con versiones de los Beatles. No duró mucho, y poco después me apunté a unas clases, aunque tampoco llegaron demasiado lejos. Actualmente, estudio en la Escuela de Música Creativa de Madrid, luchando por conseguir el título superior de música.

P. ¿Cuál es tu época favorita de la música?

R. Esto es difícil, ya que soy absolutamente fanático de unas determinadas épocas. Me fascinan los inicios psicodélicos de los Beatles allá por el 65 y, posteriormente, los primeros discos de Pink Floyd con Syd Barret en el 67.
Aunque si tuviese que decantarme por una época en concreto, diría toda la década de los setenta, incluyendo 1980. Toda una época de explosión de rock, con un año que, para mí, es clave: 1972, con la salida al mercado del Exile on Main Street, de los Rolling Stones.

P. ¿ A qué edad entraste a formar parte en un conjunto o a formar parte de una formación musical? Cuéntanos brevemente cómo fue.
R.Como ya he dicho, al poco tiempo de comprarme una guitarra. Éramos un grupo de niños que nos juntamos para intentar hacer sonar algo, pero no duró más de cuatro meses. Un par de años más tarde, fue cuando formé otro grupo, pero ya con seriedad. Creo que tenía catorce años. Me desplazaba con mi guitarra y mi pequeño amplificador en transporte público cuarenta kilómetros para ensayar. Aprendí muchísimo.

P. Con Ardiendo, el tributo a Burning, conociste en persona a su cantante, Johny. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Te impresionó?

R.Fue una experiencia bastante agradable las primeras veces. Es una persona con la puedes hablar un rato, echarte unas risas. Al tiempo, la impresión que me dio fue de alguien falso, que no es realmente como parece ser.

P. ¿Qué te llevó a hacer un grupo tributo a Lou Reed? ¿Cuál es la época y música que más admiras de Lou Reed?

R. Me encontraba en un coche junto al amigo con quien comparto otros grupos y proyectos. Siempre que hablábamos, acaba saliendo Lou Reed de cualquier forma. En aquella conversación, nos propusimos la idea de hacerle un tributo, a él, y a la Velvet Underground. Hablábamos de otros grupos tributo que veíamos por Madrid, como tributos a los Beatles, a los Doors o a Led Zeppelin, y por ello, nos dijimos, “¿por qué no? Lou Reed también es un grande, sin él no estaríamos aquí hablando…” Y así llamamos a un par de amigos más, también fans de Lou, y formamos el grupo.
Como época de Lou Reed que más admiro, creo que me quedo con dos etapas. La primera, obviamente, es el principio de su carrera, la época más “glam”: junto con la Velvet, y con los primeros discos en solitario que son Lou Reed, Transfromer (producido por Bowie), el grandísimo Berlín o Coney Island, Baby. Unos años después, están esas obras maestras que son The Bells y el Blue Mask, y diez años más tarde, está el fantástico New York, un disco excepcional y poco reconocido.

P. ¿Cómo os veis los músicos en Madrid (dinero, shows, chicas, maquetas, amigos, bares, estudios…)?

R. Bueno, es una situación difícil actualmente, pero es verdad que está mucho mejor la cosa que en la mayoría del resto de comunidades autónomas. Hay muchas salas por donde irse dando a conocer, pero las condiciones en general suelen ser pésimas: poco dinero, alquileres carísimos de salas, mal equipo y, lo peor, la gente actual. Ahora mismo la sociedad ha perdido muchísimo el afán por ir a ver conciertos en directo, y pasan de pagar una entrada de cinco euros por ver a un grupo cualquiera de rock. Es una pena, pero hay ocasiones en las que la gente incluso prefiere cenar o tomar algo mientras suena música de ambiente que mientras suena un grupo en directo.
A la hora de grabar maquetas también es difícil: o tienes un equipo propio lo suficientemente decente como para grabarte tú las cosas, o te dejas la pasta en los estudios. En mi caso, he tenido la suerte de poder grabar de las dos formas. Cuando grabas en un estudio entre profesionales, queda un resultado espléndido, eso sí, pero cuando grabas en tu casa, en el garaje o en un cuarto entre amigos, te lo pasas realmente bien. Grabar las voces en el cuarto de baño o ponerse todos alrededor del micro para hacer los coros, no tiene precio.

P. ¿Compones algo propio? ¿Nos puedes decir qué enfoque usas para crear tu música propia (inspiración, influencias…)?

R. Claro. Todos tenemos nuestros pequeños trucos o costumbres a la hora de componer. En mi caso, me paso el día escribiendo cosas, apuntes, etc. Nunca hay un momento en el que diga “voy a ponerme a componer”, siempre me salen las cosas de una manera inmediata y aleatoria. Escucho alguna frase o alguna canción que me llama la atención, y a partir de ahí mi cerebro empieza a funcionar creando nueva música o nuevas letras. No han sido muchas veces, pero he de reconocer que el alcohol o algunos productos naturales los he utilizado a la hora de buscar inspiración. En la mayoría de los casos, los resultados han sido nefastos.

P. ¿Crees que habrá salida para las bandas de tu ciudad, Madrid?

R. Todo se puede conseguir. Siempre están saliendo bandas nuevas y todos los días hay conciertos. Como ya he dicho, no es fácil, pero todo puede ser si se trabaja seriamente.

P. ¿Qué esperas a largo plazo, en el futuro?

R. A nivel personal, espero sacarme la titulación de músico, mientras continuo progresando, aprendiendo y avanzando en este mundo. Ganarse la vida trabajando en esto sería un sueño cumplido.
A nivel social, espero que haya un retroceso (o avance) musical. Ahora mismo se escucha y se hace mucha mierda. Se debería volver a valorar la música en directo y se debería valorar más el trabajo de los músicos, a los que actualmente, se les trata bastante mal a no ser que tengan ya una reputación.
Ahora mismo, además, la mayoría de los grupos que aparecen tienden más al metal, al hard rock. Es muy difícil encontrar grupos que hagan Rock and Roll de verdad, del clásico. Como decía Keith Richards: “Ahora la gente habla de Rock, pero se olvida del Roll…”

P. ¿Cómo fue tu primer concierto? Siempre dicen que el primer concierto es una cagada, ¿cómo te sentiste cuando subiste por primera vez a un escenario?

R. Es cierto que ahora ves las grabaciones de aquel concierto y son una cagada, pero como primer concierto, fue un conciertazo. Fue ante unas quinientas personas, al aire libre, y recuerdo estar a punto de devolver de los puros nervios. Todo fue muy rápido, el día pasó como un parpadeo, pero fue una experiencia inolvidable. Todavía cuando veo esa grabación, comienzo a sentir en el cuerpo lo que sentía en ese momento. Acabé destrozado, sentía como si todo hubiera terminado.

Espero que os haya gustado este pequeño gran músico de Madrid. Aquel que al subirse a un escenario casi le echan por no ser mayor de edad, aquel que tras un diluvio llegó empapado a tocar y le pegó un calambrazo su Stratocaster que no olvidará en la vida, o aquel que se encerró en el baño junto a toda su banda con alcohol para hacerse una foto e inmortalizar el momento, o aquel con el que un loureediano podría estar hablando sobre los misterios y cualidades del disco “Berlin” todo lo que dura una madrugada, o aquel que puede llegar a amenazar con tocar rock and roll si los canis no paran de hacer botellón, o aquel que si te encuentras por Madrid te llevará por los bares más madrizentros (adjetivo prestado de Antonio J. Rodríguez), y te pondrá en su casa el Exile on Main Street de los Stones una y otra vez toda la noche acompañado de la medicina que Keith Richards catalogaba de inspiradora.

Autor: Enrique Zamorano

1993. Periodismo. Literatura. Rock&Roll.

2 comentarios en ““Keith Richards: “Ahora la gente habla de rock, pero se olvida del Roll”” Entrevista a Luis Yepes, músico madrileño.ll””

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